Una farsa llamada franja

El régimen ha querido presentar  como un avance sustancial el que se haya establecido una franja electoral gratuita de 15 minutos para que los candidatos puedan dar a conocer sus propuestas al electorado. Sin embargo, el asunto está lleno de trucos y farsas.

El JNE anunció con bombos y platillos la "apertura", pero dijo que ésta quedaba en todos sus alcances condicionada a las "propias consideraciones técnicas" de los canales, al "criterio particular de cada empresa" y a "sus particulares cri­­terios periodísticos". Bien pronto se supo en qué concretamente consistían tales condiciones.  Según Transparencia,  los canales que otorgaban "fran­jas electorales" habían establecido los siguientes criterios: los candidatos no podían llevar sus vídeos para que se transmitan, sino que tenían que grabar en vivo en cada estudio de televisión; sólo se aceptaban discursos de presentación, pero ningún tipo de producción televisiva propia; los partidos tenían que aceptar el compromiso de sólo ofrecer sus programas y no referirse a ningún otro tema ni aludir a ningún otro candidato; ninguna persona podía presentarse más de una vez, lo que en la práctica convirtió dichos espacios en una tribuna para candidatos a parlamentarios, mas no para los presidenciales; los horarios eran fijados arbitrariamente, con lo cual las franjas eran transmitidas normalmente a altas horas de la noche. Además, el tiempo era dividido entre varios candidatos; de manera que cada uno tenía entre uno y dos minutos para dirigir su mensaje.

Los candidatos a parlamentarios han empezado a utilizar la "franja electoral", pero, como dice Transparencia, "sería gravísimo que se considerara como una apertura real a la competencia electoral". A ello se suma, como lo muestran los gráficos, que los temas electorales tienen muy poco espacio en los noticieros televisivos y que, de ese escaso espacio, el candidato a presidente se beneficia con el mayor porcentaje.