MONSEÑOR Albano, 
defensor de los derechos humanos

Contra las formalidades de los títulos y cargos, los pobladores de Sicuani y de las provincias altas del Cusco siempre llamaron a Albano Quinn "su obispo". Ha sido y es un pastor por encima de cualquier otra consideración; así lo hemos visto actuar siempre, con coraje y audacia en la defensa de la vida, contra la injusta brecha que separa a ricos de pobres, reclamando por la paz, escuchando el clamor de su pueblo.

Tuvo, desde el sur andino peruano, una proyección nacional: supo –y quisiéramos que lo siga haciendo desde otras ubicaciones–  hacer oír su clara y firme voz sobre las violaciones contra la dignidad humana que se han cometido y cometen en nuestro país. La labor de la Vicaría de la Solidaridad de Sicuani en la defensa y promoción de los derechos humanos ha sido respaldada de manera resuelta por Albano Quinn, mostrando el rostro de una Iglesia Católica comprometida con la causa de la vida y la dignidad de los campesinos. Por todo ello recibió de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos el Premio Nacional "Ángel Escobar Jurado".

Cumplidos los 75 años, Albano no se aleja de lo que es fundamental: su compromiso con éste, su país y su pueblo. En ideele lo consideramos uno de los nuestros, miembro de esta gran comunidad de los derechos humanos del Perú.