Blanca Varela:
Exacta dimensión
Rocío Silva Santisteban
El Premio Octavio Paz a Blanca Varela lo sentimos
como oxígeno para nosotros, los peruanos: talento, lucidez, reserva moral.
Agradecemos a la escritora Rocío Silva Santisteban ayudarnos
en este reconocimiento, y a Blanca Varela por su obra y por los poemas inéditos
que publicamos.
El 29 de marzo, en la ciudad de México, Blanca Varela recibió
el Premio Octavio Paz de Poesía.
La poesía de Blanca Varela (Lima,
1929) es una de las grandes aventuras literarias latinoamericanas
contemporáneas. No se trata sólo de poesía "bien escrita" ni de
textos rigurosos de medidas exactas y dimensiones precisas. Estamos hablando de
una escritora cuya característica principal es el riesgo y esta estrategia, en
un espacio tan susceptible como el poético, puede convertir al autor en un
productor de fuegos artificiales sin más fondo que la oscuridad de la nada. Con
Blanca Varela sucede todo lo contrario: se conecta con cada una de sus
obsesiones, de sus trabajos anteriores y de su propia trayectoria para, en cada
uno de sus libros, plantear una propuesta estética diferente, radical,
contradiciendo su obra anterior, y, por lo tanto, completándola en un audaz
juego de antítesis.
El primer libro que publicó Blanca
Varela, Ese puerto existe, con
la editorial de la Universidad Veracruzana en 1959, fue prologado por Octavio
Paz. Por eso mismo, el premio que recibe ahora, uno de los más importantes de
las letras latinoamericanas, de alguna manera completa el círculo. Paz, con
gran acierto intuitivo, advierte a los primeros lectores de Varela sobre la
radical propuesta de sospechar de su propia obra: "Blanca Varela es una
poeta que no se complace con su canto". Esta forma de entender la poesía
permite a Blanca Varela una búsqueda ética dentro de sus propuestas estéticas:
no arruinar la palabra detrás de pretensiones megalómanas, de silencios
cómplices o de baratijas al servicio del mercado. Escuchar la poesía de los
otros, pulsar la importancia del silencio en el texto, hacer un esfuerzo por
contener al máximo el sentido de cada palabra de tal modo que cobren mucho más
densidad. Por otro lado, Varela no ha dejado de hacer sentir una extraña y
aguzada ironía cuando se distancia, desde las palabras o la propia estructura
del poema, de los clichés, lo retórico, lo obvio.
Si "Camino a Babel" o
"Valses" son poemas que apuestan por la imagen sobre la metáfora,
"Casa de cuervos" recorre alegóricamente desde una entrada ética no
tradicional el tema de la maternidad y "A rose is a rose" concentra
en pocas líneas toda la ironía posible. Por otro lado, su último libro
publicado, Concierto animal, revela la agudeza del dolor y del
silencio.
Los poemas que siguen, pertenecientes a un libro
inédito (El falso teclado), han
sido cedidos generosamente por la autora para su difusión en ideele a todo el Perú. Asimismo, son
una brillante muestra de que Blanca Varela está en el momento más alto de su
creatividad.
Es
fría la luz
Es fría la
luz de la memoria
lo apenas entrevisto brilla
con insistencia
gira buscando el casco de botella
o el charco de lluvia
tras cualquier puerta que se abre
está la luna
tan grande y plana
tan fuera de lugar
como si de un cuadro se tratara
óleo sobre papel
endurecido por el tiempo
así cayeron en la mente
formas y colores
casualidades
azar que anuda sombras
vuelcos en la negra marmita
donde a borbotones
se cuecen gozo y espanto
crece el
yeso de un cielo
mil veces lastimado
mil veces blanqueado
se borra el mundo y se vuelve
a escribir
hasta el último aliento
sólo esto
eternidad aparente
mísera astilla de luz en
la entraña
del animal
que apenas estuvo
Strip-tease
Quítate el
sombrero
si lo tienes
quítate el pelo
que te abandona
quítate la piel
las tripas los ojos
y ponte un alma
si la encuentras
Juego
amoroso
Las manos
a la altura del aire
a dos o
tres centímetros del vacío
no se
mirará nada preciso
la
polvareda que pasa
el
inesperado cortejo de plumas
arrancadas
al vuelo
la
nubecilla rosada y tonta
que ya no
es
el
cierraojos y el ábrelos
en la breve
opacidad
de una luz
que no se ve
y el sueño
pies de goma
y azules y
brillantes
las
estrellas
rientes
párpado
sobre párpado
labio
contra labio
piel
demorada sobre otra
llagada y
reluciente
hogueras
eso
haremos a solas
Así
debe ser
Así debe
ser el rostro de dios
el cielo
rabiosamente cruzado
por nubes
grises, violetas
y naranjas
y su voz
el mar de
abajo
diciendo
siempre lo mismo
tan
monótono
tan
monótono
como el
primer
y el
último día
Visitación
Dejé al
demonio encerrado
en un
cajón
en su
pequeño lecho de crespón
afuera el
ángel vuela
toca la
puerta
espera
en una
mano la rima
como una
lágrima
en la otra
el silencio
como una
espada
échame de
mi cuerpo
son las
doce
sin sol ni
estrellas
Diálogo
Él abre la
boca
es roja
por dentro
ella abre
los ojos
su córnea
es blanca
como la
luna
se está
quieta
la córnea
luna
iluminando
apenas
la
bienamada encía
adentro
con
silencio
a boca
cerrada
a oscuras
habitan ambos
Blanca Varela
Poemas inéditos
pertenecientes al libro El falso
teclado.