DELITO COMÚN
¿Cómo aprovechar la experiencia, sin repetir errores?
¿Cómo asumir la gravedad de la situación, sin exagerarla ni minimizarla? ¿Cómo alejarnos del "no hacer nada", o del querer solucionarlo en cinco minutos y como sea?
¿Cómo reaccionar con firmeza, pero sin excesos? ¿Cómo combinar resultados inmediatos con medidas de largo plazo? ¿Cómo fiscalizar a las fuerzas del orden, pero respaldarlas cuando cumplan
con su misión?¿Cómo transformar la policía cuando más se le necesita y en escasez de recursos? ¿Cómo contar con la policía cuando es también fuente de violencia?
¿Cómo lograr coordinación entre todas las autoridades, incluidas las municipales? ¿Cómo coordinar Estado con sociedad civil?
¿Cómo evitar que nuevamente justos paguen por pecadores? ¿Cómo alentar la participación ciudadana, pero sin azuzar miedos e inseguridades?
¿Cómo generar un debate público que no se reduzca a una disputa entre
gobierno-oposición? ¿Cómo lograr consensos por encima de las diferencias?¿Cómo impedir que el temor nos haga ser susceptibles de manipulación y capaces de justificarlo todo?
¿Cómo impedir que sea utilizado para legitimar a instituciones y
personajes cuestionados? ¿Cómo evitar que sirva para consolidar el autoritarismo?¿Cómo no caer en prejuicios sobre los responsables de la
violencia? ¿Cómo ir creando bases sólidas para la disminución de las fuentes de violencia?¿Cómo compatibilizar eficacia con principios?
Que una víctima de un acto de violencia o alguien aterrorizado por el incremento y crueldad de la delincuencia, pida la pena de muerte y que se meta a todos presos de por vida, es una respuesta instintiva y hasta comprensible. Pero la reacción de las autoridades, las instituciones, los líderes de opinión y los medios de comunicación no puede ser la misma; se debería introducir otro tipo de preocupaciones y soluciones.