Que paró, Paró
El 28 de abril último tuvo lugar el paro nacional convocado por la Central General de Trabajadores del Perú (CGTP) y que recibió adhesiones múltiples de frentes regionales, partidos políticos y hasta gremios empresariales. Fue el primero en hacerse después de nueve años, periodo en el que la realización de una medida de esta naturaleza era impensable. La paralización fue exitosa, no sólo porque gruesos sectores sociales y políticos atendieron la convocatoria, sobre todo en el interior del país, sino porque expresó una suma de descontentos, de diverso tipo, provenientes de todos los sectores y de todas las regiones.
La paralización fue aún más notable habida cuenta del contexto en el que se dio. A diferencia del histórico paro nacional del 19 de julio de 1977, el del 28 de abril último tuvo lugar en medio de una gran debilidad de los actores políticos y sociales. Los gremios y sindicatos, las organizaciones populares y los partidos políticos han sido reducidos a su mínima expresión luego de años de crisis económica y violencia política, amén de serios fracasos políticos y sociales. Más aún: a diferencia también de 1977, si algo caracteriza la situación actual es la despolitización y desmovilización de una ciudadanía hastiada del fujimorismo, pero todavía sin una alternativa clara.
En ese sentido, el mayor mérito del paro es haber expresado una amplia protesta social y un mensaje político
claro: la gente quiere cambios. ¿Los habrá?