¿Por qué un peruano + un peruano nunca son
dos peruanos?En la edición anterior nos preguntamos ‘¿qué nos pasó como país en los últimos diez años? Esta vez la pregunta fue formulada por Matilde Caplansky a Hugo Neira y a Mirko Lauer.
Matilde Caplansky: ¿Por qué ocurrió lo que ha pasado con Fujimori y Montesinos?, es la pregunta de ideele.
Hugo Neira: Estamos ante un fenómeno muy particular que nos obliga a una reflexión más profunda y de fondo, que implicará incluso la aparición de nuevas categorías. Porque algo tremendo está pasando desde hace 20 o 25 años que no alcanzamos a procesar y a categorizar; algo que ni los actores o partidos políticos llegan a entender y menos representar.
Mirko Lauer: Lamento que no esté Willy Nuggent con nosotros, porque pienso que su libro El laberinto de la choledad da dos o tres buenas explicaciones. La primera es la pregunta central de su libro: ¿por qué si se iba a instalar el apartheid en el Perú no se legisló el apartheid peruano? ¿Por qué el racismo peruano y el sistema de apartheid no tuvo que ser legislado sino que se dio naturalmente? ¿Por qué un peruano más un peruano nunca son dos peruanos? Un francés más un francés son dos franceses. Aquí son un peruano y medio o un peruano tres cuartos, nunca dos peruanos.
Eso me lleva al inicio de un artículo de un señor que vino a escribir para Esquire hace años, en la época de Vargas Llosa. Este señor comenzó su artículo con unas frases que yo nunca pude olvidar: "Lima is an ugly city, pero no tiene la fealdad de la pobreza de Bombay, ni la fealdad industrial de Pittsburgh o la fealdad urbanística de la baldieu de Miami. Lima es fea porque cuando uno camina se siente –era la primera vez que venía– que los peruanos se han portado muy feamente los unos con los otros".
No me parece casual una frase hija de puta como la de Bolívar: "oro y esclavos", o su otra frase hija de puta: "se crecen los tumultos y se humillan las cadenas". Hay algo en nuestra constitución y forma de ser que parece estar reñido con las ideas básicas que estamos discutiendo: ciudadanía, organización, lucha por los derechos.
La respuesta que yo me he dado es que el proceso de migración iniciado en los cuarenta y terminado en su fase más intensa –la fase física de la migración– en los sesenta y algo, no logra terminar. Por lo tanto, tienes que en el 75% de las ciudades, un 50% por ciento, probablemente, que es hijo de la mayor experiencia cultural y existencial del siglo XX peruano, que ha migrado geográficamente, que ha migrado de su idioma y sus costumbres. La sensación es que la migración fue mal procesada, que la gente no logró llegar al punto final de un viaje que es el punto final en que dices: ‘ya llegué pues, acá estoy’. Mi impresión es que la reacción nacional fue: ‘no, esto que me rodea en la barriada y en todas partes, no puede ser el final’. Y entonces suspendes la migración, la indeterminas, no la terminas adentro. No sólo el pobre: el hacendado cusqueño que migra, de ser un gran puta, llega a Lima y descubre que es un pequeño burgués. No puede resignarse a la idea. Se ha creado una especie de catatonia, de indeterminación, de no llegar.
Matilde Caplansky: Un código ugly. Con la connotación de feo y de malo.
Mirko Lauer: Así es. Esto ha creado inciudadanos, gente que no logra llegar al país, gente que no tiene sentido del lugar y sí la sensación de que al no haber este sentido, todos los sentidos que se apoyan en éste –el sentido de propiedad, el de derechos, el de quién soy frente al otro– no logran producirse.
Matilde Caplansky: El sentido de pertenencia, de filiación.
Mirko Lauer: No existen, y entonces estas cosas básicas que estamos reclamando, ciudadanía para simplificar, no alcanzan a producirse. Yo no logro disociar eso de las cifras de UNICEF, que revelan que la cantidad de padres que abandonan el hogar en el Perú es espectacular. Esto no puede atribuirse ni a la pendejada ni a la arrechura ni a nada de los peruanos. Hay algo más que se está moviendo y que yo creo que tiene que ver con un fenómeno profundo y de tipo sociológico. En esto estoy de acuerdo con Hernández y con Rodríguez Rabanal, que querían psicoanalizar a las masas, en fin, podemos discutir el...
Matilde Caplansky: Modus operandi...
El culto al ganador
Mirko Lauer: Las dictaduras en el Perú han producido mejores ingresos que las democracias. Este es un dato empírico que probablemente está en la cultura y en la memoria de la gente. Esto nos ayudaría –aunque no baste– a entender algunos fenómenos que sin duda están detrás de las preguntas: ¿por qué apoyaron a Fujimori?, ¿por qué el golpe del 92 tuvo 82% de apoyo? Ya podemos, si se aceptan estas premisas, desgranar elementos de cultura política, como el del culto al ganador, al que llega. Las elecciones peruanas se definen por quién va a ganar. Una vez en una chingana, con una serie de tipos bastante agresivos, entré a comprar y me dijeron: ‘¿y tú por quién vas a votar?’. Entonces respondí: ‘por supuesto que por Hugo Blanco’ –pensando que se iba a armar una pelea–. ‘Ese no gana. Eres un comunista, un trotskista. Eres un idiota que vota por el que no gana’.
Por otro lado, la incapacidad de tener derechos; estas cosas han construido Europa y Estados Unidos: my rights, mis derechos. Un joven americano entra a las elecciones viendo cuál es el candidato que le va a dar la mejor beca para estudiar en la universidad.
Hugo Neira: Imagínate al individuo solo, suelto con la ética de la responsabilidad, nos resultaría abrumador. El pasaje a las dependencias de individuos, no en función de nuestras lealtades o relaciones con un caudillo, sino a una norma, a una cosa abstracta. ¿Ustedes creen que la gente está preparada? Una persona muy inteligente –no digo quién–, muy responsable intelectualmente, me decía: ‘mira Hugo, la sociedad peruana necesita una persona como Fujimori tarde o temprano; el Perú no está adaptado para la democracia’. Ese discurso lo han escuchado ustedes todo el tiempo.
Mirko Lauer: Eso es emblemático...
Hugo Neira: Argumentan: "Porque ha habido cosas que han funcionado en esta sociedad: el Imperio Huari, el Imperio del Tahuantinsuyo, los Estados Formativos".
Mirko Lauer: Idea que Basadre reforzó...
Hugo Neira: Con el argumento de que tuvimos cosas que funcionaron muy bien, anteriormente ninguna sociedad moderna sería democrática. Los italianos podrían decir: tuvimos Roma. Los franceses podrían decir: tuvimos guerras de religión. Inglaterra no siempre fue el país calmo y tranquilo que es hoy. ¿Qué sociedad no ha tenido una barbarie detrás suyo? La modernidad no es continuidad, es siempre ruptura de algo.
Mirko Lauer: Déjame llevarlo a mi argumentación. Decir la migración terminó y ahora soy un ciudadano sería una ruptura.
Hugo Neira: Lo peruano, histórico, fabricado, culturalista que ha hecho la cama a Sendero y tantas cosas, nos enamora y sirve como argumento teórico para decir: ‘no, este salto al individuo, a la ley, no vamos a darlo porque lo otro es muy rico, es la placenta, es la sociedad en la que estamos más o menos protegidos. En cambio en lo otro nos vamos a encontrar solos’.
Mirko Lauer: La clase dirigente no puede asumir la otra idea central de las democracias, que en otros países se ha infiltrado y que acá no entró; son las ideas de James Locke. Locke plantea que es posible que grupos distintos, peleándose entre ellos, cada uno persiguiendo su propio interés, colabore con el interés común.
El Perú ha vivido buscando la unidad, y la unidad es lo que ha traído a los tecnoburócratas y a los milicos a la delantera, porque de alguna manera en el Perú hay el partido de la unidad. El partido que dice: nadie puede perseguir su interés particular porque estamos atentando contra la unidad. Entonces estamos jodidos: no puede haber ciudadanos, no puede haber partidos, no puede haber debate.
Hugo Neira: Ante esos intereses y complicación de fuerzas la democracia es expresión muy pragmática de intereses legítimos.
Mirko Lauer: Cuando comienza el disenso y no matas al otro, ahí comienza la democracia, no en el acuerdo, sino en el desacuerdo.