Entrevista a Federico Salas
"Todos quieren usar al cholito huancavelicano"
Pidió que se termine con el estado de emergencia en Huancavelica y sostuvo que no hay desarrollo sin respeto a los derechos humanos. "Para alcanzar el desarrollo la población tiene que conocer sus derechos", dijo Federico Salas Guevara en el marco del Primer Curso Taller sobre Vigencia de los Derechos Humanos, convocado por el Consejo Provincial de Huancavelica, la Defensoría del Pueblo y el Instituto de Defensa Legal. ideele conversó con este personaje que lleva sólo 18 meses de alcalde, ya ha causado bastante revuelo en el país y pretende mucho más que la reelección.
La Cabalgata de los Andes logró gran impacto nacional. A diez meses de este original gesto protagonizado por usted y otros 120 jinetes, ¿cuál es su evaluación del impacto que tuvo para Huancavelica? ¿Qué demandas se han satisfecho? Recordamos que pedían autonomía departamental, un presupuesto adicional de emergencia para 1998 y el pago del canon por contribución energética...
Hoy Huancavelica es un tema de discusión. La prensa nacional ha ido más allá de la gran cobertura que nos dio y no nos ha olvidado. Huancavelica no es un problema sui géneris en cuanto a pobreza se refiere; aquí se vive lo que en toda la zona andina y selvática de nuestro país. Con La Cabalgata los huancavelicanos hemos dramatizado el problema construyendo un símbolo mediante el cual se discute el tema de la pobreza en el Perú.
Hablemos del proyecto descentralista que está impulsando con otros alcaldes provinciales del interior. Más allá de las críticas, válidas por cierto, ¿tienen ustedes planteamientos para salir de esta situación de postración y abandono?
El camino es la descentralización del país, la desconcentración del poder. Mientras tengamos un gobierno centralista, ubicado en la capital de la República; mientras nuestros gobernantes tengan en una mano un vaso de whisky y en otra un canapé de pollo y piensen que es en los discursos de las ceremonias públicas de donde saldrán las soluciones para el Perú, seguirán equivocados. Creemos firmemente que el descentralismo, basado en los gobiernos locales, es la única solución para el Perú.
Esta es la experiencia exitosa de países como Alemania, en el que más del 80% del presupuesto de los estados es manejado por las municipalidades; lo mismo en Italia, en Suecia o en Suiza. En América Latina, para no irnos a experiencias que parecen muy lejanas, Colombia destina casi el 40% de su presupuesto nacional a los gobiernos locales; Bolivia ha iniciado una experiencia interesante asignando el 23% para los mismos y en todos se empiezan a ver resultados positivos.
El único que camina para atrás es el Perú. Acá los gobiernos locales reciben el 3.5%. Con este magro presupuesto, la Contraloría General de la República -según lo escuché de boca de uno de sus funcionarios- destina el 74% de su aparato administrativo a controlar a los alcaldes. Es increíble, apenas un 26% de sus funcionarios controla al 86.5% del presupuesto que maneja el aparato central del Estado. A quien se vigila y controla no es al gobierno, sino al opositor.
Los gobiernos locales carecen de autonomía por la legislación existente; no tienen libertad para trabajar. En Huancavelica tengo casi 90 personas trabajando y destino el 80% de ellos a llenar formularios para cumplir con el Ministerio de Economía y Finanzas, la Contaduría General de la República, con la Contraloría, etc, etc. Reducen así al mínimo nuestra capacidad de gestión condenándonos al burocratismo.
Se ha convertido en un actor político codiciado, háblenos de sus proyectos para el 2000...
Luego de setiembre recibí varias propuestas, del gobierno, del doctor Andrade, de Lucho Castañeda Lossio, pero en todas hay un marcado centralismo. Todos quieren ser presidentes y utilizar al cholito huancavelicano para que les lleve a las urnas esta masa humana de campesinos.
En la propuesta que hemos formulado con Lucho Guerrero y Chávez Sivina no proponemos un Presidente sino un programa descentralista de gobierno y estamos dispuestos a aceptar a cualquier persona que la población crea que es la más adecuada para conducir los destinos del Perú.
Tomemos conciencia de que si bien más del 70% de la población peruana vive en las ciudades, el 80% es de origen provinciano. Los provincianos no somos minoría, somos la gran mayoría del Perú. Tenemos que crear conciencia nacional sobre esta gran mayoría y hacer el esfuerzo para que ésta acceda a los núcleos centrales del poder para transformar el país en un proyecto descentralista.
¿Se trata entonces de un movimiento político nuevo, de carácter nacional?
La propuesta es política, obviamente. Detrás de nosotros hay grandes pensadores, empresarios, funcionarios que han colaborado en gobiernos anteriores en el más alto nivel, así como campesinos, obreros de diferentes gremios.
Un movimiento descentralista tiene que ser político porque si uno no tiene voluntad política, voluntad de llegar al poder para producir los cambios necesarios, no vamos a lograr nada significativo. En los últimos cincuenta años el candidato limeño ha viajado a la provincia a pedir votos y a buscar su candidato local para que lo represente; los provincianos les hemos lustrado los zapatos queriendo ser los elegidos para formar parte de una lista. Toda esta historia termina en que quien representa a la provincia es alguien nacido aquí pero que vive hace treinta años en Lima e ignora todo acerca de nosotros. Eso debe cambiar. Tienen que cambiar los futuros líderes de este país.
Un problema que tienen las agrupaciones políticas es la ausencia de democracia interna. Se trata de líderes que se perpetúan en la dirección, de poco o ningún espacio para los jóvenes, del manejo de todo desde una pequeña cúpula, de las alianzas que se pactan sin dar cuenta a las bases, de la ausencia de ética. ¿Son conscientes de eso? ¿Se han planteado una forma democrática de construir un partido político?
Ya lo estamos ejercitando. Por ejemplo, acá en Huancavelica hay 16 distritos y, aunque yo soy el presidente local del Movimiento Ahora Perú, no he elegido a los candidatos para las próximas elecciones municipales. Cada comunidad ha elegido a sus representantes y éstos a su vez al candidato; obviamente se trata de personas que comulgan con nuestras ideas políticas. Esto es una expresión democrática. Al no ser nombrados por el jefe del partido no van a responder ante éste sino ante sus electores distritales. No puede haber descentralismo sin democracia. Los alcaldes deben responder ante todo a sus electores. Los candidatos de movimientos como Vamos Vecino o Somos Perú, asentados en la ciudad de Lima -centralistas por lo tanto- van a dar cuenta a quien dirija Vamos Vecino o al señor Andrade pero no a los vecinos. Yo recomiendo que elijan independientes.
¿Cómo que independientes, no es acaso un partido político el que están fundando? ¿Qué rol le adjudica a los partidos políticos en el fortalecimiento de la democracia?
Bueno, el decir que los partidos hasta ahora han obedecido a intereses de cúpula no quiere decir que rechacemos la organización partidaria. Las instituciones tienen que fortalecerse y la única forma de fortalecer una organización política es a través de un movimiento o un partido. No hay otra forma; nosotros no tenemos una fórmula nueva, mágica. Los partidos son necesarios.
La pobreza sí es noticia
"Desde que asumí la alcaldía en enero de 1997 toqué todas las puertas, las del Congreso, de los empresarios, del gobierno. A lo más, recibí una palmadita en el hombro. Acudí a los grandes medios de comunicación nacionales y me contestaron: "Alcalde, la pobreza no es noticia." Me di cuenta que había que hacer algo para llamar la atención y demostrar que la pobreza sí es noticia y que se debe atender. Tenemos la más alta tasa de mortalidad infantil del país, el más alto grado de desnutrición en niños menores de cinco años. El ingreso per cápita de un campesino huancavelicano es de 460 soles al año y el 84% de nuestra población no tiene agua ni desagüe; uno de cada tres habitantes es analfabeto, esas son las cifras, le podríamos añadir otras más que convierten a Huancavelica en el departamento más pobre del Perú".
"Necesitamos programas de aliento y adecuados a nuestras diferentes realidades, por ejemplo, en el tema educativo. Se habla que hay un gran ausentismo escolar, pero no se toma en cuenta que en la zona andina los niños son parte productiva de la familia y que trabajan en la siembra y en la cosecha. De ahí ese notorio ausentismo de casi el 70% en los meses de abril y mayo. El gobierno, o desconoce esto o no quiere ver esta situación. La currícula debería contemplar temas relacionados al cultivo, a la utilización de las cuencas orográficas, porque lo que se les actualmente los expulsa hacia Lima o las ciudades. Se trata de cambios muy profundos que no tienen que ver exclusivamente con el corto plazo, sino con un trabajo descentralizado de mediano y largo plazo".