UN ESPECIAL DE CAMBIO
DE  MILENIO

Un nuevo especial de fin de año de ideele. Primera duda: ¿entramos en lo del cambio de siglo y de milenio, o lo ignoramos olímpicamente como si se tratara de un año nuevo más? Es verdad que el cambio de milenio no es exactamente ahora sino en el 2001, y que para algunos ya ocurrió y para otros será mucho después, y que la vida seguirá siendo la misma de siempre cuando dejemos de escribir los años con 1 y pasemos a comenzar con el número 2 por un buen tiempo, y que eso de andar pegado primero al umbral y después al cambio de milenio puede llegar a hartar, y que, y que .

De acuerdo, pero con esa actitud podríamos tumbarnos todas y cada una de las fechas rojas del calendario y hasta las más personales e íntimas. Pero, ¿qué ganamos? ¿No es hacernos una trampa? ¿No es un autogol quedarnos huérfanos de ritos, símbolos, señales, cábalas y todo eso medio-inconsistente que inventamos para disfrutar la vida?

Ni lo tomamos como una nueva división tipo "antes y después de Cristo", ni como era el santo de Mao para Sendero Luminoso (aun después de muerto), pero tampoco nos la pasaremos silbando superadamente para aparentar que nosotros no participamos de nada y lo vivimos como un día cualquiera; simplemente lo tomamos como un pretexto más para crear una Fiesta de nuestro tiempo, para el momento especial, para la intro y extrapección , para el yo te estimo, para los pentimentos, confesiones, promesas, deseos, ilusiones , conjuros y todo lo que nos provoque. Check.

Segundo dilema de ideele: ¿cuál puede ser el fuerte, el tema central, la cabeza, el cuerpo, el alma? Por 1) la gravedad del momento, 2) estar ad portas de las elecciones y –de nuevo– del cambio de milenio, 3) nuestra –para usar nomenclatura de moda– "misión", lo natural sería que la pared principal de la casa sea destinada a los temas de actualidad, o sea, a decir más-o-menos-lo-mismo-que venimos-diciendo-todos-y-cada-uno- de- los-meses, porque-finalmente-la realidad-es-una sola, y-ni siquiera–por-un– especial-de- cambio-de-milenio podemos-distorsionarla-para-que- parezca-más-presentable, y-no-es–nuestra-culpa-que-sea-como-es, desde-hace-un-buen-tiempo-y-parece-que-por-un-tiempo- más.

Démosle, entonces, su espacio y tiempo históricos , como se merece (secciones "El Futuro: ¿País con futuro?" y "Género y política"), pero la ocasión de –viene la muletilla de marras– fin de milenio justifica no quedarnos en la actualidad, y merece algo adicional, distinto, con valor agregado, provocador y provocativo.

El "largo aliento" de Braudel, como un tiempo mucho más allá de lo coyuntural, casi inamovible, siempre es muy rendidor, pues resulta mucho menos conflictivo, con mayores posibilidades para hipótesis ricas y sugerentes, para la frase y la metáfora, y todo visto con cierta distancia permite relax y hasta ponernos cariñosos.

En realidad, hace tiempo que tenemos la idea de hacer una publicación con ensayos en los que gente que viene investigando y reflexionando toda una vida sobre el país pudiera plantear en código de ideas claras, distintas y articuladas, es decir, pensando en gente "normal no más" pero ávida de ideas, el condensado de sus más preciados descubrimientos y convicciones. Algo así como –metáfora no estrictamente académica pero precisa– cuando quien se ha pasado cocinando casi todo un "siglo", decide poner por escrito y en tono de divulgación recetas y trucos atesorados . Y así surgió la idea de comenzar con unos miniensayos que a la vez que le ponían al especial nos permitían poner a prueba la idea. Fue así que nació la sección de ensayos sobre "El sentido del Perú". Check.

Y qué tal reflexiones más globales sobre los consensos con los que llegamos al –otra vez– fin de milenio, que nos permitan el nada fácil "ubícate", fue lo que nos llevó a pedir colaboraciones sobre el estado de la cuestión en economía y política, siempre con el criterio de ideas esenciales.

¿Qué falta? Obvio.Una parte más lúdica, ligera pero con su fondo, la parte que casi es la primera que se lee o se reserva para saborear en un buen momento, y que tiene la ventaja para nosotros de que en ella pueden participar todos y todas, y no tenemos que trazar las mil líneas de la Isla del Gallo con las que hoy nos clasificamos para ver si guardamos los equilibrios de ley. Podría haber sido "the best " del siglo en literatura, deportes, música, personajes y otros rubros, pero desistimos apenas nuestros invitados nos amenazaron con denunciarnos ante el SIN por ser la enésima publicación que los llamaba insistentemente para lo mismo.

Fue así como surgió la idea del vínculo íntimo de cada quien con los adelantos tecnológicos: desde la radio o el cine hasta el e-mail y el celular, pasando por el condón y el avión. Y las respuestas han sido realmente creativas, personales y sorprendentes, y en muchos casos hasta con fotos de la época.

En la búsqueda de la estética y pensando en las ilustraciones, tocamos algunas puertas de archivos fotográficos (Bartolomé de Las Casas del Cusco, Museo de Arte, Biblioteca Nacional, Municipalidad de Lima) y nos encontramos inmediatamente con maravillas casi inexploradas, ahí, esperando que alguien se ocupe de ellas y las aproveche; algo tan simbólico del país en general (sobre todo lo de alguien que se ocupe de).

¿Qué podía contener el especial "Fuera de Lima"?, porque, como siempre decimos, tenemos vocación nacional, intención de hurgar por todo el país. Varias cosas: colaboraciones de todas partes del país y un autorretrato intentando todas las sangres. Además, y para no olvidarnos de lo del cambio de, se recogieron testimonios y opiniones especializadas sobre el –tantas veces Pedro– cambio de milenio en el mundo andino, que dieron origen al sugerente bloque "¿Apocalipsis now en los Andes?".

Sólo hay algo que no hubiésemos querido tener que presentar, pero a la vez no podíamos dejar de hacerlo, y lo sentimos de verdad: el homenaje al historiador Franklin Pease por esa "vida desatenta y esa muerte enamorada". Cómo no hacerlo, si varios de nosotros lo recordamos al comienzo de sus cursos, contando cómo personas que vivían hace mucho en Lima regresaban a la sierra para cumplir con tareas asumidas por "reciprocidad", o haciéndonos reír con la anécdota de cómo una construcción urbana en plena puna podía terminar perjudicando a la gente por no tomar en cuenta hábitos  básicos o fascinándonos con patrones culturales distintos como el del hombre andino que ubica el pasado adelante, porque es lo que ya vio, y el futuro atrás: lo que todavía no ha visto.

Y cómo nos íbamos a olvidar del humor, de la irreverencia intentando no pasarnos de la raya; entraríamos en crisis de identidad, desde la carátula (no se podrá negar que está buena y va con el cam... la época) hasta la última página.

Sin ninguna duda: nuestro agradecimiento a la cooperación internacional (no decimos que es la que nos permite... para no despertar las iras de siempre) y a nuestros lectores, que esperamos que en el nuevo milenio se conviertan –los que no lo son– en suscriptores. También nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que han tenido la gentileza de colaborar con nosotros en este número y en cada una de las ediciones anteriores, y decirles que es sumamente alentador para nosotros; el hecho de que esta vez hayan sido tantos (71 para ser exactos: indicador cuantitativo) y casi todos (los que dijeron no o después nos fallaron han sido contados con los dedos de una sola mano), lo interpretamos, sinceramente, como un buen augurio para –ahora sí por última vez– el próximo milenio. Check.