Las declaraciones del Presidente Fujimori sobre Telmo Hurtado

lo bueno, lo malo y lo feo

LO BUENO

Ante las pruebas irrefutables publicadas en nuestra edición anterior, el Presidente de la República ha aceptado que Telmo Hurtado sigue en el Ejército, ahora como mayor. Ha reconocido, además, que atroces violaciones de los derechos humanos como las cometidas por Hurtado fueron y son inaceptables, y que constituyeron, encima, un gran problema para poder ser eficaces en la lucha contrasubversiva; por último, el Presidente de la República ha agradecido y felicitado nuestra labor de investigación periodística que permitió que el país sepa de la permanencia de Hurtado en el Ejército.

LO MALO

El Presidente ha señalado, con razón, la responsabilidad de los gobiernos anteriores en casos como el de Hurtado. Ha omitido, sin embargo, que Hurtado ha estado en actividad durante los nueve años de su Gobierno; y si él no lo sabía, los mandos de las Fuerzas Armadas y el ministro de Defensa le deben una explicación al país. Más todavía si, dos días antes, la VI Región Militar nos desmintió públicamente al señalar que "no había ningún oficial con ese nombre en toda la Sexta Región", y que "invitaba  a los periodistas a revisar las planillas del personal", como prueba de su transparencia informativa. En países donde las autoridades se respetan a sí mismas, una desautorización presidencial no podría sino conducir a la renuncia del ministro de Defensa, independientemente de las demás responsabilidades de quienes permitieron que esta situación se haya mantenido por casi 15 años.

LO FEO

El caso Hurtado no es un problema aislado, ni las violaciones de los derechos humanos son un problema de los gobiernos anteriores. Muestra las consecuencias de una política de impunidad generalizada y lo profundamente inmoral e inconveniente que resulta para el país la ley de amnistía de 1995. Finalmente, este caso da cuenta del papel de la justicia militar, cuyas excesivas atribuciones son doblemente perjudiciales. Por un lado, funciona como protectora de oficiales de las Fuerzas Armadas responsables de diversos crímenes (el juicio a Hurtado tardó casi siete años y fue sancionado a seis años de prisión por "desobediencia" y, pese al texto expreso de la ley, no fue dado de baja); por otro lado, la justicia militar, cuando es usada innecesariamente para juzgar a civiles en diversos supuestos, produce resultados judiciales frágiles, cuestionables y que terminan causando grave descrédito al país en el exterior, además de problemas políticos y de seguridad.

Lima, 29 de mayo de 1999

 

El Presidente Alberto Fujimori afirmó, ayer, que es inaceptable que el mayor del Ejército Telmo Hurtado, responsable de la matanza de Accomarca en 1985, continúe en actividad. Y se comprometió a que será retirado de la institución.

"Es un oficial de los tantos que cometieron estos delitos en la década de los 80, en que había matanzas indiscriminadas. Accomarca fue terrible. Esa fue la estrategia tan negativa que nos llevó al incremento del terrorismo", remarcó el Presidente.

"En los casos de militares normalmente se indica la baja y, cosa curiosa, en la condena no le dictaminaron la separación del servicio; no sé, por alguna razón tal vez lo protegieron y fue ascendido de subteniente a capitán y luego a mayor y está en la VI Región, lo que, por supuesto, es inaceptable", anotó.

A pesar de la oposición de sus asesores, el comandante general del Ejército en 1985, Germán Ruiz Figueroa, dispuso que el responsable del genocidio de Accomarca (Ayacucho), el mayor Telmo Hurtado, siguiera en actividad e incluso gozara del beneficio de ser ascendido en el futuro. Esto, para el Presidente Alberto Fujimori, implica una suerte de "padrinazgo" inaceptable, razón por la cual considera acertadas las investigaciones periodísticas que sacaron a la luz este tipo de injusticias.

Aclaró que él no aprueba los ascensos de oficiales, con excepción de los generales de brigada, de división y vicealmirantes.

"Para mí, él debe ser dado de baja a su solicitud", aseveró el mandatario, quien explicó que la salida del servicio se da por invitación, medida disciplinaria o a pedido de quien la solicita. "Darle de baja por invitación no es el camino, porque ello le permitiría obtener beneficios económicos; tampoco corresponde darle de baja por medida disciplinaria, porque ahora no procedería", subrayó. Para terminar, manifestó que se analizará detenidamente el asunto, porque "el objetivo es buscar la baja" de Telmo Hurtado.

(Diversos diarios, 29 de mayo de 1999.)