INOCENTES

En busca de una gracia presidencial:
Espera que desespera

En los siete meses de este año, Fujimori sólo ha indultado a siete personas, y pendientes de su decisión tiene –literalmente– en sus manos a 56. Todos, los 56 casos, han sido declarados inocentes y recomendados para la gracia presidencial por los tres miembros de la Comisión Ad-Hoc: Lanssiers, el Ministro de Justicia y el Defensor del Pueblo. Una vez más: ¿qué interés podrían tener ellos en recomendar la liberación de culpables?

A su vez, hay todavía un número significativo de personas que, por ser inocentes, esperan que el desánimo presidencial no sea contagioso y sus casos sean incluidos en la lista de los recomendados de acá a diciembre, mes en el que, en principio, la Comisión terminaría con sus labores. Las dos invocaciones de siempre:

Que el Presidente retome los indultos, sea por justicia y al margen de cualquier tipo de consideración que vaya más allá del caso, o porque (re)descubra que, en materia de derechos humanos, es uno de los pocos
–si no el único– punto a favor que puede exhibir.

Que la Comisión Ad-Hoc termine por recomendar todos los casos que corresponde, más allá de si Fujimori o su ministro los aceptan. Tarde o temprano esa decisión se tendrá que cumplir.

Presentamos tres casos de los que ya están en el Despacho Presidencial esperando "suerte".

 

 

 

Vilma Pérez Campos

Vilma Victoria Pérez Campos es una humilde mujer que tiene dos hijos de cuatro y ocho años de edad. Realizó estudios de enfermería técnica entre 1987 y 1988, y desde enero de 1991 hasta julio de 1993 desempeñó la función de apoyo administrativo en el área de cursos de capacitación en el Centro de Folklore de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Fue detenida a finales de agosto de 1994. Es un caso típico de esos que muestran cómo los senderistas "arrepentidos" han querido ganar beneficios para sí mismos a costa de personas inocentes como Vilma.

A fines de 1994 Vilma Pérez Campos fue absuelta del delito de traición a la patria por un juez sin rostro militar. La resolución fue confirmada por la Sala de Guerra Especial en diciembre de 1994. Sin embargo, en una suerte de ilegal tercera instancia, el Consejo Supremo de Justicia Militar cambió la absolución y la condenó, sin prueba alguna, a 20 años de prisión.

La Comisión Ad-Hoc acogió el caso y determinó la inocencia de Vilma, recomendando su indulto. Han pasado cinco años ya desde su injusta detención. ¿Cuánto más tendrá que esperar para recuperar su libertad?

 

Juana Rosa Romero

Juana Rosa Romero Inga es una sencilla mujer cuyo único objetivo en la vida, hasta antes de su detención, era trabajar para sacar adelante a sus cuatro hijos. Junto a su marido vendía verduras en el mercado sectorial N° 1 de Villa El Salvador. En el barrio era presidenta del Comité del Vaso de Leche.

A punta de engaños y amenazas de muerte contra ella y sus hijos fue utilizada por un grupo terrorista que se aprovechó de su absoluta desprotección e inseguridad. Juana Rosa no denunció el hecho porque temía que cumplieran con sus amenazas. Por esas épocas la presencia de Sendero Luminoso era fuerte en Villa El Salvador.

Fue detenida por sindicación de una arrepentida que dio su nombre para salvarse. Luego, y sólo con base en esa sindicación luego contradicha y pese a que no había ningún hecho concreto en que se le pudiera atribuir participación directa, fue condenada por el fuero militar a 15 años por el delito de traición a la patria. Ella lleva ya cinco años y medio en injusta prisión. La Comisión Ad-Hoc acogió su caso, comprobó la veracidad de la versión de Juana Rosa y recomendó el indulto. ¿Cuánto más tendrá que seguir esperando?

Mercedes Guzmán Ccañihua

A Mercedes Guzmán Ccañihua la detuvieron en octubre de 1997 cuando, acompañada de su hijo de cinco años de edad, llevaba almuerzo para sus clientes. Vivía en Canto Grande y tenía un pequeño negocio de venta de comida que apenas le daba para vivir, pero que funcionaba.

Cuando estudiante, había tenido la mala suerte de enamorarse de alguien que –ella no lo sabía– era senderista. Por eso la investigaron y enjuiciaron, pero la absolvieron de toda responsabilidad en 1989. Ocho años después la volvieron a detener por el mismo proceso. La Corte Suprema había revocado su libertad incondicional y ordenado su detención. Fue sometida a un nuevo proceso judicial y, en enero de 1998, la Sala Corporativa para Delitos de Terrorismo la condenó a 10 años de pena privativa de libertad sin que mediara ninguna prueba objetiva ni aparecieran otras nuevas que acreditaran su responsabilidad.

Luego de una exhaustiva investigación, la Comisión Ad-Hoc confirmó la inocencia de Mercedes y seguramente tomó en cuenta varios elementos para ello: el principal, que haber sido enamorada de supuestos senderistas no es prueba de culpabilidad alguna. El caso ha sido recomendado para el indulto presidencial. ¿Se hará justicia finalmente?