Ricardo Uceda:
La falsificación masiva de firmas de Perú 2000
ideele conversó
con Ricardo Uceda, jefe de la Unidad de Investigación del diario El Comercio, que –basándose en el
testimonio de dos jóvenes testigos y luego de una rigurosa verificación– puso
al descubierto la falsificación masiva de un millón de firmas para la
inscripción del movimiento oficialista Perú 2000. Ante el escándalo, el
oficialismo ha sacado de su alianza a Perú 2000 y de su lista para el Congreso
a dos de sus candidatos (Daniel Chuan y Óscar Medelius), directamente
vinculados al hecho; además, ha destituido al jefe de la ONPE en la ciudad de
Arequipa. Es obvio que de esta manera está intentando evitar que esta masiva
fasificación de firmas, sumada a las otras irregularidades, se traiga abajo el
actual proceso electoral.
¿Cómo
se origina la investigación periodística sobre la falsificación de firmas de
Perú 2000?
A partir del testimonio de una de las personas que
participa en dicha falsificación –Carlos Rodríguez–, quien proporcionó
importante información que toda la Unidad de Investigación de El Comercio verificó cuidadosamente
durante un mes hasta llegar a la convicción de que lo que contaba era cierto;
luego se sumó el testimonio de su hermana –Marita Rodríguez–, que corroboró
todo lo anterior. Posteriormente, para proteger su seguridad personal, ambas
personas deciden acudir a Transparencia, al Centro Carter y a la Defensoría del
Pueblo.
¿Quién
habría sido el cerebro de esta masiva falsificación?
En principio, la investigación se limita a comprobar
que la falsificación masiva de firmas ocurrió y que ello se puede verificar de
diversas maneras; por ejemplo, a través del testimonio de muchos vecinos del
edificio de Bellavista (donde se realizó la falsificación) que vieron a una
cantidad impresionante de personas entrando y saliendo de dicho local mañana,
tarde y noche, sábados y domingos. Sin embargo, los testigos han identificado a
algunas personas vinculadas al Gobierno, de modo que las investigaciones llevan
a pensar que tuvieron algo que ver en todo esto.
¿A
quiénes?
Según los testimonios, esta falsificación se llevó a
cabo en una primera etapa en la casa de Luis Navarrete, regidor de Vamos
Vecino, cercano colaborador de Absalón Vásquez y para muchos el brazo derecho
de éste. También estaría involucrado el regidor de la Municipalidad de Los
Olivos Migdonio Bellota de Vamos Vecino, ex aprista como Absalón Vásquez. Otra
persona vinculada con esto es el notario Óscar Medelius, prominente figura del
oficialismo, dado que personal de su notaría participó para supervisar esta
falsificación.
Un indicio importante en todo esto es que después de
la campaña contra nuestra investigación y contra los testigos en más de diez
medios de comunicación, no hay una sola señal, ni una sola, que intente
explicar qué pasó; es decir, no hay una sola palabra que diga el señor Medelius
"no por esto", el señor Navarrete "no por esto", el señor
Bellota o el señor Vásquez "no por esto". Nada.
Se ha
dicho que el diario El Comercio estaría en una especie de complot con la
oposición para desestabilizar el proceso electoral.
El periodismo de investigación es una labor ardua,
pues toma tiempo, se trabaja con hipótesis difíciles de comprobar y muchas veces
se fracasa. Por ejemplo, El Comercio
inicia la investigación sobre el "huanucazo" antes de esas
elecciones (las generales del 95), pero como no estaba madura, no salió; en ese
sentido, el diario no camina en función de un interés electoral o para favorecer
a un grupo político, sino pensando en la ciudadanía en general y en sus
lectores. Hemos expuesto hechos y señalado responsabilidades con mucha cautela.
También
se ha dicho que ustedes han reconocido que no tienen pruebas ni evidencias.
Lo que aporta la investigación son indicios
razonables, pruebas en términos periodísticos, pero evidentemente no son
pruebas en un sentido técnico-legal, pues eso no nos corresponde a nosotros
sino a la investigación fiscal o judicial. Se ha querido aprovechar esa distinción
para afirmar que nosotros reconocemos no tener pruebas. Eso no es verdad.
Se
ha tratado de desacreditar al testigo diciendo que tiene antecedentes penales y
que por ello su testimonio no es válido.
En primer lugar, no es cierto lo que afirman del testigo;
pero supongamos por un momento que fuera así, que estos señores contratan a un
hampón para hacer firmas. Bueno, pues, ¿quién tiene finalmente la
responsabilidad? Los que lo han contratado. Pero, evidentemente, todo ello es
una campaña de descrédito, y no vamos a cambiar el foco del énfasis
informativo, no vamos a destinar espacio y dedicarnos a defender nuestras
fuentes que ya han aparecido. La opinión pública ha visto que esta persona no
es un idiota, no es un loco; han visto a él y a su hermana por televisión y
allí está la limpieza de dos muchachos que han tenido la valentía de
enfrentarse al régimen.
¿Sabía
El Comercio a lo que se metía cuando publicó todo esto?
Todos sabemos en qué contexto político nos estamos
moviendo, y todos sabemos que la prensa que publica informaciones en forma
independiente y que pueden comprometer al Gobierno de una manera sensible corre
riesgo y sufre represalias. Eso lo sabemos, y creo que eso también se ha
percibido luego de la denuncia.