Un año más de la Defensoría del Pueblo
Los nuevos y difíciles retos del Defensor
La Defensoría del Pueblo es una institución cuya
fuerza descansa definitivamente en la credibilidad y legitimidad que Jorge Santistevan
y su equipo de destacados profesionales le han sabido imprimir y que sin duda
contrasta con la falencia que en este rubro muestran hoy nuestras
instituciones. Reflejo de ello es el importante protagonismo que le ha tocado
desempeñar en el reciente proceso electoral y que su opinión haya sido tan
tomada en cuenta por los observadores internacionales. A continuación una
reflexión a propósito de los recientes informes defensoriales y la impresión de
los representantes del Defensor en Trujillo y Arequipa sobre su gestión.
Paradójicamente, el creciente protagonismo de la
Defensoría alerta a los peruanos acerca de que cada día estamos peor y que,
entre otras cosas, la institucionalidad democrática está más
"desdibujada" y que persisten –pese a invocaciones, exhortaciones y
recomendaciones del Defensor– altos índices de lenidad y arbitrariedad en la
actuación de muchas autoridades civiles y militares en todos los ámbitos
(electoral, judicial, penitenciario, pensionario, entre otros). En ese sentido,
el balance del trabajo de la Defensoría sigue siendo sin duda muy positivo,
pero así como avanza en legitimidad y credibilidad crecen las expectativas
ciudadanas por los resultados concretos que esta institución puede ofrecer, por
lo que un gran reto es lograr que las autoridades mejoren su performance en el cumplimiento de las
recomendaciones de la Defensoría.
Recomendaciones
electorales y nueva consulta popular
Tanto en la primera como en la segunda vuelta la
Defensoría tuvo un papel protagónico en la supervisión electoral y en la
formulación de recomendaciones para que las elecciones fueran consideradas
"libres y competitivas". Como es evidente, dichas condiciones no se
cumplieron, y, tal como afirma en su balance de la segunda vuelta, "El saldo
neto para las autoridades elegidas en el marco del proceso de elecciones
generales... se traduce en un mandato caracterizado por un alto déficit de
legitimidad". La Defensoría sostiene que "el acto comicial contó con
un solo competidor lo que... permitía conocer por adelantando los resultados
electorales" y que, en definitiva, "Para la Defensoría del Pueblo, el
28 de mayo los peruanos y las peruanas asistieron a una votación –no a una
elección– cuyos resultados se podían anticipar".
En tal sentido, "la Defensoría del Pueblo ha
llegado al convencimiento de que la legitimidad debe ser recuperada a favor del
derecho a la participación política de las peruanas y los peruanos por medio
del diálogo que conduzca a una forma de consulta popular,
debidamente consensuada, bajo nuevas
reglas de juego" (las cursivas son nuestras), a tal punto que ha
llegado a exhortar a la Misión de la OEA que recientemente visitó el Perú a que
"lleve a cabo las gestiones necesarias para encontrar una fórmula
debidamente concertada destinada a resolver el déficit de legitimidad de las
elecciones presidenciales y parlamentarias del año 2000, promoviendo la
consulta popular que lo subsane y complementando ello, promoviendo las acciones
necesarias para restaurar la institucionalidad democrática en el país".
Cuando
el problema son los otros
Un reto importante de la labor defensorial es,
definitivamente, la fuerte resistencia de las autoridades a cumplir las
recomendaciones o exhortaciones de la Defensoría; funcionarios,
municipalidades, servicios públicos, oficinas previsionales (ONP), militares,
policías, ministros y presidentes del consejo de ministros se han resistido a
acatar total o parcialmente las medidas recomendadas por dicha institución.
El último y voluminoso informe del Defensor del
Pueblo al Congreso de la República consigna como respuesta frecuente de la
administración estatal la "omisión de respuesta" (o sea, la
"no-respuesta"); los casos más graves son el impedimento de ingreso a
diversos establecimientos penitenciarios del país, la publicidad estatal en
programas televisivos que afectan derechos fundamentales de la persona (Laura en América, Magaly TV), la utilización de la
publicidad estatal para limitar la libertad de expresión, entre otros.
Inclusive, Blanca Nélida Colán no sólo desatendió la exhortación hecha para que
el Ministerio Público brinde facilidades al JNE y a la ONPE en la investigación
de la falsificación masiva de firmas, sino que declaró "improcedente"
tal exhortación a pesar de que fue formulada en pleno ejercicio de las atribuciones
del Defensor.
Este grado de incumplimiento estatal es una prueba
más de que estamos en un régimen que no respeta el Estado de derecho ni los
derechos fundamentales y que, contrariamente a sus intenciones
"democratizadoras" difundidas a los cuatro vientos, es probable que
siga endureciéndose por el lado autoritario. En ese sentido, un nuevo reto para
el Defensor será que sus recomendaciones claves se cumplan. (D.L.)
Defendiendo a las más desposeídas
"Fue operada... en el Centro de Salud de Cajacay.
El seguimiento post-operatorio fue realizado por personal técnico (no médico)
del Puesto de Salud de Colca, debido a que el personal médico se encontraba de
vacaciones. Se le prescribió un medicamento contra el dolor. Falleció el 3 de
octubre de 1997... debido a un foco infeccioso que se generalizó, el cual pudo
haber sido generado durante la esterilización"1.
Éste es uno de los casos que la defensora
especializada en los derechos de la mujer, Rocío Villanueva, investigó en
relación con excesos cometidos en la aplicación del programa gubernamental de
anticoncepción quirúrgica voluntaria (AQV) y que han dejado al descubierto que
dicho programa ha estado lejos de ser respetuoso de la integridad física y la
libre decisión informada de las mujeres y se ha acercado más a un
"festival de ligaduras de trompas"2.
La violencia sexual ha sido otra problemática en la
que la Defensoría ha cumplido un destacado papel al señalar los diversos
problemas que en la práctica judicial enfrentan las víctimas: "la
evolución de la legislación sobre delitos sexuales ha sido formalmente
favorable para las mujeres... Sin embargo, la aplicación de esas disposiciones
no parece resultar necesariamente beneficiosa para las víctimas de los delitos
sexuales... Aún es frecuente que los interrogatorios a las víctimas y las
resoluciones judiciales detallen el pasado sexual de las agraviadas, como si
ése fuera el objeto de la investigación en lugar del delito cometido... Hasta
la evaluación médica de las víctimas influye negativamente en la decisión que
se tome sobre ellas"3.
1 La aplicación de la anticoncepción
quirúrgica y los derechos reproductivos II. Serie Informes Defensoriales
Nº 27. Lima: Defensoría del Pueblo, agosto de 1999, p. 419.
2 Foto
de una pancarta aparecida en Yarinacocha (Ucayali) y reproducida en Anticoncepción quirúrgica voluntaria I.
Serie Informes Defensoriales Nº 7. Lima: Defensoría del Pueblo, enero de 1998,
p. 69.
3 AAVV: Problemas
actuales de la administración de justicia en los delitos sexuales. Lima:
Defensoría del Pueblo, 2000, pp. 7 y 8.
Tres años después...
Yolanda Falcón
Es el tiempo transcurrido desde que abrió sus
puertas, el 30 de julio de 1997, la Representación de la Defensoría del Pueblo
con sede en la ciudad de Trujillo, ocasión por demás oportuna para hacer un
balance de lo recorrido.
Tratando de resumir en breves líneas lo que sería el
balance del trabajo defensorial, empiezo a recordar y traer a la mente cada
episodio, cada idea, cada sensación, frente al desafío de desarrollar esta
fascinante tarea en un país como el nuestro.
¿Qué
hemos hecho y cómo nos sentimos?
Nuestra institución tuvo que enfrentar desde el
principio a una sociedad civil trabada en su relación con el Estado y que
reclamaba de nosotros capacidad sancionadora. Nuestro instrumento de acción más
importante y valioso para el trabajo es la persuasión, y ésta cala hondo en
cada conciencia: en la del ciudadano y la ciudadana, en la de funcionarios y
funcionarias de la administración; en suma, se introduce en la sociedad civil
y, poco a poco, en las oficinas estatales. Ambos requieren más espacios de
diálogo, de comunicación, de entendimiento, y allí estuvimos para facilitarlo.
Sentimos que estamos al pie de la palabra... al pie de la esperanza (Alejandro
Romualdo).
¿Teníamos
ya un modo de comunicar estos mensajes a la sociedad?
Todo se fue construyendo día a día. Había que
propender al diálogo para resolver los problemas individuales, para tender los
puentes de comunicación con la administración pública. Había que tratar de
romper la idea de que éramos intrusos vigilantes de sus funciones en la
búsqueda de responsables; necesitábamos convencerlos de que somos más bien
buscadores de alivios de las dificultades ciudadanas y del mejor funcionamiento
de las propias instituciones del Estado. Había que recordar que la persona es
el fin supremo de la sociedad y del Estado...
El balance de nuestras relaciones con la
administración estatal es ahora positivo. Felizmente decrece el retraso en el
envío de las respuestas a nuestros requerimientos, y percibimos un mayor
interés y disposición para ir tras la resolución de los problemas ciudadanos.
Por
fin...
El tiempo ha discurrido inevitable e
incontrovertiblemente en paralelo a los acontecimientos de corte
cinematográfico basados en guiones kafkianos que están sellando indeleblemente
nuestra historia democrática. En medio de todo, estamos convencidos de que los
logros son positivos; tenemos la mística necesaria para colaborar en el
fortalecimiento de la democracia que permita a los peruanos y peruanas vivir en
un país más equitativo, más justo y más bello. Esta idea, rectora de nuestras
actividades, nos hace remontar dificultades, superar la incomprensión y
también... los exiguos recursos.
Yolanda Falcón es representante del Defensor del
Pueblo en Trujillo.
Integración: la mejor defensa
Rolando Luque
Uno descubre en sus recorridos por los pueblos
alejados que los habitantes pueden ser diminutos frente al poder, y que así
clamen sus voces sonarán siempre remotas. Nos decía Edmundo, en Acarí, que para
muchas cosas ellos prefieren "tirar pal’ norte", porque Arequipa está
distante. Y en Chivay, Dominga no sabe si hay alguien que pueda frenar a
"una autoridad que hace lo que le da su gana". Todos concuerdan en
que la falta de vínculos sólidos entre los pueblos coloca a los más pobres y
alejados en una situación de mayor vulnerabilidad.
¿A quién recurrir? Cuando no hay respuesta a esta
pregunta se tiende a pensar que tal vez las cosas "así nomás pues
serán", y que frente a los abusos no queda más que la resignación. Habrá
circunstancias especiales en que las comunidades, desbordadas por la rabia,
oirán y seguirán a algún caudillo delirante. En ambos casos, es un destino que
ningún pueblo merece.
Saben, sin embargo, que a varios kilómetros está la
ciudad de Arequipa, donde quizá alguien les haga justicia; pero los caminos son
difíciles y no hay plata para el viaje ni seguridad para dejar la tierra.
Entonces, con el tiempo sus voces no sólo nos sonarán remotas sino que al final
callarán, quedando marginadas de los circuitos de justicia y protección.
La aldea más entumecida del Ande puede ser
maravillosamente original pero no insular. Necesitamos, en nuestros incesantes
recorridos, identificar los elementos comunes que nos permitan anudar un pueblo
con otro, donde el paisaje humano sea el centro de nuestras atenciones. De esta
forma se gestarán conexiones reales entre ciudadanos y entre instituciones, y
en ese tráfico la integración servirá para controlar el poder y defender mejor
los derechos de las personas.
La protección itinerante de derechos que venimos
realizando con unidades móviles es un buen sistema. Uno llega a un pueblo, todo
oídos, arma una carpa en la plaza más pública, recibe uno a uno a los
pobladores, comprende la singularidad de sus tribulaciones, mide el tamaño de
su esperanza, ensaya una solución al problema, encara a la autoridad y a menudo
logra una solución. Por la noche, reunidas en alguna parroquia, las gentes nos
oyen predicar sobre derechos humanos a veces con asombro, a veces con
escepticismo y a veces con ánimo de tomar al toro por las astas. Son estos
últimos los que se quedan hasta el final para ver la manera de que la cosa no
sea flor de un día.
Pero la itinerancia es eso: hoy aquí, mañana allá.
Sin embargo, vamos ensayando con las instituciones más acreditadas del lugar y
con los ciudadanos serenamente indignados una suerte de alianza de
fortalecimiento mutuo. Ellos saben que pueden recibir de nosotros el
conocimiento de sus derechos y su defensa, pero saben también que la Defensoría
no puede sustituir ni a la administración ni al ciudadano. Los ciudadanos
organizados tienen que forzar la máquina del Estado hasta que funcione. Esto no
sólo es un derecho sino también un deber. Defiéndete que serás defendido.
El balance de nuestra relación con la administración
arroja una cifra en azul. Aunque con uno que otro retraso, las instituciones
del Estado han facilitado nuestras investigaciones y mostrado su interés por
acompañarnos en la solución de los problemas ciudadanos. Esto nos ha permitido
resolver el 88% el último año. Subsiste aún, infortunadamente, un sector de
funcionarios y empleados que ha hecho de lo público algo privado, convirtiendo
los servicios y sus procedimientos en sospechosamente lentos cuando no
caóticos. Entonces orquestan una resistencia a formas de control externas e
independientes; cuadro que se agrava con la creencia errónea de que el trabajo
defensorial está dirigido principalmente a buscar responsables antes que a
aliviar las dificultades ciudadanas y mejorar, en la medida de lo posible, el
funcionamiento de las instituciones. O, de otro lado, la equívoca percepción de
que si la Defensoría no tiene facultades coercitivas entonces es inocua y no
representa peligro alguno.
No obstante estas adversidades, en cierto modo
previsibles, son cada vez más los ciudadanos que confían en la Defensoría, y el
número de casos ha crecido en 300% respecto al primer año de trabajo. Somos
conscientes de que en el mundo de los derechos humanos las grandes batallas son
de largo aliento, pero hay que librarlas.
Rolando Luque es representante del Defensor del
Pueblo en Arequipa.