La Coordinadora y el proceso electoral:

“Elegir  y ser elegidos es un derecho fundamental”

 

¿Por qué la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos entró activamente al tema electoral? Sería suficiente decir que porque el derecho a elegir y ser elegidos libremente en elecciones limpias y justas forma parte del núcleo fundamental de los derechos humanos. Es decir, se trata de una cuestión de principios. Sin embargo, la actuación de la Coordinadora ha estado guiada también por la razón de la eficacia en el sentido de lograr una mejora sustancial en la situación global del conjunto de los derechos humanos en el Perú, incluidos los políticos.

En efecto, la Coordinadora ha dicho que el deterioro de la situación de los derechos humanos en el Perú ha estado íntimamente asociado a la crisis democrática que sufre el país, "como consecuencia directa de la instauración del régimen político autoritario presidido por el ingeniero Alberto Fujimori Fujimori" (Informe anual 1999). Para la Coordinadora, "las violaciones de los derechos humanos dejaron de tener su fuente de origen principal en el proceso de violencia política –fenómeno hoy marginal y focalizado–, para pasar a ser producidas fundamentalmente en el esfuerzo por instaurar y mantener dicho autoritarismo". Y para terminar de precisar su posición, la Coordinadora ha señalado que en 1999 la crisis democrática y la situación de los derechos humanos se habían agravado debido a "la búsqueda por imponer un anticonstitucional tercer mandato del presidente Fujimori y con él la permanencia del régimen autoritario" (íbíd.).

A la luz de tal evaluación, no era pues casual ni arbitrario que la Coordinadora participara activamente en el proceso electoral. Además de la campaña fraudulenta que afectaba derechos políticos fundamentales, estaba en juego también la permanencia del autoritarismo y, con ella, la prolongación de una situación de vulneración de los derechos humanos en el Perú. Contribuir a que esto no ocurriese formaba parte del esfuerzo por mejorar la situación global de los derechos humanos en nuestro país.

¿En qué se ha expresado la actividad de la Coordinadora? Primero, a través de una posición pública claramente crítica de la forma como se estaba llevando el proceso electoral desde el momento en que se aceptó la candidatura anticonstitucional hasta la no postergación de la segunda vuelta y la elección fraudulenta de un candidato único. Lo último que ha propuesto para salir de la crisis son nuevas elecciones con nuevas condiciones.

Segundo, a través de una activa relación con la comunidad internacional (mecanismos supranacionales de protección de los derechos humanos, gobiernos, organismos internacionales, organismos de derechos humanos y otros) para dar a conocer la situación política que imperaba en el Perú y su impacto en la democracia y los derechos humanos. Al cierre de esta edición, una delegación de la Coordinadora se encontraba participando en la reunión de la Asamblea General de la OEA en Windsor, Canadá.

Tercero, a través de una activa relación con las misiones internacionales de observación electoral. Los organismos de la Coordinadora propiciaron la llegada de misiones internacionales como la de la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) y el Electoral Reform International Services (ERIS). La Coordinadora mantuvo también un activo diálogo con otras misiones de observadores como las del Centro Carter-NDI y la Misión de Observación Electoral de la OEA.

Cuarto, proporcionando información y análisis crítico a la opinión pública sobre el proceso electoral. Los organismos integrantes de la Coordinadora usaron varios mecanismos (publicaciones, boletines electrónicos, cadenas radiales, etcétera) para llegar a un público ávido de información y opinión que no fuera los que ofrecen los medios de comunicación controlados por el régimen ni su prensa y su televisión amarillas.

Por último, a través de la participación directa como observadores en los comicios. Muchos de los organismos asociados de la Coordinadora en el interior del país colaboraron con los observadores y supervisores del proceso electoral en sus tareas en el terreno. Particularmente activa ha sido la relación con la Defensoría del Pueblo y Transparencia.

En suma, un conjunto de actividades motivadas únicamente por la necesidad de que en el Perú pueda por fin abrirse curso a la posibilidad de una mejora sustantiva de los derechos humanos. Aún no se sabe cuál será el desenlace del proceso político en curso; pero lo que sí se sabe es que, independientemente de cuál sea éste, la Coordinadora seguirá en sus esfuerzos por contribuir a la restauración de la democracia y la plena vigencia de los derechos humanos en el Perú. (IRP)