EDITORIAL

Relaciones de parentesco entre la Comisión Anticorrupción y la Comisión de la Verdad

 

Se acaba de instalar el Grupo de Trabajo de Iniciativa Nacional Anticorrupción, que es la anunciada Comisión Anticorrupción. Otra acertada decisión de la transición democrática:

1.   Se trata de una vía “no jurisdiccional” que complementará los esfuerzos y éxitos que se están logrando contra la corrupción en la “vía jurisdiccional” (Procuraduría, Poder Judicial y Ministerio Público).

2.   Puede ser el inicio de un acompañamiento de la población en este impresionante proceso de “visualización” de tanta corrupción por todas partes e in fraganti; algo que por estar faltando puede estar produciendo efectos secundarios no deseados y hasta imperceptibles (mayor escepticismo frente a la política y las instituciones, por mencionar uno).

3.   Es una manera de convocar e involucrar a distintos sectores: iglesias, empresarios, trabajadores, medios de comunicación, profesionales y artistas, entre otros; un nuevo canal de participación y fiscalización ciudadana.

4.   Es la transición democrática “amarrando”, asegurando su continuidad en la materia (lucha contra la corrupción del anterior régimen) más allá del 28 de julio próximo. ¿Qué señal emitiría el próximo gobierno si pusiera fin a una comisión así?

Ahora, exactamente por el mismo tipo de razones, se debe crear una  Comisión de la Verdad. Recordemos que hasta se llegó a plantear una sola gran Comisión de la Verdad, con dos capítulos: I) derechos humanos, y II) corrupción, y si no salió así fue para darle a cada comisión su lugar.

La búsqueda de verdad (en nuestro caso, de lo que sucedió en materia de violencia entre 1980 y el 2000) se considera hoy día un derecho, el derecho a la verdad, y una cuestión ética, que trasciende circunstancias y posiciones. Toca entonces a la transición democrática, casi por definición, iniciar también este  proceso, tratando de garantizar en la medida de lo posible su continuidad más allá de ella misma y de quién sea el próximo gobierno, gane quien gane.