Finalmente, ¿se hará justicia?

Mariana Allendes

¿Qué sentirá –¿sentirá?– el dictador al saber que gran parte de su país y del mundo sueñan con que termine sus días enfrentando a la justicia y en la cárcel? ¿Qué sentirá al saber que ni sus años generan la mínima compasión y que cada mala noticia contra él es celebrada como el triunfo de la humanidad frente a la barbarie? ¿Qué sentirá la madre o el hijo de uno de los miles de desaparecidos, torturados, encarcelados y exiliados de la época de Pinochet al ver por fin en el banquillo de los acusados al implacable tirano? Los que lo defienden, ¿sentirán por lo menos dudas? ¿Los otros dictadores y violadores de derechos humanos habrán comenzado a temblar al vislumbrar su final?

El caso Pinochet está demostrando que el círculo de la impunidad nunca puede ser cerrado y que la verdad siempre llega a filtrarse aunque sea por una fisura por muchos años invisible.

 

Hemos recibido, no sin asombro para algunos, el fallo tan anunciado del desafuero del senador vitalicio y ex dictador de Chile, Augusto Pinochet, emitido por la Corte Suprema de Justicia. Tras días de espera e intensas gestiones de las Fuerzas Armadas para tratar de revertir la decisión del alto tribunal, finalmente se otorgó el desafuero del general (r) Pinochet con el objeto de que el proceso seguido en su contra como responsable de desapariciones y ejecuciones durante su dictadura pueda seguir adelante, permitiendo de esta manera reivindicar el Estado de derecho y la imparcialidad del Poder Judicial, ausente por tantos años en Chile.

Un triunfo, sin duda, para todos los que creemos en los derechos humanos y en especial para los familiares de las víctimas. "Un abuso" para los seguidores del ex general, para quienes esta vez la justicia chilena no ha sido imparcial, como dicen debería ser.

En referencia a esto último, cabría preguntarles a estos oficiales de las Fuerzas Armadas y a toda la derecha chilena: ¿por qué hasta ahora no se preocuparon de la "imparcialidad" o "parcialidad" de los tribunales? ¿Dónde estaban cuando el régimen de ese mismo señor que ahora defienden cometía toda clase de abusos contra miles de chilenos y ante pruebas fehacientes de torturas, muertes y otros atropellos, indefectiblemente denegaban justicia una y otra vez?

Y, hay que decirlo, cuando algún juez valiente intentaba aplicar justicia era perseguido implacablemente y tachado, entre otras cosas, de comunista, utilizando todos los medios de comunicación que tenían controlados. ¿No será que en la "omnipotencia del poder" se sentían inalcanzables, que todo era lícito por "el bien y el progreso del país"? Por ello no pensaron nunca que algún día, aunque remoto, como es el caso, la justicia dejaría de estar controlada por ellos y recobraría su independencia. ¡Bien por el Poder Judicial chileno!

Tan impotentes se sienten ahora frente a una situación que no pueden controlar o cambiar, que han llegado a amenazar con que esto traerá la ruina económica del país, que ahuyentará a los inversionistas, porque ya no se puede confiar en la justicia chilena. Una vez más, la derecha chilena, en su soberbia, peca de absoluto provincianismo, ya que, como todos sabemos, la comunidad internacional del mundo civilizado ha recibido complacida esta sentencia (que, por lo demás, no es una condena). Además, esta sentencia no ha obedecido a presiones y ha sido dada conforme a derecho.

Ojalá esto sirviera para hacer pensar a otros en el poder por estos días, y que al igual que los ex gobernantes chilenos se sienten omnipotentes, que algo similar puede sucederles en el futuro y que finalmente la justicia llega para todos.

 

El Desaforado

Desde hace unos días, Augusto Pinochet está desaforado como senador vitalicio, pero siempre fue bastante desaforado en sus expresiones públicas. Esta es una antología de sus perlas:

30.11.73: –A Dios gracias, creo que los pantalones los tengo amarrados con fierro (revista Ercilla).

5.9.74: –El país está tranquilo, porque disponemos de un buen servicio de inteligencia (diario Las Últimas Noticias).

17.6.75: –Yo me voy a morir. El que me suceda también tendrá que morir. Pero elecciones no habrá (diario La Segunda).

30.8.79: –Cada chileno en el año 1984 tendrá casa, auto y televisor (Radio Chilena).

11.9.79: –Si el senador Kennedy resulta elegido presidente de los EE.UU., el gobierno de Chile tomará las medidas necesarias (revista Hoy).

13.10.81: –No se mueve ninguna hoja en este país si yo no la estoy moviendo. ¡Quiero que quede claro! (Ercilla).

2.3.82: –Creo en el Papa... pero no soy ingenuo (Ercilla).

19.7.84: –Yo obtengo mi fuerza de Dios (diario La Época).

10.9.85: –Esto no ha sido nunca dictadura. Nunca. Le digo que esto es una dictablanda (revista Cosas).

24.4.86: –Tengo la cara agria, por eso tal vez dicen que soy un dictador (revista Qué Pasa).

29.12.86: –Soy un tirador escogido: donde pongo el ojo, pongo la bala (Hoy).

3.7.87: –Yo los estoy viendo desde arriba, porque Dios me puso ahí (La Época).

9.7.87: –Los marxistas siguen matando a Dios (Radio Cooperativa).

23.2.88: –Prácticamente limpiamos de marxistas la nación (Hoy).

2.3.88: –Uno no se va ni un minuto antes ni un minuto después. La vida está destinada, parece, a un término exacto y Él (Dios) no me quería llevar y me ayuda (El Mercurio).

5.9.90: –Hoy tenemos un Ejército alemán de marihuaneros, drogadictos, melenudos, homosexuales y sindicalistas (agencia dpa, hablando en un homenaje en Santiago).

12.9.93: –Cuando me muera quiero que me vistan con uniforme de combate y así me entierren (El Mercurio, al preguntársele si quería morir con las botas puestas).

11.9.94: –¿A quién le vamos a pedir perdón? ¿A los que trataron de matarnos? ¿A los que trataron de liquidar la Patria? (dpa).

21.9.95: –La única solución para el problema de los derechos humanos es el olvido (dpa).

10.11.95: –Roma cortaba las cabezas de los cristianos y éstos reaparecían una y otra vez. Es algo parecido lo que pasa con los marxistas (diario Clarín, Buenos Aires).

23.11.95: –Me iré al cielo. ¿Dónde habría ido, según usted? ¿Al infierno? No, esté tranquilo, iré al cielo (dpa).

31.12.95: –Si hubiera sido dictador, todavía estaría gobernando (diario La Tercera).

10.4.96: –Hay muchos que quieren que me muera, pero no estoy ni siquiera resfriado (dpa).

16.3.97: –Si a mí me insultan, yo también insulto... Tengo la boca grande y harta artillería para disparar (La Tercera).

(Publicado en el diario Página Doce de Argentina el día 9 de agosto del 2000.)