segunda vuelta
Un panorama nacional
El 28 de mayo del 2000 será recordado no sólo como el
día en que se consumó el fraude electoral más escandaloso del que se tiene
memoria en la historia reciente, sino también porque fue el día en que confluyeron
una serie de hechos sin precedentes inmediatos: ausentismo, masiva protesta
ciudadana, represión policial, amplia votación viciada, votos para un candidato
que había llamado a la abstención o el voto viciado, un candidato-presidente
corriendo solo, unas elecciones sin observadores y sin personeros, etcétera. De
cómo se vivió ese día en distintos lugares del país, cómo se combinaron esos
hechos y qué significaban en el contexto regional y local, trata el siguiente
especial que presenta lo ocurrido en las ciudades de Piura, Iquitos, Chimbote,
Huancayo, Ayacucho, Arequipa, Cusco y Puno. Las gracias a quienes colaboraron
con nosotros.
Piura: Fujimori ofrece el Paraíso
Bruno Revesz
Distrito único, distrito inicuo. Hasta el autogolpe
fujimorista de abril de 1992, Piura tenía 11 diputados. Ahora, después de la
primera vuelta de las controvertidas Elecciones Generales 2000, y con la
peculiar y aleatoria alquimia del distrito electoral único, se encuentra con
una representación parlamentaria raquítica, atrofiada: cuatro congresistas en
total, algunos de ellos francamente mediocres.
Dos para el oficialismo: Carlos Trelles Lara, el
único fujimorista reelegido, y que de hecho fue el congresista piurano de más
peso y mayor presencia en la región en estos últimos cinco años; y un
filibustero profesional, elegido en 1990 con la gorra del PPC-FREDEMO, en 1995
con la de la UPP y ahora con el logo de Perú 2000: el cantautor Miguel Ciccia.
El oficio de congresista es parte de su negocio de dueño de los opulentos Transportes
Civa. Sus campañas electorales son un derroche de recursos y luego desaparece;
por si acaso, silencio total de su parte desde el 9 de abril.
Los otros dos futuros congresistas son totalmente
novatos en el campo de la política nacional. Un joven toledista, el paiteño
Carlos Lau Chifon, quien, con bastante sencillez, no hace misterio de su
inexperiencia. Y, por último, la esposa del ex alcalde (1993-1999) de Piura,
Ruby Rodríguez de Aguilar, que ha sabido capitalizar muy bien el trabajo con
los comedores populares, llevado a la sombra de su esposo durante seis años. En
teoría, ella hace parte de la bancada aprista; sin embargo, ha declarado
reiteradamente en la prensa local que iba a renunciar al APRA, que no la
reconoce como dirigente de sus organizaciones, puesto que Jorge del Castillo
sería cómplice de un robo de sus votos preferenciales en beneficio de Aurelio
Pastor, que compite con ella en el nivel nacional por la sexta y última curul
de este partido. Difícil, con una representación tan magra y tan disparatada,
que los piuranos perciban el papel decisivo que podría y debería tener el nuevo
Congreso en las actuales circunstancias.
Difícil también, en el caso de la oposición, que
dichos representantes cumplan un papel destacado de organizador, catalizador o
líder regional entre las dos vueltas. De hecho, no lo tuvieron. Tampoco hubo un
alcalde (como en Tacna) o un rector universitario (como en Arequipa), ni ímpetu
estudiantil (como en Lima) para levantar muy en alto la bandera de la
democracia. Más todavía: una cierta confusión reinó en las filas toledistas por
la coexistencia durante algunas semanas de dos comités regionales rivales.
Quizá este déficit de capacidad organizativa haya sido el motivo por el cual
Toledo, en su única visita a Piura (rumbo a Tambo Grande y a Chulucanas), entre
el 9 de abril y el 28 de mayo, no convocó a un mitin en la capital
departamental.
El 17 de mayo, Fujimori, Tudela y sus technocumbias
tuvieron el suyo, por supuesto. Un poco menos concurrido, por cierto, que el de
la primera vuelta; pero esta vez hubo un castillo de fuegos artificiales y,
como tituló irónicamente en primera plana el diario Correo, el presidente-candidato ofreció a los piuranos el
Paraíso. Veamos: (1) dar trabajo; (2) la UNP: mejor universidad de Latinoamérica;
(3) agua y desagüe para todo el departamento; (4) puentes atirantados de Piura;
(5) ampliar la vía canal de Sullana; (6) planta de fosfatos; (7) autopista
doble Piura-Sullana; (8) carretera Piura-Huancabamba; (9) lotes de vivienda
PROFAM; (10) seguro materno-infantil; (11) Banco Rural; (12) Banco de Insumos
Agrícolas; (13) infraestructura para mitigar El Niño; (14) tercera etapa del
proyecto de interconexión de cuencas Chira-Piura; (15) irrigación San Lorenzo;
(16) hacer crecer el sector agrario; (17) impulsar la agroindustria; (18)
ejecución del proyecto de derivación de las aguas del río Huancambaba y de
irrigación del Alto Piura; (19) modernizar Bayóvar; y, (20) corredor bioceánico
Paita-Belem.
Esta vorágine populista de promesas desmedidas fue interpretada
por muchos como un signo de desesperación del Primer Mandatario frente a los
avances de su adversario. El Colegio de Ingenieros se tomó la molestia de
calcular que iniciar lo prometido en esta oportunidad a los piuranos –mientras
que un castillo de fuegos artificiales lanzaba al cielo incandescentes bengalas
donde se veía el mensaje "el chino sí cumple"– no debe bajar de los
mil millones de dólares.
Dos días después, la película, el ambiente, la
atmósfera, hasta ese momento algo apáticos, cambian del todo: Toledo anuncia su
retiro de los comicios del 28. Tensión, perplejidad y frustración.
Paradójicamente, es ahora, cuando reina la incertidumbre, que se siente que la
cosa va en serio. Más que liderazgo, lo que falta de ahora en adelante son referencias,
herramientas conceptuales, rumbos claros, consignas contundentes:
¿postergación?, ¿abstención?, ¿votos viciados? ¿Adónde va la cosa?
Será solamente en los últimos días, o sea muy, muy
tarde, que empezará a tomar consistencia el "no al fraude", hasta
transformarse en segunda fuerza política en la región. Sin embargo, el 27 y el
28 todavía era cosa corriente encontrar en los sectores populares hombres y
mujeres de buena voluntad que nos decían: "¡compadrito, ojalá que Toledo
gane!". "¡Pero comadre!, ¿cómo va a ganar si Fujimori se presenta
solo?". La idiosincrasia popular tiene sus razones que la razón de los
intelectuales y los círculos políticos desconoce olímpicamente.
El 20% de votos a favor de Toledo, que permiten a
Fujimori sostener impúdicamente que ese día él no fue el único candidato a su
sucesión, pueden ser interpretados según dos registros complementarios: fruto
de la manipulación o por lo menos del déficit de información televisiva sobre
la decisión y posición de Perú Posible; pero también afán y obstinación popular
en votar por su candidato.
Confluyeron a favor de Toledo tres corrientes de
opinión: simpatizantes sinceros, para los cuales "Toledo-trabajo"
representaba la esperanza; militantes cívicos –principalmente jóvenes y líderes
de opinión– comprometidos en la lucha por la democracia; y antifujimoristas
convencidos que no daban un real para Toledo, pero para quienes éste se
presentaba como la única opción para botar al "Chino", a fin de
cuentas el mal menor. Es probable que muchos del primer sector no entendieron,
no aprobaron o no asumieron el retiro de Toledo. Es lo que parecen manifestar
los sondeos de opinión aplicados el 25 de mayo por el CEDIR-CIPCA, una muestra
aleatoria de 308 personas mayores de 18 años, en la ciudad de Piura-Castilla.
Una amplia mayoría (57,1%) declaró estar "en desacuerdo con la decisión de
Toledo de no participar en las elecciones convocadas para este domingo 28 y
pedir que se posterguen para el 18 de junio". Pero más significativo
todavía de este estado de espíritu es la gran diferencia, cerca de 20 puntos,
entre la proporción de electores a favor de Perú 2000 y la de los que piensan
que Toledo debería participar el 28:
–A la pregunta "Si hay elecciones el 28 y Toledo
no participa, ¿qué pensaría usted hacer?", sólo 48,4% responde
"Asistir y votar por Fujimori".
–A la pregunta "¿Qué debería hacer Toledo si el
JNE no posterga las elecciones?", 67,5% –o sea, un número notablemente
superior– responde "Debería participar igual el domingo 28".
Esta situación, que no es propia de Piura, fue
aprovechada y utilizada por Fujimori, Tudela, Expreso y la televisión de señal abierta cuando pretendieron que
"Toledo se corría porque las encuestas lo desfavorecían". El hecho es
que se refieren a encuestas realizadas después
del 18 de mayo, día en que Toledo anuncia su retiro (tal como, por
ejemplo, la encuesta en Lima al 21 de mayo del 2000 de Apoyo; las anteriores
fueron en abril). El propio Fujimori reconoce ingenuamente este pasapasa cuando
CNN en español lo entrevista el lunes 29 de mayo: "Cuando (Toledo) conoce
los resultados de las encuestas que se dan a partir del 19 de mayo, que no le
son favorables... empieza a plantear esto (decir que hay fraude y por eso no va
a participar)".
No se puede negar, sin embargo, que por justificada
que sea la decisión de Toledo, creó en amplios sectores perplejidad y una
cierta confusión. El arzobispo de Piura y Tumbes, monseñor Óscar Cantuarias
Pastor, da un buen testimonio de la ambivalencia de los sentimientos y de los
comportamientos cuando declara: "lamento mucho la decisión que ha tomado
el candidato Toledo", y, al mismo tiempo, afirma: "creo que la
postergación es importante" y que personalmente se inclina por ella. A la
periodista que lo interroga sobre cómo ve la Iglesia la actitud de viciar el
voto, replica que cada uno debe actuar de acuerdo con lo que le dicte su
conciencia y no sobre la base de ofrecimientos: "La Iglesia respeta la
libertad de cada ciudadano. Por eso yo he hablado antes de conciencia. Si mi
conciencia me dice que debo viciar el voto, debo hacerlo; si mi conciencia me
dice que no debo ir a las urnas, pues debo obedecerla; si mi conciencia me dice
que debo ir a votar por el único candidato, pues debo ir y votar por él".
Los resultados del 28 no tuvieron sorpresas: confirmaron
la geografía electoral regional de la primera vuelta, con un ligero crecimiento
en términos absolutos de los votos fujimoristas. Alta votación a favor del
oficialismo en las provincias serranas (Ayabaca, Huancabamba, Morropón),
confirmando la hipótesis de que las inversiones en programas asistencialistas
focalizados produjeron dividendos políticos. Posición fuerte de la oposición en
la provincia de Talara. Posición intermedia en lo que, por razones técnicas, el
JNE denomina "distrito electoral de Piura" y donde se concentra la
mayoría del electorado regional, provincias de Piura, Sechura y Paita: allí
votó por el presidente-candidato 45% del electorado (incluyendo los que se
abstuvieron), lo que corresponde al 52% de los votos emitidos. En definitiva,
donde la oposición obtiene sus mejores resultados políticos es donde hay una
capacidad de organización de la protesta social: Talara (sindicalismo
petrolero), Tambo Grande (frente de defensa contra la minería), Bajo Piura (los
distritos Curamori, La Arena y el Tallán de la comunidad campesina San Juan
Bautista de Catacaos). En los tres casos Fujimori obtuvo sólo una minoría de
votos válidos en la primera vuelta y una minoría de los votos emitidos en la
segunda.
Todos estos días tensos, Piura vibró al unísono con
el país. Las primeras planas de la prensa regional marcaban el paso: el 25,
"Compás de espera"; el 26, "Fujimori va solo"; el 27,
"Clinton advierte"; el 28: "Resistencia (foto de Toledo)-Coraza
(foto de Fujimori)"; y, por ultimo, el 29, "¿Quién ganó?". El
jueves 25, sumándose a la ola de protesta nacional, los gremios piuranos
expresaron su rechazo a la segunda reelección del candidato-presidente. Durante
horas, fueron las comparsas de un ataúd con lemas alusivos al mandatario y del
ánfora del fraude los símbolos que utilizaron los manifestantes para expresar
su indignación. De igual forma, el domingo 28, en Piura, Sullana, en distritos
y provincias, se produjeron mítines llamando a la población a resistir para que
la democracia retorne al país. Por primera vez desde hace años, en contra de lo
que había ocurrido hasta ahora, la sumisión a la fatalidad de un destino en
manos de la cúpula en el poder fue puesta en jaque.
* Bruno
Revesz es investigador del CIPCA-Piura.
Iquitos: En un mar de incertidumbres, resiste al
fraude
Joaquín García
Belén, Plaza 28, San Antonio, Yavarí, La Marina,
Putumayo, Távara... Todo un dilatado campo de batalla. Palos, piedras, vidrios,
barras, unidos a las tradicionales "huicapas" de aguaje, eran las
armas que manejaba una población furiosa en su impotencia. En el aire roncaban
los helicópteros ensordeciendo de terror a la ciudadanía, mientras millares de
policías ocupaban las bocacalles y hacían muros humanos de resistencia a las
multitudes, disparando a uno y otro lado, indiscriminadamente, bombas
lacrimógenas.
Buenos y malos, los de a favor y los de en contra,
disfrutaron de ese don extraordinario de los hombres de Dios, el llamado
"don de lágrimas". Fue algo espontáneo, natural, en cierto modo
lógico, la consecuencia de un desborde popular que aquí se ha convertido desde
hace muchos meses en algo normal y cotidiano. Los manifestantes se refugiaban
donde podían. Un grupo despavorido entró en una casa de puertas abiertas;
adentro había una anciana evangélica: "¿Ven, hermanos –les dijo–, a dónde
nos lleva no reconocer a Yahvé como único Salvador? Pero pasen, hoy todos somos
solidarios".
Una abuelita contaba temblando cómo se desmayaban los
niños. Otra madre horrorizada relataba con marcado acento charapa y con
precisión de detalles cómo la carga de la Policía había sido inmisericorde y
universal, sin consideración selectiva alguna. Ante el espanto, una vecina
sufrió una hemiplejia. Como si se tratara de un escarmiento a un pueblo
resistente, como una advertencia para el futuro. Todo, según la opinión común,
estaba fríamente calculado. ¿El resultado? Más de cien detenidos, otros tantos
heridos y contusos civiles, más de treinta policías malheridos, algunos incluso
en estado grave.
Un importante refuerzo había llegado de Lima
previendo lo que sucedería el 28. Sin embargo, no debemos dejar de anotar que
los policías oriundos de Loreto, tal vez por condición o por resistencia
pasiva, eran más condescendientes y en el fondo y en la forma se habían retraído
de cumplir las órdenes emanadas en última instancia de algún siniestro sótano.
Frustraciones sin fin condensadas, emociones latentes
reprimidas desde decenas de años, se convirtieron desde hace muchos meses en un
torrente desbordado cuyas consecuencias serían imprevisibles. Anticentralismo,
dejación del Estado, evidente decadencia económica y pobreza, se fueron
entrelazando y produjeron un antifujimorismo radical y violento que incluso
llegó a negar al gobierno uno de los pocos éxitos que pudiera presentar en esta
pesadilla de 10 años.
Aquella tarde del 28 era un hito más en las
mitificadas luchas históricas de Iquitos. Un Iquitos que acompañó a Madueño y
Seminario en su federalización, solidario con Cervantes en sus justas
reivindicaciones anticentralistas en 1921, y que se cubriera de romanticismo
patriótico cuando partió a la toma de Leticia a izar la bandera del Perú ante
la cesión ignominiosa del Tratado Salomón Lozano.
Los
últimos días
Cualquier cosa se esperaba desde que se supo la
decisión del JNE de no dilatar la fecha del sufragio. Un ambiente que
arrastraba el calor encendido de más de un siglo estaba a punto de explotar. El
24 de mayo diversos colectivos universitarios habían convocado a un acto de
masas etiquetado con el rumboso título de "Rock contra la dictadura",
antes de cuya celebración el Comité Juvenil Antifraude celebraría un mitin. Se
redujo a nada y la fiesta se aguó porque apristas e izquierdistas se
enfrentaron, saldando cuentas de hace 30 años.
El día jueves 25 se había convocado a un paro
nacional. En Iquitos fue parcial: hubo un movimiento que los observadores
calificaban "como domingo". La marcha de la tarde, sin embargo, fue
todo un éxito. Más de 35 mil ciudadanos poblaron, con aires de triunfo festivo
(como siempre en esta tierra), decenas de cuadras agudizando lemas alusivos a
Fujimori, Montesinos y su comparsa. Este aspecto, el de los escritos y
pancartas, ha ido generando una nueva literatura como en el París del 68, que,
ante la imposibilidad de desentenderse de la dictadura, hace catarsis entre la
picaresca y la furia.
Más no se podría hacer ni decir. El alcalde Iván
Vásquez, líder de Fuerza Loretana y con un saludable grado de reconocimiento
público, terminó un encendido discurso convocando a un nueva concentración de
masas para el domingo, a las 7.00 de la mañana, cuando, de no haber lluvia, se
van poblando las calles de loretanos que disfrutan de la suave brisa del
amanecer. El presidente del Frente Patriótico, el abogado José Armando Lozano,
apodado "Boquichico", adelantó una asamblea popular para el sábado
27, con marcha a las oficinas de la ONPE y todo. Pareciera que el pueblo se
expresara naturalmente, sin organicidad, a consecuencia de las profundas
divisiones, incluido el caos, que impera entre los dirigentes de instancias
como el FP y los colegios profesionales.
El 26, nuevos enfrentamientos entre estudiantes y
policías en la mañana y en la tarde. Otro tanto sucedió el sábado en las
cercanías de la Oficina Descentralizada de Procesos Electorales. La jornada se
cerró con una serie de universitarios detenidos, y las calles de acceso a la
Plaza 28 de Julio bloqueadas.
28
de mayo, el día "D" de una larga guerra
Cuando enmudecieron los gallos y las gentes se movían
para asistir a los oficios religiosos de la amanecida, de nuevo las fuerzas del
orden cercaron la soñolienta plaza, tradicionalmente escenario de cuanto tiene
trascendencia masiva. Ante la insistencia de un grupo de ciudadanos, se eliminó
la muralla que impedía el acceso. A las 9:30, el pueblo tomó confianza y
comenzó a transitar libremente por la ciudad en busca de su mesa de sufragio.
Sin embargo, a partir de las 11 de la mañana se fueron concentrando en la Plaza
28 de Julio, como en bandadas de aves, pequeños grupos que, como si fueran la
guerrilla, comenzaron a encender la mecha; y a las 4:30 p.m. la PNP comenzó el
ataque indiscriminado y masivo: bloquearon las calles de acceso y la multitud
se fue dispersando por distintos puntos del espacio urbano.
La respuesta de las fuerzas de seguridad fue ciega,
brutal. El resultado del enfrentamiento, como en las guerras del cine en los
años 40, fue caótico, cuerpo a cuerpo. El saldo final, heridos y contusos de
una y otra parte, incendios de llantas y lágrimas, infinidad de lágrimas que
alcanzaron a los rincones más apartados de una ciudad que tiene una imagen bien
lograda de apacible y serena. Fueron detenidos más de 100 manifestantes en
Seguridad del Estado. Como en estos casos es inevitable, hicieron su agosto
saqueadores y pandilleros que destruyeron numerosas cabinas telefónicas y otros
bienes públicos.
No pasó mucho tiempo para que todo quedara como
siempre. Rápidamente la ciudad aparecía acicalada, con su aspecto jovial, como
si nada hubiese pasado y volviera a su densa calma tropical. Los 400 000
habitantes de la capital de Loreto habían pasado sin duda el día más aciago de
su historia. Pero más pintoresco y divertido, como si la lucha fuera sólo una
representación pasajera.
El prefecto Marciano Riva Oyarce culpó de lo
sucedido, sin mayor trámite, al alcalde Iván Vásquez Valera, que se había
embarcado de pico y patas en la campaña de Toledo y dentro de cuya lista había
conseguido introducir a dos militantes de su partido. Ante esta intención de
convertirlo en chivo expiatorio, la respuesta no se hizo esperar. En un
comunicado de la Oficina de Prensa de la Comuna se asegura que el líder de
Fuerza Loretana había recurrido al prefecto para que se amortiguase el
lanzamiento de bombas lacrimógenas que afectaban las vías respiratorias de los
niños, y la primera autoridad política declaraba ante la prensa que le había
solicitado que retirase las fuerzas represivas de las calles. Las batallas
callejeras tienen también su correlato político en los despachos. Nada hay pues
de extraño en este conflicto entre autoridades.
Entre
firmeza e incertidumbre
A estas alturas, bien merece la pena adelantar
algunas cuestiones: qué siente el ciudadano común y cuál será el futuro
político en este pulso a pulso, no precisamente de legitimidad, sino entre el
poder y la capacidad de resistencia popular. ¿Dónde irá Iquitos (y Loreto, si
es que su capital lo representa)? ¿Cuál será el futuro de un combate permanente
y fatigoso que, aunque convergente en su rechazo a Fujimori, no coincide con
las propuestas de otras alternativas políticas? ¿Terminará cansado y derrotado
una vez más?
Da la impresión de que suenan las mismas campanas,
pero con distinto sonido. Loreto tiene un lenguaje propio y singular que la
clase política de cualquier tienda lee en distinta clave. Y ahí está su
tragedia. Por eso la duda es mayor: aun cuando haya convergencias en el rechazo
al poder establecido, no lo hay tanto en que su palabra sea bien interpretada y
sus profundas aspiraciones comprendidas. Nada podría, por eso, definir hoy
mejor la situación que un estado incierto en el ánimo, una profunda desazón.
Incertidumbre de si Toledo renunciaría o no antes de
las elecciones; incertidumbre respecto de si funcionaría el sistema informático
de la ONPE; incertidumbre acerca de si las elecciones se darían el 28;
incertidumbre en relación con la participación de los observadores de la OEA;
incertidumbre sobre si habría garantías para los electores; incertidumbre
acerca de lo que se habría de escribir en la cédula; incertidumbre de si habrá
sanciones de la comunidad internacional o frente externo; incertidumbre
respecto de si habrá reconocimiento de la legitimidad del proceso;
incertidumbre sobre lo que pasará con los movimientos sociales y sus
consecuencias; incertidumbre acerca de si reinará el vandalismo en las calles;
incertidumbre de cómo será el futuro. En una palabra, incertidumbre tras
incertidumbre...
Y, por si fuera poco, la incertidumbre suprema que
cubre a las vacilaciones: un tercer período de gobierno de Fujimori, que puede
dejar al país, a pesar de los logros del pasado, sumido en el más grande
despojo de capacidad de ejercicio de la ciudadanía, con el fantasma de la
pobreza, que se iría agudizando al compás de su populismo mesiánico y
autoritario que evitará la participación en la construcción de una economía peruana
de producción y exportaciones y debilitará la capacidad del agro, base
sustancial de nuestras diferencias y potencialidades.
Por otra parte, lo amazónico, su espacio, su
diversidad biológica, sus identidades y sus características climáticas, exigen
un modo de tratamiento político y económico absolutamente distinto del que
tiene el imaginario central, que, paradójicamente, contamina también, de modo
vago y nebuloso, la razón de los amazónicos, que ocupan dos terceras partes del
Perú y que no han encontrado en su larga historia respuesta ni siquiera
aproximada a sus exigencias.
Este horizonte se oscurece más y más cuando, ante la
desesperación política de un mundo ahogado que no es comprendido ni escuchado,
surgen voces que hablan en sordina de federalismo que hoy por hoy se convierte
en un cauce que canaliza las ansiedades profundas de un nuevo modelo de estado.
Grupos de reflexión en marcha se están abriendo para que la Amazonia y Loreto
vayan encontrando salidas y propuestas para enfrentar el siglo XXI, cuyos
paradigmas estarán centrados en la diversidad biológica, la genética, la
biotecnología. Uniendo a ello la idea del desarrollo endógeno, a escala humana,
que contribuya a la forja de una sociedad solidaria y justa que propenda a la
definición de un modelo de estado que represente la hermosa diversidad que
llena la geografía y el alma del Perú.
* Joaquín
García es director del Centro de Estudios Teológicos de la Amazonia.
La última perla
A las seis de la mañana del primero de junio fue
tomada la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Fátima, que había clausurado
solemnemente la víspera el tradicional mes de mayo. Se proponen hacer una
huelga de hambre hasta que se cumplan las promesas de la congresista de Perú
2000 electa Nery Salinas, en cuya campaña habían trabajado ardorosamente una
serie de maestros bajo la promesa de que tendrían contratos de trabajo como
maestros al amparo de la Dirección Regional de Educación, de la que es director
su esposo, el profesor Cirilo Torres. La fotografía es una patente demostración
de otra punta más del iceberg que emerge con fuerza en un inmenso mar cargado
de incertidumbres y fraudes.
Chimbote: En la ciudad sitiada...
Guillermo Martínez
Miércoles
31 de mayo
"Es cierto que Fujimori acabó con el terrorismo,
pero, no sé, parece que él mismo está haciendo terrorismo ahora", me dice
un transeúnte con quien atravesamos cautelosos el cordón militar que restringe
el paso a la Plaza de Armas de Chimbote. "En el año 73, durante la
dictadura, también hubo, así como hoy, tanques y militares en las calles, pero
entonces había toque de queda, estado de sitio, eso...", dice finalmente
el ocasional compañero de camino antes de despedirnos.
Desde donde me encuentro puedo observar el cambio de
guardia de las fuerzas del orden en la Plaza de Armas. Hay 250 comandos
anfibios de la Infantería de Marina y 200 efectivos policiales de disciplina
especiales. Cuarenta tanques anfibios y un centenar de transportes diversos
completan el material que arribó a Chimbote la madrugada del sábado 27 de mayo,
víspera de la segunda vuelta electoral.
Recuento
Aquel mismo sábado, quienes vivimos en Chimbote ya
habíamos sido sorprendidos con un inusual despliegue de fuerzas en horas de la
tarde. Ante una pacífica manifestación convocada por el Frente de Defensa y
Desarrollo de la Provincia del Santa, que se pronunciaba contra la realización
de la segunda vuelta y exhortaba a los electores a viciar su voto o a no acudir
al acto electoral, 100 efectivos policiales que se desplazaban al borde de la
manifestación bloquearon el paso y los dispersaron con gas lacrimógeno.
Entonces el propio coronel Julio Verne, del alto mando de la Policía local, se
encontraba al frente de la sorpresiva represión.
El Frente volvió a reunir a sus integrantes en la
puerta del local de Perú Posible (que también forma parte de él) y hasta ahí
llegó una vez más la policía disparando gas lacrimógeno. Aquel día la tensión
se prolongó hasta la noche. Aún al promediar las 10 p.m., cuando la calle suele
estar solitaria, podía verse gente a la expectativa, atenta para reagruparse.
Domingo
vivo
"¡Vivo, vivo!", exclamaban los responsables
del contingente de comandos de la Infantería de Marina al ordenar las tropas
alrededor de la Plaza de Armas, mientras se cerraba el proceso electoral.
Infantes de Marina y comandos del Batallón Anfibio, sobre tanques y fuertemente
armados, habían tomado la Plaza de Armas de Chimbote previniendo cualquier
intento de los ciudadanos por agruparse.
Quienes sufragaban en los centros de votación del
casco urbano de Chimbote permanecieron en aquel lugar. La convocatoria era a
las 4 p.m. en la Plaza 28 de Julio. Poco a poco fue aumentando la cantidad de
gente que a paso lento se empezó a ubicar en la intersección de las avenidas
Gálvez y José Pardo, principales arterias de la ciudad, a pocos metros del
local del Partido Aprista Peruano, ya abierto y con altavoces encendidos.
A las 5 de la tarde se ordenó la multitud (400
personas aproximadamente) y, con la banderola del Frente de Defensa, se
emprendió la marcha por el jirón Manuel Ruiz hasta la altura de Olaya para
luego tomar la avenida Gálvez. Se había detenido ya el tráfico en Chimbote
cuando los manifestantes reingresaron a la avenida Pardo, de manera que lograron
avanzar apenas hasta la sexta cuadra. Entonces empezó la represión.
Una masa completamente desorganizada fue disuelta en
distintas direcciones. Una gran cantidad de proyectiles conteniendo gas
lacrimógeno fueron disparados "a quemarropa".
Media hora después, reagrupada la multitud en José
Gálvez y Pardo, el recuento de los daños no se hizo esperar. La habían
emprendido contra los cristales del Banco de Crédito y sus cabinas de cajeros
automáticos. De igual modo, habían sido destrozados los ventanales de la
oficina de Telefónica del Perú, y cabinas telefónicas de casi toda la ciudad
habían cedido a la fuerza de la enardecida muchedumbre. La misma suerte
corrieron los cristales de la Caja Municipal del Santa, que quedaron
completamente rotos.
Un helicóptero sobrevolaba las zonas donde se
reagrupaba la gente, y allí acudía la policía con gas lacrimógeno. Todo
Chimbote se encontraba paralizado y el ambiente cargado de gas lacrimógeno.
Además de los daños materiales ya citados, el saldo
de este día fueron cinco heridos, entre ellos una niña de seis meses de nacida
y un joven estudiante con el maxilar destrozado a consecuencia del impacto de
un proyectil de gas lacrimógeno disparado por la policía. Según trascendió en
medios de prensa local, la jornada dejó más de un centenar de detenidos.
Días
siguientes
El día lunes, luego de una manifestación promovida
por el APRA y con presencia de la Defensoría del Pueblo, se produjo otra
agresión contra los manifestantes, a quienes se les arrojaron más de 100 bombas
lacrimógenas en dos cuadras. Además, se detuvo a un numeroso grupo de jóvenes,
en su mayoría estudiantes universitarios. Yolanda Falcón Lizaraso,
representante del Defensor del Pueblo en nuestra localidad, criticó el clima de
tensión casi bélica que se vivía en la ciudad por la presencia de las Fuerzas
Armadas.
"No me explico la presencia de tanta fuerza, si
Chimbote no se ha declarado en emergencia", manifestó la doctora Falcón,
explicando que no es correcto que se vulnere el derecho de expresarse
políticamente y de transitar libremente por espacios públicos de la ciudad que
se encuentran intervenidos.
El lunes la doctora Falcón demandó a las autoridades
policiales el inmediato cese del uso de la fuerza. Más tarde, sin embargo, fue
testigo de actos de provocación cometidos por las fuerzas del orden contra los
manifestantes. Chimbote vivió nuevamente momentos de violenta tensión en sus
calles.
Es importante resaltar la presencia del Foro
Democrático. Dirigentes locales de esta institución hicieron llegar, con fecha
30 de mayo, una carta al jefe de la Policía de la localidad para expresar su
preocupación y extrañeza por la presencia de las Furzas Armadas. Por su parte,
el vicedecano del Colegio de Abogados del Santa, doctor Luis Carrera Contti,
demandó la intervención del Ministerio Público para que exija el retiro de las
tropas. El Ministerio Público afirmó finalmente que no era de su competencia
tal cometido.
Como hecho pintoresco, se registró un desafortunado
incidente. El fiscal, doctor Lorenzo Javier Melgarejo, fue impedido de ingresar
al propio local del Ministerio Público. El hecho fue registrado por el fiscal
superior de Gobierno, doctor Zadí Anaya Castro. Mientras tanto, el jefe de la
Policía de Chimbote manifestó que todo había sido una lamentable equivocación,
producto de que los custodios no conocen a las autoridades locales (¿?).
Novedoso
Realmente novedoso y espectacular resulta para los
chimbotanos observar el desplazamiento de numeroso contingente policial y
militar. Durante el día se patrulla la ciudad y por la noche se monta guardia
en las cercanías y en el propio perímetro de la Plaza de Armas. Seguramente si
no se hubiera visto un despliegue tan impresionante, los incidentes de
violencia hubieran sido mínimos. La propia representante de la Defensoría del
Pueblo comprobó que las fuerzas del orden ejercían una actitud provocadora
reprimiendo de manera injusta.
Seguramente también habrá responsabilidades difíciles
de eludir. En los medios de prensa local constan las declaraciones del
subprefecto de la provincia. Manuel Torres Vásquez asegura que manifestaciones
como las que se realizaron en Chimbote y en todo el país constituyen actos de
desafío a la autoridad, y que las Fuerzas Armadas y Policiales están facultadas
para reprimir. Además, el subprefecto afirmó que su despacho no había recibido
ninguna solicitud ni remitido ninguna autorización para realizar
manifestaciones públicas y que, por lo tanto, las movilizaciones eran ilegales
(¿?).
Preguntas
En Chimbote están ocurriendo tal vez cosas que el
simple ojo del periodista no alcanza a ver. Lo que podemos resaltar es lo
novedoso –pero a la vez lamentable– que ha resultado todo este proceso. Es
decir, el proceso de agravamiento de la situación violenta. ¿Se merecía
Chimbote tanta presencia armada? ¿Qué méritos habían acumulado los chimbotanos
para ser víctimas del amedrentamiento?
Cabe la posibilidad de que no fueran los chimbotanos.
Podría ser que se esperase esta reacción ante actitudes inadecuadas. Por qué,
si no, se hallaron el 30 de mayo, en un bote de basura del centro de la ciudad,
cédulas de sufragio que habían sido utilizadas en esta segunda vuelta. Estaban
marcadas inadecuadamente: eran votos viciados. Pero ¿por qué estaban en ese
bote de basura, si debieron ser desechadas después del conteo?
¿Por qué, si no, se recibieron denuncias de que en la
Urbanización Los Pinos se vendían hologramas utilizados en las elecciones del 9
de abril? La doctora Liliana Otero, del Jurado Electoral Especial de la
Provincia del Santa, ha pedido explicaciones al jefe de la ODPE al respecto, y
ambos casos se encuentran en proceso de investigación.
El despliegue desmesurado de fuerzas debe tener una
explicación; cómo, si no, le hallamos sentido a que Néstor Díaz Rodríguez*
continúe con el maxilar derecho dañado. O cómo entender el concepto de
seguridad ciudadana cuando una niña de seis meses de nacida estuvo a punto de
perder la vida asfixiada por el gas lacrimógeno. Por fortuna se aferró a la
vida. Siempre es afortunado aferrarse sólo a la vida.
* Nestor
Díaz Rodríguez fue dado de alta del Hospital La Caleta. Debe cumplir un
tratamiento y una terapia que no están a su alcance económico. Apoyo solidario
al (044) 326624.
* Guillermo
Martínez es periodista del Área de Comunicación de NATURA-Chimbote.
Ayacucho: Nueva etapa en la construcción de la
democracia
José Coronel
Hasta antes de la primera vuelta, el sentido común
que había calado entre la población ayacuchana era que el "Chino" iba
a ganar de todos modos; pero luego de conocerse los resultados, la reacción fue
de sorpresa general y hasta de alegría entre la juventud de la ciudad y los
sectores medios, que vislumbraban la posibilidad de un triunfo de Alejandro
Toledo en la segunda vuelta.
Durante las dos últimas décadas el departamento de
Ayacucho había sido asociado al "estado de emergencia", es decir, a
la negación de los derechos ciudadanos, principalmente el de la participación
política. Y ahora, con motivo de las elecciones generales, aparecía ante la
opinión pública no sólo mostrando resultados electorales similares a los de los
demás departamentos, sino protagonizando mítines al lado de candidatos de la
oposición e impulsando contramanifestaciones a las del candidato-presidente y
movilizaciones y paros de protesta.
¿Qué es lo que estaba pasando? No se trataba, sin
duda, de un rayo en cielo sereno; era, más bien, expresión de un proceso de
paulatina recuperación del ejercicio de ciudadanía en un contexto de posguerra
que se ha venido dando especialmente en el último quinquenio y que cobró mayor
dinámica en la coyuntura de las elecciones generales recientes. Empero, se
trata de un proceso con marcadas diferencias, principalmente entre los espacios
rural y urbano, conforme veremos.
Después
de la primera vuelta
Culminada la primera vuelta vino un período de
relativa calma que se prolongó hasta la última semana de abril. De la veintena
de candidatos al Congreso que se reclamaban ayacuchanos ninguno había sido
elegido, y no sólo estaban enfrascados en denuncias al interior de sus propias
organizaciones, sino que habían de activar para la segunda vuelta. Pero entrado
mayo, la campaña se reanimó. Marchas, mítines y paros se combinaban con una
activa participación de la radio y la prensa local que animaban el debate,
poniendo de relieve las demandas regionales.
Vino luego el mitin de Toledo, que contó con una
fuerte presencia de jóvenes huamanguinos, cangallinos, vilquinos y huantinos,
universitarios, entusiastas mestizos, cholos, maestros de diversos niveles,
pequeños comerciantes empobrecidos, con quienes Toledo había logrado una
comunicación afectiva gracias a un mensaje que hablaba de Huamanga eterna, la
universidad, los ronderos, y, sobre todo, de la fe en el futuro del Perú
democrático. Las cosas alcanzaron su mayor expresión cuando el candidato presentó
a su esposa Eliane Karp y bailó con ella un huaino tocado por un guitarrista
huamanguino. Toledo terminó dando una vuelta por la Plaza de Armas, durante la
cual fue aplaudido.
Perú 2000 convocó a su mitin para el 18 de mayo; la
mayoría absoluta de los asistentes eran campesinos varones y mujeres de
Huamanga, Huanta, La Mar, Cangallo, Vilcashuamán, y pobladores de las zonas
urbanas marginales de Ayacucho. Como meros espectadores, otros habitantes de la
ciudad se ubicaron en los portales.
El candidato-presidente habló de la pacificación y de
sus obras, y en un tramo de su discurso anunció que la segunda vuelta no se
postergaba y que no se debería ceder ante los violentistas que ahora se sentían
reanimados por la posibilidad del retorno a la Corte Interamericana que ofrecía
el otro candidato. Fue entonces que un grupo considerable de jóvenes empezó a
vocear contra el fraude. Cuando el Presidente ya se retiraba hacia el
aeropuerto, un reducido grupo de jóvenes apedreó la camioneta en la que se
encontraba. El acto no fue seguido por el grueso de los contramanifestantes
sino que, por el contrario, generó rechazo.
Pero los ánimos estaban en alza. El 25 de mayo el
Frente de Defensa del Pueblo de Ayacucho convocó a un paro de protesta contra
el fraude, el que fue acatado por la mayoría de la población.
Y llegó finalmente el 28 de mayo. Por la mañana fue
notoria la escasa concurrencia de los electores en Ayacucho y Huanta, expresada
en la no instalación de varias mesas electorales. La tendencia se revirtió
después del mediodía. Ya en la noche, un grupo de jóvenes realizó una marcha de
protesta contra la no postergación de la segunda vuelta, pero fueron impedidos
por la Policía de ingresar a la Plaza de Armas de la ciudad. Al día siguiente
volvió a realizarse una marcha similar, y al cierre de este artículo varias
organizaciones habían convocado para el 1 de junio a una vigilia y marcha de
protesta contra el fraude y el gobierno ilegítimo del ingeniero Alberto
Fujimori.
Proceso
electoral y conductas políticas
A la luz de los resultados de la segunda vuelta, se
observa que hay una redefinición de las alternativas adoptadas por la población
en la primera vuelta. Se constata una evidente polarización entre las dos
opciones, similar a la que se produce en otros departamentos y que se expresa,
por un lado, en un elevado incremento del número de votos viciados o nulos y en
una votación a favor del candidato de Perú Posible, y por otro lado, en un
incremento de la votación del candidato-presidente. Esto último, probablemente,
porque hay sectores que percibirían inestabilidad en Toledo y desacuerdo con su
abstención en la segunda vuelta, lo que podía generar un período de
incertidumbre; al margen de consideraciones sobre las garantías del proceso
electoral.
Pero en ese marco de polarización, hay diferencias en
las conductas políticas de la gente. Las más nítidas son las que se dan entre
el campo y la ciudad, entre la población del casco urbano y la de los barrios
tradicionales, por un lado, y la población de los nuevos asentamientos humanos
o urbanos marginales, del otro. Atravesando estos espacios se dan también
diferencias entre jóvenes y adultos, y entre mujeres y varones1. Veamos.
a. Los sectores medios y urbanos populares
(estudiantes universitarios, de institutos superiores, profesores,
profesionales, trabajadores estatales, pequeños y medianos comerciantes,
artesanos), que representan 25% del electorado departamental y residen en el
casco urbano y los barrios tradicionales de las ciudades, especialmente
Ayacucho, han asumido una participación activa en la oposición y una más
abierta crítica y condena al gobierno de Fujimori2.
Son jóvenes de estos sectores sociales los que han
activado entusiasmados las campañas y las protestas y han extendido sus brazos
esperanzados al "Cholo" Toledo, quien les ofrece el cambio y los
llama a no perder la capacidad de soñar en un futuro de realizaciones, en un
país posible. Son estos jóvenes que nacen a la vida política los que fueron
irresponsablemente acusados de ser parte de los "rezagos del
terrorismo", cuando en realidad se trata de personas de entre 18 y 22 años
de edad, absolutamente ajenas al período de la presencia senderista de la
década de los 80 e inicios de los 90.
Estos jóvenes eran niños entonces, y ahora, en el
contexto de la pacificación, ingresan a ejercer sus derechos con motivo de las
elecciones generales3, cerrando los
tiempos de miedo, mostrando los avances en el ejercicio de la participación
ciudadana democrática en Ayacucho. Había que saludar más bien su ingreso a la
escena política.
b. Los sectores urbanos marginales, que se ubican en
los relativamente nuevos asentamientos humanos y corresponden en porcentaje
significativo a familias desplazadas del área rural durante el período más
agudo de la violencia política (1983-1991). En su absoluta mayoría han optado
por permanecer en la ciudad, pese a la estrechez del mercado laboral, y han
puesto sus expectativas en los programas sociales del gobierno. Han apostado por
la continuidad del presidente Fujimori en tanto reconocen la implementación de
servicios (agua y desagüe, electricidad), pese a la precariedad laboral en que
viven. Además, mantienen relaciones con sus comunidades de origen, preservando
sus derechos, visitándolas para proveerse de "sus parcelas"4 trabajadas por familiares y manteniéndolas como
referente cultural.
c. El campesinado ayacuchano también es heterogéneo.
La mayoría de los comuneros de las zonas altoandinas y pequeños propietarios
independientes de los valles interandinos y la colonización del río Apurímac,
de las provincias de Huanta, Huamanga, La Mar, Cangallo, Víctor Fajardo,
Vilcashuamán y Huancasancos, tienen un denominador común: haber sufrido
agudamente la violencia política, de tal manera que para ellos la seguridad es el bien más preciado.
La imagen de Fujimori está asociada con la derrota de Sendero Luminoso y por
ello recibió el voto mayoritario de este sector. Más aún cuando se propagandizó
insistentemente una supuesta posibilidad de liberación de los
"terroristas", incluido Abimael Guzmán, con el retorno a la Corte
Interamericana propiciada por Toledo.
Es verdad que el Estado tiene mayor presencia en el
área rural del departamento de Ayacucho, como parte de una política asistencial
y de provisión de servicios, especialmente la ampliación de la red vial. El
anuncio de la posibilidad del corte de los programas y la suspensión de obras
de infraestructura en el campo, en caso de ganar otro gobierno, motivaron el
incremento de la votación por Perú 2000, especialmente en la segunda vuelta.
Las mujeres campesinas constituyen la mayoría de los
aproximadamente 1200 clubes de madres de Ayacucho, cuyo referente son las
dirigentas de la Federación Departamental de Clubes de Madres de Ayacucho
(FEDECMA). Están directamente relacionadas con programas asistenciales como el
PRONAA, de manera que, sin negar sus avances en cuanto a la ampliación de
actividades productivas, así como el reconocimiento de sus derechos de mujer,
dependen de los programas del gobierno y optan también por la continuidad de
éste.
Sin embargo, hay diferencias generacionales a su
interior: los jóvenes con experiencia migratoria tienden a arriesgar por el
cambio; así se explican los porcentajes señalados sobre votos nulos y votos a
favor de Perú Posible, que son significativos en el contexto rural de la
región; por ejemplo, pudimos observar que en el distrito de Santillana, en la
zona altoandina de Huanta, las 26 mesas instaladas el 9 de abril contaron con
personeros de Perú Posible, todos ellos varones jóvenes.
Perspectivas
A partir de los resultados políticos de las
elecciones generales del 2000, que muestran la emergencia de amplios sectores
sociales dispuestos a participar apoyando opciones políticas que están por el
cambio, el acceso al trabajo y la plena vigencia del Estado de derecho, se
abren las posibilidades para el fortalecimiento de organizaciones de base, como
el Frente de Defensa del Pueblo de Ayacucho, la FUSCH y la emergencia de otras
como el Comité Cívico, y de niveles de coordinación que superen la
fragmentación social que caracteriza el escenario local, a condición de
desarrollar estilos y prácticas organizativas genuinamente participativas,
democráticas.
Desde la protesta legítima en defensa del respeto de
las reglas de juego democráticas como fuente de legitimidad, los diversos
sectores movilizados demandan derechos sociales, cuestionan autoridades y
funcionarios locales. Se plantea pues, simultáneamente, la necesidad de
reorientar políticas desde el Estado, así como de atender propuestas
descentralistas, mayores recursos para los gobiernos locales, derecho a
mecanismos institucionales de fiscalización de los diversos sectores de la
administración pública, niveles de autonomía en la toma de decisiones sobre
proyectos regionales, es decir, la concreción de un gobierno regional electo.
Así, pues, en Ayacucho estamos asistiendo al inicio del surgimiento de una
nueva etapa de la construcción democrática.
* José Coronel es antropólogo; investigador de
IPAZ, Ayacucho.
1 Ver Huber, Ludwig: "Ya no tenemos
confianza". Expectativas de la población rural y urbana marginal en
Ayacucho para las próximas elecciones. Lima: SER, marzo del 2000.
2 Ver Del Pino, Ponciano y Theidon Kimberly:
"Chino ya murió, Ayacucho lo mató", en ideele N° 127. Lima, abril-mayo del 2000, pp. 49-53.
3 Sendero Luminoso negaba todo discurso político
que no fuera el suyo y consideraba como blanco a los candidatos y autoridades
electas de la IU, como Fermín Azparrent, alcalde de Huamanga, al que
asesinaron.
4 En realidad, los comuneros no tienen propiedad
privada sobre las parcelas que trabajan, pero sí existe un reconocimiento
social de larga data a la posesión de éstas que ni la migración prolongada ha
podido liquidar. Inclusive migrantes residentes en la ciudad de Lima retornan
en épocas de cosecha para pedir a sus familiares la entrega de productos (eso
ocurre, por ejemplo, en Pujas, Pomatambo, en la provincia de Vilcashuamán).
Huancayo: Resultados previsibles y reacción popular
ídem
Salvador Peña
Los actos de rechazo a la candidatura del
presidente-candidato empezaron en Huancayo antes de la primera vuelta. A una
semana del 9 de abril, el entusiasmo de decenas de simpatizantes de Perú 2000
que marchaban en una caravana de autos y camionetas por la legendaria calle
Real de esta ciudad, chocó de pronto con la rechifla de los transeúntes,
rechazo que se hacía cada vez mayor conforme pasaban los minutos. Sin ninguna
premeditación, los peatones, personas comunes y corrientes, fueron agrupándose
en las esquinas, y ya no sólo se limitaban a silbar sino que además les
lanzaban insultos de todo calibre y una que otra piedra.
Ante esta reacción de la gente, los fujimoristas
intentaron continuar con su marcha luciendo sus flamantes polos, agitando sus
costosos afiches, pancartas y banderolas y tratando de acallar la silbatina con
sus potentes bocinas. La soberbia fue respondida con un mayor rechazo, hasta
que algunos se animaron a arrancarles sus afiches e intentaron detenerlos, por
lo que se armó una gresca de regulares proporciones. Los bulliciosos
simpatizantes de la re-reelección no tuvieron otra alternativa que abandonar su
propósito y se diluyeron ante la satisfacción de los espontáneos
contramanifestantes.
A este hecho le siguió la nutrida contramanifestación
al mitin de campaña que el propio Fujimori encabezó en las vísperas de las
elecciones de abril. Cientos de personas no dejaron de gritar y abuchear
durante el largo y cumbiambero discurso del "Chino", quien tuvo que
retirarse apresurado ante la incontrolable masa que se acercaba cada vez más al
estrado. A los pocos minutos de que se retiró, el estrado fue tomado por los
enardecidos protestantes, entre los que se encontraban algunos candidatos
opositores al Congreso y uno que otro dirigente gremial. Le siguió una
impresionante movilización que duró alrededor de hora y media.
La historia, más violenta en esta oportunidad, se
repitió a las horas de culminado el proceso electoral de la segunda vuelta.
Nuevamente, cientos de personas, principalmente jóvenes, luego de congregarse
en la histórica Plaza Huamanmarca de Huancayo, marcharon por las calles
denunciando la ilegitimidad del resultado de las elecciones. Fueron atacados el
local principal de Perú 2000, de la SUNAT, de la Telefónica y el
establecimiento comercial de los familiares del congresista oficialista Miguel
Velit. Llama la atención que otros establecimientos particulares o locales
públicos no hayan sido agredidos, a pesar de la evidente falta de conducción y
liderazgo de esta protesta. La represión no se dejó esperar, y fueron detenidas
más de un centenar de personas, gran parte de ellas víctimas de maltratos de
los efectivos policiales, tal como lo confirmó la Defensoría del Pueblo. Al día
siguiente todos fueron liberados.
La población huancaína no ha justificado estos
últimos hechos, pero muchos ciudadanos, por lo que se escucha en las calles,
señalan que los responsables directos son quienes han desafiado al país con una
tercera inconstitucional candidatura y con un nada transparente proceso
electoral. Aquí también, como en todo el país, la población cree
mayoritariamente o está segura de que hubo fraude, y esta percepción será muy
difícil de cambiar no sólo en el lenguaje sino también en el imaginario
popular. Esta convicción, que se basa en la información y en la observación de
los sucesivos acontecimientos, es la que ha alimentado un hasta ahora
imprevisible malestar entre los ciudadanos y particularmente en los jóvenes,
así como una cada vez mayor indignación que despierta descontentos sociales y económicos.
¿Qué es lo que está pasando en esta ciudad a la que
se ha considerado mayoritariamente fujimorista? A pesar de las numerosas
visitas realizadas por Fujimori a Huancayo y al valle del Mantaro y de todas
sus promesas, ¿por qué esta reacción?
En Huancayo, los resultados de la segunda vuelta son
similares a los registrados en otros lugares del país. Fujimori ha obtenido
alrededor de 52% de los votos emitidos, Toledo 18% y el resto son nulos o
viciados. Pero no son estos resultados, totalmente previsibles, lo que provoca
el malestar ciudadano, sino la ausencia total de transparencia en todo el
proceso electoral, la falta de ética en el manejo de la cosa pública de parte
del actual régimen, la ilegalidad e inconstitucionalidad de muchos de sus
actos, la falta de democracia y la soberbia con la que se presentan ante la
ciudadanía el Presidente, sus representantes y funcionarios. En esta parte del
país nada crea más rechazo que el autoritarismo y la falta de humildad de
quienes están en el poder. Rechazo que se va embalsando en un proceso a veces
largo, que algunos llaman de "indiferencia fenicia" ante la política,
por el carácter principalmente comerciante y práctico de la población huanca,
pero que se desborda llegado el momento.
Esta afirmación, además de los recientes hechos, se
sustenta en la reacción violenta, inusitada y masiva que ha protagonizado
Huancayo en otras oportunidades. Las más conocidas y recordadas son, primero,
aquéllas contra Odría, quien mandó reprimir violentamente a la población luego de
la furibunda pedrada que le rompió la cabeza, lo que provocó marchas y
manifestaciones durante dos días. En memoria de las víctimas y del gesto
popular, los huancaínos tenemos en pleno centro de la ciudad el pintoresco y
acogedor parque 15 de Junio. La segunda se produjo durante el gobierno militar,
precisamente el 11, 12 y 13 de julio de 1977, cuando en todo el país venía
madurando lo que serían los paros nacionales que finalmente obligaron a
acelerar el tránsito hacia la democracia.
La reacción de la población huanca no es, entonces,
nueva; tampoco lo es su carácter fundamentalmente espontáneo e inorgánico. Lo
que sí resulta claro es que esta reacción surge frente al autoritarismo y al
abuso del poder. En efecto, las últimas protestas han sido inorgánicas y hasta
desordenadas, reflejo de la falta de liderazgos locales y de la ausencia de
partidos políticos con capacidad de desarrollar corrientes de opinión y
canalizar las demandas. No hay en el horizonte figuras que puedan constituirse
–como en el caso de Arequipa, con su alcalde provincial– en dirigentes claros y
reconocidos; algunos, no sin ciertos reparos, consideran que el ex alcalde y
actual congresista electo Pedro Morales debería asumir un papel protagónico en
los actuales momentos, sobre la base de su trayectoria de permanente oposición
al gobierno y por el respaldo que el electorado le dio. Entre tanto, son los
jóvenes de las dos universidades de la ciudad quienes están encabezando la
protesta ciudadana.
En el lado de las filas oficialistas tampoco existen
personalidades o dirigentes que gocen de la simpatía popular; al contrario: sus
más connotados representantes han caído en desgracia frente a la población por
su ineficaz labor a favor de la región central. Incluso algunos de ellos, que
también marcharon a la reelección al Congreso, fueron abucheados públicamente
por los propios simpatizantes de Perú 2000 cuando Fujimori los presentó en
Huancayo.
¿Qué sucederá en el futuro inmediato en Huancayo y la
región central? Frente a la carencia de liderazgos, es seguro que los
universitarios, el SUTE y otros gremios menores y débiles, más el pequeño apoyo
que puedan brindar los partidos políticos de oposición, continúen la presión
contra la ilegitimidad del eventual tercer período del presidente Fujimori. Pero
esto conlleva el peligro de agotar a los jóvenes y a la población en su
conjunto, más aún cuando la ciudad, dado su carácter principalmente comercial,
no resiste paralizaciones de sus labores por las marchas y movilizaciones.
Varios de los dirigentes universitarios, que
ciertamente no tienen experiencia política, están reclamando que se produzcan
en todo el país gestos políticos claros e indicaciones precisas de parte de
Perú Posible y de Alejandro Toledo, a quien le reconocen autoridad en los
actuales momentos, para que no se caiga en el cansancio y la parálisis. En el
ámbito local también es imprescindible que Perú Posible asuma ese papel, para
lo cual debe remontar su carencia de estructura partidaria y sus
contradicciones internas.
En resumen, nada que no haya sido previsible en los
resultados electorales; tampoco en cuanto a la reacción popular. Sí es nueva la
reciente exteriorización del malestar y el descontento que, en Huancayo,
también se alimenta de los duros efectos de la recesión económica, que ha
quebrado a decenas de microempresas y pequeñas empresas que constituyen la base
de la economía local y regional; de igual manera, el comercio, antes tan
dinámico, ahora languidece ante la desesperación y asombro de la ciudad. Nunca
antes las crisis económicas habían golpeado tan fuerte a la Incontrastable. El
otrora masivo respaldo de la región central a Fujimori ya no es tal y, como en
el todo el país, el gobierno ya no es ni será el mismo.
* Salvador
Peña es sociólogo y analista político.
Luego del 28 en el Cusco:
¿Todo se desvanece?
Alberto Delgado
Hace unos días el presidente Fujimori declaró a un
medio de comunicación internacional que él tenía controlado el frente interno y
que sólo le faltaba conseguir algo parecido en el externo. Así de simple es la
realidad. Todo parecía reducirse, esos días, a una confrontación de mediaciones
y formalidades legales en la OEA.
Qué sencillo sería compartir una apreciación como
ésa, pero la realidad y el destino del país son mucho más de lo que se expresa
en los medios de comunicación; por eso, para una comprensión cierta y
responsable es ineludible reconocer que el Perú no es sólo Lima y tampoco sólo
las urnas.
Los resultados y la
solidez
Perú Posible, 23%; Perú 2000, 40%; blancos, 1,5%;
nulos, 36,5%. Estos resultados del 28 de mayo en el Cusco nos hacen
preguntarnos si el país es posible o es 2000. Ni lo uno ni lo otro: el Perú es
centralista, miopemente hipercentralista. Estos resultados generarán una
dinámica que se extenderá en este tiempo y sus días, de modo incierto,
impredecible aún, en los que una alianza política que sostiene al actual
presidente en el poder político gobernará también esta región contra el 60% de
su ciudadanía.
Pero la solidez y perspectivas de la realidad social
son más complejas; se definen en diversos espacios, instituciones, foros,
debates, además de las calles y las urnas. Así, hoy el escenario institucional
cusqueño es heterogéneo: el estatal controlado por el gobierno central, el
social y popular muy dinámico, el empresarial y eclesial con perfiles muy
discretos, los liderazgos personales sin rostros visibles, y las urnas denotan
un hartazgo del régimen. ¿Y las calles?
Además
de las ánforas
Berman nos acicatea, parafraseando a Marx, al
recordarnos que todo lo sólido se desvanece; que lo que parece inmutable
cambia, se transforma, se acaba o termina siendo una anécdota de la historia.
El poder más sólido, el de Fujimori en este caso, visto desde esta región, no
se libra de la percepción de Berman ni, menos, parece ser inconmovible.
Desde esta región aprendimos a reconocer que la
solidez del poder político, externa o aparentemente compacto, es frágil y
siempre pasajera; duraron esta vez diez años, pero, qué energía tiene, qué
novedad, qué resultados para esta región. Nada.
Vi llenarse muchas veces las calles del Cusco; ¿y
luego del 28? No. Pero a las 4 de la tarde, en la Plaza de Armas todo parecía
un leve espasmo: cerca de 200 personas que llamaban a congregarse; una hora
después eran más de 1000. A las 5:30 estos ciudadanos y ciudadanas ponían a
media asta la bicolor nacional. Más de 200 policías observaban desconcertados
ese gesto ciudadano que evocaba duelo. Al poco rato el general policial de esta
región, acalorado por la inacción de sus subordinados, llevó a más de 30
policías a quitar la bicolor de manos de los manifestantes –por entonces ya más
de 2000– con bombas de por medio y pedradas de respuesta. Así acabó esa
escaramuza: con la bandera en manos de la Policía; pero los manifestantes
aumentaban, estaban imperturbables, expresaban disposición de lucha, y sus
arengas denotaban una actitud que parecía ir más allá de lo que se vivía en el
momento: "únanse, únanse"; "la plaza es del pueblo y no del dictador";
"el pueblo en las calles por pan y democracia"; "y va a caer, y
va a caer, la dictadura va a caer". Los manifestantes bordeaban
reiteradamente la plaza central de esta ciudad, hasta que todo acabó en otra
confrontación con la policía luego de las 8:30 de la noche.
Huérfanos
de representación
Estas calles y la Plaza de Armas las vi llenarse
muchas veces; así aprendí que éstas son el lugar de un poder que busca o espera
ser atendido y escuchado. Son multitudes que generan fuerza y provocan asombro en
su búsqueda de diálogo y negociación con el poder político, toda vez que los
canales formales son inútiles.
No recuerdo concentración más importante que cuando
vi llenarse el Huacaypata o Aucaypata con decenas de miles de campesinos que
con férrea disciplina y enorme organización se presentaron ante los generales
Juan Velasco y Leonidas Rodríguez. Esa vez supe que estaba observando el surgir
de un nuevo orden social, pero a pesar de que busqué respuestas de los adultos
de ese tiempo, sus silencios indicaban que esa realidad, ese régimen, parecía
que nunca iría a cambiar. Pero cambió y cayó. Años después esa plaza se llenó
con un Belaunde antes de su retorno al gobierno en el 80, y con García el 85,
pero ninguno emuló el lleno organizado por SINAMOS.
Mas estos meses la ciudadanía local encontró una
posibilidad, una esperanza: Toledo. Para escucharlo colmó la misma plaza el 6
de abril, como nadie lo había hecho en más de tres lustros, lleno que no pudo
reeditar antes del 28. A pesar de que el "Cholo" propuso, el Jurado
Nacional no quiso y tras todo ello el diablo qué bien que lo descompuso. Así
todo parece desvanecerse. ¿Usted qué cree?
Los epítetos
Día de la Madre en una familia cusqueña. La mayoría
de los presentes expresan su deseo de votar por el candidato-presidente; en
medio de ello, una voz dice "pero"; no lo dejan hablar: "... tú
también toledista". Dos semanas después, en un evento estatal hay desazón
ante la orden de desmovilizar, de parar todo: el Presidente no llegará esta vez
tampoco. Acusaciones mutuas, felonías descaradas, todos parecen desahogarse
buscando entre ellos trabajadores del Estado a quien culpar: "ese es
toledista... aquel también".
Nuevamente el fanatismo, la ceguera, la irreflexión.
Como tramos de uno de los círculos infernales de Dante, hacen imposible el
diálogo y la reflexión. Hace unos años pensaba que la obnubilación en el
pensamiento podía desaparecer con el paso del tiempo. No es así. ¿Qué pesa más:
el fanatismo o la lealtad fenicia?
Veo reaparecer esos caracteres alentando el reino del
epíteto, de la acusación, del soplonaje. Eso ya se había visto en los años 60:
quien no era aprista era "comunista"; de los funcionarios de SINAMOS,
quien no era velasquista era "contrarrevolucionario"; en los debates
de la izquierda de finales de losa 70, quien no era maoísta era
"reformista burgués"; y en los 80 y los 90, el riesgo mayor y letal
era ser señalado como "terrorista". Ahora, el epíteto de peligrosidad
aún insondable es "toledista". Quien no quiere ver esa realidad
cultivada desde instancias del Estado está incapacitado para reconciliarse con
la realidad y sus certezas. El resultado del 28 alienta el dominio de ese
Estado, de perseguir al que piensa distinto; en fin, al que piensa.
Las
gentes
En poco más de dos años el Cusco ha protestado contra
el centralismo mediante seis paros regionales, cuatro de ellos antes de que se
convocaran las elecciones. El toledismo fue otra ocasión y canal más para
expresar ese hartazgo: múltiple, diverso, de agricultores por una política
agraria coherente, de los empleados del Estado por mayores ingresos, de los
desocupados por empleo, de los ciudadanos por democracia, de los jóvenes por
exigencias ético-políticas, de regionalistas por la descentralización, de los
conservacionistas y ambientalistas por la protección del patrimonio. ¿Todos
estos son toledistas? Obviamente, no. Pero el día 25 de mayo volvieron a las
calles y pararon la ciudad.
El candidato-presidente ha ganado el 28. Peleando con
su sombra. ¿Cómo fue? Qué importa ya. Sólo se sabe que el toledismo se
desvanecerá. Pero en lo que atañe al anticentralismo, no hay modo como nadie
pueda parar su crecimiento. Los que esperan empleo ahora serán inflexibles, los
agricultores acciones tangibles de promoción de su producción, los ciudadanos
institucionalidad democrática, los jóvenes menos corrupción, el cusqueñista la
protección de su patrimonio regional.
Si antes del 28 de mayo el toledismo no llenó la
Plaza de Armas del Cusco, y si el martes 23 que se anunciaba la llegada de
Fujimori, en una sola provincia más de 40 camiones comprometidos por instancias
del Estado vieron suspender su viaje al Cusco, ese día el Huacaypata se llenó
de soledad, y son más de dos años que quien fue candidato-presidente no ingresa
al Huacaypata. ¿Qué motivó el mitin
interruptus del presidente-candidato?: ¿los líos de Arequipa?, ¿la
renuncia de Toledo?, ¿el comunicado de la OEA? Aquí se piensa que es el miedo
que le tiene al Cusco.
El
futuro
Todo indica, hasta el momento, que aún no existe una
persona que empate con las expectativas de esta región. Eso explica que al
Cusco no le haya tocado nada en la feria de ofrecimientos y regalos del
presidente-candidato, ni en la primera ni en la segunda vuelta. El
"Chino" es rencoroso, nos recuerdan muchos.
El día 28 es pasado. El toledismo se desvanecerá. El
fujimorismo tardará un poco más, pues su armazón fenicia le da más aire. Mas el
espíritu descentralista, como una fuerza alimentada por el manoseo
institucional y capitalino, como fatalidad o condena, es el único camino que le
queda a esta región, y crecerá mucho más. Éste no es resultado del 28, sino de
lo que a lo largo de estos tres últimos años se fue calentando. Y la vigencia
de las calles, el viejo recurso de estas tierras, está latente. ¿Quién para
esto? Nadie. Al contrario: todo lo que viene ya sea de Lima o de la caja oscura
del poder lo exacerba más. Así estamos.
* Alberto
Delgado es analista político y columnista del diario El Comercio del Cusco.
Arequipa: Tantas veces Chino
Libertad Revilla
Luego del anuncio de Alejandro Toledo de retirarse de
la elección del 28 de mayo por falta de garantías, el suspenso se trasladó de
los centros de cómputo a las calles y los foros internacionales. Arequipa tiene
en esta historia algunas páginas en las que se mezclan las movilizaciones de
protesta, el desconcierto frente a las anomalías del proceso electoral, la
afirmación de valores democráticos, la carta del alcalde Guillén pidiendo que
el candidato Fujimori se aparte del proceso electoral, entre otros ingredientes
de un cóctel characato en efervescencia y de pronóstico reservado.
"Usted
es el culpable"
No fue precisamente en tono de bolero que Daniel
Postigo, director de Circulación Terrestre y dizque capitoste de Montesinos en
Arequipa, se dirigió telefónicamente a dos funcionarios muy cercanos al alcalde
Juan Manuel Guillén, la mañana del martes 23 de mayo. "Ustedes son los
responsables de las contramanifestaciones ocurridas durante el mitin del
presidente Fujimori. Y ese Ruiz Rosas –refiriéndose al poeta y asesor
municipal– ha enviado una turba a apedrear mi hotel...".
Dicho esto, Postigo tiró el teléfono dejando una
velada amenaza en el ambiente. Amenaza que el propio alcalde se encargó de
denunciar públicamente a través de los medios de comunicación rechazando de
manera terminante los cargos, porque si bien había mostrado una posición muy
clara contra la obsesión reeleccionista de Fujimori, eso no lo convertía en
organizador de disturbios. El propio Ruiz Rosas asegura que a la hora en que un
grupo de indignados characatos se dirigía a la Maison D’Elisse, él sostenía una
reunión de trabajo con funcionarios de AECI sobre la recuperación del centro
histórico. De estos hechos ha dejado constancia en la Defensoría del Pueblo.
La calentura de Postigo, y seguramente del general
Abraham Cano, jefe de la III Región Militar, no era para menos. La noche en que
Fujimori llegó a la plaza de Arequipa a intentar que todos bailaran al son del
ritmo del chino, se encontró con dos tercios de contramanifestantes que le
cantaron sus frescas y lo obligaron a dar varios pasitos para atrás. No era la
primera vez que Arequipa le gritaba su repudio en plena cara. Muchos se
acordaban –tres años atrás– de la noche en que cincuenta mil almas lo
rechiflaron en la inauguración de los Bolivarianos en el estadio monumental de
la UNSA. Aturdido por la silbatina, Fujimori sólo atinó a balbucear cuatro
palabras. De modo que la relación con los arequipeños ya había pasado a castaño
oscuro cuando los cuadrafónicos empezaron a inundar de technocumbia la
histórica plaza de Arequipa.
Chino,
Chino, Chino
Mientras las bombardas coloreaban el cielo mistiano,
en el suelo otro era el cantar. Piquetes de contramanifestantes a los que se
iban sumando numerosos espontáneos, fueron tomando poco a poco la plaza. Un
afónico Fujimori se esforzaba por ser audible en medio de una gritería
generalizada. Alguien comentó que el potente sonido del ritmo del chino servía
para disimular la pobreza oratórica del candidato-presidente y apagar la
protesta a voz en cuello del respetable. Los más próximos al estrado cometieron
el exceso de arrojar objetos de diversa procedencia en dirección al candidato
quien, parapetado detrás de los escudos policiales, sacaba de rato en rato el
índice para señalar que detuvieran a tal o cual sujeto.
¿Si había militantes de Toledo? Claro que los había,
aunque esa noche no llevaron pancartas ni corearon lemas partidarios. Pero la
verdad es que el grueso de la protesta iba más allá del candidato opositor.
Provenía del rechazo visceral que los arequipeños suelen sentir por todo género
de prepotencias y prepotentes.
Tanta fue la insistencia presidencial de detener a
los revoltosos, que la Policía optó por obedecer al Jefe y se inició en la
plaza un jaleo mayúsculo. Columnas de macizos tombos llegados de la capital (DINOES) enfilaron contra los
civiles rompiendo varias cabezas a su paso (sin vínculos afectivos con los
lugareños, se habrán regodeado repartiendo de canto). Cuatro periodistas del
semanario El Búho conocieron
por primera vez la vara policial y mostraban su cámara de fotos desbaratada.
Pero lo peor vendría al final.
El mitin ya había terminado, con más pena que gloria
para Perú 2000, cuando el "Pinochito", sin ton ni son, empezó a
arrojar agua, lo que provocó la reacción airada de la gente y sirvió de
pretexto a la Policía para, enseguida, disparar decenas de bombas lacrimógenas.
Entonces la multitud se desbocó atropellándose unos a otros. Ya no importaba si
era el Chino o el Cholo: todo lo que buscaban, y con desesperación, era un hilo
de oxígeno en los pulmones, y agua, mucha agua para los ojos. Respetables
madres de familia "acarreadas" al mitin con sus guaguas y todo terminaron por los
suelos pidiendo auxilio, junto a la comida desparramada de las vivanderas que
la gente arrasó en la estampida. Saldo: quince detenidos y treinta heridos.
28
de mayo: Soy chino y terco
Mañana
Luego de múltiples llamados, invocaciones y ruegos
para que la segunda vuelta se llevara adelante en condiciones más competitivas
y para que la ONPE y el Jurado merecieran, si no credibilidad, por lo menos el
beneficio de la duda, los arequipeños trataban de desperezarse esa mañana para
ir a votar. Sabían que, en la práctica, Fujimori corría solo; que no habría ni
personeros ni observadores en las mesas de votación; que la entraña del software seguía siendo un misterio;
pero, sobre todo, sabían que si no iban a votar tendrían que chantar 116 soles de multa o terminar
convirtiéndose en "muertos civiles", según el amenazante comunicado
de la ONPE.
"Si parece una democracia perfecta",
comentaba con sorna un anciano en la puerta del Colegio San Juan Bautista de la
Salle al ver cómo de manera silenciosa y ordenada la gente emergía del sopor
dominguero para votar. Casi no se presentaron incidentes. Pequeñas colas de
gente desanimada que aguardaba su turno para insistir en Fujimori, votar
despistadamente por Toledo o descargar su rabia sobre la cédula de votación con
frases de variado octanaje.
Tarde
Como al mediodía, unos volantes invitando a un mitin
toledista para las 5 en la Plaza de Armas anunciaban que el verdadero baile
comenzaría una vez finalizado el horario de votación. La Policía estaba
notificada.
La TV difundía la noticia de que Fujimori iba ganando
en Arequipa por cerca del 75%. (Hasta ese momento nadie estaba enterado de lo
abrumadoramente fujimorista que era esta ciudad.) La gente empezó a agruparse
en algunos puntos del centro histórico. Entonces la Policía hizo su ingreso en
la Plaza de Armas, y sin importarle la presencia de madres, niños, turistas y
vendedores, arrojó decenas de bombas lacrimógenas hasta desalojar a todos los
presentes y acordonar una cuadra a la redonda toda la plaza. De ahí para
adelante, y durante siete horas, cientos de policías perseguirían con
inexplicable dureza a cuanta persona intentara transitar por la zona, sin
reparar en sus derechos de reunión o libre expresión. El general Jorge
Cateriano, jefe de la XI Región de la PNP, no dio en ningún momento la cara. Se
le habría caído de vergüenza por haber alzado la mano contra sus coterráneos.
La gente que estaba en el teatrín de la municipalidad
fue desalojada a varazos por seguir los acontecimientos a través de Canal N.
Las furgonetas se llenaban de jóvenes atemorizados, y dos helicópteros
sobrevolaban la ciudad en plan de amedrentamiento. Saldo: una centena de
detenidos, entre ellos catorce menores de edad. Tres personas heridas, entre
ellas Luz Rodríguez Gonzales (29). Luz caminaba por la calle Víctor Lira como
alrededor de las 9 de la noche, a considerable distancia de la zona
convulsionada, cuando de una camioneta bajaron tres policías que la
arrinconaron contra la pared y, sin mediar razón alguna, procedieron a darle de
puñetazos en la cara y el cuerpo hasta que perdió el conocimiento. Despertó en
el Hospital Goyeneche con traumatismo facial y contusiones en el vientre. No
podría reconocer a los agresores, porque tenían máscaras.
La
cuestión de fondo
Nadie puede, razonablemente, esperar progresos
políticos sustanciales a partir de la movilización de una multitud
desarticulada. Los gritos y las correrías duran lo que puede durar el enfado.
Enseguida sobreviene el desconcierto y, finalmente, la apatía. Ese deleznable
escenario es un banquete para los autócratas.
Arequipa no escapa a esta circunstancia actual del
país. Si bien es cierto que el alcalde Juan Manuel Guillén es la figura más
visible y sólida de la política arequipeña, su liderazgo no viene acompañado de
una organización popular que le pueda permitir una actuación política consistente
en el tiempo. Tampoco, en este mundo de alianzas estratégicas, ha logrado el
alcalde propiciar coaliciones con organizaciones de base o profesionales. Sin
embargo, su prédica democrática y descentralista se mantiene firme, así como su
decidido respaldo a la Macrorregión Sur. Los demás liderazgos populares, como
el del presidente de AUPA, Andrés Mamani, navegan entre la reivindicación de
corto plazo y la proximidad oportunista al gobierno. La otrora poderosa FDTA ya
casi no pinta, y los decanos de los colegios profesionales, a excepción del de
Abogados, carecen de sentido histórico.
Los estudiantes universitarios van recuperando el
interés por los asuntos colectivos, aunque tienen que probar todavía la
profundidad de su compromiso.
El río está revuelto, pero es Fujimori el que sigue
pescando a manos llenas, con el apoyo cada vez más descarado de los militares.
¿Hasta cuándo? Quizá los acontecimientos últimos sean el reactivo que muchos
aguardaban para repensar con seriedad la práctica política de los próximos
años.
Al
día siguiente
Nadie puede asegurar si las movilizaciones
continuarán o si el país volverá a su "miserable normalidad", pero lo
que sí es seguro es que la experiencia de estafa política y brutalidad policial
difícilmente desaparecerá de la memoria de los arequipeños.
* Libertad
Revilla es periodista.
Puno: Movilización pero también incertidumbre
Raúl Rodríguez
Para buena parte de la población peruana, lo sucedido
el 28 de mayo no ha sido una elección. Incluso quienes marcaron el símbolo de
Perú 2000 o la fotografía del presidente-candidato, son conscientes de que ese
día terminaba una farsa preparada con la debida antelación. Pero una cosa es
que lo sepan y otra que lo reconozcan. Y esta apreciación no es ajena a gran
parte de la población puneña.
El miércoles 24, el ingeniero Belisario de las Casas,
ministro de Agricultura, estuvo en Puno; más precisamente, en Santa Rosa, lugar
donde se celebró la feria agropecuaria anual. Al hacer uso de la palabra en la
ceremonia de clausura, el ministro afirmó que su presencia no obedecía a
campaña proselitista alguna. Los pocos que lo aplaudieron no pudieron esconder
el rubor que les causó tal afirmación. Luego hizo tres promesas: la inmediata
construcción de un frigorífico, camal incluido, que ayudaría a los capacaídos
productores de la zona; la construcción de la infraestructura necesaria para el
funcionamiento de un centro de acopio de lana y fibra, y el pronto
funcionamiento del Banco Rural, el que, cobrando bajos intereses, ayudará al
despegue del agro.
Los asistentes no celebraron las promesas como lo
esperaba el ministro, actitud que denotaba un estado de ánimo no precisamente
entusiasta. Los ralos aplausos congelaron su sonrisa y el ministro se despidió
apresurado. Como se sabe, las promesas a favor del agro puneño llevan décadas
sin concretarse. Por eso uno de los asistentes comentó: "¿por qué le voy a
creer ahora si no lo han hecho en ya 10 años que están en el gobierno?".
No lejos de Santa Rosa, en el distrito vecino,
Macarí, cientos de jóvenes campesinos sin tierra llevan ya varias semanas de
haber entrado en tierras de las sobrevivientes Empresas Rurales de Propiedad
Social creadas por la reforma agraria y redimensionadas por el proceso de
reestructuración. Han tomado en posesión tierras que la empresa no trabaja.
Para ellos, las promesas del ministro les suenan a burla. Por el contrario,
piden que sus reclamos sean solucionados, por ejemplo, creando un PROFAM rural.
La propuesta, además de atrevida, deja sin piso al gobierno. ¿Estará Fujimori y
sus asesores en disposición de inscribir a los campesinos que no tienen tierra
y entregarles parcelas para que sobrevivan?
Un día después, el jueves 25, ante la convocatoria de
la protesta nacional contra el fraude, todo el sistema educativo se paralizó en
el departamento. Si bien las movilizaciones estuvieron focalizadas,
principalmente en la zona sur y aymara, la paralización fue contundente. Tanto
en Puno como en Juliaca, la población movilizada, con fuerte presencia de
jóvenes y profesores, se dirigió a los locales de las Oficinas Descentralizadas
de Procesos Electorales. La consigna más gritada fue "¡Alto al
fraude!".
Ese mismo día, por razones de trabajo, recorrí ocho distritos de la provincia de Melgar, lo que me permitió convertirme en un encuestador ambulante. A lo largo del día entablé conversaciones con más