EDITORIAL
TIEMPOS PARA EL IDEELISMO
No más detector de trampas y mecidas durante las 24
horas. El análisis político dejará de ser la búsqueda de la carta bajo la mesa
o del ladrón disfrazado. Prender la televisión sin precauciones por si vomito.
Estar en manos del Poder Judicial no será más una amenaza. Ir al Ministerio
Público sin tener que dejar la cartera por miedo a que nos la arranchen. Hablar
de mujer y política sin malos pensamientos. Entrar al Congreso sin necesidad de
mascarilla. La prensa basura no será ya bibliografía obligada sobre el Perú.
Nunca más al cinismo se le llamará interpretación auténtica, ni al control de
jueces reforma judicial. 1 + 1 + 1 volverá a ser tres y no dos. No tendremos
que explicar a nuestros hijos qué es un tránsfuga. Dejaremos de ser expertos en
antiespionaje. Las subastas de congresistas, intelectuales, periodistas y
personas en general estarán penadas. El mal olor no será señal de época
electoral. Lucrar con el terrorismo o la pobreza no será bien visto. Los gustos
en la cama dejarán de tener consecuencias políticas. Volveremos a poder hablar
por teléfono de a dos. Los inocentes no tendrán que ser indultados y los
culpables no podrán ser amnistiados. Cómo torturar no será parte del curriculum.
El narcotráfico no estará en la agenda de reconciliación nacional. No habrá
tribunales militares sin rostro ni para Montesinos. La cultura del dedo ira
borrándose del escudo nacional. Habrá quienes -y los conocemos muy bien- se
pondrán nerviosos a la hora del camión de basura. Tendremos hasta ministros de
Estado, quienes nunca aceptarán reunirse en el sótano. Dejaremos de sentir
vergüenza ajena por lo que sale sobre el Perú en la prensa extranjera. No todo
contacto con la política nacional tendrá que ser con preservativo.
Habrá quienes nos vuelvan a acusar
de "ideelistas", pero podemos haber aprendido la lección.