La cooperación internacional y  los derechos humanos

Otro aporte decisivo para el surgimiento y desarrollo de importantes movimientos de derechos humanos, nacionales y regionales, viene de la cooperación internacional; de instituciones y organizaciones de muy diferentes países (Europa, Estados Unidos, Japón y Canadá), cuya misión consiste en hacer alianzas entre el norte y el sur para defender y promover los derechos humanos.

Y el aporte no es sólo económico (aunque sería hipócrita negar que lo económico también es muy importante), ya que la cooperación internacional y los organismos nacionales compartimos valores, ilusiones, objetivos, estrategias y acciones. Somos todos parte de una red en la que se tiene una visión humanista de la vida, una red que actúa para que esa visión humanista sea una presión ineludible a la hora que se tomen decisiones importantes. De ahí parte nuestra fuerza y ahí está nuestra posibilidad de ser ganadores.

Durante todos estos años hemos establecido vínculos entrañables con muchas personas de agencias de cooperación. Salvo excepciones contadas con los dedos de la mano (que las hay en todas partes), se trata de gente capaz y sensible, que, por una y otra razón, se vinculó a algún país o personas de América Latina y que se quedó enganchada para siempre. El interés y la valoración por "lo nuestro" es sorprendente y hasta ejemplar para nosotros mismos.

A modo de "representación" de esta cooperación internacional, hemos decidido dar cuenta de la experiencia de Misereor (Alemania), no por ninguna preferencia (por favor, las otras no se nos vayan a resentir), sino por dos razones: está de aniversario, cumple 40 años; y porque, como parte de ese aniversario, 26 alemanes se prepararon durante varios meses para hacer una visita al Perú y poder profundizar sus vínculos con los peruanos. La visita se llevó a cabo entre el 15 y el 25 de octubre, y fue realmente una experiencia grata y positiva.

Algunos de ellos vivieron unos días en las casas de inocentes indultados, por lo que presentamos los testimonios de dos de ellos sobre la visita  (Santosa Layme y Juan Carlos Chuchón). Laura Vargas, de CEAS, institución que coordinó el grupo de anfitriones, analiza la experiencia, y Eckhard Finsterer, de Misereor, –como es característico en él, y en buena hora–, dice claramente lo que piensa de lo que pudo observar.

 

Los 40 años de Misereor y la visita al Perú

Laura Vargas

La obra católica episcopal alemana para la cooperación internacional; Misereor ha cumplido cuarenta años de vida institucional al servicio de los pobres de América Latina, África y Asia. El servicio y labor realizados a lo largo de estos cuarenta años se pueden resumir en el lema que ha orientado su labor el presente año: "Los pobres primero".

Por tal motivo, Misereor organizó, con el acompañamiento de la Comisión de Justicia y Paz de Alemania, una experiencia de "inmersión y diálogo" en nuestro país con el objetivo de conocer de una manera muy concreta y directa la vida de los pobres en el Perú hoy día, y cuál es la realidad de sus derechos humanos.

Tuvimos la visita de 26 personas provenientes en su mayoría de Misereor, pero acompañadas por miembros de Justicia y Paz, Caritas Alemana, Pan para el Mundo, Arquidiócesis de Friburgo, y personas del mundo político y periodístico.

Los visitantes fueron acompañados en la experiencia por miembros de cinco organizaciones no gubernamentales y de Iglesia, que cumplimos el papel de facilitadores de experiencias1. Visitaron pueblos jóvenes de Lima, convivieron con las familias que han vivido la dolorosa experiencia de pasar una prisión injusta acusados de terrorismo, viajaron a Arequipa y pudieron comprobar de cerca la realidad de las personas encarceladas y las condiciones de reclusión en las que viven. Visitaron la comunidad campesina de Jarpa en Huancayo y viajaron a Puerto Ocopa y Betania para conocer la vida de las comunidades asháninkas.

Ellos han sido enriquecidos por la posibilidad de compartir con los pobres su realidad, y esperan que esta visita sirva no sólo para estrechar los lazos de amistad y para profundizar su conocimiento de esta realidad, sino también para que las instancias tanto de Iglesia como de la cooperación y del Gobierno alemanes sigan apoyando programas de desarrollo y de derechos humanos que aporten a la dignidad de los más vulnerables.

1           Nos estamos refiriendo al
CAAAP, CEAS, CIDAP, IDL, REDES y Agentes de Pastoral de Cárceles de Arequipa.

 

Los conocía sólo por cartas

Santosa Layme*

Bueno, desde el día que me comunicaron que llegaría visita de Alemania, yo esperaba con ansias conocerlos y a la vez estrechar mi amistad y vivir al lado de ellos. Pensar que mi sueño se estaba cumpliendo, ya que mucha gente se conoce por carta o tarjetas pero conocerlos de cerca era un privilegio.

Bueno, llegaron el domingo; para mí fue una sorpresa; eran dos mujeres: Regina y Úrsula. Eran muy alegres, sobre todo Úrsula, que tenía ganas de aprender español; me entendía pero no podía hablar, yo le entendía en sus ojos, pero el tiempo nos quedó corto. Me hubiera gustado más tiempo; pero así es cuando uno va de visita: rápido pasan los días y las horas corren. Pudimos caminar juntos, hablar muchas cosas de mí y de lo que pasa en mi pueblo. Les contaba y sentía que ellas me ayudaban a llevar mi carga; era un alivio. Sentía que por momentos estaba con mi familia, ya que hace mucho tiempo que no visitan mi casa, sobre todo Gabi.

Ahora que ya han vuelto a su país, siempre recuerdo y pienso "ya estarán en su casa". Gracias a Dios por darme la alegría de conocer a personas con las que nunca pensé que me iba a familiarizar tan pronto. Son lindos, de corazón tan noble; parecía que nos conocíamos bastante tiempo; todo era lindo; ojalá vuelvan pronto. Yo esperaré con el mismo afecto y cariño. Hay tantas cosas que decir, pero ya les escribiré cartas y postales. Gracias a IDL.

*          Dirigenta de un comedor popular, detenida injustamente en febrero de 1994. Luego fue absuelta.

 

Nos familiarizamos muy rápido

Juan Carlos Chuchón
y Pelagia Salcedo*

Yo, Juan Carlos Chuchón Zea, mi esposa Pelagia y mis hijos Avilio, Marlene y Joel, tuvimos la oportunidad de recibir visitas los días 18, 19 y 20 de octubre del 98 de los señores de Alemania: Hans y Claudia. 

Con ellos pasamos momentos muy felices, porque tener una visita del extranjero es un privilegio para todos nosotros. A pesar de que hemos pasado juntos sólo tres días, ¿cómo es que pudimos familiarizarnos tanto con ellos? Sucede que tuvimos muchas conversaciones tanto de mi familia, de la de ellos y de lo que estuve en Yanamayo, en el penal de Puno. Me acuerdo que conforme iba contando se ponían tristes. Así, pasamos un momento de tristeza y de alegría, pero cuando se fueron, quedamos muy tristes; en casa sentíamos que alguien de nuestra familia nos faltaba.

Pero todo se lo debemos a Jehová, Dios; gracias a él y al Instituto de Defensa Legal. Que Dios bendiga al grupo de IDL por el excelente trabajo que desempeñan para con las personas que hemos pasado mucha injusticia por errores cometidos por las autoridades de Perú.

*          Pareja de esposos ayacuchanos detenidos en 1992; fueron indultados en 1996.

 

Quedaron impresionados por la

magnitud del problema

 

Me parece que yo no he podido sacar tanto provecho de este esfuerzo como la mayoría de los participantes. Desde 1986 tengo que ver con los proyectos del Perú, incluyendo toda la temática de DDHH. Por eso, para mí no salieron muchos aspectos novedosos.

Además no hubo muchas preguntas en relación con el papel de Misereor en el fomento de los DDHH en el Perú, tema en el que yo hubiera podido aportar más.

De las discusiones y la evaluación final saqué la conclusión de que los miembros de nuestras Comisiones y demás participantes quedaron impresionados por la amplitud y complejidad del problema y de los esfuerzos de nuestras contrapartes. En este sentido, se ha logrado llegar a la sensibilización y apertura frente al tema de DDHH que nos ayudará en la futura cooperación.

Posiblemente saldrán algunos elementos de la experiencia para la definición de nuestra política institucional, pero eso no puede reemplazar la reflexión interna y el diálogo con las contrapartes.

Hemos experimentado algunas deficiencias en la organización y coordinación tanto aquí como en el Perú. Sabemos que este tipo de eventos es costoso y que no se puede repetir a menudo. También conviene buscar otras modalidades de intercambios y de sensibilización. En enero, un grupo de periodistas viaja al Perú y entre varios temas también tocarán la cuestión de DDHH en otra modalidad. Así que pronto nos veremos otra vez.

De nuevo: ¡Muchas gracias a las familias y a las organizaciones anfitrionas!

*          Responsable regional Perú/Ecuador.