Buscando matrícula para un sueño:

SECUNDARIA Y BACHILLERATO EN EL IMAGINARIO JUVENIL

Teresa Tovar*

Precedido de pocos anuncios, este año nació el bachillerato en el Perú como complemento de la educación secundaria. Es muy pronto, quizá, para saber si ha sido una buena o una mala idea. Un punto de partida indispensable para saberlo es ver qué piensan los involucrados. En esa línea, el Foro Educativo, prestigiosa plataforma de expertos en educación, ha hecho una encuesta nacional cuyos resultados son comentados en el artículo que sigue.

 

"Si yo fuera ministro de Educación, haría que en los colegios se enseñen cosas más adelantadas que lo que se enseña ahora, siquiera para tener una idea de lo que es la universidad o estudios superiores", decía un estudiante de Piura.

Los chicos y chicas de hoy sueñan con un futuro que tiene como primer peldaño la educación secundaria, estadio que se percibe como "muy atrasado" y que requiere una "puesta al día". ¿Para qué? Para abrir la puerta hacia los estudios superiores. Sólo dos de cada 100 estudiantes de secundaria piensan ponerse a trabajar luego de la secundaria. Los 98 restantes aspiran a estudiar una carrera corta o entrar a la universidad (ver gráfico).

Estos son los resultados que arroja la Encuesta Nacional de Opinión Educativa aplicada por el Foro Educativo a 920 personas de ocho ciudades del país (Puno, Cusco, Iquitos, Ica, Ayacucho, Piura, Chiclayo y Lima). Se recogieron opiniones de tres sectores claves de la comunidad educativa: estudiantes, docentes y padres/madres de familia1.

La cenicienta de los cambios

Los chicos y chicas tienen en general una opinión más positiva frente a la secundaria que las personas adultas. Siete de cada 10 se sienten más contentos que en la primaria.

Esto indica que, aun cuando tienen algunas críticas a la secundaria, la perciben en general como un espacio positivo que dibuja posibilidades hacia el futuro en términos de trabajo y/o estudio.

Ahora bien: un primer problema que nubla esta proyección de los adolescentes y sus familias es que la secundaria actual está todavía bastante huérfana de recursos y posibilidades. Los cambios educativos no llegan aún a tocarla substantivamente.

Le faltan y le fallan muchas cosas, al decir de estudiantes, docentes y padres de familia. Desde recursos didácticos ("computadoras", "libros", "mayor información", "mejor preparación de los profesores", "bibliotecas", etcétera), hasta cosas elementales como "que todos los baños de los colegios tengan puertas" y "mejores sueldos para los maestros".

Preguntados sobre cuál es la mayor deficiencia de la secundaria, luego de señalar la falta de preparación para los estudios superiores, las opiniones de los adolescentes están bastante bien repartidas entre todos los rubros2.

La mitad de los estudiantes (48%) piensa que la secundaria no prepara o lo hace de manera insuficiente tanto para los estudios superiores como para trabajar o generar un trabajo. (En el caso de docentes y padres/madres de familia, estos porcentajes son más elevados: entre 68% y 89%.)

Los chicos y chicas reclaman simultáneamente dos cosas. De un lado, una secundaria más actualizada –"Yo cambiaría la metodología de enseñar en los profesores y llevaría toda la antigua enseñanza a la modernidad"– que destierre el memorismo y las formas tradicionales de enseñanza. De otro lado, colegios que brinden un clima donde "los profesores conversen con los alumnos", donde "no les griten y los hagan entender como se debe".

Los adolescentes, cuya opinión es muchas veces menospreciada en los círculos de especialistas, son capaces de imaginar una nueva secundaria de modo bastante innovador: "hacer una secundaria más sanamente, poner juegos para divertir", "profundizar los temas de actualidad", "que los alumnos mismos elaboren sus trabajos"3.

Caminos que pueden ser angostos y ajenos

"Yo pondría el bachillerato en todos los colegios", decía una chica. La encuesta reveló que el bachillerato aparece como una posibilidad promisoria de modernidad que contrasta con la secundaria, desprovista de ella; y como posible visa para el sueño de continuidad en los estudios: "Poner el bachillerato gratuito para que todos los estudiantes se preparen de lo mejor posible para seguir con éxito sus estudios superiores".

Esto ocurre aunque 78% de los estudiantes se declare poco informado, desinformado o confuso respecto de la propuesta del bachillerato.

Hay una suerte de reclamo de equidad de participación en la sociedad del conocimiento, nivel de igualdad contemporáneo que complementa la igualdad jurídica. Por eso, la confusión sobre lo que se conoce del bachillerato no llega a disolver los anhelos juveniles.

Así, 71% de las y los jóvenes piensa que todos o la mayor parte de ellos podrán acceder a un bachillerato gratuito. Este dato es importante, si se considera que sólo una tercera parte de estudiantes cree que podría pagarse estudios de bachillerato, mientras que 45,8% sólo irá en caso de ser gratuito. Además, coincide con la opinión de las madres y padres: que 55% de ellos matricularía a sus hijos si el bachillerato fuera gratuito, y sólo 35% si hubiera que pagar por él.

En 1996, 1.862.728 estudiantes estaban matriculados en el nivel de secundaria de menores, lo que significa 81% de adolescentes comprendidos en la edad correspondiente (de 12 a 17 años: tasa neta de escolarización). Esto quiere decir que 465.000 adolescentes, o bien están fuera del sistema (349.000) o se encuentran rezagados (116.000)4.

Los que logran terminar continúan bregando por sus sueños, porque "la juventud es ese momento de la vida donde todo se ve claro, todo es posible, y no se tiene miedo de soñar y desear todo aquello que nos gustaría hacer en la vida"5.

En el imaginario de los jóvenes y de las familias, la educación es carné de ciudadanía, certificado de dignidad y visa para el futuro.

Cada año egresan 358.000 estudiantes de cuarto de secundaria y 336.000 de quinto; 80% proviene de colegios estatales. ¿A cuántos de ellos podrá atender la oferta de bachillerato estatal?

El hecho preocupante es que acceder a estudios post-secundarios pasa hoy por obtener acreditación de bachillerato, nivel que no será obligatorio ni totalmente gratuito para todos. Por eso, tememos que muchos jóvenes se queden sin su matrícula para un sueño.

1  El diseño de la muestra y el procesamiento estadístico estuvieron a cargo de Manuel Paiva.

2  Lo mismo sucede con las de docentes y padres de familia.

3  En esta reflexión sobre el sentido y alcance de los cambios en la secundaria, ha sido central el aporte del IV Seminario de Educación de Adolescentes, realizado entre el 29 de abril y el 1 de mayo.

4  Ver Miranda, Arturo: Un informe estadístico de la oferta educativa. Cálculos sobre tasa neta y global de escolarización. Lima: Foro Educativo, 1996, pp. 3-4 y 24-28 (inédito).

5           Coehlo, Pablo: El alquimista.

*           Miembro del Consejo Directivo del Foro Educativo.