¿Traición?

Alfonso Panizo

Viniendo de quien vienen, estas opiniones son prueba de que la mentalidad de nuestras Fuerzas Armadas podría ser muy distinta de la que ha imperado en los últimos años.

 

En su edición de 1986, el Diccionario Larousse describe "traición" en los siguientes términos: "Delito del que quebranta la fidelidad o lealtad. Sinónimos: alevosía, deslealtad, felonía, infidelidad, prevaricato.//Alta traición, la cometida contra el Soberano o el Estado.

Cuando un pueblo confía en un grupo de sus hijos para que éstos cumplan determinadas funciones públicas, les otorga ciertas consideraciones y beneficios por su dedicación al cumplimiento de los deberes que les ha encargado y les da el poder suficiente para que sus decisiones sean apoyadas por los demás miembros de la comunidad, tiene el derecho de recibir a cambio fidelidad, lealtad y beneficios por los logros de sus ciudadanos que ejercen función pública.

Si adicionalmente el país cuenta con pocos recursos para atender las necesidades de su pueblo, es mayor la responsabilidad de quienes han sido encargados de funciones públicas de actuar con transparencia, con austeridad, con honestidad, para que de los recursos que se entregan a su administración se logren los mayores beneficios.

Si el manejo de la función pública se lleva a cabo con eficiencia y honradez, el desarrollo del país será constante y hará posible que los ciudadanos cuenten con trabajo, educación, salud y bienestar general.

Para facilitar esta figura, es necesario que la función pública la ejerzan ciudadanos capacitados para cumplirla, y a través de la experiencia que irán adquiriendo conforme accedan, por méritos, a escalones superiores de los sectores públicos, irán haciendo más eficiente su desempeño.

¿Qué ocurre cuando las personas o partidos políticos que acceden al poder toman como botín los cargos públicos, desalojan a los que están cumpliendo sus funciones, bien o mal, para reemplazarlos por sus partidarios? Están quebrantando la fidelidad que deben al pueblo que los eligió para que cumplan una función pública eficaz, honesta y transparente; están retrasando el desarrollo del país, porque los nuevos funcionarios tendrán que emplear tiempo valioso en ponerse al día en la administración del cargo que les ha sido asignado, "a dedo, sin concurso".

Cuando se adoptan estas actitudes que afectan a la ciudadanía en general, ¿no se está quebrantando la fidelidad y la lealtad? ¿No están en este caso los funcionarios de mayor nivel cometiendo traición?

Suele ocurrir que quien ocupa el cargo público y tiene el poder de decidir el destino de los fondos públicos, inicia la caridad por casa y se rellena bien los bolsillos sin importarle que los pocos recursos con que cuenta el país deben ser administrados de forma tal que hasta el último centavo apoye el desarrollo y bienestar general. ¿No es esto el quebrantamiento de la fidelidad y lealtad que le deben al país? ¿No merecen ser juzgados por traición?

Cuando de lo que se trata es de aplicar los fondos públicos de la forma más productiva por estar en juego la seguridad de los ciudadanos, esa seguridad que debe permitirles cumplir sus labores con tranquilidad y por lo tanto producir más y mejor, ¿no se agrava el delito de traición al Estado? ¿No corresponde a mayor cargo mayor responsabilidad? ¿No se confía más en el mayor grado porque el Estado lo ha ido capacitando para que adquiera más experiencia y pueda servirlo mejor, con el mayor encargo de dar buen ejemplo a los que esperan alcanzar algún día el cargo que él detenta ahora?

Pienso que a nadie se le ocurriría hoy aplicar la sanción que significó la ejecución de un suboficial, hace ya más de treinta años, por comercializar determinados documentos con los vecinos; creo que se ha madurado lo suficiente como para pensar que la pena de muerte ya no es concebible en un mundo civilizado que entiende que las cárceles son para rehabilitar a los detenidos y no para ser instrumento de venganza de la sociedad y que hay que mantener siempre la posibilidad de hacer reversible una sanción que puede haber estado errada; pero también estoy seguro de que la impunidad es el mayor aliciente para seguir cometiendo delitos.

Hemos pasado por una situación extremadamente dramática, alentada por quienes no quisieron creer que vivíamos en manos de delincuentes comprobados, dirigidos por un individuo que en 1980 trabajó para el Ejército de los vecinos y que fue acusado de alta traición, pero consiguió que su caso fuera sobreseído. La impunidad lo alentó a seguir delinquiendo y ahora nadie sabía lo que pasaba, todos desconocían los antecedentes y se le sometieron vergonzosamente ministros, militares, empresarios, embajadores, alcaldes, con excepción del que salvó la dignidad del vecindario respondiendo a una invitación al SIN diciendo que si querían hablar con él fueran a su despacho en la Municipalidad de Lima.

De las decisiones que se tomen ahora sobre la investigación de gastos públicos, sobre la calidad de las cosas que se han adquirido, sobre los sistemas empleados en las adquisiciones y sobre los castigos que corresponden a los culpables, depende que volvamos a ser una nación respetada, confiable y encaminada hacia el desarrollo que el pueblo espera de quienes confía en que habrán aprendido la dura lección que han recibido en estos años.

Alfonso Panizo, ex presidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.