Y a todo esto...

¿en qué está SENDERO LUMINOSO?

A finales de 1997 sosteníamos que lo que iba a pasar con Sendero Luminoso durante 1998, tanto respecto de la posibilidad de su derrota final como de su recomposición, dependía en gran parte de lo que fuera a ocurrir en sus dos principales zonas de presencia: la región del Huallaga y el norte de Ayacucho. En las líneas que siguen pasamos una breve revista a lo que ha venido ocurriendo en ambos escenarios, y a los cambios que se estarían produciendo.

 

La noche del 29 de setiembre último, una columna de Sendero Luminoso incursionó en la localidad de Uchiza, capital del distrito del mismo nombre, en la sureña provincia de Tocache del departamento de San Martín. Luego de dinamitar el local municipal y embanderar la plaza principal, los atacantes procedieron a pintarrajear las paredes de las calles aledañas con lemas contra las elecciones municipales y a tomar una emisora para propalar proclamas.

Pocos días atrás, el 23 de setiembre, habían incursionado, también en horas de la noche, en Aucayacu, capital del distrito de Daniel Alomía Robles, en la provincia de Leoncio Prado, Huánuco. De la misma manera que en Uchiza, los atacantes tomaron la plaza principal, izaron su bandera, dinamitaron el local municipal, pintarrajearon las paredes con lemas contra las elecciones y se enfrentaron con la Policía. Y también, como en Uchiza, los atacantes eran en su mayoría jóvenes, varias mujeres entre ellos.

Uchiza y Aucayacu son los centros urbanos más importantes en el eje que va entre Tingo María y Tocache, y el hecho de que Sendero Luminoso haya podido incursionar y permanecer en ellos durante un buen tiempo, y que haya podido asesinar en agosto al alcalde de Saposoa y candidato a la reelección por la lista de Vamos Vecino, Celso Rodríguez, son asuntos que deben ser tomados en cuenta, porque constituyen indicadores de lo que viene ocurriendo en la zona.

En efecto, Sendero Luminoso está tratando de intensificar su presencia en el Alto Huallaga y en el Huallaga Central. En la actualidad es la región donde más actividad muestra. Casi la mitad (48%) de un total de 186 atentados ocurridos en todo el país entre enero y julio de 1998 ha tenido lugar allí.

Pobladores refieren que columnas de entre 60 y 80 hombres recorren periódicamente el difícil territorio en el que se puede reconocer varias zonas de presencia senderista: la primera, que va entre Tingo María y Aucayacu, en la margen izquierda del río Huallaga, y entra hasta el valle del Monzón. La segunda, que se ubica en la margen derecha del río Huallaga y va hasta la frontera con Ucayali. La tercera, que está hacia el norte de Aucayacu, entre Uchiza y Tocache. Una cuarta es el Huallaga Central, en los alrededores de Juanjuí y Saposoa.

El Huallaga es también la región donde más crímenes ha cometido. El 63% de las muertes causadas por el grupo armado en todo el país entre enero y julio de 1998 ha ocurrido allí. La mayoría de las víctimas han sido civiles: pobladores acusados de ser delincuentes, dirigentes de organizaciones sociales, autoridades locales y ex soldados y hasta arrepentidos se cuentan entre ellos. La mayoría de estos asesinatos han ocurrido durante incursiones en caseríos desguarnecidos, luego de "juicios populares" a los que los pobladores son obligados a asistir.

Uno de los hechos más recientes fue el asesinato, el 9 de setiembre, del teniente gobernador del caserío Manchuria, Luis Calixto Carlos, y de una pareja de esposos en el sector de Cachipoto, ambas localidades en el distrito de Monzón, provincia de Huamalíes, Huánuco, por "soplones y colaboradores del Gobierno".

Sendero Luminoso también ha atacado objetivos militares. Bases como las de Pucayacu y Aucayacu han sido objeto de hostigamiento y se han producido varias escaramuzas con patrullas militares. Sin embargo, en comparación con años anteriores, el número de emboscadas ha disminuido y, por lo tanto, las bajas militares son también menores. Esto podría deberse a que las fuerzas del orden están siendo más cautelosas en sus operativos, tratando de no ofrecer blancos fáciles. Pero también podría deberse a que Sendero Luminoso está privilegiando los blancos civiles en directa relación con los objetivos políticos que parece haberse planteado.

El primero es desarrollar una campaña contra las elecciones municipales. A partir de febrero del presente año se hizo evidente la pretensión senderista de boicotear dicho proceso electoral. Así lo hicieron conocer en cuanta incursión realizaron desde entonces, amenazando a quienes quisieran participar en las elecciones. Las incursiones en Uchiza y Aucayacu fueron hechos importantes en esta lógica, pero sin duda el punto más alto fue el ya referido asesinato del alcalde provincial de Saposoa. Hacía mucho tiempo que Sendero Luminoso no se atrevía a asesinar a una autoridad local de este nivel y que había dejado de recurrir al asesinato selectivo como el atrozmente efectivo medio para crear vacíos de poder.

El efecto más inmediato de las amenazas y los asesinatos ha sido el desplazamiento de varias autoridades locales, quienes se han trasladado a los centros urbanos más grandes donde, pese a todo, hay mayor seguridad que en sus propios caseríos. Según refieren algunos pobladores, los candidatos y autoridades locales son, sin embargo, presionados por los militares para que retornen a sus lugares a hacer campaña o a ejercer sus funciones.

El segundo elemento relativamente nuevo es que Sendero Luminoso ha lanzado también un conjunto sistemático de acciones para frenar e impedir la ayuda gubernamental a la población con alimentos u otros similares. Varias organizaciones sociales de sobrevivencia, incluidas las promovidas por la Iglesia católica, han sido amenazadas para que no reciban ayuda del PRONAA. El 15 de julio pasado fue incendiado el comedor de la parroquia de Aucayacu que da alimentación a los niños huérfanos de la guerra. Para la organización armada, los promotores del comedor habrían desobedecido sus "órdenes" de no recibir ayuda del Gobierno en ali­mentos.

Este intento por impedir la ayuda gubernamental está visiblemente asociado al objetivo de polarizar el escenario regional para tratar de ganar respaldo en la población levantando como reivindicación fundamental la no erradicación de la coca y de la economía cocalera. Esta consigna ha vuelto a aparecer nítidamente otra vez.

Un tercer elemento relativamente nuevo es la explicitación de una demanda de libertad de sus "presos políticos". En la mayoría de las incursiones y asaltos cometidos por la organización armada, los lemas y consignas utilizados son como los siguientes: "Viva el presidente Gonzalo", "Libertad para presos políticos", "Prisioneros de guerra, libertad".

La referencia a la libertad de "presos políticos" o "prisioneros de guerra" es algo que hasta hace poco no estaba presente en el discurso del senderismo en el Alto Huallaga. Hasta donde era sabido, éstos se habían alineado con "Feliciano" en su decisión de continuar en la "lucha armada" y renegado del llamado a luchar por un "Acuerdo de Paz" hecho por su otrora máximo líder, Abimael Guzmán. Sabido es también que en las prisiones están mayoritariamente los seguidores del "Acuerdo de Paz". ¿Se trataría de un acercamiento del Sendero del Huallaga con los nuevos "pacifistas" de Guzmán? Difícil saberlo por ahora, pero una versión del diario El Comercio señalaba, citando fuentes policiales, que actualmente existiría un distanciamiento entre "Feliciano" y "Artemio".

¿Significa todo esto que Sendero Luminoso está otra vez en capacidad de convertir la región del Huallaga en el explosivo escenario de finales de los ochenta y principios de los noventa? Ciertamente, no. El número de acciones y asesinatos que comete actualmente es un pálido reflejo de lo que solía hacer en los momentos más álgidos, y nada indica que vayan a superar ese nivel en el corto plazo; pero también es cierto que parecen estar trabajando cada vez con más precisión en sus objetivos políticos, tratando de aprovechar las fracturas y debilidades sociales e institucionales presentes en la región.

Es harto sabido que a favor del grupo armado juegan las características geográficas de la región y el dominio que sobre ellas tiene. Y que también les es propicio el escenario político, social y económico. A la debilidad institucional y fragilidad de la sociedad civil se suma la crisis económica acarreada por la ya prolongada caída de los precios de la coca y sus derivados. Así, los pobladores refieren que, a diferencia de antes, cuando estaban básicamente conformadas por gente de la sierra, las columnas de Sendero Luminoso estarían ahora integradas por gente de la misma zona. El grupo armado estaría volviendo a ganar adeptos entre los jóvenes que, ante la falta de alternativas, se mostrarían dispuestos a embarcarse en un movimiento que les permite disputar el ahora escaso botín que provee el narcotráfico.

¿Y Ayacucho?

En Ayacucho, entretanto, las lógicas son aparentemente diferentes de las que se encuentran en el Huallaga. Como se sabe, aquí su presencia se encuentra focalizada en la estratégica y casi inexpugnable área de Viscatán, en la selva ayacuchana, desde donde realizan incursiones en otras zonas de la selva y la puna de las provincias de Huanta y La Mar.

El 24% de las acciones cometidas por Sendero Luminoso en todo el país ha tenido lugar en esta región. La mayoría de ellas son incursiones en poblados y comunidades y asaltos en las carreteras, con la intención de abastecerse de provisiones.

Pero donde hay notables diferencias con el Huallaga es en el tipo de víctimas que causa. Para empezar, el número de éstas es bastante menor. En segundo lugar, en el Huallaga, como hemos visto, la gran mayoría de las víctimas son civiles, mientras en Ayacucho, en cambio, esta cifra es virtualmente nula. No sólo eso: en términos absolutos, en Ayacucho han muerto más militares que en el Huallaga.

Este es un indicador que puede ser interpretado en primer lugar como el efecto de la ofensiva militar que las Fuerzas Armadas han lanzado desde principios del año para cercar y acabar con lo que consideran el último bastión que le queda a Sendero Luminoso. Pero también podría ser interpretado como un indicador de las actuales prioridades políticas de la organización armada en la región. 

En efecto, en otra parte hemos referido la existencia de numerosas versiones sobre el "nuevo discurso" de Sendero Luminoso, que en lo fundamental señala que ya no van a atacar a los campesinos y que sólo se enfrentarán contra las fuerzas armadas y aquellos que los ataquen. Los indicios muestran que estarían aplicando esta estrategia que un dirigente de los comités de autodefensa de Tambo llamó "política sentimental".

Ello permitiría entender por qué aparentemente han abandonado la inmisericorde práctica de las matanzas indiscriminadas que estuvo vigente inclusive hasta después de la caída de Guzmán. Quizá un indicador de ello sea lo ocurrido recientemente en la incursión al centro poblado de Nueva Alianza, en el distrito de Sivia, provincia de Huanta, el pasado 4 de setiembre. En horas de la noche, una columna de alrededor de 80 senderistas provenientes de Viscatán incursionó en el centro poblado donde viven alrededor de 30 familias. Los sorprendidos ronderos fueron retenidos y despojados de sus armas, mientras otro grupo se encargaba de saquear todo lo que encontraba a su paso. Al final, como en otras incursiones, se retiraron sin cometer crimen alguno, y los heridos que hubo se produjeron en el posterior enfrentamiento con ronderos de zonas aledañas, que fueron al rescate de sus compañeros de Nueva Alianza.

Hasta donde es posible saber, Sendero Luminoso tampoco ha lanzado una campaña contra las elecciones municipales en esta zona. No hay reportes de candidatos amenazados, ni, menos, de autoridades desplazadas. Probablemente ello se deba más a su propia debilidad que a una opción deliberada.

En conjunto, todo ello sugiere que en Ayacucho las prioridades de Sendero Luminoso estarían más orientadas a restablecer vínculos con la población, especialmente en el corredor que va desde Viscatán hacia la selva de la provincia de La Mar. En el lenguaje más clásico de la venida a menos especialidad de la "senderología", esto podría llamarse "trabajo político". Pero ello, sin duda, no les va a ser nada fácil, por cuanto la población los conoce y está vacunada contra ellos.

Sin embargo, hay un elemento en común con el Huallaga. Aquí también se ha observado la presencia de jóvenes conformando las columnas de Sendero. Esto se apreció en la incursión en San Miguel de finales del año pasado, y en otras acciones similares. Se trataría de jóvenes entre los 14 y 16 años, mientras que los mandos tendrían entre 20 y 24 años.

El 23 de febrero último, ronderos y soldados de la base de Tambo capturaron a nueve senderistas al mando del camarada "Roberto". La captura no sólo fue importante, sino que mostró que la mayoría de ellos eran bastante jóvenes.

¿Nuevos reclutas? Jaime Antezana sostiene que se trata de los hijos de los senderistas que se han atrincherado en Viscatán. Otras versiones sostienen que se trataría más bien de nuevos reclutamientos no necesariamente compulsivos de algunos jóvenes comuneros. Generacionalmente, éstos no han sufrido de manera directa el impacto de la guerra senderista contra las comunidades, y eventualmente podrían verse atraídos por el "nuevo discurso" senderista.

Y entonces, ¿en qué está Sendero Luminoso?

Desde una perspectiva macro, se puede seguir afirmando sin ninguna duda que Sendero Luminoso es un fenómeno básicamente controlado y que no representa mayor peligro para la estabilidad política del país. Más aún: observando las estadísticas se aprecia que, en términos generales, si bien han logrado controlar su caída libre luego de la captura de Guzmán y las cartas pidiendo "Acuerdo de Paz", tampoco son capaces de superar los niveles en los que se ha estabilizado. Nada parece indicar que vayan más allá de esta situación, por lo menos en el corto plazo.

Sin embargo, a estas alturas resulta claramente insuficiente basarse sólo en estos indicadores para sentirse tranquilos. Sendero Luminoso sigue ganando tiempo para el objetivo de su recomposición política y orgánica, mientras el país se encuentra atrapado en una lógica de confrontación y polarización promovida por la arbitraria voluntad reeleccionista del fujimorismo. El grupo armado está mostrando adaptabilidad a situaciones concretas y se mueve en dinámicas regionales que trata de aprovechar para sus planes.

Pero quizá lo más preocupante resulta que estarían otra vez empezando a captar nueva gente, especialmente entre aquellos que no sufrieron directamente el terrible trauma que significó su infausta guerra. Si esto fuera cierto, habría que empezar a preocuparse, aun cuando simplemente se tratara de grupos muy pequeños, puesto que le daría a Sendero el aliento suficiente para seguir bregando en su guerra de supervivencia e intentar "superar el recodo".

¿Será el país capaz de reaccionar a tiempo antes de que esto suceda? (Isaías Rojas)