Tomando el pulso al país
En ideele hemos querido conocer cómo ha ido
reaccionando la gente de las principales regiones del país frente a la dinámica
política desatada desde la revelación del famoso vídeo Montesinos-Kouri (la
relación Vladimiro-Fujimori, la Mesa de Diálogo de la OEA, los temas de la
negociación, la oposición, el caso Humala, el debate sobre el distrito
electoral, etcétera). También quisimos tomar el pulso respecto de los temas que
en cada una de esas regiones pueden movilizar a la sociedad en la perspectiva
del cambio. En las páginas que siguen, una fotografía política de lo que ha
venido ocurriendo en Iquitos, Piura, Arequipa, Cusco, Ayacucho, Huancayo,
Trujillo, Chimbote y Tacna.
Iquitos:
La fatiga del metal
Joaquín García
La historia es en el Perú más
vertiginosa que la luz. ¡Cuántos cambios, variaciones de onda y sintonía, de
tono, de clave y modalidad! Lejos están los trágicos sucesos del 98, las
marchas multitudinarias, las aguerridas soflamas, los imaginarios mágicos y
apasionados de "ni un solo ladrillo ecuatoriano", primero, y,
después, de "ni un solo ecuatoriano". ¿Qué ha podido suceder en el
interior de estas masas encendidas, hoy apagadas? ¿Qué factor ha llevado a la
decadencia la euforia de otros tiempos?
Los hechos concretos y reales son
que en las últimas convocatorias se ha concentrado apenas un puñado de gentío;
que la caída estrepitosa del régimen no fue estímulo suficiente para un
desborde multitudinario; que ya no había celebraciones festivas de batalla, y
que, como símbolo, en la esquina de San Martín con Arica unas gangosas
trompetas megafónicas perifonean mañana y tarde consignas patrioteras de apoyo
a Ollanta Humala, que se esfuman en el aire mezcladas de marchas marciales,
llamando y llamando a la gente a adosarse a una marcha que sólo lograría apenas
un par de centenares de adherentes.
Podrían adelantarse algunas
hipótesis que expliquen este debilitamiento, esta suerte de inercia misteriosa
que, como las ondulaciones del Amazonas, hacen que el entusiasmo de la masa
social sea como una caja de Pandora. Una, seguramente la más fácil, podría ser
la fatiga. Son muchas, por decenas, las manifestaciones, paros, mítines y
huelgas que han hecho sentirse agotados los entusiasmos. Bien culantro, pero no
tanto. Otra, aunque más sutil no de menor raigambre, es que la compasión por el
desvalido y el árbol caído es un rasgo inequívoco de la psicología colectiva.
Lo mismo que llevó a la Presidencia a Fujimori en el 90 –es decir, el sentido
de la compasión por la víctima de la marginación y el racismo– es lo que ahora
hace sentir a las multitudes magnánimas y condescendientes con el que ha sido
su torturador. No está de más recordar la reacción de la gente cuando algún delincuente
es detenido: siempre está de su parte. Una tercera hipótesis es la de "al
fin, ¿qué más da? Unos y otros... la misma cosa". Los partidos carecen de
unos mínimos doctrinales que los definan; los llamados
"independientes" son una grotesca parodia de tiendas políticas que
ocultan en el fondo siniestros rostros caudillescos; los esquemas de gobierno,
finalmente, son la misma cosa: un neoliberalismo excluyente y avasallador de
las diferencias. ¿Para qué luchar y pretender cambios que hagan que todo siga
igual?
Prueba de ello sería el caos que
de nuevo amenaza a la oposición y adelantaría al imaginario regional la duda de
si lo que ha de venir será mejor que lo que queda atrás.
En cualquier caso, es patente el
desgaste del entusiasmo, un agotamiento del poder de convocatoria urbana del
FPL. Damos por supuesto que en Loreto, el otro Loreto, el profundo, el de los
ríos serpenteantes, el de los bosques interminables, el de las tribus
originarias y el de los caseríos y los distritos remotos, donde nada llega y lo
que llega es reinterpretado desde categorías que nada tienen que ver con las
oficiales, están absolutamente ausentes. Tan lejana es la costa, tan remotos
los Andes... El mismo fenómeno del sentimiento colectivo con relación al terror
de Sendero, que en esta región fue neutralizado de modo natural por la
incompatibilidad de universos y la infinitas distancias de culturas.
Al fin, seguimos sin entender ni
ser entendidos en el discurso nacional.
Todo lo dicho hasta aquí es una
suerte de escenario. Aunque un escenario erizado de incertidumbres, dudas y
ambigüedades. ¿Qué será lo que pueda mover las raíces, singulares, diversas, de
las gentes de Loreto? Nada más incierto. En este momento el alcalde de Mainas,
Iván Vásquez Valera, está al acecho para encontrar la ocasión que lo lance al
escenario nacional creando su agrupación política correlativa llamada Fuerza
Peruana, que disfraza en el fondo un caudillismo personalista exacerbado. Sin
embargo, pudiera ser un estímulo a la reanimación ciudadana con lo que le queda
de cuota de acogida en la opinión pública. Otro factor decisivo podría ser la
proeza romántica de Humala, cuya causa ha dejado un rastro de simpatía, y que
ha nacido desfallecida en el corazón de esta tierra. Podría quedar como una
fuerza motivadora de un derribamiento de Fujimori, antes del tiempo
establecido. Pero siempre quedaría el interrogante creciente de qué vendrá
detrás mejor que lo pasado, que ya la gente comienza a plantearse. Y no quiere
meterse de nuevo en otra trampa.
De todo este mundo, solamente una
cosa hay bien cierta: que el pensamiento nacional (o, mejor, el pensamiento
limeño) no representa ni ésta ni otras singularidades que hay en el Perú, y que
acertar en el centro mismo de una cosa tan compleja como es nuestro pueblo exige
una especial capacidad de discernimiento, un saberse poner en el lugar del otro
y un proyecto político consecuente.
De otro modo los loretanos seguiremos bandeándonos de
acuerdo con nuestros intereses inmediatos, mientras el proyecto político no
logre emerger de su misma fuente.
Joaquín García es historiador, director de CETA -
Iquitos.
Piura:
Representación nacional mediante el distrito
electoral múltiple
Bruno Revesz
A mediados de setiembre, cuando el
Canal N difundió el tristemente célebre vídeo, 16 instituciones piuranas
miembros del grupo Propuesta Regional publicaron un manifiesto en el que
declaraban que no sólo era "de
fundamental importancia" que "el asesor del SIN sea juzgado al más
breve plazo" y desmontado "el aparato de control, chantaje y corrupción",
sino también "que las regiones estén presentes en la Mesa de Negociación
que facilita la OEA, que jugará un rol clave en los procesos que se avecinan.
Por ello, cuando menos deben ser incorporados los alcaldes de las tres ciudades
más grandes fuera de la capital".
El sentimiento general es que
nunca como en este Congreso la llamada "representación nacional" se
ha distanciado tanto de la sociedad nacional, y esto es particularmente vivido
en las regiones diferentes de Lima, expropiadas de su presencia política.
Herencia de 10 años de autoritarismo, predomina ahora un vacío político
insostenible entre los gobiernos locales y la concentración
"nacional" del poder, convirtiendo a los peruanos en ciudadanos de
segunda clase. Sin expresiones y representaciones propias de su unidad, las
regiones (los departamentos) han quedado marginadas de la vida nacional,
disolviéndose los fundamentos de una verdadera cultura política. Por eso la
urgencia del restablecimiento del distrito electoral múltiple.
Estupefacción horrorizada de los
piuranos al constatar que los negociadores del oficialismo y de la oposición se
manifestaban incapaces de ponerse de acuerdo sobre un punto tan elemental como
borrar de un plumazo la perversidad de la uniformidad territorial en los procesos
electorales. Dos meses después del vídeo, la mesa de la OEA es percibida, al
igual que el Congreso, como representando escasamente a la Nación y a su
pluralidad.
No sólo personalidades como el
arzobispo Óscar Cantuarias o el ingeniero Alberto Joo, presidente del CTAR,
sino todo lo que cuenta Piura de movimientos sociales, organizaciones e
instituciones, llámense Frente Cívico, Universidad o Colegios Profesionales,
así como los principales medios de comunicación (diarios El Tiempo y Correo, Radio Cutivalú) se han pronunciado en las últimas
semanas, en forma unánime, y hasta la saciedad, en favor de una reforma
electoral que permita al país y a las constelaciones societales que lo
conforman recuperar la posibilidad de fiscalizar a nuestros representantes en
el Poder Legislativo y construir lo nacional y la representación nacional a
partir de la diversidad de las regiones (incluyendo a Lima como ente
específico).
En coordinación con la Macro
Región Sur, que agrupa a los departamentos de Apurímac, Arequipa, Cusco, Madre
de Dios, Moquegua, Puno y Tacna, se envió al presidente de la Comisión
Permanente de la OEA en el Perú una comunicación en torno a la impostergable
necesidad de contar con un distrito múltiple para las próximas elecciones,
rechazando tanto el distrito único como el monstruo "salomónico" del
distrito mixto y así dejar constancia de que la Mesa de Diálogo ha conocido la
posición de las provincias del Perú (casi diez millones de electores).
Un editorial del Correo de Piura del domingo 12 de noviembre
expresa de manera gráfica este malestar e indignación de la sociedad civil
regional al recalcar que es imposible construir el futuro y seguir
"mirando como espectadores silenciosos y disciplinados que el poder
monopólico de una casta, concentrado en Lima, siga conduciendo los destinos del
país".
Bruno Revesz es politicólogo, investigador del CIPCA
- Piura.
Arequipa:
Fe perdida, y no precisamente en la Virgen de Chapi
Patricia Salas O'Brien
Arequipa está indignada. En el
centro de la ciudad vemos día a día manifestaciones diversas que expresan su
descontento ya sea en marchas, lavando banderas, en eventos culturales y,
últimamente, aplaudiendo y llevando ayuda a los reservistas de la marcha de
Humala.
Pero eso no es todo: Arequipa ha
perdido la fe; y no por supuesto en su Mamita de Chapi, sino en el país. Por
todas partes, hombres, mujeres y niños declaran que ya no se puede creer en
nada ni en nadie, que la política es una payasada y que decir Fujimori es lo
mismo que Montesinos, que todo son cortinas de humo, que todo está tan podrido
que es imposible saber cuál es la verdad, ésa que hay que defender.
Por si esto fuera poco, los
políticos a cargo de la transición aparecen enredados y desorientados, y dan la
sensación de absoluta ineficiencia e incapacidad para encontrar las soluciones
y para representar a la ciudadanía, que lo que quiere es ver los cambios.
Incluso, se está perdiendo la confianza en que la oposición logre reunir la
fuerza o la organicidad suficientes para vencer el autoritarismo y la
corrupción.
¿Los sentimientos de los
arequipeños se parecen mucho a los del resto del país? Es una prueba de la
magnitud del problema político. ¡Triste forma de generar consenso nacional!
Sin embargo, desde aquí podemos
dar cuenta de dos procesos que nos parecen de gran interés para el futuro: la
emergencia de nuevos liderazgos y la propuesta de la Macro Región Sur.
Respecto de lo primero, el alcalde
provincial de Arequipa es un personaje que logró su puesto con un voto
afirmativo, esperanzado. Esta vez no se votaba por el mal menor; por el
contrario: el sentimiento era que la ciudad ahora sí podía pensar en el futuro.
No es pues casual que desde las primeras marchas contra el fraude la población
concurriera casi espontáneamente a la Plaza de Armas a manifestar su
descontento y, a gritos, hiciera salir a su alcalde para que les dijera un
discurso y los acompañase por las calles.
Pero el alcalde provincial no es
el único: hay otros personajes muy interesantes, como el burgomaestre distrital
de Miraflores, que encabezó uno de los grupos que salió de Arequipa en la
Marcha de los Cuatro Suyos y que cotidianamente está al frente de alguna
manifestación de protesta; el representante del Defensor del Pueblo en
Arequipa, cuya actuación se ha ganado el respeto de la ciudadanía y la prensa;
y el anterior presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Arequipa, hoy
a cargo de la Secretaría Técnica de la Macro Región Sur, quien se ha comprado
el pleito de la lucha por la descentralización en el país y por la concertación
para el desarrollo del sur.
El otro elemento movilizador, la Macro Región Sur, es
un proceso generado desde las Cámaras de Comercio del Sur y está comprometiendo
a los alcaldes provinciales, a organismos no gubernamentales, a universidades y
otras instituciones de la sociedad civil a trabajar en un programa de
concertación de esfuerzos en contra del centralismo y de cara al desarrollo de
la región que comprende Arequipa, Moquegua, Tacna, Puno, Cusco y Madre de Dios,
con una visión de integración y especialización económica entre sus diversos
espacios y con el objetivo de llegar a mercados internacionales.
Patricia Salas O’Brien es socióloga, docente de la
Universidad Nacional San Agustín de Arequipa.
Cusco:
Distancia no es lejanía
Alberto Delgado
Perplejidad e incredulidad.
Asombro e indignación. Y, paradójicamente, impotencia y lucha en las calles.
Son los sentimientos y hechos ante cada nueva información que colma de abyectas
verdades lo que se sospechaba y de estupor las conciencias. Esta no es una
región pasiva: luego de tres lustros de inacción, en tres años ya van más de
diez paros y más movilizaciones, aporte regional en procura de la democracia,
el desarrollo y la descentralización; y ahora es nítida también por la
eticidad.
Esta sostenida eclosión social se
fue afinando ante el tercer período de Fujimori. Así, antes del 14 de
setiembre, en decenas de ómnibus llegaron al Cusco, capital del departamento,
cada una por su lado, a su tiempo y estilo, las movilizaciones de Espinar el 5
de setiembre y La Convención el 12. Marchas que recorrieron más de 200
kilómetros con radicalidad anticentralista, expresando la incomodidad ante el
poder asentado en Lima y en esta ciudad.
Estas críticas, de las provincias de
esta provincia, al gobierno y Estado fujimoristas, llegaron con propuestas y no
con la mano estirada, planteando soluciones e indicando que pueden manejar su
desarrollo. Pero pasó lo del 14 y lo del 16 de setiembre. Así, el Valle Sagrado
recuerda cómo el 18 retornaban los convencianos en sus ómnibus con banderolas y
pancartas, no derrotados sino con la esperanza de que su lucha continuará ante
un futuro gobierno y Estado, para ser escuchados y atendidos por justicia
democrática y descentralista, pues Fujimori no era ya el interlocutor político
ni ético.
Ante la revelación del vídeo, el
Cusco llevó adelante otro paro; y ante el insolente retorno de Montesinos, una
enorme movilización fue la respuesta; anunciándose otras ante el robo,
extorsión y acumulación ilegal de millones en bancos extranjeros. Si bien la
región muestra un profundo rechazo, aún no logra cuajar una propuesta política
democrática de desarrollo. Se subrayan aspectos parciales como la oposición a
la creación del CEPRI Turismo, se objeta y denuncia cuanta inmoralidad se
consentía e incubó en las oficinas públicas. Pero una propuesta integral, la
revitalización de los partidos y la afirmación de liderazgos, nada de nada. No
todo es color de rosa para la dignidad: se debe fortalecer las instituciones
políticas y luchar contra el deseo de ser cabezas de ratón y no temer a
concertar si ello obliga a ser cola de león.
Pero nadie esperaba ver el
incontenible supurar de corrupción, cinismo y mutua delación. Este escenario
tiene a la distancia como aliado, atrapa a esta parte de la ciudadanía como si
fuera innecesaria para la búsqueda de salidas a la situación de iniquidad
social. Distancia construida en 180 años de República, tiene a esta región
lejos de las negociaciones del Country Club, de los debates y escaramuzas del
Congreso, o como observadores de los ingresos y salidas furtivas e histriónicos
juegos policiales del grupo asentado en el Palacio de Pizarro. Sus persistentes
actos expresan que su grotesco poder se les escapa, y aun en su derrumbe siguen
soberbios, extendiendo enigmas, mezquinando información, convencidos de que
todavía pueden poner condiciones o dejar sólo "una parte del poder",
como lo dijo Absalón descubriendo un lapsus
o acto fallido.
Reitero: la distancia no es lejanía; es un sentimiento
parecido al que se vivió ante la irrupción de los oficiales Ollanta y Antauro
Humala. Por eso vimos piquetes y pintas en las calles con saludos al valor y
entereza de estos soldados. Y en los diarios y oficinas locales, cada vez menos
fujimoristas; ahora dicen ser "independientes". Nuevo clima social.
Pero parecieran temer a que la movilización ciudadana sea parte de la sanación
política y ética del país. Las elecciones llegarán con sus días. Es vital hacer
justicia, concertar, aceptar nuevos liderazgos, partes de la necesaria catarsis
social.
Alberto Delgado es historiador, columnista del diario
El Comercio del Cusco.
Ayacucho:
Crítica y condena abierta a Fujimori y Montesinos
José Coronel
Los sentimientos que predominan,
especialmente en la población urbana, son la indignación y la vergüenza.
Indignación por el nivel de corrupción que abarca al gobierno en su conjunto,
en medio de tanta miseria; y vergüenza porque no supimos contribuir a evitarlo,
por ejemplo en las elecciones generales.
En este escenario se incuba la
duda generalizada sobre la gestión de las autoridades del departamento (CTAR,
Concejo Municipal, Proyectos Especiales dependientes del Ministerio de la
Presidencia), en medio de informes recientes de auditorías como la practicada al
Proyecto Especial Sierra Centro Sur, que revela una situación de agudo
descrédito de la autoridad en diversos niveles.
La ciudad de Ayacucho representa
actualmente el 34,71% de la población departamental, y es el escenario
principal de las expresiones de protesta ciudadana de la región. Los sectores
sociales medios y urbanos populares, formados por estudiantes universitarios,
los de institutos superiores, profesores de los diversos niveles, profesionales
y trabajadores de los diferentes sectores, pequeños y medianos comerciantes,
artesanos que residen en el casco urbano y los barrios tradicionales de la
ciudad, asumen una actitud crítica y de abierta condena al gobierno del
presidente Fujimori y su asesor Montesinos. Las organizaciones de base
existentes en la ciudad de Ayacucho, en coordinación con el Frente de Defensa
del Pueblo, organizaron una serie de paros y marchas en 1999 y el 2000.
Los sectores sociales medios de
ciudades de provincias como Huanta, Tambo, Cangallo, Puquio, Cora Cora,
conforme muestran los resultados de las elecciones generales de abril y mayo,
optaron por el cambio, y esta tendencia se ha incrementado con el torbellino de
acontecimientos de los últimos meses. La demanda central de los sectores
sociales medios del área urbana es la remoción del conjunto de las autoridades,
en la perspectiva inmediata de la descentralización, la constitución de un
gobierno regional (electo) con capacidad de decisión y ejecución, como una
alternativa de gobierno creíble y confiable desde donde reconstruir la
institucionalidad de un Estado de derecho y enfrentar los retos del desarrollo.
Así, el 18 y 19 de este mes
Ayacucho se apresta a ser sede del III Encuentro de Frentes Regionales,
Asambleas, Comités Cívicos y Mesas de Concertación del Perú para formular
propuestas de una descentralización democrática del país.
En cuanto al área rural, es una
constatación que el campesinado ayacuchano votó mayoritariamente por la
candidatura de Alberto Fujimori, y sobre su percepción de la coyuntura sólo
anotaremos algunas impresiones nuestras obtenidas a partir de entrevistas
recientes en los distritos de Santillana, Luricocha y Huanta. Las
manifestaciones han sido de incredulidad, sorpresa y aceptación final de
"la salida del chino", manteniendo, empero, su desconfianza frente a
los otros candidatos que participaron en las campañas electorales de abril y
mayo y reclamando un candidato nuevo que garantice seguridad, estabilidad y
atención al sector agrícola, así como mayores recursos para sus municipios
distritales. La capital de departamento es vista como reproductora del
centralismo en el ámbito regional.
Entre el campesinado entrevistado
predominan las preocupaciones inmediatas de su entorno familiar, comunal y el
gobierno local distrital. Si bien el cambio de gobierno los perturba, no motiva
expresiones de respaldo al presidente Fujimori ni coordinaciones con
dirigentes. Estos últimos son escasos y están divididos: ni Vamos Vecino, ni
Perú 2000 ni Cambio 90 muestran iniciativas; tampoco los funcionarios
estatales, hasta hace poco activistas políticos del gobierno.
El reto de las organizaciones existentes y de las que
surjan consiste en lograr articular los intereses locales y sectoriales,
construyendo consensos que permitan elaborar una propuesta regional participativa
capaz de motivar la asunción de responsabilidades, al mismo tiempo que permita
negociar en mejores condiciones con el nuevo gobierno.
José Coronel es antropólogo, investigador de IPAZ,
Ayacucho.
Huancayo:
Desencanto y frustración con el "chinito" y
su gente
Gustavo Reyna
En las últimas semanas, los temas
que más han concitado la atención de la ciudadanía huanca son los referidos a
la cadena de acontecimientos del proceso político que vienen sucediendo en el país
producto de la acelerada descomposición del régimen fujimorista.
Las opiniones apasionadas a favor
y en defensa de Fujimori y de su ex asesor corrupto Montesinos han desaparecido
como por encanto de los labios de las personas de los sectores populares y
medios que simpatizaban con ellos, así como de los de aquellos funcionarios
"ayayeros" que se la jugaron fraudulentamente por la re-reelección
del dictador con el uso indebido de los recursos del Estado. En el ciudadano
común ex adherente del fujimorismo prima hoy un sentimiento de desencanto y de
frustración porque la realidad les ha demostrado que el "chinito" y
los parlamentarios en los que confiaban y defendían, muchas veces con pasión y
vehemencia, han resultado ser unos fantoches de la mafia de Montesinos y de la
cúpula militar antinacional.
Al referirse a las millonarias
cuentas bancarias de Montesinos, y acudiendo a su sentido común, que es el de
muchos huancaínos, un taxista dice: "¡Qué tal Chino! ¡Quién podría pensar
que Montesinos mandaba y gobernaba en el Perú, y que Fujimori haya sido sólo
pantalla. No creo que éste sea inocente y que no sepa nada. Él también debe
haber robado".
Opinión compartida por los
estudiantes universitarios de la UNCP: según un sondeo efectuado hace poco en
sus ambientes, el 67% de los entrevistados opina que Montesinos era esa especie
de zar que gobernaba el país, y el 87% considera que Fujimori debe renunciar
por cómplice e inmoral.
Por el lado de las organizaciones
políticas democráticas, como el Frente Cívico de Huancayo, que agrupa a la
CGTP, al SUTEP, a la Red Regional de Mujeres y al Colectivo de Mujeres por la
Democracia, el Movimiento A.A. Cáceres, a jóvenes universitarios y algunos
partidos políticos de oposición, se están realizando una serie de acciones como
el lavado de las banderas todos los viernes al mediodía en el céntrico parque
Huamanmarca. Dora Gómez, docente universitaria y presidenta del Colectivo de
Mujeres, señala que estas acciones son el inicio de muchas más del pueblo
huanca en su lucha por la restitución de la democracia, en contra de la
inmoralidad y corrupción del gobierno; y en el ámbito local, por la no
privatización por el fujimorismo de Electro Centro, por no tener éste solvencia
moral y haber hecho uso oscuro del dinero de las anteriores privatizaciones.
Por otro lado, la sublevación del
teniente coronel Ollanta Humala ha generado un sentimiento de simpatía de un
gran sector de la ciudadanía. Humala es percibido como un militar valiente que
busca reivindicar al Perú andino y postergado. A diferencia de los otros
políticos del gobierno y de la oposición, que se hallan en las alturas
envueltos en sus contradicciones, divorciados de las demandas reales de la
ciudadanía, este oficial encarna las aspiraciones de un verdadero cambio y
moralización que el país demanda. Las cada vez más numerosas simpatías por
Ollanta, la disconformidad contra el gobierno y la percepción de la ciudadanía
huanca de la falta de unidad y de liderazgo lúcidos y coherentes en la
oposición son expresiones de la magnitud de la crisis política nacional en esta
parte del país. Si bien aquí Toledo goza de cierta simpatía en un gran sector
de ciudadanos, no ha logrado ganar la adhesión del conjunto de los electores
por sus opiniones muchas veces contradictorias.
En este escenario, es bastante notoria en las
conversaciones la preocupación de la ciudadanía por la actual crisis recesiva
de la economía nacional, por sus posibles impactos en los ingresos y en la
generación de empleo. Existe la impresión de que los próximos años serán de
ajuste de cinturones por culpa del fujimorismo.
Gustavo Reyna es sociólogo, docente de la Universidad
Nacional del Centro.
Trujillo:
Rabia e incertidumbre por el futuro
Sigifredo Orbegoso
La percepción de los trujillanos
sobre algunos hechos fundamentales del momento político actual podría ser
resumida de la siguiente forma.
En relación con el pasado y el
futuro del binomio Montesinos- Fujimori, la opinión predominante es que se
trata de una sociedad de intereses, utilidades y complicidades. El uno necesita
del otro, y a la inversa. Nadie cree que Fujimori ignoraba lo que hacía
Montesinos, ni que era ajeno a la corrupción que corroe los cimientos de las
llamadas instituciones tutelares. Sin embargo, para el pueblo las razones del
divorcio constituyen una incógnita; incluso se duda de que tal rompimiento sea
real. Según la respuesta, se infiere si la persecución es verdadera o una
simple farsa. En cualquier caso, la gente de toda condición se pregunta:
"¿cómo irá a terminar todo esto?".
Respecto a la Mesa de Diálogo
propiciada por la OEA, la ciudadanía siempre se ha mostrado pesimista. Y esto
ocurre porque simplemente no cree en la sinceridad del gobierno. Se da cuenta
de que hay demasiada "mecedora" de por medio. Se considera que para
que el gobierno ceda, será indispensable la presión interna y la internacional.
Son conscientes de que una cosa son las palabras y otra los hechos y las
decisiones.
La insurrección del comandante
Humala ha sido vista por algunos trujillanos como un grito de protesta de un militar
asqueado de las arbitrariedades y de la corrupción de los altos mandos de su
institución, a la que tanto quiere. Sin embargo, algunos estiman que debió
coordinar con otros camaradas de armas, aunque hay también quienes creen que
tal coordinación se llevó a cabo pero luego algunos se "chuparon". No
faltan tampoco los que piensan –aunque son muy pocos– que todo esto podría ser
una maniobra del mismo gobierno. Otros, más allá del grito de protesta,
pretenden juzgarlo como un militar con pretensiones de caudillo, como un
potencial candidato o ideólogo de un futuro movimiento o partido político.
De otro lado, aunque no existe una
verdadera conciencia del problema, es notoria la tendencia de la ciudadanía por
la adopción del distrito electoral múltiple.
El problema principal que moviliza a los trujillanos
con vista al cambio es el económico. La falta de trabajo y el incremento
paulatino pero permanente de los precios se está reflejando en un fenómeno de
ansiedad y malestar cada vez más creciente. Este es un factor importante que
podría actuar como catalizador de actos de violencia si el problema político no
se resuelve cuanto antes. En verdad, con las sorpresas que se producen casi
todos los días existe no sólo desencanto sino también rabia y desorientación por
lo que vendrá en el futuro.
Sigifredo Orbegoso es rector de la Universidad César
Vallejo de Trujillo.
Chimbote:
Se está recuperando la conciencia ciudadana
Fernando Andrade
Chimbote es una de las ciudades más
afectadas por la recesión económica, dado que la parálisis de la producción
pesquera y las modificaciones del sistema de trabajo que impusiera el régimen
laboral con la contratación temporal han conducido a una enorme masa laboral al
subempleo, con niveles salariales por debajo del mínimo. Asimismo, el
desmontaje de los sindicatos conserveros y el despido masivo de los
trabajadores de las empresas estatales privatizadas como Siderperú, Pescaperú,
Telefónica e Hidrandina ha provocado la desocupación de miles de trabajadores,
y la quiebra de los productores agrarios la expulsión de mano de obra del campo
a la ciudad.
Estos jóvenes y adultos
desocupados o subocupados permanentes fueron la base de las protestas sociales
masivas y explosivas que se han dado aquí. En nuestro puerto se votó
mayoritariamente contra la re-reelección, y hubo movilizaciones masivas como el
"chimbotazo" del 19 de mayo, cuando se repudió la presencia de
Fujimori en la ciudad. En Chimbote la gran mayoría está por el cambio de
gobierno y con la expectativa de la creación de nuevas fuentes de trabajo
digno. No obstante, la desorganización social provocada por la debilidad de los
sindicatos y la desarticulación de las organizaciones vecinales dirigidas desde
el municipio que controla el fujimorismo le imprimen un sello aún espontáneo al
movimiento.
Se ha iniciado, sin embargo, un
proceso de reconstrucción del tejido social. La crisis moral del gobierno ha
acelerado el proceso de movilización y organización de la ciudadanía en rechazo
al régimen. Acciones lideradas desde el Frente de Defensa y Desarrollo de la
Provincia del Santa, la Coordinadora de ONG por la democracia y partidos como
Perú Posible combinaron las movilizaciones de protesta con actitudes
innovadoras y de resistencia cívica como el lavado de la bandera, vigilias y
caminatas por un nuevo amanecer democrático. Esa actividad social no se
manifiesta, empero, en un accionar político partidario.
El Frente de Defensa y Desarrollo
de la Provincia del Santa ha recogido de manera unitaria gran parte de la
representación del pueblo organizado y ha encabezado todo el último proceso de
lucha, creando un espacio unitario contra la dictadura y por la democracia.
Además, ha ido abriendo paulatinamente un espacio de propuesta por la regionalización
y aportando en la construcción de un liderazgo regional.
Está claro que mientras Fujimori
permanezca en el poder con la cúpula militar fuji-montesinista y mientras no se
acuerde una agenda social y se proceda a la reestructuración del aparato político
del Estado, no se logrará una transición de la dictadura a la democracia. El
Frente de Defensa está convocando un paro provincial y una segunda marcha de
los cuatro suyos hacia Lima antes de fin de año para lograr la renuncia de
Fujimori y la instalación de un gobierno de emergencia, condición vital para el
proceso de transición.
Por otro lado, la exigencia del
distrito múltiple se ha convertido en una bandera común que debe permitir
lograr una representación parlamentaria que responda a los intereses regionales
y sectoriales. Sin embargo, hay una gran decepción hacia la oposición encarnada
en los congresistas, que aparecen restringiendo el plano de la confrontación
con la dictadura al diálogo en la OEA y rechazando o torpedeando el espacio de
la movilización unitaria del pueblo. De ahí que la imagen de Toledo haya
crecido, dada su persistencia en la acción callejera y su permanente lucha por
la renuncia de Fujimori. Este hecho, lamentablemente, no es canalizado por su
organización: Perú Posible adolece de debilidades organizativas y carece de
propuestas concertadoras con los diversos sectores organizados de la provincia,
lo que se manifiesta en la menor convocatoria de su última presentación en
Chimbote.
En resumen, vivimos un clima de incertidumbres, expectativas
y cambios muy rápidos que favorecen el desarrollo de una conciencia ciudadana
respecto de la necesidad de recuperar nuestros valores como ciudad y país.
Fernando Andrade es analista político e integrante
del Frente de Defensa del Santa.
Tacna:
Esperando que se vayan los traidores a la patria
Henry Rondinel
Martha Hildebrandt llora hoy 13 de
noviembre, justo a un año del insulto que nos lanzó a los tacneños de "ser
unos llorones" porque reclamábamos por la traición a los intereses del
Perú cuando se firmaba el acta llamada de ejecución del Tratado de 1929.
Hildebrandt devolvió la medalla que le había dado, por propia iniciativa, el
alcalde de Tacna, pero lo que no nos restituyó el fujimorismo, que ella
representa, fue nuestro derecho a tener un puerto en Arica, que es básico para
nuestro desarrollo y para acabar con nuestra dependencia del norte chileno.
El pueblo de Tacna está desocupado
y golpeado porque se han disminuido las disposiciones de excepción para las
zonas de frontera desde la carta de intención firmada con el Fondo Monetario
Internacional de 1993, lo que ha generado el declive de la ZOTAC (Zona Franca
de Tacna), que compensaba en algo las ventajas que tiene la ZOFRI (Zona Franca
de Iquique) para el desarrollo del comercio y la industria en Chile. Además, se
sufren los efectos del fuerte centralismo que se ha acentuado con el modelo
neoliberal, ya que por estar a 1300 kilómetros, en el punto más alejado del eje
de la actividad económica que es Lima, sentimos más el impacto de ese abandono.
Por eso, cuando el comandante
Humala se levanta en Tacna, la gente trata de reproducir la gesta de Francisco
Antonio de Zela del 11 de junio de 1811, cuando un criollo recaudador de
impuestos para los españoles decide, junto al cacique José Rosa Ara, dar el
primer grito de libertad contra el rey de España. Zela, igual que Humala, llevó
adelante un movimiento que no tuvo respuesta inmediata, que en esa época
despertó la conciencia para rechazar la opresión. Hoy los tacneños, a riesgo de
ser acusados –como ya lo fueron hace un año, por Francisco Tudela– de padecer
de "patriotismo enfermizo", están en insurgencia.
Casi a diario se produce la
concentración en la Plaza de Armas para dar la partida a un nuevo contingente
de reservistas del Ejército que se organizan espontáneamente y cuentan con el
apoyo del pueblo, que llega hasta allí con víveres, ropas, abrigo, medicinas y
dinero para que puedan movilizarse, quizá sin rumbo definido, pero con la meta
segura de derrotar al régimen de Fujimori y Montesinos. Hay quienes han
calificado este andar de los reservistas, que rechazan a los partidos y grupos
políticos, como una cortina de humo o como una maniobra de Montesinos; muchos
de ellos son conscientes de que tal cosa podría ser cierta, pero no les
interesa, porque ya encontraron un rumbo para dar rienda suelta a su protesta.
Los tacneños rechazan la farsa
–que vendió el gobierno en su campaña– de que se ha liquidado los asuntos
pendientes con Chile; más aún: rechazan lo que está ocurriendo, puesto que a un
año de la seudoliquidación del Tratado en Arica, donde deberíamos tener un
puerto tenemos un muelle que no ha recibido ningún barco; sin embargo, allí el
Estado peruano está gastando 50 millones de soles para mantener una burocrática
administración de ENAPU.
La protesta contra el gobierno
traidor al mensaje que se les transmitió a los soldados en el cuartel, la burla
al sacrificio de Bolognesi y Alfonso Ugarte con los bravos defensores de Arica,
sumado a la situación actual de miseria y desocupación, motivan que la sociedad
tacneña aplauda a los reservistas que se organizan para marchar, mientras que
los ciudadanos lanzan maíz a los militares cuando pretenden hacer sus
actuaciones cívicas, cuestionándoles su cobardía para enfrentar el problema de
una cúpula que se enriquece y oprime a los que integran esta institución.
Para la gente de Tacna está claro
que Fujimori tiene que ser un coacusado de Montesinos. Se han postergado los
problemas principales que son de más agua para el campo y mejores posibilidades
para desarrollar económicamente el sur, para exigir que se liquide el gobierno
de Fujimori.
¿Qué esperan los tacneños? ¿Qué quieren en el futuro
inmediato? Lo vemos cuando, al desfilar los reservistas, la gente no sólo los
aplaude sino que al verlos pasar los acompaña en su marcha. Lo que esperan es
que se vayan los traidores a la patria, Fujimori y Montesinos, y con ellos la
cúpula militar, diplomática y burocrática de los últimos diez años.
Henry Rondinel es ex diputado y director de Radio Uno
de Tacna.