MEMORÁNDUM

 

DE:        Instituto de Defensa Legal

A:          La opinión pública y las autoridades

ASUNTO:          50 sugerencias para enfrentar la violencia común

 

Tomando en cuenta:

A.- El incremento de la criminalidad en el país y las consecuencias que ello trae para la vida, la tranquilidad  y la seguridad de las personas.

B.- Considerando la complejidad del fenómeno, la multiplicidad de sus causas, la urgencia de una convocatoria amplia para hacerle frente y de una estrategia integral para la solución del problema.

C.- Sabiendo que de acuerdo con la experiencia internacional toda estrategia frente al delito debe contemplar simultáneamente acciones y medidas para la prevención del crimen, la persecución y debida sanción al infractor y la posterior rehabilitación.

D.- Recogiendo los aportes de muchas personas e instituciones; sin ninguna pretensión de originalidad o exhaustividad; sabiendo que no agotamos la discusión; conscientes así mismo que muchas de las medidas a plantear existen en el papel o fueron ya puestas en práctica en algún momento de manera aislada; con todas las consideraciones anteriores planteamos para su discusión un listado de 50 sugerencias orientadas a una atención eficaz al problema.

PARA LA PREVENCIÓN DEL DELITO:

1.- Profundizar el diagnóstico del problema. Desarrollar elementos de análisis cuantitativo y cualitativo, tanto de las causas como de las consecuencias del delito.

2.- Otorgarle a la lucha contra la criminalidad una verdadera prioridad política. Comprometer a una acción conjunta y concertada a diferentes niveles del gobierno y de la sociedad.

3.- Tomar en cuenta en todas las decisiones de política económica las repercusiones, positivas o negativas, que pueden tener para el desarrollo de la criminalidad. Especial atención para aquellas vinculadas con la creación de empleo o la mejora de los ingresos.

4.- Sancionar ejemplarmente  las faltas a la moralidad pública de las autoridades a todo nivel (violaciones a la Constitución, a los derechos humanos y corrupción), porque envían al ciudadano el mensaje equivocado que la obediencia a la ley no es importante.

5.- Establecer las máximas sanciones posibles para miembros de las fuerzas de seguridad que colaboren, participen o encubran acciones criminales.

6.- Reforzar la escuela pública. Asegurar que ofrezca una sólida formación en valores cívicos y, a la vez, que garantice a los jóvenes destrezas básicas para incorporarse al mercado laboral.

7.- Desarrollo de políticas especiales de atención a la juventud. En los ámbitos educativo, de oportunidades de trabajo, de esparcimiento sano, de fomento masivo del deporte y participación en la vida política del país.

8.- Promoción de la familia. Programas efectivos de apoyo a madres solteras, niños y jóvenes de la calle y hogares en riesgo.

9.- Proponer a los medios de comunicación un debate nacional sobre los contenidos que trasmiten y cómo ellos pueden estar contribuyendo al clima de violencia que se vive.

10.- Sugerir la creación de un mecanismo independiente de autorregulación ética del contenido de los mensajes de los medios de comunicación.

11.- Desarrollar campañas masivas de prevención al consumo de drogas y al abuso del alcohol, en particular entre los jóvenes.

12.- Control estricto del comercio ilegal de drogas, y de la venta y consumo público de alcohol por parte de menores.

13.- Formar y asignarle personal y  recursos adecuados a un instituto nacional para la rehabilitación del drogadicto y el alcohólico.

PARA LA REPRESION AL DELITO

14.- Crear una comisión especial de reforma y modernización de la Policía Nacional, con participación plural de expertos y sectores representativos del país, para que en un plazo de seis meses entregue al Congreso y al debate de la opinión pública una propuesta integral de cambios.

15.- Desmilitarización de la Policía. La seguridad pública es una tarea civil, diferente a la lógica de defensa externa.

16.- Fortalecer al Ministerio del Interior poniendo en el cargo a una persona con credibilidad y liderazgo.

17.- Dignificar la función policial. Pasar del miedo a los abusos que cometen y el desprecio por su ineficacia al respeto por su labor y el reconocimiento a sus resultados.

18.-  Reforzar en todos los agentes encargados de mantener el orden principios básicos de relación con la población: servicio al ciudadano, no discriminación, respeto a los derechos humanos y presunción de inocencia.

19.- Racionalizar el número de policías, suprimir las funciones no prioritarias y garantizar, así, una mejora paulatina en las remuneraciones.

20.- Vincular mejoras salariales con resultados frente a la delincuencia y reconocimiento de la población.

21.- Concentrar a la Policía Nacional en las funciones que le son propias. Transferir, entre otras funciones, tránsito, turismo, ecología, control interno de penales, etcétera.

22.- Revisar las prioridades policiales para un adecuado balance entre  protección de dignatarios y la del resto de la población.

23.- Desarrollo de un sistema altamente sofisticado y selectivo de inteligencia policial contra el crimen organizado.

24.- Transferir a las unidades de inteligencia policial los costosos equipos  y tecnología hoy usados por los aparatos de espionaje político del régimen.

25.- Definición de estrategias propias y diferenciadas, de un lado para el tratamiento de los crímenes más graves y para la lucha contra las bandas organizadas y, del otro,  para hacer frente a las faltas y delitos menores.

26.- Mejorar la formación y el entrenamiento de los cuerpos policiales. Establecer niveles de especialización mayores para los cuerpos de élite.

27.- Equipar adecuadamente a la Policía. Tomar medidas preventivas para el adecuado mantenimiento de los bienes, y establecer sanciones ejemplares frente a su robo o uso indebido.

PARA DESCENTRALIZAR LA TAREA E INCORPORAR A LA POBLACIÓN

28.- Desarrollar una concepción descentralizada de la seguridad pública. Establecer planes locales de seguridad ciudadana con participación de todos los sectores y con metas anuales verificables.

29.- Fortalecer el rol de los municipios en la tarea de seguridad ciudadana. El alcalde debe ser el responsable político de la seguridad en el barrio y asumir frente a los vecinos los beneficios y costos políticos de los resultados que se obtengan.

30.- Fortalecer a las comisarías en los barrios, dándoles mayor autonomía, metas locales e incentivos por los resultados obtenidos.

31.- Acercar a los policías a la población. Tanto en el sentido que se les pueda fiscalizar adecuadamente, como para apoyar y valorar su trabajo.

32.-  Marco legal adecuado y apoyo a la labor de los serenazgos.

33.- Fomento, apoyo y regulación de experiencias de participación de la  población en el control del delito. Rondas vecinales en las ciudades; rondas campesinas y comités de autodefensa en las áreas rurales.

PARA LA ADECUADA SANCIÓN AL DELINCUENTE

34.- Sancionar severamente las modalidades más violentas del delito. Considerar como agravantes el ser cometido por bandas organizadas.

35.- Crear nuevos tipos legales y figuras delictivas que se adecuen a la naturaleza cambiante del delito. Asegurarse que no sean difusos, sino claros y definidos.

36.- Mantener la proporcionalidad en las penas, a fin de evitar los riesgos de la sobrecriminalización de los delitos menores.

37.- Establecer sanciones diferenciadas para los líderes, promotores y autores intelectuales con respecto a los simples ejecutores.

38.- Diferenciar claramente las penas para delincuentes primarios y reincidentes.

39.- Tecnificar y dotar de garantías a la etapa de investigación policial.

40.- Asegurar una coordinación eficaz y a todos los niveles entre Policía, fiscales y jueces que evite errores que favorezcan al culpable o perjudiquen al inocente.

41.- Especializar a los tribunales para el ejercicio adecuado de su labor.

42.- Dotar a los jueces especializados de las mejores condiciones y la máxima seguridad para el ejercicio de sus funciones.

43.- Asegurar que los procesos se hagan con todas las garantías de un juicio justo.

PARA LA REHABILITACIÓN

44.- Separar en los penales a los inculpados de los condenados. A los primarios de los reincidentes.

45.- Aislamiento y máxima seguridad para los responsables de los crímenes más graves y para los líderes de las bandas.

46.- Formar una nueva generación de agentes penitenciarios capaces de poner en práctica políticas modernas de tratamiento del interno.

47.- Desarrollar auténticos programas de rehabilitación del delincuente  vía la educación y el trabajo.

48.- Alentar los esfuerzos privados (religiosos y laicos) para colaborar en la rehabilitación del preso.

49.- Dar un tratamiento diferenciado a los menores de edad. Incluir a la familia, la escuela y la comunidad en su proceso de rehabilitación.

50.- Desarrollar un programa de apoyo a la reinserción social y laboral de los que cumplieron su pena, para disminuir la reincidencia.