Las papas queman en Andahuaylas..., pero no se fríen
en Larcomar
Wilfredo Ardito
Mientras en Huancayo los campesinos arrojan toneladas
de papas a las calles, en algunos restaurantes de Lima se sirve solamente papas
holandesas. ¿Qué hay detrás de una aparentemente inocua porción de papas
fritas?
Tres productos encontró fascinantes el presidente de
Cordon Bleu Internacional cuando visitó el Perú: las papas del lomo saltado, la
causa en sus múltiples variedades y la papa rellena. Esta apreciación no hace
sino confirmar el orgullo de los peruanos por la calidad de la papa nacional.
Sin embargo, hace unas semanas, en el Pardo’s Chicken de Larcomar, mi hermano,
que trabaja para una compañía minera en la sierra, preguntó de dónde venían las
papas fritas.
–De Holanda –respondió el mozo con orgullo, lo que
causó consternación general en la mesa.
Una pequeña pesquisa en Larcomar arrojó el
sorprendente resultado de que también Hard Rock Café vende papa holandesa,
mientras que las papas fritas del Bembos son de los Estados Unidos. A pocos
pasos, las papas del Kentucky Fried Chicken son canadienses. El único local de
Larcomar que ofrece papas peruanas es Manos Morenas, cuyo nombre puede no ser
políticamente correcto, pero ése es ya otro tema.
También McDonald’s, Burger King y Mediterráneo
Chicken importan papas norteamericanas, y las papas que los Supermercados Santa
Isabel ofrecen junto con el pollo a la brasa provienen de Holanda. En 1999
todas estas cadenas importaron papa por un valor de 4 millones de dólares...
¿Será que está escasa la papa en el Perú?
"El
pueblo agrario jamás será vencido", "No a la importación de
papa"
Éstos son los lemas de miles de campesinos en
Apurímac, Junín, Ica y Cusco en medio de los paros, huelgas y el bloqueo de
carreteras. Andahuaylas quedó a fines
de abril paralizada varios días por las protestas. A 12 kilos por un sol, las
papas terminan pudriéndose, a falta de compradores, y se usan para apedrear (o apapear) alcaldes, locales del PRONAA
y establecimientos públicos. En todos estos casos, las cosechas de papa blanca,
teóricamente la misma que se emplea en los citados restaurantes, han sido
excepcionalmente abundantes. ¿Qué llevó a los campesinos de todo el Perú a
sembrar papa blanca hasta generar esta situación? El propio gobierno, que
facilitó las semillas sin asegurar un mercado adecuado para el producto...
mientras el
PRONAA, del cual depende la alimentación de 40% de la población, se dedica a
importar papa colombiana.
¿Por qué en medio de este exceso de producción
algunas franquicias de restaurantes importan variedades canadienses u
holandesas? Vamos a analizar las diversas respuestas que hemos recibido.
La
papa peruana es más cara...
Según un proveedor de papas fritas, las papas
cortadas nacionales cuestan 0,80 céntimos de nuevo sol el kilo, mientras que
las importadas están a dos dólares por kilo. Esta información se ve reforzada
en la pollería Norky’s de Miraflores, donde se ofrece papa nacional e
importada, la última más cara. En todo caso, lo que sí puede suceder es que,
por el lamentable estado de las carreteras en el Perú, para algunos mercados
puede ser más fácil que llegue papa boliviana o ecuatoriana, cosa que estaría
ocurriendo ya en los departamentos fronterizos.
La
papa peruana no es competitiva...
En los hogares y restaurantes de toda categoría se
consume con deleite la papa nacional... El problema es la exportación: muchas
variedades nacionales son desconocidas en el extranjero, salvo en los
restaurantes peruanos. La variedad predominante fuera del Perú es la papa
blanca (muchos creen incluso que es la única que existe), pero presenta una
forma regular y casi no tiene ojos, características que todavía no se consiguen
en el Perú. Además, aunque el comprador peruano acepta que puede descartar un
10% de papa en malas condiciones, esto es algo difícilmente admisible en el
ámbito internacional. Finalmente, genera temor el saber que todavía están
autorizados para los cultivos de papa ciertos plaguicidas tóxicos, como Temik,
Ridomil, Monofos, Folidol, que la revista Caretas ha asociado a la tragedia de Tauccamarca, y Tamaron, que
ocasionó una intoxicación masiva en Ayacucho. Estos dos últimos son producidos
por la empresa Bayer.
Los peruanos son
alienados y prefieren las papas extranjeras...
Algunos sostienen que los fracasos de helados Bresler, Taco Bell y otros productos foráneos
se deben a que el paladar peruano es más exigente, y no tanto a un patriotismo
alimenticio. Después de todo, el vino y las frutas chilenas son adquiridas sin
mayores escrúpulos nacionalistas. Sin embargo, hemos advertido que la mayoría
de personas manifiesta sorpresa o disgusto al enterarse de que en los citados
restaurantes sirven papas importadas. Muchos han declarado que van a
boicotearlos hasta que no ofrezcan papas peruanas.
Las
franquicias extranjeras ya tienen sus proveedores fijos...
Es verdad, y la globalización ha hecho la vida más
fácil a las transnacionales, aunque hay otros costos: transporte y
almacenamiento. Además, en los
restaurantes de comida rápida se vende un producto procesado o industrial,
elaborado con polvo de papa y reconvertido con agua y otras sustancias.
Mediante preservantes y colorantes, las papas siempre tienen igual color,
sabor, forma y consistencia. Se muestran livianas y crujientes, debido a que
tienen aire adentro. No será la forma más natural de comer papa, pero, en todo
caso, en el Perú no existe todavía la tecnología para fabricar este producto.
Sin embargo, para una transnacional es también
importante su imagen y lograr una relación cercana con el consumidor. Si los
consumidores exigen papa peruana natural, a la franquicia no le quedará más
remedio que aceptarlo. McDonald’s sirve
desayuno con frejoles negros en
Guatemala y platos vegetarianos en los barrios hindúes de Londres. En Lima ya
se atrevió a romper su acuerdo de exclusividad con Coca Cola para vender Inca
Kola.
La
pérdida debe ser asumida por el productor peruano, no por el Estado...
Los que condenan todo proteccionismo deberían saber
que Estados Unidos y la Unión Europea compran los excedentes de los productores
para evitar que los precios desciendan demasiado. Igualmente, en caso de malas cosechas, se subsidia a los
campesinos. Si esto se hace con granjeros que tienen calefacción, computadoras y seguro médico, el Estado
peruano, con mayor razón, debería estudiar las mejores medidas para ayudar a
los agricultores a tener una vida digna. Además, fue el Estado quien repartió
semillas de papa blanca por toda la sierra, al punto que saturó el mercado
interno.
Es más: varios consumidores han planteado que el
Estado debería fijar como condición para que una franquicia se establezca, que
cierto porcentaje de sus adquisiciones sean de insumos nacionales. Se trata de
otro punto en debate, puesto que para otras personas las franquicias son entes
intocables, especialmente si son extranjeras, mientras en otros países es
normal que enfrenten juicios y protestas por las malas condiciones laborales,
la dudosa calidad del producto y la manipulación del sector infantil. Parte del trabajo de las franquicias es
precisamente revertir su imagen en estos aspectos.
Las
papas importadas son tan ricas...
Las papas fritas (sean de pollería o de fastfood) no son la forma más
saludable de comer papas, pero las franquicias han creado en el consumidor
limeño el hábito de consumirlas como parte del "comer afuera".
Algunas, como Pardo’s Chicken, ofrecían hasta hace poco tiempo papas nacionales
naturales, pero ahora han pasado a las procesadas. ¿No perjudican estos nuevos
hábitos de consumo a los productores nacionales? ¿No deberíamos dirigir nuestro
consumo hacia los productos nacionales?
¿Hay
esperanza para la papa?
El PRONAA, quizá ansioso de que no apapeen todos sus locales, se ha
comprometido a adquirir papa nacional, pero esta crisis ha generado mucho
interés sobre las posibilidades para exportar o procesar papa nacional. No se
trata simplemente de cultivar papa, sino de asegurar que todo, no sólo el 80 o
90%, tenga calidad. Otras especies, como la oca y la mashua, se encuentran en
proceso de deterioro genético, sin que el Estado haga mucho para revertirlo.
Los plaguicidas tóxicos deberían estar totalmente prohibidos, como se ha hecho
este año con el Kuro Wañuchiq que eliminaba el gusano de la papa y era
preparado con el peligroso Lindano.
Al mismo tiempo, sacar el tema a la luz ha permitido
apreciar que a un alto porcentaje de consumidores les interesa consumir papa
peruana en los restaurantes. Inclusive el conductor de un sintonizado programa
de televisión ha hecho un llamado a los televidentes para que se abstengan de
comprar papas extranjeras... Tratándose de la papa, de la que estamos tan
orgullosos, se une el nacionalismo con la preocupación por los campesinos.
Hard Rock Café sostiene que está dispuesto a adquirir
papa peruana y que sólo espera que le envíen las muestras del producto. Bembos
ha anunciado que a mediados de este año sus hamburguesas, que según la mayoría
de testimonios son muy superiores a las que ofrecen las franquicias gringas,
serán acompañadas por papas peruanas provenientes de la sierra de Nazca.
Suponemos que quienes han asegurado no pisar un restaurante que no sirva papas
peruanas están esperando que esta promesa se haga realidad. McDonald’s, que
ahora emplea pan, leche y pollo peruanos, afirma que está investigando el
problema para hacer pronto lo mismo.
Pero toda esta discusión nos permite ver qué poco
sabemos los consumidores limeños sobre lo que produce el Perú y sobre nuestros
hábitos alimenticios. ¿No debería el Estado informarnos de que en el Perú sería
preferible comer pescado que carne de res? ¿Sabemos cómo se comercializan los
productos que comemos todos los días? ¿Estaremos dispuestos a hacer que nuestro
consumo de alimentos pueda tener alguna consecuencia social? Suponemos que
consumir leche peruana beneficia a la ganadería nacional... pero ¿cuánto paga
Nestlé a los campesinos de Cajamarca por un cilindro de leche? ¿Cuánto paga
Gloria en Arequipa? ¿O esperaremos a que las papas vuelvan a quemar para tomar
conciencia?
Agradecemos
la colaboración de Cucho La Rosa (chef de Pantagruel), Eduardo Moreno, Miguel Canessa, Carlos Del Pozo, Óscar
Salcedo, Giuliano Ardito, Beto Ortiz, Fabiola Diez Canseco, Ymelda Montoro
(RAAA), José Valdivia, Rosario Vidurrizaga (McDonald’s), Mario Pasco
Cosmópolis, Miluzka Garay, Marcos Rodríguez Chacón, Enrique Ameghino (Bembos),
Caroll Ortiz y Francisco Villanueva.