Sendero Luminoso, aniversario de muerte

Las recientes incursiones de Sendero Luminoso en algunas zonas del país han creado una cierta alarma en la opinión pública y han vuelto a abrir la discusión sobre si estamos ante simples "manotazos de ahogado" o ante un "rebrote de la subversión". En las líneas que siguen damos cuenta de lo ocurrido y proponemos una interpretación.

 

El pasado 28 de mayo, una columna de aproximadamente 50 senderistas incursionó a plena luz del día en la localidad de Uchiza, provincia de Tocache, departamento de San Martín. Llegaron en cinco camionetas y se distribuyeron en puntos estratégicos para atacar los locales del Banco de la Nación, que pretendían asaltar, y de una radioemisora desde donde querían lanzar una proclama. Fracasaron en su intento, pero se produjo un enfrentamiento que duró alrededor de 40 minutos y que dejó como saldo tres civiles, un policía y un senderista muertos.

Unos días después, el jueves 3 de junio, Sendero Luminoso volvió a la carga emboscando una camioneta particular que conducía a un grupo de militares de Progreso hacia Tingo María. El ataque se produjo a la altura del caserío Río Frío, en las cercanías de Aucayacu, y causó la muerte de dos militares y tres civiles, entre ellos una niña de tres años de edad. En el tiroteo, que se prolongó por una media hora, resultaron heridas, además, otras cuatro personas.

Con estos dos serios ataques en apenas una semana, Sendero Luminoso marcaba su reaparición, de algún modo sorpresiva para la opinión pública, en el Alto Huallaga. La última vez que hicieron acto de presencia fue entre agosto y setiembre del año pasado, cuando, entre otros hechos, asesinaron al alcalde de Saposoa, Celso Rodríguez, e incursionaron en las localidades de Uchiza y Aucayacu (ver ideele Nº 112). Tales acciones parecían anunciar el inicio de una escalada de mayor intensidad en la región.

Sin embargo, a partir de la detención de Jenny Rodríguez Neyra, camarada "Rita", ocurrida la primera semana de noviembre, la actividad de Sendero Luminoso descendió. El golpe había sido muy fuerte, puesto que se trataba de una de sus más importantes dirigentes, y los obligó a replegarse para reorganizar sus filas. Cada vez que han sufrido un golpe de esa magnitud, los senderistas han reaccionado de la misma manera. 

El repliegue generó la sensación de una relativa calma. Los pobladores recibían escasas visitas del grupo armado y las autoridades empezaron a hablar de su debilitamiento. Esto habría llevado a un cierto relajamiento de la seguridad, tal como lo señalan informes de inteligencia.

Alrededor de una semana antes de la incursión en Uchiza, senderistas se presentaron en la zona de La Banda, en la margen derecha del río Huallaga, en las cercanías de Aucayacu, y reunieron a los pobladores para anunciar su "nueva estrategia", consistente ya no en enfrentarse a las organizaciones sociales sino en "apoyarlas". Dijeron también que el 19 aniversario del inicio de la "lucha armada"  merecía una acción "contundente" de celebración.

Esta incursión y las cosas que allí se dijeron eran de dominio público en la región, por lo que la posibilidad de que se produjera algún ataque que causara repercusión estaba no sólo latente sino virtualmente anunciada. A pesar de ello, las autoridades policiales y militares hicieron poco o no encontraron la forma de evitar que esto se produjese.

Huancavelica

Sendero Luminoso atacó también en Huancavelica, incursionando en la comunidad campesina de Yanayac, la última semana de mayo. Según la denuncia de los pobladores, un grupo de alrededor de 50 hombres armados de metralletas y cuchillos asaltaron el poblado, sorprendiendo a los ronderos de Defensa Civil que nada pudieron hacer para impedir el ataque.

Los senderistas reunieron a los pobladores en la plaza principal y, luego de un "juicio popular", asesinaron a cinco ronderos. Antes de retirarse hirieron además a otros tres pobladores, saquearon el pueblo e incendiaron varias casas.

La comunidad de Yanayac se encuentra ubicada en el anexo San Antonio del distrito de Tintay Punco, provincia de Tayacaja. Toda esa zona está dentro del radio de influencia de Vizcatán, el estratégico bastión senderista ubicado al norte de Ayacucho. Hasta hace unos años era considerada por policías y militares como "zona roja" debido a la activa presencia de Sendero Luminoso. Posteriormente se convirtió en zona de descanso, repliegue y aprovisionamiento para sostener su actividad en Vizcatán.

No era usual que hubiera ataques allí, y menos de la magnitud que tuvo el reciente. Que se haya producido puede significar que los senderistas han decidido establecer un control mucho más activo en la zona, saliendo de los estrechos límites de su bastión.

... y a la selva central

Por último, en la selva central se produjeron, del mismo modo, dos incursiones a finales de mayo. La madrugada del 31 de dicho mes, un grupo senderista atacó la comunidad nativa de Boca Anapati, ubicada en la zona denominada Yoyato, en el río Ene. La comunidad está compuesta por nativos refugiados, quienes se percataron a tiempo de la incursión y lograron huir hacia la selva.

Ese mismo día, otro grupo de alrededor de 60 senderistas incursionó en las comunidades de colonos de San Juan de Boca Mantaro y Santa Rosa de Imantari. El saldo: tres pobladores muertos.

La actividad de Sendero Luminoso en el Ene también había descendido, aunque de tiempo en tiempo se producían esporádicos ataques como para mostrar que todavía seguían ahí. Los varios operativos militares desarrollados no lograron el objetivo de sacarlos completamente de la zona, debido, en lo fundamental, a la difícil geografía que posibi­lita la movilidad del grupo
sub­versivo.

19 años después

La ocurrencia de estos hechos volvió a abrir la discusión sobre si estábamos ante "simples manotazos de ahogado" o ante un "rebrote de la subversión". Ambas son posiciones extremas que no dan cuenta cabal de la situación.

Un seguimiento atento indica que Sendero Luminoso actúa desde hace un buen tiempo con una meta clara: reorganizarse. Lo primero ha sido atrincherarse en las pocas zonas de donde no han podido ser sacados (el Alto Huallaga, Vizcatán, al norte de Ayacucho, y el Valle del Ene, fundamentalmente, lugares donde se produjeron los recientes ataques). Lo segundo, dada su debilidad, lanzar esporádicamente acciones que marquen su presencia en esas zonas y causen repercusión nacional. Finalmente, captar nueva gente que pueda reponer sus raleadas filas.

Por ello, era previsible que hechos como los ocurridos tuvieran lugar. Más aún si se había cumplido 19 años de su "guerra popular", ocasión que no iban a dejar que pase desapercibida. Hay, sin embargo, algunos elementos por destacar. Primero, la simultaneidad de las últimas acciones: todas ocurrieron entre finales de mayo y principios de junio, lo que indica planificación y coordinación nacional. Segundo, la cantidad de gente que han logrado movilizar. En modo alguno, pues, se trata sólo de "manotazos de ahogado".

La pregunta es si van a lograr el objetivo de reorganizarse. Creemos que es sumamente difícil. El país ha cambiado, y la sociedad y el Estado han aprendido a combatirlos. Es un proyecto político derrotado, inviable y nada atractivo para nadie. Así, pues, tampoco se puede hablar de "rebrote".

De lo que sí se puede hablar es que 19 años después de iniciada su "guerra" , el país tiene los suficientes resquicios geográficos y mantiene las su­fi­cientes fisuras sociales y políticas en los que Sendero Luminoso puede conseguir el espacio vital para una reproducción mínima que le permita mantenerse por años, sin ninguna perspectiva de victoria, pero también sin ninguna posibilidad de ser cabal y completamente erradicados, dada la incapacidad del Estado para cerrar tales resquicios. (I.R.P.)