El trabajo del IDL con líderes mujeres en comunidades de Huancavelica, no es sólo política y socialmente importante. Es, también, fuente de extraordinarias experiencias personales para quienes, como la autora, han sabido poner el corazón en el esfuerzo.

SI YO FUERA AUTORIDAD

Josefina Vásquez

 

El tren amarillo-naranja parece de juguete. Las nubes se desplazan en competencia veloz, y el viento las sopla como prisionero de pasión por alguna de ellas. ¿Será que sabe lo que esconden sus veladas formas? ¡Sí! Aquella es un pájaro, una túnica de luz y... ¡oh sí!, finalmente aparece... una mujer con trenzas.

En el amanecer, San Pedro de Moya se anuncia verde, con chispitas plateadas en los techos. El camión ronca como una vieja chimenea y frena de un bramido a las ocho y treinta de la mañana en punto, como cada vez que comienza un curso.

¿Habrán venido todas? ¿Cómo estarán sus ojitos marrones, negros, brillosos? ¿Habrán traído a los  niños? Y sus ropitas, ¿estarán limpias, estarán raídas? En el camino ya nos contaron que la cosecha no ha estado tan mala. Hay arveja, papa, olluco, en bultos suficientes para el año, y probablemente hasta nos inviten.

Luego estamos ya en el salón de la escuela. El piso de madera, sucio y engrasado, alberga a algunas de ellas porque no hay suficientes sillas. Los sombreros encintados, los mocos de los niños, los materiales educativos, la pizarra usada y estas ganas de sacarle la vuelta al subdesarrollo. En la pared del fondo, la banderola informa del contenido del curso: “Ciudadanía y Participación”: 44 mujeres y 3 hombres. ¡¡Qué gusto!! Sean todas-os bienvenida-os.

Hace año y medio que todo comenzó. Entonces, tímidas y silenciosas musitaron las primeras palabras del glosario político: democracia, estado, discriminación, pobreza, voto, au-to-ri-dad. Ahora, los cuadernos rayados de 100 hojas están llenos, y en los pliegues apretujados de la memoria se están almacenando otras inquietudes. ¿Será que es posible?...

A ver, hagamos un juego: pasado, presente y futuro de las mujeres del Vilca. Y como la magia funciona, proponemos otro: elegimos a la mujer más popular; ella se pone en papel de candidata y diseña un plan de gobierno con la ayuda de todos.

–Necesitamos un correo en Vilca, un mercado de abastos de primera necesidad, una máquina peladora de granos (¡soñar no cuesta nada!...), una carretera para Chuya por la quebrada de Shucash, y reparar el Centro Nacional Mixto. 

–Perdón, señora, ¿y si le sobra platita?  

–Pues instalamos una cabina telefónica, señorita...

–Y díganme, ¿les gustaría ser candidatas y trabajar por la comunidad?

–¡¡¡Sí!!! (Qué apretado coro.)

–¿Y por qué no lo hacen?

–Porque nunca nadie nos ha considerado ni nos lo ha propuesto.

Ay, ay, ay, qué carcajada. Verdad que da mucha risa.

Pero bueno. Miremos pa’delante. El próximo 11 de octubre hay elecciones. ¡Y entonces sí! Que fulanito ya elaboró su propia lista en secreto y con su misma gente. Que menganito ofrece fortunas que oscilan entre 5 y 10 soles a cambio de un voto. Que los dulces y galletas que se reparten también son para eso.

¿Ah, sí? Pues bueno, entonces a supervisar la transparencia y la moralidad de la campaña y del proceso. Que se convoque, por ejemplo, a un cabildo abierto para que la población pueda hablar abiertamente de estas cosas y buscar alternativas. Recurrir a la autoridad conveniente (o también a la más cercana) y contarle lo que estamos observando; ese es un buen camino para ganar credibilidad y apoyo en nuestras comunidades. También podemos crear pequeños grupos de trabajo con las otras mujeres, las que no han podido venir (con esas, pues, digo yo), las "ninguneadas", y multiplicar esta experiencia, prestarles el cuaderno, enseñarles los materiales, contarles de la Ley de Cuotas y el "ahora sí se puede".

Ay, Dios mío, cuánta esperanza; si hasta ganas de llorar tengo. Pero no, señora, ahorita no me llore porque ya llegó el almuerzo.

A las tres en punto retomamos, pero antes jugamos.

–Había uno que decía "El pueblo manda".

–Ah sí, pero eso fue hace tiempo.

–No importa, si de todos modos es un juego. ¿Acaso es en serio?

–Entonces, el pueblo manda ponerse de pie.

–¡Ah no! Eso tiene doble  sentido.

–A ver, póngale música que así es más alegre.   

Y como no hay enchufe, nos toca ponernos a cantar; y de ahí al baile no hay más que un paso, pero así espantamos el sueño de la siesta.  

La tarde, sin embargo, ha sido larga. Hay que explicar las nuevas leyes que se han dado, qué pasó con aquella historia del referéndum... ¿No hay noticias? Bueno, es trágico pero tiene arreglo. Vamos a hablar un poquito de todo eso. ¡Qué cosa curiosa: hasta los niños ponen atención!

Pero yo le dije que este país sí tiene esperanza. Es más: no hay que entregar los materiales antes de la charla, porque si no se ponen a revisarlos y no atienden.

Nadie sabe cómo fue, ni tampoco en qué año empezaron a votar las mujeres en este país, pero eso no tiene importancia; lo que cuenta es que ya es terreno ganado y ahora tenemos que seguir avanzando. ¿Qué se les ocurre?

Yo creo que lo más práctico es revisar eso de que en las listas tienen que haber tanto mujeres como hombres, y eso no es difícil, porque de todos modos las listas las conoce todo el mundo.

A ver, escriba rápido que ya vamos terminando y tenemos que volver a Lima antes de que cierre el número de la revista. Zenobia escribe con lápiz porque se le perdió el lapicero.

–¿Cuándo es el próximo curso?

–En noviembre, pero ya les avisaremos.

–¿Todas tienen su ejemplar de la Constitución Política y de la Ley Orgánica de Municipalidades?

–Bueno, llegó el camión.

–Un ratito, pues, que yo les traje un regalito.

–No, señora, la mochila nos pesa mucho. Además, ya no hay tiempo.

–Es que don Humberto se fue y nos dejó encargado que le cerremos el hotel.

–Ingeniero: cuando se vaya cierre bien, por favor. Y muchos saludos a todo el IDL.

–Elizabeth, cuidado con la niña, que está haciendo mucho frío.

Y adiós, adiós.