Karin Elmore
Festival para la cultura
Luis Guillermo Salazar
A pesar de tener una agenda maratónica con su trabajo en el Centro de Artes Escénicas de la Municipalidad de Lima, Karin Elmore, una de las bailarinas más talentosas e importantes de nuestro país, nos dejó conversar con ella a propósito del III Festival de Danza y Teatro de Lima. Hoy está dedicada exclusivamente a esta labor y a las actividades del nuevo Parque de Lima, en especial a la constante creación de espacios para mantener vivo el interés por las artes escénicas en el Perú.
Son la una y media de la tarde y el enorme hall del Teatro Segura está lleno. Karin Elmore acaba de dar por concluida una reunión de trabajo del Centro, sube rápidamente hacia su oficina, firma cientos de cartas y comenzamos la entrevista. Por estos días está dedicada al III Festival de Danza y Teatro de Lima, que reúne a veintinueve destacadísimas agrupaciones de Italia, Francia, España, Chile, Argentina y el Perú. Además, ha creado una sección de este festival llamada Teatro Express, que consiste en la muestra de las más importantes producciones nacionales de los últimos cinco años.
Su labor como directora del Centro de Artes Escénicas de la Municipalidad de Lima está destinada a la constante creación de espacios donde se desarrollen las artes escénicas, para todo tipo de público: Nosotros con el Centro quisimos no sólo hacer una institución programadora de espectáculos, sino una institución que rescate velozmente las demandas y las necesidades sociales. La cultura en realidad es un derecho. Cualquier Estado de derecho se ocupa de crear bienestar a la población, pero eso aquí no sucede. La cultura normalmente se entiende aquí como un accesorio, no como un instrumento de desarrollo humano. En las grandes civilizaciones del mundo hay una asociación entre el desarrollo y el desarrollo del arte y la ciencia; no hay ninguna civilización que se haya desarrollado con esto divorciado. Cómo es posible que un país con una cultura milenaria como la nuestra no tenga una política cultural. Esta es otra de las fallas que atentan contra nuestro trabajo, porque nosotros no tenemos un entorno que nos favorezca, que nos ayude, que incentive el amor por el teatro, por la música.
A pesar de que este año no ha habido tanta acogida del público, debido a la coyuntura política y económica, Karin piensa que es justamente en este momento que no se puede retroceder: Estamos absolutamente convencidos de que el arte tiene potenciales casi preventivos, médicos. Definitivamente se puede vivir mejor teniendo acceso a la cultura: mejora la calidad de vida, mejora tu percepción de las cosas, se amplían tus horizontes, se abren espacios en las mentes de las personas, la gente aprende a ser más tolerante, a conocer. Pero como vivimos en una sociedad compleja, no se pueden ignorar los problemas del entorno, como la escasez de medios económicos para venir al teatro, o la pérdida de interés por la cultura por la falta de estímulos. Entonces, hay que trabajar en muchos flancos paralelamente.
El Centro de Artes Escénicas fue una idea de Karin después de su paso por el Museo de la Nación. Le presentó el proyecto al alcalde Alberto Andrade, que por esos momentos ya estaba trabajando con Luis Lama en el Centro de Artes Visuales. Desde entonces han pasado ya cuatro años.
Karin está convencida de que el trabajo por la cultura es complejo y a muchos niveles: Debemos, por un lado, potenciar la formación profesional de los artistas peruanos, que está en muy bajo nivel, y, por otro, potenciar el desarrollo de las producciones nacionales. Por otra parte, la captación de nuevos públicos con programas dirigidos a niños en los conos (tenemos un programa de ópera para niños) o programas de relación con los jóvenes. De verdad tenemos mucho trabajo, porque son muchos problemas para resolver a la misma vez, en una situación que uno no sabe si va a durar dos años más, o si de pronto termina la gestión del alcalde Andrade, viene otra persona y deshace lo que hemos hecho, porque ésa es lamentablemente la realidad. Entonces tenemos que trabajar muy rápidamente para crear unas bases sólidas y una necesidad en nuestro campo, un poquito en cada área: un poquito en los niños, un poquito en los profesionales, un poco en el público.
Karin Elmore realizó estudios de danza en Nueva York y trabajó por muchos años en Europa, en diversas compañías y montajes. Después de realizar un trabajo similar al del Centro, decide regresar al Perú y dedicarse a su actual labor. Así, luego de una lesión se dedica por completo a su labor de promotora cultural.
Finalmente, Karin mira el reloj y termina: Esta tarea que tenemos de buscar nuevos espacios, durante el próximo año vamos a realizarla de manera descentralizada. Queremos encontrar nuevos espacios de comunicación porque creo que también los jóvenes viven en otro tiempo, en otro ritmo. Pretender que puedan conectarse con una actitud contemplativa a veces es un poco absurdo, como ya anacrónico. Pensamos hacer algunas intervenciones en los mercados, los centros de trabajo y las discotecas.