Activismo informático pro derechos humanos

“Wilfredo, ¿por qué no escribes una carta a...?”

Wilfredo Ardito Vega

En los tiempos de un Poder Judicial ineficiente aún, la acción directa hacia las empresas que vulneran derechos fundamentales termina siendo la forma más eficaz de intervenir... Este activismo informático está interesando a nuevos adeptos cada día.

 

Cuando, en marzo de 1999, Saga Falabella publicó un encarte con 56 fotos de modelos rubios, hice circular una carta cuyos firmantes se comprometían a boicotear las tiendas de Saga hasta que no cambiara su publicidad racista. La carta, con cuatro páginas de adherentes, fue faxeada a los cuatro locales de Saga y enviada por mail a la principal de Falabella en Chile y al corresponsal de El Mercurio en Lima.

"No te ilusiones", me dijo una amiga desde Santiago: "Jamás verás un moreno en una publicidad de Falabella".

Esa misma semana llegó a IDL una carta de Inés de Guerrero, la gerenta de Marketing, asegurándonos que en Falabella no se practicaba ninguna discriminación y que revisarían su enfoque publicitario. A los pocos días, una modelo negra rompió la monotonía de los encartes de Saga, y en los meses sucesivos se han visto rostros morenos, orientales y mestizos en la publicidad de esta empresa (sólo los niños siguen siendo invariablemente rubios). El efecto inmediato es que su publicidad es hoy mucho más cercana a los clientes. "Se parece a mí", suelen decir las secretarias de IDL por las nuevas modelos. Por otro lado, se rompe el estereotipo que restringía la belleza a una determinada raza.

El caso Saga demostró a muchas personas que las empresas dan importancia a su imagen... y que los clientes pueden tener peso en las decisiones que aquéllas tomen. Esto lo han descubierto los consumidores en los países desarrollados hace ya un buen tiempo, pero todavía es un fenómeno incipiente en el Perú.

Generando conciencia y señalando esponsabilidades

Un mensaje por Internet permite levantar conciencia sobre un determinado problema, sea medicamentos prohibidos o virus informáticos, pero sé que a mucha gente le disgusta recibir mensajes de desconocidos con cadenas, chistes u ofertas. Por ello, sólo pido su adhesión a las personas que conozco, aunque generalmente llegan muchos mensajes de desconocidos de buena voluntad. Es importante también referirse a hechos concretos: al recomendar el uso del cinturón de seguridad (como ahora hacen el alcalde de Lima y RPP), mencioné a la doctora Cárdenas, magistrada de Huancayo, que a fuerza de mi insistencia decidió usarlo y que gracias a ello salvó la vida cuando el vehículo en que viajaba se estrelló cerca de Tarma.

Algunos textos tienen una acogida sorprendente: nuestra investigación sobre la venta de papas extranjeras en los restaurantes limeños fue difundida en periódicos, leída en programas de televisión y radio y hasta repartida como volante en Ayacucho durante una manifestación contra Fujimori. Probablemente, al plantear la relación entre McDonald’s y los campesinos de Andahuaylas, el tema involucró a todos los lectores y reveló un sorprendente nacionalismo.

En muchos casos, como el de Falabella, es preferible dirigirse a las oficinas centrales de una transnacional. Los funcionarios locales no siempre han sido capacitados para manejar su relación con los consumidores. La filial de Bayer sólo respondió las cartas de IDL sobre la muerte de los niños de Tauccamarca cuando conseguimos que también recibiera una serie de mensajes de respaldo de diversas organizaciones de Alemania. El mensaje era el mismo: exigíamos que se retirara del mercado el Folidol que según los informes periodísticos ingirieron los niños. En alemán y castellano, Bayer negó toda responsabilidad sobre lo ocurrido, pero como la campaña continuaba, a los pocos meses optó por retirar el Folidol y el gobierno aprovechó para prohibirlo definitivamente. El IDL y la Red de Alternativas al Uso de Agroquímicos ahora están siguiendo el proceso para obtener una indemnización para las familias afectadas, y Bayer ha hecho circular en zonas rurales unos almanaques donde se explican las precauciones que se deben tomar con los plaguicidas tóxicos.

Sin embargo, no siempre hay resultados positivos: hace unos meses se produjo el derrame de 5000 barriles de petróleo en el Marañón por la irresponsabilidad de la empresa argentina Pluspetrol. Veinte mil nativos y campesinos ribereños han sido afectados, pero la empresa no sólo no los ha indemnizado, sino que se ha rehusado a pagar la multa impuesta por el Estado. En lugar de auxiliar a los damnificados, Pluspetrol respondió a la campaña publicando un costoso aviso en los diarios en el que negaba los daños ocasionados. Se está escribiendo ahora a diversos periódicos argentinos y a las oficinas centrales de la empresa en Neuquén, pero todavía no hay visos de reacción. Cabe señalar que, a diferencia de Bayer, Pluspetrol es poco conocida y su imagen parece importarle menos. Además, los consumidores comunes pueden boicotear los productos Bayer, pero no las actividades de Pluspetrol.

De igual forma, es difícil enfrentar a quienes se amparan en el poder político: una campaña sobre Laura Bozzo llenó mi computadora de mails de apoyo (un millar diarios), pero el canal 4 se mantuvo en su estrategia perversa de embrutecimiento y manipulación. Realizar una campaña de firmas, faxes o mails requiere que la entidad a la que uno escribe tenga por lo menos un mínimo de vergüenza. Pero en todos estos casos, contribuye a generar conciencia sobre el problema.

No debe pensarse que se trata de un mecanismo al que sólo acceden quienes tienen correo electrónico: Liberación, Caretas, Beto a Saber, Signos, Expreso, "El Mirador" de El Comercio, la extinta "TV+" y el programa "Consumidores Ecológicos" de Radio San Borja son algunos de los medios que han permitido que muchas personas se enteren de estas problemáticas y puedan pronunciarse al respecto.

Exponiendo el racismo

Las campañas que han obtenido mejores resultados se refieren al racismo. En un país donde éste es un tabú y en el que al mismo tiempo las actitudes racistas pueden estar muy interiorizadas, a veces basta que a una persona o institución se le acuse de racista para que se produzca una inmediata rectificación.

En octubre escribimos al Instituto de Idiomas de la Universidad Católica para señalarles que su solicitud de profesores con "excelente presencia" podía acarrear serias sanciones legales contra la universidad. Muchos egresados le escribieron también. La señora Violeta Cáceres, jefa de Imagen, nos indicó que dicho requisito no volvería a aparecer en ningún aviso de la PUC, como se comprobó a las pocas semanas, cuando salió el nuevo aviso del instituto. Debe señalarse que el señor Aldo Higashi, director del instituto, está muy lejos de ser racista.

Así, estas cartas pueden ayudar a reforzar la posición de personas que rechazan el racismo y que involuntariamente terminan involucradas con publicidad o imágenes racistas. A veces parece ser que cierta inercia lleva a los periodistas a emplear las fotos que tienen más a la mano, pero las cartas de los lectores pueden ayudar a un editor comprometido a corregir este facilismo. Esto sucedió, por ejemplo, con Tito Castro, editor del suplemento "Orientación Vocacional" de El Comercio, quien después de nuestras críticas a una carátula donde sólo aparecían estudiantes rubios, decidió publicar un reportaje sobre las barreras raciales que enfrentan universitarios y egresados. Del mismo modo, luego de un mail nuestro firmado por unos 50 lectores de El Comercio, el doctor Roberto Lerner gestionó que las fotos de la colección "Padres de Hoy" incluyeran niños y padres mestizos, orientales, andinos y negros. El doctor Lerner nos indicó, además, que el racismo le parecía la más despreciable de las perversiones de las que el ser humano es capaz.

Muchas veces, la reacción inicial de una institución es negar todo sesgo racista en la publicidad para después realizar los cambios necesarios. En otros casos, sin embargo, parece ser que existe una intención consciente de mantener una publicidad racista, al punto que es difícil que las cartas de los consumidores hagan mella en esta posición. Esto ha ocurrido con empresas que buscan hacer hincapié en su aspecto foráneo, como Saga y Ripley.

Estas campañas relativas a la publicidad racista ayudan a que las personas se cuestionen respecto de fotografías que siempre han visto pero nunca han analizado. Probablemente, todos los que han firmado las cartas o leído los mails revisan de otra manera las fotografías de Saga o Ripley, y perciben de manera distinta los comerciales de arroz Costeño y pañales Huggies.

Nuevos canales de participación pública

Algunas instituciones públicas han establecido un sistema para atender directamente las demandas de la población. Quienes viven o trabajan en Miraflores tienen la posibilidad de dirigir mails al correo del alcalde Luis Bedoya de Vivanco... y éste lee y responde. De esta forma, los semáforos de la avenida Petit Thouars, los árboles sembrados en el parque María Reiche y algunas casetas de Serenazgo son fruto directo de la gestión de los vecinos. A veces, señala el alcalde, teme que los mails que recibe terminen por agravar sus úlceras. Otras veces, cuando se trata de una decisión de la Municipalidad, no hay nada que hacer (la tala de árboles en la avenida Arequipa). En otros casos, las decisiones se toman con lentitud, como las barandas en los parques que dan al abismo. Podemos no estar de acuerdo con Bedoya en otros aspectos, pero sin duda establecer un vínculo cercano con los vecinos es muy útil.

Otra instancia que buscó la opinión del público fue el equipo de Gestión Ambiental de Córpac, que después de meses de intercambiar mails accedió por fin a colocar en todos los aeropuertos los avisos que recuerdan la prohibición de fumar en lugares públicos. "¡Así que fuiste tú!", me dice una periodista alemana colaboradora de esta revista y adicta al tabaco. Sí, y ahora el trabajo es hacer que estos avisos se cumplan.

De igual forma, gracias a otros mensajes se consiguió que INDECOPI amonestara al Paititi y Café Bagdad, dos restaurantes del Cusco que parecían una selva de humo, especialmente por la predilección de turistas españoles. "Aquí sí se puede fumar", dijo sonriente la mesera. No habrá estado tan contenta cuando les llegó la notificación de INDECOPI. En otros problemas INDECOPI ha demostrado mayor pasividad e indiferencia. Con Martín Santos, ganador de un concurso de ensayo organizado por IDL, denunciamos al Pub Irlandés, un local que en plena Plaza de Armas del Cusco impide el acceso a cusqueños. Todavía no hemos recibido ninguna respuesta y sabemos que la discriminación continúa. De igual forma, cuando denunciamos que el refresco Kapo, producido por Coca Cola, causaba reacciones eruptivas a muchos niños, INDECOPI indicó que debía contar con un informe técnico para dirigirse a la empresa.

Finalmente, debemos agradecer a aquellas personas como Pier Paolo Marzo, Vilma Balmaceda, José Valdivia, Jorge Olivares, Miguel Pastor, Rocío Peñafiel y Miluska Garay, quienes han difundido nuestras campañas entre sus conocidos y amigos. A muchos de ellos jamás los he visto, pero nos escribimos casi todos los días. En Canadá Raquel Yrigoyen, en España Miguel Canessa y en Alemania Pablo Yamamoto y Elena Muguruza han encontrado en estas campañas una forma de estar cerca de los problemas del Perú. ¿La próxima campaña?