Excesos contra reclutas
en cuarteles
Los excesos cometidos en el servicio militar en el
mes de abril del presente año cobraron dos nuevas víctimas: la muerte de
Teobaldo Sánchez Palacios y las lesiones de Elvis López Tuya. A ellos se suman los confusos incidentes del
suicidio de dos reclutas en el Fuerte Rímac.
El 10 de
abril Teobaldo Jaime Palacios Sánchez, al haber cumplido los 18 años de edad,
se presentó en la Oficina de Reclutamiento de la Base Militar de Huaraz, para cumplir
con el Servicio Militar, dado su deseo servir a la patria. El mismo día fue
seleccionado y trasladado al Fuerte Coloma BIM Cusco Nº 23, de la Base Militar
de Tumbes.
En el
momento de su presentación, de conformidad con lo previsto en el artículo 50 del
Decreto Legislativo Nº 264 (Ley del Servicio Militar Obligatorio), Palacios
Sánchez fue reconocido médicamente encontrándose en buen estado de salud física
y psíquica; el hecho ha sido luego públicamente ratificado por el encargado de
la Oficina de Reclutamiento de la Base Militar de Huaraz.
Sin
embargo, el 20 de abril del presente año, o sea 10 días después de enlistarse
en el Ejército, Palacios Sánchez fue conducido de emergencia al Hospital de
Apoyo del Ministerio de Salud de Tumbes con diagnóstico de IRA, neumonía
derecha, DC/TBC pulmonar, motivo por el cual se ordenó su hospitalización
(Constancia de Atención Nº 144). Murió al día siguiente.
Este hecho
le fue comunicado a su familia en la ciudad de Huaraz el día 22 de abril. Según
los funcionarios militares, Palacios Sánchez falleció a consecuencia de la
tuberculosis que padecía desde antes de su ingreso al servicio militar.
Ante estos
hechos, los familiares de Teobaldo Palacios, acompañados por miembros de la
Comisión Diocesana de Servicio Pastoral y Social (CODISPAS), exigieron al
fiscal de la Primera Fiscalía Provincial Mixta de Huaraz investigar los hechos
para determinar las verdaderas causas de la muerte.
Teobaldo Palacios
Según
información y testimonio de los mismos funcionarios militares del Fuerte
Coloma, Tumbes, el 16 de abril del presente año Teobaldo Palacios Sánchez,
Elvis Edgar López Tuya y otras dos personas más se escaparon de las
instalaciones militares, siendo capturados horas después en la ciudad de
Tumbes. Efectivamente, Elvis López Tuya, testigo clave en este caso, ha
señalado que al no poder seguir soportando los malos tratos, junto con el
occiso decidieron escaparse, sin poder conseguirlo.
Por este
hecho, dice Elvis López (testimonio prestado el 13 de mayo de 1999), "...
fueron castigados y obligados a permanecer durante dos días en el calabozo
completamente desnudos y sin alimentación. Posteriormente fueron llevados al
almacén donde fueron brutal y salvajemente golpeados por los efectivos Juan
Barrenzuela López, Juan García López y otros militares, causándoles graves
daños en su integridad física y psíquica, conforme lo demuestra el certificado
médico del propio Elvis López".
Según el
Protocolo de Autopsia Nº 014-99 (Huaraz), la causa de la muerte de Teobaldo
Palacios fue edema cerebral y edema pulmonar. Así se indica en el protocolo:
"CABEZA ... presencia de mácula violácea superficial, en la aponeurosis
interna de la región frontal... MIEMBROS SUPERIORES... Presencia de máculas de
color violáceo de entre 0,4 a 1 cm de diámetro...MIEMBROS INFERIORES...
notándose en el dorso de ambos pies y en sus correspondientes regiones
perimaleolares punteado equimótico". Hay que señalar que estas lesiones se
producen por golpes y cuando la persona estaba con vida.
En conclusión, la causa de la muerte fue los
malos tratos infligidos por los funcionarios militares denunciados, tal como lo
demuestra el Informe Anatomo Patológico Nº 001175-1999, realizado por el
Instituto de Medicina Legal de Lima.
Elvis
López Tuya
El 13 de
mayo, Elvis López Tuya, compañero de cuadra de Teobaldo Palacios Sánchez en el
Fuerte Coloma, ha referido ante el fiscal provincial de Huaraz de manera clara
y precisa los maltratos a que fue sometido juntamente con Teobaldo Palacios
días antes de su muerte.
Ha contado
que los primeros días de setiembre de 1998, cuando se encontraba caminando por
una de las cuadras de la avenida Luzariaga, Huaraz, y aún menor de edad (17
años), fue levado por los efectivos militares de la base de Huaraz, donde
permaneció por espacio de 15 días incomunicado siendo posteriormente trasladado
al Fuerte Coloma, Tumbes, donde debía cumplir con el Servicio Militar
Obligatorio. Sin embargo, los malos tratos a los que fue sometido desde el
primer día que llegó lo llevaron a escaparse.
Las
lesiones producidas a Elvis López se encuentran debidamente comprobadas con el
certificado de reconocimiento médico practicado, donde se señala:
"engrosamiento e inflamación con ligeros desgarros en la base de la lengua... ligera presencia en proceso
de resolución en el cuerpo de probables hematomas... cicatrización fresca de
herida en cara interna de muslo derecho... cicatrización fresca de herida en
testículos" (cita textual).
El 13 de
mayo último el hecho fue denunciado ante la Segunda Fiscalía Provincial Mixta
de Huaraz.
Lo
que le espera
La
situación del Elvis López es delicada e incierta, porque tiene que enfrentar un
proceso penal por el delito de deserción (simple art. 221, agravada art. 227
del C.J.M.), que lo puede llevar a ser sancionado hasta con la pena de 20 años
de prisión, y porque es un testigo clave para esclarecer la muerte de Teobaldo
Palacios Sánchez. Por lo mismo, Elvis López permanece escondido para no ser
detenido, intimidado o agredido por los denunciados, como ha ocurrido en otras
oportunidades.
En la
actualidad, ningún ordenamiento jurídico sanciona al que infringe una norma
penal con la finalidad de salvaguardar su vida, salud y otros intereses
fundamentales de la persona; en la doctrina, a estas circunstancias se les
conoce como causales de justificación (inciso 23, art. 2 de la Constitución;
incisos 3, 4 y otros del artículo 20 de Código Penal). Por excepción, éstas son
normas permisivas, y se sustentan en el hecho de que el ordenamiento jurídico
no puede admitir que una persona soporte una agresión ilegítima, motivo por el
cual no se le puede imponer una sanción penal.
Sin
embargo, contraviniendo este principio fundamental del derecho, en el ámbito
militar los malos tratos son sólo circunstancias atenuantes y, por lo tanto, el
desertor que ha sido agredido en el servicio militar igual es responsable (art.
229 del CJM). Esto es lo que va a ocurrir con Elvis López, por más que esté
demostrado que fue brutalmente golpeado.
Investigaciones
del caso
Los hechos
estuvieron siendo investigados por la fiscalía de Huaraz, pero ahora han sido
remitidos a la fiscalía de Tumbes. A diferencia de otros casos, ahora existen
suficientes elementos para arribar a la conclusión de que se trata de ilícitos
penales comunes y sus autores están plenamente identificados.
Pese a todo lo anterior, los presidentes de las
Comisiones de Derechos Humanos y Contra el Abuso de Autoridad del Congreso se
han negado hasta ahora a investigar las denuncias. (Robert Meza)
Los "suicidas" del Fuerte Rímac
A las cuatro de la mañana del día 24 de abril, en el Fuerte
"Rafael Hoyos Rubio" en el Rímac, en circunstancias que se
encontraban haciendo servicio de guardia, los reclutas Luis Pérez Huamán (19) y
Juan Fernández Campos (18) mueren producto de dos disparos cada uno. La versión
oficial del Ejército señala que ambos se suicidaron. La causa es personal o
íntima: tenían una relación sentimental (homosexuales). Así se dio por cerrado
el caso.
Esta explicación no convence a los familiares, ni a la
defensa, por lo siguiente:
–Los reclutas desertaron y luego de 10 días se presentaron
voluntariamente y fueron castigados con 8 días de rigor (encarcelados), y no se
sabe en qué condiciones.
–¿Por qué inmediatamente después del castigo los dos fueron
asignados juntos para prestar el servicio de guardia?
–¿Por qué los efectivos militares obligaron a la familia a
deshacerse inmediatamente de los cuerpos (en el día)?
–¿Por qué afirmaron que cada uno había muerto por dos
disparos, para decir luego que por uno?
Consideramos que una investigación
seria tendría que determinar todas estas circunstancias. Y ahora le compete a
la Fiscalía de la Nación esta ardua pero justa tarea.