En nombre de los inocentes
2 – 1 no es igual
a 3 – 0,
pero también se gana
Ya no hay
indultos de inocentes en prisión.
Van
pasando las semanas, los meses, y el Presidente Fujimori no indulta a ningún inocente
de los que la Comisión Ad Hoc le ha presentado para su consideración. Es cierto
que ha dado su versión al respecto. Según él, su ministro de Justicia, su
representante personal ante la Comisión Ad Hoc y el Defensor del Pueblo, le
estarían presentando ahora casos de culpables; le estarían pidiendo que
terroristas sean liberados y que él, defensor de nuestra tranquilidad, no
cometería tamaño error.
Hemos
expresado ya nuestras serias dudas de que los tres personajes aludidos hayan
perdido súbitamente la razón o de que hayan optado por pasarse a las filas de
la subversión. Sabemos además, de buena fuente, que el caso
"complicado" con que el presidente ejemplifica su disgusto no lo
sería tanto y, más bien, ha sido distorsionado al ser presentado a la opinión
pública. Podría decírsele además al Presidente: ¿y los otros?, ¿es su demanda
de libertad también parte de una conspiración contra la tranquilidad ciudadana
que ha logrado infiltrarse hasta niveles de tan alta credibilidad y poder de
decisión?
No confundamos
las excusas con la verdad. Simple y llanamente el Gobierno siente que ya
salieron muchos. ¡466 indultados! ¿Hasta dónde quieren que lleguemos en
reconocer nuestro error?, parecen preguntarnos desde Palacio. Desde el punto de
vista de lo humano, a veces tan ausente en el cálculo político, habría que
responder: "Muy simple: hasta estar seguros de que el último de los
inocentes salió de prisión".
Nos rodea
un cierto pesimismo sobre la posibilidad de que Fujimori retome su entusiasmo
en este tema. Y con la personalidad tan sólida que suelen tener últimamente los
ministros de Estado en el Perú, no es difícil imaginar al actual de Justicia
firmando nuevas recomendaciones. Los jueces, por su parte, siempre atentos al
humor del poder político de turno, han empezado a criticar indultos pasados de
la Comisión Ad Hoc. ¿Qué hacer?
Pues hay
alternativas. A nuestro juicio, y como ya hemos sostenido en estas páginas
antes, existe la posibilidad legal de que, si el ministro no desea hacerlo, las
recomendaciones sean firmadas sólo por dos de sus tres miembros: Hubert
Lanssiers y Jorge Santistevan (entre paréntesis: los que importan, ¿o alguien
se acuerda quién es el actual ministro o quiénes fueron los anteriores?)
Sería un
dos a uno y no un 3 a 0. ¿Perdería fuerza la recomendación de indulto? En un
sentido, sí: la posibilidad del indulto inmediato por el Presidente se haría
aún más improbable (pero para lo que les viene sirviendo últimamente a los
inocentes el tres a cero...). Visto desde otro ángulo, en cambio, la recomendación
de Santistevan y Lanssiers casi asegura, para cuando en el país prime de nuevo
la sensatez (ojalá que pronto), la libertad de esas personas.
En estos días hay razones para que
los inocentes en prisión sientan todo el peso de la desesperanza. Lo único que
puede impedirla es que su futura libertad esté en manos de dos personas de la
calidad de las mencionadas. (C.B.I.)