¡No ensuciemos el país!

Francisco Muguiro

Desde Piura, una crónica de la "guerra sucia electoral" que se libra en las paredes.

 

Este título parece un mensaje ecológico, y en parte lo es. Hace unos meses el candidato a la Presidencia de la República Luis Castañeda Lossio se quejaba de que, haciendo campaña en el interior del país, había sentido el acoso de grupos vinculados al gobierno. Por supuesto, las pruebas que presentó no fueron aceptadas, aun cuando, vídeo en mano, demostró los ataques de los que había sido víctima. Según las autoridades policiales, eran fraguadas.

Meses antes, y cuando la intención de voto le era más favorable, a Alberto Andrade se le ocurrió venir a Piura. En la propia capital y en Castilla, el naciente aparato partidario de Somos Perú había hecho algunas pintas promocionando su llegada. La noche anterior a su arribo, y casi con la misma velocidad con que el avión aterrizaba, todas las pintas fueron borradas. Y días después empezaron a aparecer otras, en negro, que decían: "Explotador Andrade jardinero", "Andrade comunista", "Andrade ahijado de Abimael Guzmán"; incluso, algunas de éstas se repetían en varios puntos claves de la ciudad. En una casa de un partidario de Castañeda Lossio apareció una pinta: "Castañeda Presidente". No duró ni 24 horas: fue borrada.

Ante el refrán "piensa mal y acertarás", dicen que, para no llenarse la cabeza de basura, habría que pensar siempre bien, aunque no acertemos. La cuestión es que para descubrir quién podría haber jugado así de sucio, borrando las pintas y escribiendo las otras, no hay que pensar ni mal ni bien: no hay que pensar.

¿Qué ambulante enemigo de Andrade, qué obrero municipal o grupo de obreros municipales limeños va a venir hasta Piura para hacer semejante cosa? Las buenas lenguas dicen que son los partidarios de Cambio 90-Nueva Mayoría.

Aunque la acción es de por sí éticamente deplorable, lo es menos si quien la realiza son unos cuantos militantes radicalizados de ese grupo oficialista que el propio aparato del Estado. Porque si a unos cuantos meses de las elecciones nos hemos puesto en un nivel tan bajo, debemos preguntarnos a dónde llegaremos cuando falte un mes para elegir a nuestro futuro presidente.

Ecológicamente, necesitamos el aire sano para respirar, para vivir nosotros, los animales y las plantas; pero social y políticamente también necesitamos de aire limpio y transparente. El ambiente ecológicamente sano se construye entre todos. No vale que el camión de la basura pase día a día si sigue habiendo personas que la botan en las esquinas.

Social y políticamente pasa lo mismo. Si queremos sanear la política para que no nos siga pareciendo sucia, tenemos –todos– que cambiar las formas de hacerla. Tenemos que construirla todos juntos. Empecemos por las pintas. No echemos basura sobre los candidatos opositores. A corto plazo, como el que no aguanta la cáscara de plátano hasta llegar a una papelera, ganamos algo. A largo plazo perdemos todos, porque, en definitiva, pierde el país, pierde el Perú, al que queremos ganar, cada uno de nosotros, en las próximas elecciones.