EDITORIAL
¡DIOS NOS
COJA CONFESADOS!
I
Las siete
plagas de Egipto, la destrucción de Sodoma y Gomorra y el diluvio universal son
castigos divinos contra la generalización del
pecado.
II
Los niños
juegan a veces a ponerse entre la espada y la pared: qué pasaría si a un lado
tienes leones y al otro tigres, o un precipicio en uno y un incendio en el
otro.
III
El que, en
vísperas del cambio de milenio, la alineación o del lado de Fujimori o del lado
de García se haya convertido en parte esencial del debate político, ¿no será
una señal moderna de la ira Divina? ¿Puede haber algo políticamente peor que
tener que tomar partido o por Fujimori
o por García? ¿Qué podemos haber hecho para tan despiadado castigo?
¿Por qué
nos están casi forzando –de uno y otro lado, unidos en esto– a tener que optar
o por Fujimori o por García?
¿Quién dice que no podemos salvarnos de tan terrible
disyuntiva? ¿Por qué no va a existir la opción: ninguno de los dos?