Gregorio Ticona, alcalde de Puno:
"... ME DECÍAN CÓMO UN CHOLO PUEDE SER NUESTRO ALCALDE"
Gregorio Ticona es el nuevo alcalde de Puno. Es aymara, nació en la comunidad campesina de Cachipucara, provincia del Collao. Fue dirigente de la Federación de Campesinos y actualmente está iniciando su cuarto período municipal. Ticona es uno de los principales protagonistas políticos de Puno. De ahí lo interesante de sus puntos de vista. A continuación una entrevista sobre su trayectoria y principales propósitos políticos.
¿Cómo encontró usted la Municipalidad de Puno?
Me encontré con una municipalidad caótica. Caos en el manejo de la economía, las finanzas y la administración. Se había perdido el principio de autoridad. Estamos saliendo de esa situación mediante la organización del equipo, la planificación del trabajo y el inicio de la ejecución de obras.
¿Tienen un plan de desarrollo provincial?
Tenemos un plan operativo para la gestión del año 1999. Con respecto al plan provincial de desarrollo, nos hemos reunido con los alcaldes de los 15 municipios distritales para establecer la prioridad, en conjunto, de las obras que necesita cada uno de los distritos. Quiero concertar con todos mis colegas de todos los distritos de la provincia los principales ejes de desarrollo.
Usted es una figura regional. ¿Cómo se inició en la vida política?
Mi trayectoria está muy ligada al movimiento campesino puneño. Siendo muy joven asumí la representación de mi comunidad campesina y desde ahí me comprometí con la Federación Departamental de Campesinos de Puno (FDCP), de la que llegué a ser secretario general. Desde allí participé en las luchas más importantes de las dos últimas décadas en la región. Aquella fue por la reestructuración de la propiedad de la tierra, la construcción de la hidroeléctrica de San Gabán y la creación de una región autónoma.
¿Cómo así decide meterse a la política?
Al observar el estilo de los líderes políticos que representaban a la población en ese tiempo: se olvidaban de sus electores, todo lo decidían en una pequeña cúpula, no promocionaban a los jóvenes. Eso me empujó a ingresar en la actividad política. Tomé la decisión de participar en las elecciones municipales de mi distrito, Pilcuyo, del que fui elegido alcalde en 1990.
Y luego fue alcalde provincial...
Cuando fui alcalde de Pilcuyo era un poco difícil convocar a cabildo abierto para presentar el informe económico-financiero, cuánto se recibía del gobierno central, cuánto se captaba de ingresos propios y en qué se gastaba. Yo presenté estos informes en plena Plaza de Armas, en los cabildos abiertos que se realizaban cada cuatro meses. Mi gestión fue muy transparente, y ese fue nuestro capital político, a tal punto que la propia población nos invitó a presentar una candidatura provincial.
En 1993 fui elegido alcalde de la provincia del Collao. En 1996 salí reelegido gracias a que pude cumplir 85% de la propuesta de transformación de la provincia del Collao en un nuevo polo de desarrollo después de Juliaca y Puno.
¿Y qué plantea para la capital del departamento?
Mi método de gestión municipal tiene dos elementos: la participación ciudadana y un enfoque administrativo de carácter gerencial que sea capaz de conducir el desarrollo de la provincia.
Es usted un líder exitoso de origen campesino aymara. ¿Está organizando un movimiento político regional?
La crisis de los viejos partidos políticos y la necesidad de líderes regionales me obligaron a fundar un movimiento, primero de carácter local y ahora de alcance regional. Se trata del Frente de Integración Juntos por Obras (FIJO). Nuestro propósito fundamental es trabajar por el desarrollo integral de Puno.
Asimismo, trabajamos por el respeto de la cultura andina, quechua–aymara y mestiza. Recordemos que la mayoría de peruanos tenemos este origen. Trabajaremos por la dignidad de todas las sangres, pero en particular por la dignidad de los hombres andinos. Este es mi compromiso.
¿Qué significa trabajar por la dignidad del hombre andino?
Recuerdo que cuando asumí la alcaldía de la provincia del Collao los pobladores de la ciudad de Ilave se opusieron radicalmente a mi gestión. Decían: “¿cómo un cholo puede ser nuestro alcalde?”, y ahora en la capital del departamento sucede algo parecido. Estoy convencido de que todavía falta mucho para que todas las razas podamos reconocernos como seres humanos dignos e iguales. Mi presencia en la alcaldía puede ayudar a superar esta situación.
Hace poco Puno fue escenario de una serie de paros. ¿Qué opina de ellos?
El año pasado se llevaron adelante movilizaciones muy importantes que expresaron el cansancio de la ciudadanía con el centralismo. La agricultura del altiplano está abandonada, la falta de empleo es mucho más dramática y la conclusión de principales obras de infraestructura como la hidroeléctrica de San Gabán tarda demasiado. Las expectativas de la gente pueden terminar en la frustración si la situación económica del país no mejora.
¿En qué quedó la regionalización?
La regionalización ha sido truncada, prácticamente desaparecida. Actualmente tenemos los Consejos Transitorios de Administración Regional (CTAR), que sólo son portapliegos del centralismo. Todo está concentrado en el Ministerio de la Presidencia. Sin un proceso serio de descentralización y regionalización del país es imposible el desarrollo de las provincias. En ese sentido, nuestro movimiento regional incorpora el descentralismo como parte de su propuesta política.
Según las empresas encuestadoras, Alberto Andrade, Luis Castañeda y Alberto Fujimori encabezan las preferencias de los electores. ¿Quién ganaría en Puno?
Ya hemos visto la gestión del Presidente Fujimori; sus propuestas se están agotando. Un reflejo de esta situación son las pasadas elecciones municipales en Puno. Aquí 90% de los alcaldes somos independientes. En Puno puede ganar Andrade o Castañeda.
¿A quién apoyaría el FIJO?
Estamos en pleno proceso de organización. En abril y mayo tenemos nuestros congresos distritales, en junio nuestros congresos provinciales y en julio el congreso regional; allí fijaremos nuestra posición y determinaremos las alianzas políticas para las elecciones generales del año 2000. (Percy Tapia Vargas)
El escenario político puneño
El paro nacional del 28 de abril fue acatado por 85% de la población. Entre 1997 y el primer trimestre de 1999 los principales gremios sociales se fueron reactivando. La Federación Departamental de Campesinos de Puno (FDCP) lideró dos paros campesinos, y el Frente de Organizaciones Populares (FOP), de representación más urbana, encabezó el paro regional organizado conjuntamente con las organizaciones sociales del Cusco.
Los puneños reclamaron la no privatización de las empresas de generación y distribución eléctrica; la culminación inmediata de la Central Hidroeléctrica de San Gabán y la creación de Electro Puno; la creación de la caja municipal de ahorro y crédito para la capacitación de la micro y pequeña empresa; el financiamiento de proyectos productivos para el sector agropecuario, y la renuncia del director regional del Ministerio de Agricultura.
Los sucesivos paros expresaron el cansancio y malestar de la ciudadanía puneña con la actual política económica de orientación hipercentralista. Pero más allá de las paralizaciones, lo que se observa son una serie de esfuerzos por la recomposición del tejido social y político.
La dinámica política en Puno se reduce a la acción de determinadas figuras como Gregorio Ticona y Gustavo Ibarra. Las instituciones políticas (partidos, movimientos y frentes) todavía están en pleno proceso de formación. Dada la cercanía de las elecciones del año 2000, los líderes políticos se ven exigidos a ser eficientes en la construcción organizacional y la elaboración de propuestas políticas para la región altiplánica.
Uno de los principales políticos es Gustavo Ibarra, hasta hace poco director regional del Ministerio de Agricultura. Dejó el cargo como consecuencia del último paro campesino. Por encima de su cargo, Ibarra es en realidad la principal figura política del Gobierno. Se dice que es el hombre de las decisiones; muchos cargos públicos pasan por su opinión. Los directores de los ministerios, el presidente del CTAR, el prefecto y los subprefectos son nombrados a propuesta de Gustavo Ibarra. Ha dado muestras de habilidad organizativa con el movimiento Vamos Vecino. Sin embargo, es un personaje duramente cuestionado por quienes lo vinculan con el atentado a la filial puneña del Canal 13.
Los antiguos protagonistas políticos de Puno parecen haberse retirado a sus cuarteles de invierno. Los autodenominados Kenedy de Puno, la familia Cáceres, perdieron su bastión político: la municipalidad provincial de Juliaca. Pero mantienen cierta presencia a través de una radioemisora, "Sol de los Andes", y la Universidad Andina Néstor Cáceres Velásquez. Su organización política, el FNTC, no tiene mayor vida orgánica.
Las nuevas organizaciones políticas nacionales como Somos Perú y Solidaridad Nacional están en pleno trabajo de organización. Pero, en general, no despiertan grandes expectativas. Percy Barriga, responsable político de Somos Perú, fue dirigente izquierdista, pero el resto de sus hermanos formaban parte del PPC. Toda la familia es actualmente el núcleo básico de Somos Perú. Parece que esta nueva organización política reproduce la imagen de un partido básicamente capitalino, tal como es percibido el PPC. Solidaridad Nacional, por su parte, tiene una estructura organizativa más incipiente. (PTV)