EDITORIAL

Oportunidad para un nuevo país

 

En una situación límite como la que hemos estado viviendo a partir de un régimen autoritario dispuesto a todo para permanecer en el poder, algunas de nuestras debilidades como país se han manifestado dramáticamente: hicieron todo más difícil, dificultaron la salida; incluso hoy, cuando el régimen está en retirada, son una limitación para estrategias y horizontes.

Superar, entonces, ese tipo de debilidades, es como construir amarras que nos sirvan –nos resistan– en las buenas y en las malas. Y por eso, desde el primer momento de la transición democrática que se está abriendo en el país, es fundamental apuntar y dar pasos en esa dirección.

El primer déficit por saldar es sin dudas el institucional: si hubiésemos contado con instituciones mínimamente independientes, honestas y eficaces, habríamos tenido y tendríamos canales para procesar diferencias, conflictos y demandas. Libertad de prensa: lo que hemos vivido nos ha hecho aquilatar en toda su dimensión lo importante que es que la población pueda acceder a distintas fuentes de información y de análisis de calidad.

Dificultad para construir alternativas de poder y para la fiscalización de su uso y abuso; escasez de líderes; inexistencia de canales de participación; subjetividad y manipulación del voto; deslealtad (tránsfugas): ¿no son todos problemas relacionados con la falta de partidos políticos?

¿Y las relaciones entre civiles y militares? Una vez más debemos plantearnos el cómo hacer para nunca más una cúpula militar soporte de un régimen autoritario.

Un último punto y fundamental: cultura. Si en el país estuviera extendida una cultura de derechos, de derechos humanos, con su contrapartida de mutuo respeto, límites y responsabilidades, hay cosas que jamás podrían haber pasado y otras que habrían sido mucho más fáciles de propiciar.

O ¿cuánto nos tardará desmontar la mentalidad Fujimori-Montesinos? Esa mentalidad que sale de la escena con "genio y figura hasta la sepultura": 1) tráfico de armas para las FARC de Colombia; 2) compra de congresistas con billete en mano; y, 3) una nueva –ojalá la última– mentira pública: Fujimori convoca a elecciones en gesto de desprendimiento. ¡Por favor!

No habrá, además, mejores vientos: así como el miedo al terrorismo fue  aprovechado y manipulado por Fujimori y Montesinos para construir un régimen autoritario, conocidos muy bien los vicios de este tipo de régimen, el rechazo que ahora hay del autoritarismo es tierra fértil para hacer pedagogía en valores y en democracia, con el ejemplo, en los hechos, de tal manera que desde el primer momento marquemos y disfrutemos la diferencia. De ahí la importancia de salir del régimen, pero también del cómo y hacia dónde: un nuevo desafío, un nuevo compromiso.