¿Qué hará Suiza con el dinero de la corrupción en el Perú?
Julio Rampini / Hildegard Willer
¿Se podrán recuperar los más de 100 millones de dólares de Montesinos y sus cómplices en bancos suizos? A continuación un informado análisis al respecto.
En Suiza la vida pública está detalladamente reglamentada, aunque de manera distinta según el canton. Así, por ejemplo, en el cantón de Zuerich se prohibió durante el tiempo de carnaval el acceso a bancos y correos para personas disfrazadas, una prohibición que llevó al escritor suizo Hugo Loetscher hace algunos años al siguiente análisis: primero, que los que quieren robar un banco en Zuerich durante el tiempo de carnaval no lo pueden hacer disfrazados y, segundo, la falta de un reglamento para otro tipo de ladrones, que podría establecerse del siguiente modo: "El acceso está prohibido sólo a aquellos ladrones con intención de cometer un robo dentro del banco. El ladrón que lo comete estando afuera sigue con derecho de acceder al banco. Incluso los ladrones que extorsionan a pueblos enteros. Sólo que ese tipo de ladrones suele presentarse en terno y corbata. ¿O acaso el terno se debería contar como disfraz?"1.
Asesores mal asesorados
No es casual que los grandes ladrones de terno y corbata de la década fujimontesinista hayan escogido bancos en Suiza para poner a salvo su proeza, siguiendo el ejemplo de los Mobutu, Fernando Marcos, Abacha (el ex dictador de Nigeria), Raúl Salinas y mucho antes de los nazis alemanes. Suiza es algo así como la abuela de las plazas financieras, donde reina la seguridad y estabilidad económica y política. Supuestamente se puede confiar plenamente en la discreción y profesionalidad de los banqueros suizos, los intereses son altos y el secreto bancario está por encima de todo. A veces la imagen perdura más que la realidad, y esta vez los asesores del asesor no estaban actualizados. Si no habrían aconsejado plazas financieras como Luxemburgo, Gran Caimán e incluso Londres o Nueva York. Porque en Suiza todos los escándalos alrededor de dineros mal habidos llevaron a una conciencia más crítica de la población frente a sus bancos, los que ahora se esfuerzan por salvar su imagen. Por lo tanto, Suiza cuenta actualmente con la ley contra lavado de dinero más completa del mundo. Esta ley obliga a los bancos a informar a las autoridades suizas sobre cuentas que parecen de origen sospechoso o de personas sospechosas. Un banquero cumplió con la ley y denunció a su cliente Montesinos y desencadenó las investigaciones de las autoridades suizas que detectaron y congelaron hasta ahora US 113 millones a nombre de Montesinos y cómplices.
Banqueros en jaque
Sin embargo, este proceso tuvo irregularidades, y la conducta de los bancos no ha sido tan intachable como quieren hacerla aparecer. De los primeros 48 millones bloqueados en cuatro cuentas a nombre de Montesinos y sus empresas, unos 42 millones fueron trasladados entre 1997 y el 2000 desde Nueva York, Luxemburgo y Liechtenstein hacia Suiza. Desde que en 1996 el Neue Zuericher Zeitung, el diario más serio de la Suiza alemana y más leído por banqueros y financistas, publicó un reportaje sobre la conexión Montesinos-Vaticano, se sabía en Suiza de los siniestros negocios del ex asesor. Peor aún, los últimos movimientos en las cuentas de Montesinos en Suiza se registraron durante los meses de setiembre y octubre del 2000, cuando Montesinos ya era la persona más buscada del Perú. Sin embargo, los banqueros esperaron hasta noviembre para cumplir con su deber. Por lo tanto, se han abierto dos investigaciones judiciales; una de la fiscalía del distrito IV de Zuerich sobre lavado de dinero y la otra de la Comisión Bancaria Suiza contra los bancos involucrados por haber omitido su deber de declaración.
La reglamentación de la plaza financiera suiza no ha sido gratuita, sino fruto de una ardua labor efectuada por políticos y organizaciones de la sociedad civil desde hace años. Grupos independientes como la Acción Plaza Financiera Suiza, "Solifonds" (agencia de ayuda de los sindicatos suizos) o el Grupo de Trabajo Suiza-Colombia investigan las actividades oscuras de sus bancos y alertan a la opinión pública. Peter Stirnimann, del Grupo de Trabajo Suiza-Colombia, es experto en política de drogas y entró al tema financiero por las cuentas que mantienen los grandes narcos colombianos en bancos suizos. "Uno de los logros de nuestras acciones es haber contribuido a la reglamentación de la plaza financiera suiza. Creo que también contribuimos a que muchos suizos hoy en día escojan a sus bancos según criterios éticos. Hemos ayudado en la fundación de un banco que opera según criterios sociales y ecológicos."
¿Adónde irá a parar el dinero de Montesinos?
Desde octubre Stirnimann ha ampliado su compromiso con Colombia hacia el Perú, cuando, junto con el parlamentario Remo Gysin, interpuso una moción parlamentaria en el Consejo Nacional para que se investiguen posibles cuentas de Montesinos y Fujimori en Suiza. "Para nosotros es frustrante que aunque haya avances en rechazar dineros mal habidos, una vez que entren a nuestros bancos y salen al descubierto –todavía quedan millones de millones de dineros malhabidos sin ser descubiertos en las cajas fuertes de nuestros bancos–, se presenten dificultades en devolverlos a los países de origen. Entre 1990 y 1999 alrededor de 570 millones de francos suizos incautados llegaron a parar a las arcas de los cantones y de la confederación sin precisar el uso. Con eso el Estado suizo se involucra en el lavado de dinero sucio", denuncia Stirnimann.
La cuestión de la repatriación de dineros mal habidos confiscados en Suiza es muy compleja. Todo depende del origen de los fondos, por un lado, y de la sentencia ejecutable en contra de los titulares de las cuentas, por otro. Y como Montesinos aparentemente no dejó escapar ninguna oportunidad de enriquecimiento ilícito, desde coimas, pagos directos, narcotráfico, tráfico de armas y lavado de dinero, es una tarea difícil comprobar el origen de estos dineros. Porque si se comprueba que el dinero ha salido de las arcas públicas peruanas, entonces la mayoría de los cantones suizos, incluido el cantón de Zuerich, donde se encontraron las cuentas de Montesinos, facilita una devolución inmediata y completa. Si se trata de dinero proveniente de negocios ilícitos (narcotráfico, tráfico de armas, lavado de dinero) o de pagos por terceros el asunto se vuelve más difícil por falta de una legislación. Apenas el año pasado la ministra de Justicia Ruth Metzler presentó un proyecto de ley que permite la repartición de este tipo de dinero incautado entre la caja pública suiza, entre los que aportaron al esclarecimiento (la DEA y la CIA ya deben estar a la espera de su parte) y los países de origen. Ese proyecto de ley no garantiza la repatriación ni especifica ninguna finalidad. Por eso se está librando una discusión política entre el Ministerio de Justicia y distintos parlamentarios y agrupaciones como la de Stirnimann que exigen que en la ley se determine la repatriación completa de dineros provenientes de negocios ilícitos señalando a la vez un uso específico para proyectos sociales, de desarrollo y de indemnización a las víctimas.
Emprender el debate sobre el uso de los fondos
Pero también hay tareas pendientes en el Perú. La primera prioridad es continuar con firmeza los procesos iniciados contra la red de corrupción de Montesinos. Es una obligación moral necesaria para que no se repita la historia de corrupción y para que los criminales no puedan continuar con sus negocios turbios. Gente como Montesinos, James Elliot Stone, Roni Lerner, los hermanos Áybar, Venero, Rothschild, Corpacho y otros más que surgen en las investigaciones son integrantes de redes criminales internacionales que dejan víctimas en todo el mundo. Si en un país se presenta la oportunidad de procesarlos, entonces hay que proseguir con toda fuerza y cargarlos de antecedentes jurídicos sólidos. Sin investigaciones y procesos concluidos el Perú no verá ni un dólar repatriado. Sabiendo eso, es muy preocupante que el tema de la corrupción y de la Comisión de la Verdad desaparezca en el actual debate electoral tras asuntos secundarios. Tal vez más preocupante aún es que uno de los candidatos ya viene con antecedentes de haber encabezado un régimen corrupto.
Es urgente un debate público sobre el uso de esos fondos. ¿Cuál de los candidatos a la presidencia peruana ha declarado hasta ahora sobre qué pretende hacer con ese dinero? ¿Dónde está el dispositivo legal que permite recoger esos fondos a favor de un desarrollo social y democrático del Perú?
Hasta ahora existen tres proyectos de leyes presentados por las congresistas Helfer, Townsend y Cabanillas que prevén distintos usos para el dinero repatriado. ¿Por qué tres proyectos y no una propuesta consensuada, dialogada con todos los partidos y con la sociedad civil? Son preguntas que se plantean los miembros de la Mesa Peruana de Repatriación, donde participan organizaciones como la Red Jubileo 2000, CEAS, la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, Forum Solidaridad Perú, Sociedades Misioneras Suizas, entre otras, en estrecha colaboración con las organizaciones mencionadas de la sociedad civil suiza.
"Las organizaciones peruanas de derechos humanos y la sociedad civil democrática tienen que hacer presión para que no ocurra lo mismo que en las Filipinas en que los US 600 millones de Marcos siguen congelados, ya no en Suiza sino en Filipinas, por falta de una sentencia contra Marcos y porque los filipinos no se pueden poner de acuerdo sobre el uso del dinero", afirma Stirnimann. "Nosotros aquí en Suiza, desde la sociedad civil y con la ayuda de parlamentarios, estamos dispuestos a usar todas nuestras posibilidades legales y políticas a favor de una repatriación completa. Pero todo eso sólo tendrá éxito si llega a funcionar la diplomacia intercontinental de las sociedades civiles democráticas."
Julio Rampini e Hildegard Willer son colaboradores de la Sociedad Misionera de Belén de Suiza, miembros de la Mesa de Repatriación.
1 Hugo Loetscher, Der Waschkuechenschluessel oder was, wenn Gott Schweizer waere. Zuerich, 1998.