Arequipa:
El rugido del León del Sur

Para Arequipa ya es tradición protagonizar la lucha por la democracia en el Perú. En esta ocasión, liderados por su alcalde, Juan Manuel Guillén, los arequipeños cumplieron de nuevo un papel fundamental. La excelente revista regional de política y cultura El Búho hizo la mejor cobertura de lo ocurrido, y en ideele hemos considerado valioso compartirla con nuestros lectores.

 

Al conocerse los resultados de las encuestas "a boca de urna", los simpatizantes del candidato Alejandro Toledo se reunieron en su local partidario de la calle La Merced y en la Plaza de Armas. La razón era el festejo de un supuesto triunfo y la posibilidad de una segunda vuelta. Mientras tanto, los locales de Perú 2000 permanecieron prácticamente desiertos, aun después del cambio posterior de los resultados, según escrutinio del muestreo de mesas.

Los días siguientes las manifestaciones de protesta fueron continuas. El lunes por la noche unos 600 ciudadanos se reunieron en la Plaza de Armas para dirigirse luego al local de la ODPE, de donde retornaron nuevamente al centro de la ciudad. Carros portatropas de la Policía Nacional los seguían de cerca sin intervenir. En la mañana del martes, jóvenes universitarios y candidatos al Congreso por Perú Posible protagonizaron otra protesta que se repetiría en mayor magnitud en horas de la noche.

Inicialmente eran dos grupos pequeños reunidos en la Plaza de Armas: estudiantes y partidarios. Integrantes de la Juventud Popular, Juventud Socialista y Venas Abiertas comenzaron a circular alrededor de la plaza. En el recorrido se iban sumando ciudadanos que de manera espontánea habían llegado hasta allí, algunos por sus labores cotidianas, otros para participar de la movilización.

Hacia las 6 de la tarde ya eran cientos los que bordeaban la plaza lanzando proclamas en contra de la temida anulación de la segunda vuelta electoral. Empleados bancarios, parejas de esposos, jóvenes, ancianos, madres de familia con sus niños en brazos, hombres y mujeres de todas las condiciones sociales se reunieron en la protesta. Una mixtura de rostros, todos con el mismo gesto de indignación.

El alcalde provincial, Juan Manuel Guillén Benavides, se dirigió a la multitud desde el segundo piso del portal de la municipalidad. Responsabilizó al ingeniero Alberto Fujimori de la división y enfrentamiento entre peruanos que había generado su tercera postulación. Exhortó a las Fuerzas Armadas a que evitasen el uso de la violencia y respaldasen el reclamo popular.

Ante la prensa, el burgomaestre explicó que una de sus principales preocupaciones era la elección de un mandatario dentro de un proceso ilegítimo y sus repercusiones económicas luego de conocerse la posición de la comunidad internacional, que ha advertido que retiraría su apoyo fínanciero, el que es utilizado en los programas de asistencia social que el actual jefe de Estado defiende con tanto encono.

En la manifestación nocturna se notó la ausencia de líderes políticos: no se hicieron presentes los candidatos al Congreso cuyas agrupaciones han expresado su apoyo a Perú Posible; aunque algunos que quisieron aparecer fueron rechazados por quienes realizaban la marcha. Al igual que en la jornada anterior, tomaron el local de ODPE.

En el camino más pobladores se adherían a la marcha y la seguían por tramos. Desde los balcones y ventanas, los vecinos apoyaban la protesta. El debate político de dos ciudadanos en la plaza originó un tumulto de gente entre quienes la opinión mayoritaria era a favor de una segunda vuelta. Este nuevo grupo de protesta se aunó también al que ya se encontraba en Yanahuara al promediar las 8 de la noche.

Frente a la oficina gubernamental, un primer rumor acerca del triunfo de Alberto Fujimori en primera vuelta hizo temer actos de violencia. El panorama cambió cuando un segundo rumor daba la esperanza de una segunda vuelta electoral. Calmados los ánimos, la movilización regresó al centro de la ciudad. El número de ciudadanos fue suficiente para llenar muchas calles con gritos de protesta, hasta aproximadamente las 12 de la noche. La mañana del miércoles, los estudiantes de la Universidad Católica de Santa María se sumaron a la protesta, que se repitió horas más tarde. No obstante, las razones de la manifestación fueron distintas. La ODPE acababa de anunciar, entre líneas, la realización de una segunda vuelta electoral. Aquello significaba un triunfo.

Miles de personas en la plaza nuevamente, y por distintas arterias de la ciudad. Más preparado que en la víspera, el burgomaestre provincial pronunció un discurso en el que fue más explícito en su rechazo a una nueva reelección del ingeniero Fujimori, al que en ningún momento llamó presidente. Dos argumentos a favor del cambio de régimen fueron esgrimidos: la certeza de que los gobiernos extranjeros no van a tolerar por mucho tiempo el modelo político autoritario que él representa, con lo que se profundizaría el aislamiento internacional que ya vivimos; y la posibilidad de que ese aislamiento, corte o disminuya el flujo de ayuda social que llega de los países más desarrollados, algo más que inquietos por la precariedad de nuestra democracia.

Tambores y proclamas sonaron en la plaza hasta pasadas las diez de la noche.

 

Los  votos de Arequipa

EI jueves 23 de marzo, El Búho realizó una encuesta con el mayor rigor académico posible en la ciudad de Arequipa, la que otorgaba 39,32% de preferencias a Toledo y 25,07% a Alberto Fujimori. Estos porcentajes fueron corroborados muy cercanamente por varias encuestadoras. Durante los 15 días de prohibición de difusión de encuestas, las encuestadoras no realizaron sondeos específicos para Arequipa; sólo la tomaban como parte del conglomerado nacional en el que Toledo había alcanzado, dos días antes de los comicios, el 42%.

La tendencia en todo ese tiempo era creciente para Perú Posible y ligeramente decreciente para Perú 2000, lo que parecía confirmarse con los resultados de las encuestas realizadas "a boca de urna" y difundidas a las 4 de la tarde del domingo 9. Con el transcurrir de las horas comenzó una dramática modificación que terminaría por invertir las cifras. Los representantes de las encuestadoras se defendían aduciendo que aún estaban dentro del margen de error. Pero los resultados oficiales de la ONPE exceden incluso el amplio margen de error de 5% anunciado.

En Arequipa la cosa es peor. Las encuestas "a boca de urna" otorgaban entre 53 y 55% a Toledo frente a un coincidente 37,5% para Fujimori, es decir, una diferencia de por lo menos 16 puntos a favor de Perú Posible. Los resultados oficiales, al 100%, le otorgan una ventaja de menos de un punto (véase cuadro). Aunque se trata de resultados para todo el departamento, la ciudad de Arequipa concentra el 82% de la población total y, por tanto, es determinante.

Según el cuadro, conforme el escrutinio avanzaba la brecha disminuía de manera absolutamente sorprendente. Todos estaríamos satisfechos si el señor Alfredo Torres, de Apoyo, nos explicara un error de más de 10%, puesto que incluso sus resultados del cómputo de una muestra de las actas, difundido a las 9 de la noche, le daban todavía una ventaja de 8 puntos sobre el oficialismo. ¡Exigimos una explicación! (El Búho N° 7, 14 al 20 de abril del 2000).

 

Variación de los resultados

oficiales en Arequipa

 

Porcentaje*                          Toledo          Fujimori

 

Al 25%                          51,32                41,20

Al 50%                          50,35                42,56

Al 79,63%                                 49,06                44,21

Al 84,77%                                 48,88                44,34

Al 99,62%                                 47,14                46,14

Al 100%                                    47,10                46,17

 

* Sobre votos válidamente emitidos.