¿Es el mismo?
Sub Teniente Telmo Hurtado Hurtado,
Accomarca
Mayor Ricardo Hurtado Hurtado,
El Milagro
... sería demasiado grave
Telmo
Hurtado, a diferencia de quienes luego siguieron su ejemplo (Martin Rivas y
compañía), nunca pretendió ocultar lo que hizo, ni sus sentimientos al
respecto. Reivindicó, desafiante, la masacre de Accomarca en 1985 e, incluso,
el porqué, a su juicio, hasta los niños debieron ser "eliminados".
Hurtado
tiene pues una visión de lo que es el Perú, de la democracia, del valor de la
vida humana y de los derechos y obligaciones de un soldado.
Pero no es
la nuestra. Y si nos atenemos a la reacción de horror y repudio con que la
opinión pública sancionó sus actos en su momento, a los dictámenes de la
Comisión Investigadora del Congreso de entonces que unánimemente lo encontraron
culpable ("de genocidio", en el lenguaje del dictamen en mayoría) e,
incluso, a los propios comunicados de las Fuerzas Armadas que cuestionaron
pública e inequívocamente lo que el entonces subteniente hizo, debemos asumir,
pues, que la forma de ver la vida (y la muerte) de Hurtado no es la de los
peruanos.
Fue por
eso indignante para quienes en medio del torbellino de los acontecimientos
posteriores pudieron seguir el caso, que las penas a las que fue sometido
Hurtado por sus compañeros de armas en el fuero militar fueran, por decirlo del
algún modo, benignas. Además, desde hace mucho tiempo se han escuchado rumores
de que en realidad nunca dejó el Ejército y de que había seguido ascendiendo.
Como se
muestra en el informe de las siguientes páginas, ideele tiene serios indicios de que los rumores pueden ser
ciertos. El mayor Ricardo Hurtado Hurtado, destacado en la Sexta Región Militar
con sede en el cuartel El Milagro, sería el personaje de quien hablamos.
Pese a que todo apunta en ese sentido, aún es posible
que estemos equivocados. Sinceramente no lo creemos; pero, de estarlo, nunca
más contentos de tener que rectificarnos. De lo contrario, hay mucho de qué
preocuparse; y no sólo de Hurtado y sus hábitos, sino de hasta qué punto puede
haber llegado, en los últimos gobiernos, el culto a la impunidad.
La historia de
Telmo Hurtado Hurtado,
el de Accomarca
"Los hechos allí acontecidos
no fueron militares
sino comunes, genocidas, contra
la humanidad."
(Dictamen en mayoría de la Comisión Investigadora del
Senado de las masacres de Pucayacu II y Accomarca. Lima, 1986)
Hacía poco
más de dos semanas que se había instalado el nuevo Gobierno presidido por Alan
García, en 1985, cuando ocurrió lo de Accomarca. Decenas de campesinos –entre
hombres, mujeres, niños y ancianos– de esa localidad, ubicada en la provincia
ayacuchana de Vilcashuamán, fueron brutalmente asesinados por una patrulla
militar al mando del subteniente EP Telmo Ricardo Hurtado Hurtado.
Según los
testigos, en horas de la mañana del 14 de agosto de 1985 una patrulla del
Ejército, compuesta por 25 soldados, ingresó a Accomarca y sacó a viva fuerza
de sus casas a los pobladores, incluyendo mujeres y niños, quienes fueron
llevados a la pampa de Llocllapampa con el pretexto de que se iba a realizar
una asamblea. Ya en ese lugar, los militares empezaron a torturar a algunos y
matar a otros, mientras que un grupo de mujeres eran conducidas tras un
montículo donde se presume fueron violadas.
Posteriormente
los pobladores fueron llevados a la casa de César Gamboa, y en ese lugar
metieron en un cuarto a los hombres y en otros dos a las mujeres y los niños.
Alrededor del mediodía empezaron a ametrallar la casa y luego arrojaron
granadas al interior de ella. Finalmente fue incendiada. Según los testigos, 39
adultos y 23 niños fueron asesinados, y tres personas desaparecieron.
Comisión Investigadora en el Senado
Las
primeras noticias sobre la matanza llegaron al Senado el 11 de setiembre de ese
año a partir de una denuncia hecha por el senador César Rojas Huaroto, quien
además refirió el hallazgo de una fosa común en Pucayacu, Huanta. Ante la
gravedad de las denuncias, la Cámara de Senadores acordó formar una comisión
investigadora, integrada por los miembros de la Comisión de Derechos Humanos
del Senado y presidida por Javier Valle Riestra. Los otros miembros eran los
senadores Jorge del Prado, Javier Diez Canseco, César Rojas Huaroto, Andrés
Quintana, César Delgado Barreto y Felipe Osterling.
Con base en
información oficial de los militares, la comisión investigadora determinó que
la masacre de Accomarca se había producido en el marco de un operativo
antisubversivo mayor preparado por la inteligencia militar, cuyo objetivo era
golpear a Sendero Luminoso en la zona de Vilcashuamán. Se llegó a saber que en
dicho operativo otras patrullas, comandadas por los subtenientes EP David
Castañeda y Guillermo Paz Bustamante, habían dado muerte también a por lo menos
12 personas en la localidad de Accmay, por el solo hecho de intentar huir al
percatarse de la presencia militar.
Accomarca
Siempre
según la versión militar recogida por la Comisión, el 14 de agosto la patrulla
Lince 7, comandada por el subteniente Telmo Hurtado Hurtado, incursionó en la
quebrada denominada Huancayoc; al llegar a Llocllapampa, la patrulla observó
que la gente que se encontraba reunida comenzaba a correr al notar su
presencia. Hicieron disparos para que se detengan, pero como no lo hacían,
dispararon sobre ellos, matando a cinco. Luego cercaron al resto y capturaron a
25 personas, cinco de las cuales eran niños.
La versión
oficial de lo que vino después es como sigue:
"Luego
comenzó a separar a los hombres de las mujeres y los niños e inició el
interrogatorio con la ayuda de un guía que el G2 le había entregado para que lo
ayudara en la identificación, determinando que la gran mayoría eran
terroristas, ya que fueron encarados con el guía que los conocía y que habían
participado en diferentes acciones subversivas por lo que dispuso, fueran
conducidos a una casa donde ordenó a los soldados a abrir fuego y al final él
arroja una granada de mano al interior de la casa; posteriormente incendia la
casa con los cadáveres, así como reúne a los cinco (5) eliminados anteriormente
y los introduce a otra casa, la misma que también es incendiada".
Si bien no
era la única, la responsabilidad de Telmo Hurtado Hurtado en la brutal masacre
había quedado claramente establecida por el informe oficial que los mandos
militares alcanzaron a la comisión investigadora. Por si fuera poco, el propio
presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, Luis Abram Cavallerino,
lo había adelantado públicamente en un comunicado oficial leído el 17 de
setiembre:
"...
según informe realizado por la Inspectoría de la Segunda División de Infantería
(Ayacucho) se ha podido determinar la responsabilidad de un oficial subalterno,
subteniente Telmo Hurtado Hurtado, comandante de una patrulla, en la muerte de
un número aproximado de 40 civiles, el 14 de agosto pasado en la región de
Accomarca".
El propio
Hurtado Hurtado reconoció su responsabilidad. Entrevistado por la Comisión en
Ayacucho, dijo: "según mi decisión que yo he tomado, yo la considero
correcta. Según el punto de vista de ustedes y lo que están pensando en estos
momentos, lo van a tomar de otra manera".
Las cosas
estuvieron absolutamente claras entonces. Se había producido una matanza
terrible: los testigos referían 69 personas muertas, el comunicado oficial
hablaba de 40, y el autor reconocía 25. El dictamen en mayoría de la Comisión
se inclinaba a pensar que las víctimas eran, en efecto, 69 personas.
En gesto
tan digno de elogio como poco frecuente en todos estos años, los propios
militares habían aceptado que la matanza había tenido lugar y habían señalado a
los responsables directos, en particular a Telmo Hurtado Hurtado, quien por lo
demás había aceptado su responsabilidad.
No sólo
eso: los rápidos y enérgicos movimientos del recién instalado Gobierno de Alan
García habían exigido informes perentorios de los altos mandos militares, lo
que originó la destitución y relevo de los mandos castrenses bajo los cuales se
encontraban las patrullas comprometidas en los crímenes. El presidente del
Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general del aire Enrico César Praelli,
fue destituido por la masacre de Pucayacu, y los generales del Ejército Sinesio
Jarama y Wilfredo Mori Orzo fueron relevados de sus cargos por la matanza de
Accomarca. Mori, además, pidió su pase al retiro, lo que fue aceptado.
Crimen contra la humanidad
Las
conclusiones y recomendaciones de la comisión investigadora fueron presentadas
ante la Cámara de Senadores en octubre de 1985, en dos dictámenes. El dictamen
en mayoría, suscrito por César Delgado Barreto, Jorge del Prado, Javier Diez
Canseco, César Rojas Huaroto y por el presidente de la comisión, Javier Valle
Riestra, sostuvo que los hechos configuraban un delito común: "no fueron
militares sino comunes, genocidas, contra la humanidad".
Por su
parte, el dictamen en minoría, suscrito por los senadores Andrés Quintana y
Felipe Osterling, en una posición no muy lejana del anterior, señaló que tenían
la convicción de que en Accomarca se había cometido el delito de homicidio
calificado, en forma múltiple y en agravio de campesinos de ambos sexos, incluyendo
menores de edad; y que la naturaleza del delito determinaría su juzgamiento en
el fuero común. Ambos dictámenes coincidieron en dejar la decisión final en
manos del Poder Judicial.
Disputa de fueros e
impunidad
La reacción
del Ejército no tardó en aparecer. Paulatinamente y a través de declaraciones
de sus cabezas visibles, empezaron a tejerse los hilos que conducirían
posteriormente a la impunidad. El 25 de setiembre el ministro de Guerra, Jorge
Flores Torres, tras calificar la matanza de Accomarca como "un error
humano", sostuvo que quienes resulten responsables de esos hechos debían
ser juzgados en el fuero militar, "ya que actuaron cuando cumplían una
misión castrense".
Luego atacó
a la comisión investigadora, diciendo que "por lo que parece, está
defendiendo los derechos prácticamente de los terroristas". Y sostuvo que
Telmo Hurtado Hurtado "era un luchador por la democracia". El
comandante general del Ejército, Germán Ruiz Figueroa, dijo también que el
subteniente Telmo Hurtado iba a ser juzgado por el fuero militar.
Los jefes
militares no estaban haciendo otra cosa que comunicar algo que ya estaba en
marcha y preparando el terreno para ello. El 17 de setiembre de 1985, la II
Zona Judicial del Ejército ya había abierto proceso contra el teniente coronel
Ricardo Sotero, los tenientes Juan Rivera Rondón, Juan Castañeda y Guillermo
Paz Bustamante, y el subteniente Telmo Hurtado Hurtado por negligencia y abuso
de autoridad.
Paralelamente,
sin embargo, la fiscal Elvia Barrios había presentado en Ayacucho una acusación
formal contra los responsables directos de la matanza, señalando, además de
Hurtado Hurtado, al teniente coronel Ricardo Sotero Navarro y al subteniente
Hugo Rivera Rondón.
Pocos meses
después, el 9 de marzo de 1986, la Primera Sala Penal de la Corte Suprema
resolvió que los autores de la matanza de Accomarca fuesen investigados y
juzgados por el fuero militar, de manera que las acciones emprendidas en el
fuero común contra el subteniente Telmo Hurtado Hurtado y otros implicados en
el caso quedaron de lado. El Poder Judicial obviaba de ese modo la
recomendación del Senado, que en diciembre de 1985 había postulado que los
crímenes ocurridos en Accomarca configuraban delitos comunes y no castrenses,
por lo cual debían pasar al Ministerio Público.
Ascienden a Hurtado
A partir de
entonces el proceso entró en el intrincado "secretismo" del fuero
militar. Se benefició además de las sucesivas crisis que aparecerían después,
como la masacre de los penales, que terminaron absorbiendo la atención de la
opinión pública. Lo poco que se llegó a conocer provenía de trascendidos.
Americas Watch sostuvo en su informe de 1986:
"A
causa del secreto de los procesos militares, no se sabe si Hurtado está detenido
o bajo alguna restricción; hay gente que dice que ha sido ascendido y que está
siguiendo estudios militares en el extranjero".
Esto se
confirmó luego. Telmo Hurtado Hurtado no sólo no había sido separado del
servicio, sino que incluso había sido ascendido durante el proceso de su
juzgamiento, al igual que sus coencausados. Peor aún: se supo que dos años
después de iniciada la causa (alrededor de setiembre de 1987?), el Consejo de
Guerra de la Segunda Zona Judicial había absuelto a todos los encausados del
delito de homicidio. La mayoría también fue absuelta del delito de abuso de
autoridad. Al único que el fallo señaló como culpable del delito de "abuso
de autoridad, con el agravante de desobediencia", era el ya teniente Telmo
Hurtado Hurtado. La sentencia ordenaba para él cuatro años de prisión y
separación absoluta del servicio.
El 3 de
diciembre de 1987, el fiscal general del Consejo Supremo de Justicia Militar,
Luis Carnero Debernardi, apeló la sentencia y solicitó que el caso volviera a
la fase instructiva porque se habían detectado gruesas irregularidades y una
serie de errores procesales que llevaron a la absolución de los encausados. Se
opuso a las penas mínimas y absolutorias y demandó sancionar en forma efectiva
y ejemplificadora a los responsables. Lo que solicitaba el fiscal militar era
un proceso claro que no dejara en entredicho la imagen de la institución
militar.
El 26 de
enero de 1988, el auditor general del Consejo Supremo de Justicia Militar,
mayor general FAP Jaime Sparks Ramírez, acogió la opinión del fiscal Debernardi
y planteó también que se declarara nula la sentencia. Una semana después, el 2
de febrero de ese mismo año, el Consejo Supremo de Justicia Militar declaraba
nula la sentencia del Consejo de Guerra de la II Zona Judicial del Ejército y
acogía las observaciones del fiscal y el auditor. El caso volvió a la fase de
instrucción.
La actitud
del fiscal y la del auditor del Consejo Supremo de Justicia Militar podían
haber augurado un nuevo rumbo en el proceso. Sin embargo, para lo único que
sirvió que el caso volviera a fojas cero fue para terminar de sellar la
impunidad.
En efecto,
el 4 de marzo de 1988 el expediente pasó a una instancia superior, la Sala de
Guerra del Consejo Supremo de Justicia Militar, porque uno de los acusados, el
teniente coronel EP Ricardo Sotero Navarro, había sido ascendido a coronel.
Dado su nuevo grado, tenía que ser juzgado en esa instancia del fuero militar.
Poco más de
un año después, el 4 de abril de 1989, el Consejo Supremo de Justicia Militar
declaró sobreseído el proceso contra el teniente coronel Ricardo Sotero Navarro
y el teniente Juan Rivera Rondón, inculpados por el delito de homicidio
calificado. Lo mismo ocurrió con los procesos contra el teniente Juan Castañeda
Castillo por los delitos de abuso de autoridad y homicidio y el teniente
Guillermo Paz Bustamante por los delitos de negligencia y falsedad. El
argumento: "todos se limitaron a cumplir órdenes superiores".
Respecto al
teniente Telmo Hurtado Hurtado, la resolución recomendó continuar con la
instrucción. En la medida en que se trataba de un oficial de grado inferior, el
caso bajó al Consejo de Guerra de la Segunda Zona Judicial del Ejército.
El 28 de
febrero de 1992, dicha instancia absolvió al teniente EP Telmo Ricardo Hurtado Hurtado
de los delitos de homicidio calificado, negligencia y desobediencia. Sin
embargo, lo condenó a seis años de prisión por el delito de abuso de autoridad,
agravado por falsedad. La sentencia fue confirmada un año después, el 24 de
febrero de 1993. Para entonces, Hurtado Hurtado ya ostentaba el grado de
capitán.
Contra lo
que pudiera pensarse, la sentencia parece no haber representado mayor problema
para la carrera militar de Hurtado Hurtado. En efecto, según el Código de
Justicia Militar, toda pena de prisión por más de dos años lleva consigo la
separación absoluta del cuerpo militar, y toda separación absoluta produce
inmediatamente el pase al retiro.
Ello no se
habría producido, sin embargo, por la concurrencia de varias irregularidades. A
Hurtado Hurtado le habrían computado una supuesta prisión de tres años, once
meses y cuatro días, por lo que, con la nueva sentencia, el tiempo efectivo que
iba a pasar en prisión era sólo de dos años y un mes.
Todo
indica, sin embargo, que Telmo Hurtado Hurtado jamás estuvo en prisión; o, si
lo estuvo, fue por muy poco tiempo. Desde el momento en que fue encausado
(1985) hasta que su sentencia fue confirmada (1993) transcurrieron alrededor de
siete años y medio, tiempo en el cual el oficial ascendió de subteniente a
capitán (aproximadamente, el tiempo promedio que le lleva a cualquier oficial,
sin ningún problema, ascender entre esos grados).
Pero
incluso en el caso de que hubiera estado en prisión el tiempo indicado, según
el Código de Justicia Militar debía haber entrado en situación de separación
absoluta y consecuentemente de pase al retiro. Ello, al parecer, no ocurrió.
En todo
caso, diversas versiones serias dieron cuenta de que estaba en actividad. En
sus informes sobre los derechos humanos en el Perú de 1993 y 1994, el
Departamento de Estado de los Estados Unidos consignó que había "informes
confiables que dicen que Hurtado está libre y ha vuelto al servicio activo en
el Ejército".
Desde entonces no se había vuelto a saber de las andanzas
del capitán EP Telmo Ricardo Hurtado Hurtado.
La historia de
Ricardo Hurtado Hurtado,
el de El Milagro
En 1996 se
creó, a raíz del conflicto con el Ecuador, la VI Región Militar, cuya base está
en el Cuartel El Milagro. Desde entonces, la vida de los pobladores de los
departamentos de Cajamarca, Amazonas y Loreto no deja de sufrir sobresaltos.
El Milagro
tiene una historia corta, turbulenta y por etapas cruenta. Han pasado por allí
personajes como el general (EP) Luis Pérez Documet, quien estuvo al mando del
cuartel en 1995. A Documet se le asocia con la desaparición de 30 estudiantes
en Huancayo, donde fue jefe político militar; y actualmente es uno de lo
acusados en la denuncia recientemente admitida por la Comisión Interamericana
de Derechos Humanos en la que se le señala como uno de los autores
intelectuales de la muerte de los nueve estudiantes y un profesor de la
Universidad "Enrique Guzmán y Valle" (La Cantuta). Este hecho trágico
sucedió mientras Pérez Documet era jefe de la Dirección de Fuerzas Especiales
(DIFE).
Hoy, el
jefe de la VI Región Militar es el general Juan Yanqui Cervantes, quien fuera
jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINTE) cuando se practicaron
las salvajes torturas a la ex agente Leonor La Rosa.
Si nos remontamos
más atrás, recordaremos que El Milagro fue, cuando formaba parte de la V
División de Infantería de Selva, escenario de torturas; entre ellas, la
denunciada por la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos en 1992 contra la
señora Rosa Quispe Rupay, detenida por efectivos del Ejército y torturada y
violada por ellos.
Las levas y los
maltratos
Esta zona
de frontera es hoy escenario de innumerables levas o batidas; a pesar de que
estos actos están prohibidos por la ley, se siguen realizando reclutamientos
forzosos. Es usual que en época de leva los miembros del Ejército intercepten
unidades de transporte público y detengan a los indocumentados e incluso a
quienes portan sus documentos y los tienen en regla. Fue eso lo que le sucedió
a José Rivera Neyra el 12 de mayo de 1998, cuando regresaba de visitar a su
familia por el día de la madre; o a Elki Marín Vásquez el 9 de octubre de 1998,
cuando se dirigía de Jaén hacia Chachapoyas para sufragar.
ideele realizó una visita a la Oficina de Reclutamiento de Jaén la
semana del 26 de abril. En ella encontró a un número importante de padres de
familia que preguntaban, angustiados, por el paradero de sus hijos. Es tan
frecuente esta práctica que, sólo entre el 23 de octubre y el 5 de noviembre de
1998, Radio Marañón emitió 36 comunicados referidos a reclutamiento forzoso,
solicitados por familiares de jóvenes víctimas. Avisos como éstos: a
Pichilingue: "Viajar urgente, hoy día mismo, porque a Esteban lo han detenido
para el servicio militar; traer dinero". Al caserío de San Antonio de
Chingama: para la señora Celinda Gallardo: "anoche cogieron a su hijo
Joaquín Hidrogo para el servicio; viajar urgente". Para Huarango, al señor
Felipe Fernández: "Ya encontré a Jaime. Mañana lo pasan a El Milagro. He
podido hablar personalmente con él". Para Choros, caserío El Rollo, a la
señora Angélica Torres: "Estoy detenido en el cuartel El Milagro; me
levaron el sábado 31 de octubre. Por favor vengan pronto con mis papeles".
Todos caen:
con papeles, sin papeles, en la calle, en la noche, hasta los menores de edad.
Mensaje a Conchán Luzconga, para Juan Pedraza Linares: "A Benjamín Pedraza
Llanos lo detuvieron para el servicio militar; traer su partida de 1982".
Pero así
como intensa es la leva, fuerte ha sido también la reacción de la población
frente a este delito. Jóvenes universitarios y estudiantes de institutos
superiores se han organizado en contra de las levas y los maltratos en el
Servicio Militar Obligatorio. Así, el 18 de noviembre de 1998 salieron cientos
de estudiantes a las calles a manifestar contra la leva y los abusos en el
servicio militar.
Radio Marañón
En la zona
también se han presentado abusos contra la prensa independiente. Los graves
atentados, amenazas y hostigamientos a los ocho periodistas de Radio Marañón,
de los que diversos medios han dado ya cuenta, tendrían una de sus
explicaciones en una represalia contra la radio que promociona y defiende a las
rondas campesinas y alza su voz contra las levas frecuentes en la zona y el
maltrato en el servicio militar.
Radio
Marañón ha sufrido un verdadero acoso entre enero y abril de este año: diversas
llamadas a la radio con insultos, amenazas de muerte, robos a los domicilios de
sus periodistas (entre ellos, el asalto a la vivienda de Ítalo Salazar y de
Homero Marín y, finalmente, los balazos que recibió José Luis Linares
Altamirano).
El conflicto entre
ronderos y Comités de Autodefensa
Los
atropellos también se han presentado contra las rondas campesinas. Muchos
ronderos, en especial sus dirigentes, son constantemente amenazados y
extorsionados para que conviertan sus organizaciones en Comités de Autodefensa,
con el fin de poner bajo control militar a este sector bastante identificado
con la comunidad.
Este no es
un problema reciente. En 1993 el Ministerio de Defensa emite un decreto supremo
ordenando la transformación de las rondas campesinas en Comités de Defensa
Civil. A ello se suma en 1996 una directiva del Ministerio del Interior
ordenando a los gobernadores que promuevan la transformación de las históricas
rondas campesinas –que existen en la zona desde 1980– en Comités de
Autodefensa.
Desde
entonces se han generado diversos conflictos entre los ronderos y los Comités
de Autodefensa, y entre estos últimos y la población. Pero los conflictos y los
atropellos contra las rondas han ido en aumento en los últimos años.
¿Por qué
esta cantidad de abusos y atropellos? ¿Tendrán algo que ver con el hecho de que
jefes militares asociados a violaciones de los derechos humanos estuvieran al
mando de la zona? ¿Había algún factor adicional? ideele fue a indagar sobre el asunto, y esto fue lo que
encontramos.
El mayor Hurtado
Hurtado
No hace
mucho, en enero de 1999, Meregildo Guerrero Huamán y Artemio Córdova Villegas
desaparecieron en la comunidad de Perico, distrito ubicado a dos horas de la
ciudad de Jaén. Según la versión del único testigo, un joven de la zona, él y
sus dos amigos fueron a pescar de noche en el río Chinchipe; y mientras lo
hacían bebían aguardiente.
Lo que era
un entretenimiento de jóvenes se convirtió en una pesadilla cuando fueron
sorprendidos por miembros del Comité de Autodefensa de la zona. Al ser
interceptados por los ronderos, asustados por lo que les podía pasar, los
jóvenes se lanzaron al río mientras los ronderos disparaban a diestra y
siniestra. Hasta hoy Guerrero Huamán y Córdova Villegas están desaparecidos: no
se sabe si murieron por el impacto de alguna bala, o tal vez ahogados porque
les fue imposible salir, por temor a las balas. Las autoridades no han
realizado una debida investigación de estos sucesos.
La
indignación de la población fue grande, ya que no era el único caso de abuso y
prepotencia de los Comités de Autodefensa. La comunidad de Perico exigió una
explicación y convocó a una asamblea a la que debían acudir las autoridades
militares.
Fue
entonces cuando un mayor del Ejército peruano, que se identificó como el mayor
Hurtado Hurtado, se presentó ante los comuneros como el responsable del
Ejército ante los Comités de Autodefensa de la zona y negó la participación de
los miembros de autodefensa en los hechos; sostuvo, además, que los
desaparecidos eran drogadictos y que cayeron al río y murieron ahogados.
¿Será el mismísimo?
La noticia
llegó a nosotros e, incrédulos, empezamos las averiguaciones. ¿Podía ser
posible que Telmo Hurtado Hurtado, el de Accomarca, siguiera en el Ejército?
Al viajar a
la zona, ideele recibió muchos
indicios que apuntarían a confirmar esa hipótesis. Medio Jaén sabe que el mayor
Hurtado Hurtado se encuentra destacado en la Base de San Ignacio desde enero de
1998 y que es, efectivamente, responsable de los Comités de Autodefensa. Se
hace llamar Ricardo, pero tenemos varias versiones que sostienen que quienes lo
conocen más cercanamente lo llaman Telmo, un nombre que se hizo trágicamente
famoso en 1985.
Varias
personas nos han relatado cómo en ocasiones el mayor Ricardo Hurtado Hurtado,
en estado de ebriedad, se ha jactado y reivindicado públicamente su actuación
en Ayacucho. Se le describe como alguien agresivo, prepotente y desafiante, lo
que habría hecho de él –a decir del personal del propio cuartel– una persona
"temida por sus propios superiores".
El mayor
Ricardo Hurtado es además un personaje público en la ciudad de San Ignacio;
ocupa el estrado oficial en ceremonias como el izamiento dominical de la
bandera en la Plaza de Armas y, en ocasiones en que sus superiores están
ausentes, preside certámenes oficiales junto a las autoridades locales, como lo
confirman las fotografías que difunde en exclusiva este informe de ideele.
De confirmarse –como muchos de los indicios parecen
indicar– que el mayor Ricardo Hurtado Hurtado no es otro que Telmo Hurtado
Hurtado, ¿sería descabellado sostener que muchos de los problemas recientes de
abusos de las autoridades militares en relación con los ronderos que no quieren
convertirse en Comités de Autodefensa, la intensidad y masividad de las levas,
así como los serios atentados contra Radio Marañón, podrían tener un hilo
explicativo común?
No es lo mismo, pero es igual
"Uno
no puede confiar de una mujer, un anciano o un niño, en estos momentos que
estamos viviendo... Los comienzan a adoctrinar desde los dos años, tres años,
cuatro años, así sucesivamente llevando cosas, cargando, los llevan por
distintos sitios... poco a poco, a fuerza de engaños, de castigos, van
ganándoles a su causa."
"Según
mi decisión que yo he tomado, yo la considero correcta. Según el punto de vista
de ustedes y lo que están pensando en estos momentos, lo van a tomar de otra
manera. Ustedes no viven las acciones de guerra que nosotros vivimos acá. No
tienen experiencia, ni ven las situaciones que nosotros pasamos acá. Las
penurias que se tienen o las cosas que se tienen que vivir. Cosa que de repente
a nosotros no nos agrada pero tenemos que cumplir para darles un mejor
gobierno, estabilidad para ustedes y para que ustedes, en estos momentos, los
parlamentarios estén en el Senado. Nosotros tenemos que realizar esas cosas por
ustedes."
(Telmo Hurtado Hurtado sobre la
masacre de Accomarca, agosto de 1985.)
"Frente
al uso de mesnadas y la acción militar reaccionaria le respondimos
contundentemente con una acción: Lucanamarca. Ni ellos ni nosotros la
olvidamos, claro, porque ahí vieron una respuesta que no se imaginaron, ahí
fueron aniquilados más de 80, eso es lo real, y lo decimos, ahí hubo exceso,
como se analizara en el año 83, pero toda cosa en la vida tiene dos aspectos:
nuestro problema era un golpe contundente para sofrenarlos, para hacerles
comprender que la cosa no era tan fácil, en algunas ocasiones, como en ésa, fue
la propia Dirección Central la que planificó la acción y dispuso las cosas, así
ha sido. Ahí lo principal es que les dimos un golpe contundente y los
sofrenamos y entendieron que estaban con otro tipo de combatientes del pueblo,
que no éramos los que ellos antes habían combatido, eso es lo que entendieron;
el exceso es el aspecto negativo."
(Abimael
Guzmán sobre la matanza de Lucanamarca. El Diario, 24 de julio de 1988.)