Julio Cotler:
Nuestra debilidad puede convertirse en una ventaja
Julio Cotler es uno de los más reconocidos científicos sociales de nuestro país, y sus análisis siempre son interesantes y provocadores. A continuación, extractos de una amplia entrevista que concediera a ideele radio, a propósito del resultado electoral del 3 de junio (CBI).
¿Qué opinas del resultado de las elecciones del domingo?
Me parece muy bien, porque ha habido una amplia participación y la campaña por el voto en blanco que habían formulado esos caballeritos se ha visto desplazada. Además, porque el margen entre los dos contendientes ha sido de alrededor de 6% y se evitaron algunas situaciones conflictivas que un resultado más ajustado habría podido traer.
Estás muy optimista...
En general el resultado es extraordinario. El domingo fue un día de tranquilidad; en el país no pasó nada negativo. El hecho de que la ONPE haya podido dar resultados tan rápidos habla no solamente de su eficacia, sino de la tranquilidad en que se han desarrollado las elecciones. Mira, en general, si uno se pone a pensar en este período turbulento que hemos pasado, hay una cantidad de cosas por las que hay que felicitarnos, así como alegrarnos de la relativa facilidad con la que se ha iniciado la transición. Lo único que habría que lamentar es la guerra sucia que se desató en los últimos meses.
¿Qué comentario te merece el resultado obtenido por Alan García?
Como dirían los comentaristas deportivos, creo que han tenido una performance muy buena. Es decir, aquí no hay derrotados; ha habido una diferencia importante, pero no apabullante. Creo que el APRA queda en una buena posición política, a partir de la cual tendrán que cuidar muy bien su actuación en relación con el próximo gobierno si quieren que subsista un gobierno democrático que haga elecciones en las que ellos puedan competir y eventualmente ganar.
¿Crees que se ha configurado una especie de bipartidismo, como ha sostenido Alfredo Barnechea en algunas declaraciones?
Muchos han votado por Alan García por votar en contra de Toledo y viceversa. El balotage lleva a la polarización, y eso es lo malo de ese sistema electoral. Pero es de la primera vuelta de donde se saca el nuevo cuadro político del Perú; y allí está también Lourdes Flores y su socialcristianismo. En general, creo que entre los tres sectores hay muchas cosas en común en términos de orientaciones; si tú te pones a pensar bien, todos están hablando de lo mismo: el problema del empleo, la pobreza, la descentralización; las diferencias están en cómo llegar a ese objetivo.
¿Cuál es, a tu juicio, la mejor opción para trabajar con un Congreso sin mayorías preestablecidas?
Unos hablan de crear una coalición; el mismo Toledo piensa que ya tiene una mayoría en el Congreso. Creo que mejor que una gran coalición es que se llegue a acuerdos puntuales para cada tipo de problema, alianzas alrededor de temas; que no se constituyan mayorías dominantes. Ya sabemos que en el Perú cuando se constituye una mayoría dominante lo que va a hacer es excluir a la minoría y ésta, al sentirse excluida, va a tratar de patear el tablero. Eso es lo que hay que impedir.
Existe una gran preocupación por lo que se viene; hay quienes sostienen que el gobierno de Paniagua ha usufructuado la luna de miel de la transición y que el nuevo gobierno, por las expectativas creadas, va a enfrentar muy pronto una presión social bastante grande y eso puede generar un clima de inestabilidad política. ¿Cómo ves el futuro, cómo ves los próximos meses en el Perú?
La situación en el Perú en los últimos cuatro años ha sido muy mala, y la que se presenta hacia delante es muy difícil, pero de ahí a extrapolar que necesariamente tengamos que entrar a un período convulsivo, a mí me parece de un mecanicismo increíble.
Abonaría a favor de tu tesis lo bien manejada que ha estado la primera etapa de la transición por un gobierno que ha enfrentado una situación gravísima...
Ése es el mejor ejemplo. El gobierno de Paniagua se ha desenvuelto en una situación de profunda crisis y mira qué bien lo han hecho, sin ocultar nada; al contrario, quien entra debe presentar con toda claridad los problemas que tiene por delante, porque eso ayuda a manejar el tema de las expectativas.
Tú eres un profundo conocedor de aquellos actores no elegidos en la política que muchas veces terminan determinando, condicionando o achicando el margen de actuación de las autoridades elegidas. ¿Cómo ves el tema para el caso peruano hoy?
Bueno, el Perú es un país que está en un grado de debilidad impresionante frente a los poderes fácticos. Insisto en que es el primer país de América del Sur en el que directamente los poderes internacionales han tutelado lo que ha sucedido en el país. Ahora se va a tener que negociar con ellos y hacerlo desde una posición débil; ahora bien: la debilidad te puede dar al mismo tiempo muchos recursos...
¿No quieren que te derrumbes?
Por supuesto, entonces tú puedes exigir muchas cosas. Así, si tienes individuos que conocen cómo se manejan estos poderes fácticos, esto puede ser una ventaja muy grande.
¿Y los poderes fácticos nacionales?
Está el tema de las Fuerzas Armadas, a las que aún no se les ha metido el diente. Las transiciones siempre tienen que correr sin que las maten los que tienen los fusiles y sin que las ahoguen los que tienen los capitales. Para que en un futuro inmediato los militares no sean los causantes de nuevos problemas, hay que hacer la reforma.
La opinión pública más bien tendría la percepción de que los militares han sido los más tocados con decenas de generales presos o fugados y además han depurado a cientos de sus miembros. ¿A qué te estás refiriendo exactamente?
Me refiero a que hay una estructura del aparato militar que sigue siendo totalmente ajena a las autoridades civiles. Estamos muy lejos de que los militares entiendan que sus funciones son operativas, y que las decisiones son políticas y las toma el poder constituido.
A propósito, y ya que venimos de un momento electoral, ¿tienes alguna opinión sobre el tema del voto militar?
¿En el Perú? Pero de ninguna manera. Los soldados y hasta los oficiales son todavía tratados como ciudadanos de segunda clase. ¿Les van a permitir a los soldados que vean la televisión y que compren los periódicos dentro de los cuarteles para que se enteren de las diferentes opciones que hay? Nuestros cuarteles lo son en el sentido cuartelario de la palabra: los soldados no saben nada de lo que está pasando por fuera. Entonces, ¿cómo es que se les va a dar el voto ahora? Si a mí me dicen que entramos en un proceso de reforma militar y les damos voto dentro de 10 años, pero encantado de la vida, pero estamos hablando de las condiciones actuales, el aquí y el ahora. Si los oficiales firman en masa una carta de sujeción, como las podrían haber firmado los senderistas con Abimael Guzmán, entonces no tienen un grado de independencia como para tener un voto autónomo.