Michael MacClintock:

Las responsabilidades de la OTAN
 en Serbia

A propósito de una reveladora investigación de Human Rights Watch sobre lo acontecido en la ex Yugoslavia, ideele entrevistó en Nueva York a Michael MacClintock, subdirector de esa institución.

 

Human Rights Watch acaba de hacer público un informe sobre los acontecimientos de la guerra que se libró el año pasado en la ex Yugoslavia. ¿Qué nos puede decir al respecto?

Es un informe sobre los muertos civiles provocados por la ofensiva de la OTAN que se llevó a cabo en Serbia el año pasado, con fines declaradamente humanitarios. Lo que investigamos realmente fue el costo civil del bombardeo de la OTAN, tanto en Serbia como en Montenegro y Kósovo. El costo de muertos civiles es un tema contencioso entre el Pentágono y el Gobierno yugoslavo.

El Pentágono y los gobiernos de la OTAN han insistido en que fue la guerra más cuidadosa de la historia, en que la preocupación por la seguridad de los civiles era de la más alta prioridad. El Pentágono, por ejemplo, ha insistido en que sólo 20 o 30 incidentes causaron muertes de civiles dentro de los miles de ataques llevados a cabo durante la guerra.

Nuestra investigación –que llevamos a cabo el año pasado durante tres semanas en Serbia, Kósovo y Montenegro, cuando terminó el bombardeo– encontró 90 incidentes que causaron muertes de civiles. En 12 de ellos las fatalidades fueron de 10 a más de 80 en cada incidente. O sea que el costo civil fue muy alto.

En el informe, que tiene secciones sobre cada uno de los 90 incidentes, bien documentadas por inspecciones oculares, documentación de agencias serbias (por ejemplo, el Ministerio de Salud), entrevistas con sobrevivientes, etcétera, concluimos que la OTAN violó el Derecho Internacional Humanitario de varias maneras.

¿Fueron ataques indiscri­mina­dos? ¿Desproporcio­nados? ¿Las dos cosas?

Sí, una variedad de categorías de ataques. El principio fundamental del derecho humanitario es la protección de la población civil, y en los convenios de Ginebra destacan las precauciones necesarias que debe tomar una fuerza atacante antes de hacer un bombardeo. Tiene que atacar una localidad específica, debe ser un objetivo militar y tienen que establecer y tomar todas las precauciones factibles para garantizar que no haya civiles presentes y que el ataque no va a provocar fatalidades, lesiones o daños desproporcionados a propiedades civiles.

En los casos investigados hay una serie de ataques en los que es discutible que fueran objetivos militares; o sea, es cuestionable que fueran objetivos legítimos de ataque. En otros casos es evidente que no tomaron las precauciones necesarias para establecer que el objetivo era posible de ser atacado sin causar fatalidades civiles excesivas. En otros ataques realmente atacaron con falta de información o a partir de mala información.

Por ejemplo, atacaron a ciertos convoyes de refugiados internos en Kósovo pensando que eran convoyes militares. En un caso, un convoy de refugiados de más de 12 kilómetros de extensión fue atacado durante tres horas; 87 civiles murieron en ese ataque.

¿Y a qué nivel encuentran ustedes que se pueden es­ta­­­blecer responsabilidades sobre estos hechos?

Bueno, el enfoque sobre la doctrina vigente para establecer blancos, la doctrina para bombardeos de la OTAN.

En el informe hablamos también, por ejemplo, del uso de cluster bombs, bombas que tienen hasta 300 bombas pequeñas y cuya explosión puede desatar efectos indiscriminados. Destacamos el costo de fatalidades y de heridos civiles por el uso de este armamento en zonas urbanas. Durante la guerra sacamos un informe chiquito sobre el uso de este armamento en Kósovo, y durante la investigación, meses después, confirmamos que cambiaron la doctrina, cambiaron las reglas de guerra de las fuerzas de Estados Unidos con respecto al uso de este armamento y dejaron de usarlo. Eso lo hemos constatado en la investigación.

Una de las recomendaciones del informe es que cambien la doctrina para poder prevenir cierta clase de ataques. Ésas son decisiones del más alto nivel en el sistema militar de los Estados Unidos y pueden ser tomadas también por motivos políticos. El costo humanitario de la guerra en Serbia era muy importante para los que tomaron las decisiones a sabiendas de que todo el mundo estaba vigilando. Sí tomaron precauciones para limitar el costo civil, y eso está reconocido en el informe. Sin embargo, el total fue de aproximadamente 500 muertos, que es un costo alto. Los heridos son muchos más.

¿Parte de esta doctrina militar que usted señala es también la destrucción de infraestructura que afectaba a la población civil en general?

Sí. La infraestructura aparecía también en la investigación. Se visitaron cientos de lugares en que el bombardeo había causado tanto daños físicos como humanos.

Estamos preparando en este momento un segundo informe que dictamina el costo de la guerra en términos más amplios y que analiza la campaña militar de la OTAN con el filtro del DIH en todas sus ramificaciones. Va más al fondo en la cuestión de si era legítimo destruir una planta de calefacción en la ciudad de Belgrado, que no tenía, según sabemos, ninguna utilidad militar. Además, examinará a fondo las decisiones de destruir medios masivos de difusión como la radio y la televisión de Serbia; si era realmente un objetivo militar legítimo. Es un proyecto grande y vamos a tardar un poco más para sacar conclusiones firmes sobre eso. (H.L.)