¿Qué es "eso"?
Claudia Dammert*
En la edición N° 119 de ideele presentamos un especial sobre educación y sexualidad con
artículos de directores de colegios y algunos de los más destacados educadores
de la actualidad. La idea era pasar una mirada sobre las formas en que hoy se
está abordando la educación sexual de los adolescentes en la escuela. El tema
es polémico y ha motivado a Claudia Dammert y Susana Galdos a escribir una
reflexión a propósito de las opiniones allí vertidas.
De entrada,
el título me desasosegó. Nos hemos reducido a ¿"eso"? Aquí quiero dar
una melodía de ideas que me fueron surgiendo al leer el artículo "¿Cómo
hablar de eso en la escuela de hoy?".
Hace unos
años, 1988 para ser precisos, en Caraz, tuvimos un grupo de gente joven que se
llamaba "Somos Mañana" (mucho antes de que existiera "Somos
Perú" u otros "Somos"). Teníamos un programa de radio y de
televisión del mismo nombre y hacíamos encuestas. Una de ellas fue: "¿Qué
quiere decir sexualidad?". Las respuestas fueron asombrosas. Un tímido
psicólogo musitó algo así como: "Coitus interruptus"!!! El director
de un colegio hizo salir a su secretaria para contestarnos!!! Sólo una monja
nos dio la respuesta adecuada: "Sexualidad es el conjunto de los
caracteres especiales, externos e internos, que presentan las personas y que
están determinados por el sexo" (sacado del Pequeño Larousse Ilustrado). Han pasado 11 años y seguimos en
las mismas.
Personalmente,
he aprendido a entender, gustar y disfrutar mi sexualidad femenina de mujer
citadina con aspiraciones de campesina. La suavidad de la piel, la redondez de
las formas, la extrema sensibilidad, la intuición acendrada. La descomunal
fuerza interior pero no exterior. Sé que no debo cargar pesos dentro de una
cavidad abierta y que puede descolgarse. Mi menopausia!!! La relación con la
tierra, el aire, el calor cuando juegan con mi piel desnuda. Me siento feliz
cuando me abrazan, o abrazo; me dan un beso, o beso. Cuando abrazo un árbol y
siento la vida que brota desde su raíz. Sentirme y sentir. A su vez, me fascina
el olor de un buen macho, su cara con barba, su fuerza bruta (su aparato
genital es cerrado y no se descuelga... sin alusión alguna), su pecho velludo.
Sin embargo, no me gusta una mujer sin pelos en la lengua pero con pelos en las
piernas.
No fui
educada así. Me hice así en un grito de liberación. En el colegio me decían que
comer chicle y cruzar las piernas era pecado porque incitaba a los chicos.
Felizmente era una monja la que me lo decía, porque si no hubiera pensado que
era una mente enferma. Hay todo tipo de monjas.
Esta
felicidad de sentirme y sentir se las trato de inculcar a mis hijos. De niños
todos se bañaban desnudos en la playa y empezaron a cubrirse ellos solos cuando
decidieron que querían su privacidad. Sin prejuicios. Sin embargo, en todas
partes "se cuecen habas". Por ejemplo, en Estados Unidos, un
salvavidas le llamó la atención a mi hija de 9 años por indecent exposure, porque estaba con tanguita, topless. Mi indignación fue tal que
casi me lo como. Le increpé que tenía la mente podrida porque cómo podía
traumar a una niña que no tenía ni siquiera tetas por sentirse feliz con su
cuerpo y sobre todo en un país donde Mónica Lewinsky era una heroína y su
presidente bombardeaba países para cubrir una bajada de cierre internacional.
Por eso me
parece que enseñar o no enseñar "eso" y reducir la educación sexual
al aparato reproductor es el símbolo de nuestra civilización enferma.
Las
campañas de educación sexual han aumentado el índice de embarazos adolescentes.
¡Como parte de la gran campaña les enseñaban a poner los condones en un
plátano! Estoy segura de que la gran mayoría de los pobres profesores ni
siquiera podían explicar lo que significaba una buena relación sexual. ¡Con
esos sueldos!
Somos
cuerpo, alma, espíritu. Somos la unión de todo ello y, sin embargo, nos
disectan por partes: cabeza, tronco, extremidades. Hoy por hoy, pene y vagina.
Nada de centímetros, emociones, culturas.
Se quiere
impartir la "educación sexual", por igual, en la costa, sierra y
selva. Globalizar la educación desde un escritorio limeño. Se pretende impartir
órdenes para mejorar nuestros conocimientos de reproducción y planificación
familiar sin saber que en cada rincón de nuestro país la concepción del
"mundo" y, por ende, la sexualidad, es totalmente distinta. Tomemos
como ejemplo las famosas campañas de AQV (la vida en una sigla). ¿Ignoran
nuestros sabios que al esterilizar a una mujer indígena, o sea,
"castrarla", se la margina de sus labores comunales? En las
comunidades campesinas, para que una mujer pueda sembrar, porque son ellas las
que siembran... tiene que ser una mujer completa... ergo... poder parir.
AQViadas
= marginadas
"No
estoy en desacuerdo con la anticoncepción (horrible palabra) Quirúrgica
Voluntaria, (AQV); yo me hice ligar las trompas en 1989... sino con el SQI,
Sancochado Quirúrgico Ignorantis". ¿Para qué se nos educa? ¿Para que cada
vez a nosotras las mujeres se nos quite hasta el derecho de parir? Hace unos
años, una mujer cesareada era tan raro. Es más: te daba pena. Ahora es casi
igual que un pijama-party.
¿Cuándo nace tu hijo?, preguntas. Y te contestan: "El viernes 15 a las 3
p.m.". Cesáreas is the name of the game! Es chic, es cómodo. Los médicos pueden
decidir su tiempo libre. No más malas noches; tiempo para el cóctel y unos
cuantos dígitos más en la chequera.
Se habla de
embarazos adolescentes. En la sierra o en la selva no existe la adolescencia,
que además es "otra" horrible palabra. "Adolescer de
esencia". Palabra espantosa inventada no sé en qué época. Supongo que
cuando se acabaron los rituales. Una niña menstrúa y empieza a ser mujer. Ya
está lista para parir. Pero hay que formarla. A las perras no se les cruza
hasta después del segundo celo.
Millones de
millones de seres vivos habitan nuestro cuerpo, pero nunca los tomamos en
cuenta. ¿Cuándo saludamos a nuestro corazón? ¿A nuestros ojos? ¿Agradecemos
tener dos manos, dos pies? Un esfínter que regula nuestras caga... (ups... de
"eso" tampoco se puede hablar)... Sin embargo, nos conflictuamos
tanto en pensar cómo debemos hablar de "eso". ¿Qué es eso? La prueba
palpable de una civilización enferma que destruye a su gente, a nuestra madre
tierra para meterle cemento.
La
ridiculez de nuestra "civilización" se demuestra en lo totalmente
disociados que estamos.
Las escuelas,
los hogares, todos nosotros debemos pensar más en lo que significa religión:
re-ligar = volver a unir. Si nosotros los seres humanos nos pudiéramos
re-encontrar con nuestro origen divino, no estaríamos discutiendo si hay que
enseñar o no educación sexual sino cómo ser mejores seres humanos, con respeto
por nuestras propias vidas; en la vida como centro, no en el hombre y sus
aparatos genitales. En salvar nuestros ríos, nuestros árboles. En salvar a
nuestra especie de la automatización y el aislamiento.
Aprendamos
a comportarnos como amigos y parte de una naturaleza externa que refleja
nuestra naturaleza interna. Seamos amigos de la vida, no sus enemigos, y
entonces el goce, el respeto por la vida, sería parte de nuestro diario vivir,
sentir, ser.
Tanto nos
hemos distanciado de nuestra propia esencia que la educación sexual, que
debería englobar todo, porque el sexo es parte de la vida, se reduce a un mero
acto de reproducción o a la prevención de enfermedades de civilización.
Como mujer,
como madre, como futura abuela, quisiera dejarles a los que amo, más que un
manual de dispositivos intrauterinos, un mundo sin tanto plástico (condones
incluidos), poder mirarnos más en aguas limpias de ríos que simbolizan la
pureza de una raza terrena que cada vez se aleja más de su propia misión. La
felicidad.
Sigamos ligando trompas, sigamos reduciéndonos a
aparatos genitales, a ciudades contaminadas llenas de smog. Felizmente, podremos ir a morir en hermosos cementerios
"ecológicos".
* Presidenta
de la Asociación Auxiliadora de la Infancia "Juana Alarco de
Dammert".