Un brindis  por la libertad, pero hay una agenda pendiente

El Gobierno de Transición democrática de Valentín Paniagua y Diego García Sayán no llegó a concluir con toda la agenda pendiente respecto de los errores e injusticias cometidos en el marco de la legislación antiterrorista Fujimori-Montesinos, pero sí se avanzó un buen trecho, lo que hay que reconocer y celebrar. Ahora le toca a la transición democrática de Alejandro Toledo y Fernando Olivera continuar con la agenda.

 

Cifras que revelan la inequívoca voluntad política de Valentín Paniagua y Diego García Sayán de solucionar el problema de los inocentes en prisión y de los arrepentidos. Doble mérito al haberlo hecho a pesar de lo recargado de la agenda, del tiempo corto, de las campañas en contra de los rezagos del fujimorismo y cuando los réditos políticos por el tema ya no eran muchos.

Reconocimiento que corresponde hacer extensivo a Javier Ciurlizza, quien en representación del ministro de Justicia presidió la Comisión de Indulto que funcionó entre enero y julio de este año, y a Wilfredo Pedraza, integrante de la misma Comisión en representación de la Defensoría del Pueblo. Ambos se jugaron por la Comisión y por los casos, y ello permitió fluidez, rigurosidad profesional y que no cunda el pánico. Colaboraron también de manera decisiva Iván Bazán en su calidad de secretario ejecutivo de la Comisión y el equipo de abogados de la Secretaría Técnica bajo la coordinación de Amado Enco.

Hubert Lanssiers continuó siendo Hubert Lanssiers: garantía para todos, motor incansable, símbolo del valor moral de la causa.

El movimiento de derechos hu­manos siguió haciendo –aden­­­tro y afuera de la Comisión– lo que ha venido haciendo desde hace años: presentar y defender los casos que conoce directamente.

En esta repartición de medallas, que es justo hacer con el mismo énfasis que cuando se critica, por suerte ya podemos incluir al nuevo gobierno, pues Fernando Olivera, en su primer mes como ministro de Justicia, se ha preocupado de nombrar a los nuevos integrantes de la Comisión de Indulto y Conmutación de Penas del Consejo Nacional de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, lo que revela voluntad política a favor, ya que si no podría haber postergado dicho nombramiento para después o para nunca.

¿Qué harán con los 42 casos para indulto y los 24 para conmutaciones que ya fueron aprobados por unanimidad por la anterior Comisión pero que no alcanzaron a tener la firma presidencial? Lo que corresponde, obviamente, es darles luz verde para que el presidente Toledo los firme cuanto antes, sobre todo tomando en cuenta que en la actual Comisión se mantienen dos de los miembros de la anterior y Diego García Sayán comparte gabinete con Olivera.

De ahí a la agenda pendiente: inocentes que quedan; arrepentidos; sobrepenalizados y desvinculados, etcétera.

Arrepentidos y el derecho de información

Han circulado cartas de distintos grupos de arrepentidos criticando la labor de la Comisión de Indulto y Conmutación de Penas que funcionó durante la gestión de Paniagua y García Sayán, alegando que la Comisión no se acordó de ellos. La mira la ponen sobre todo en uno de los integrantes de dicha Comisión (Ernesto de la Jara), quien según ellos no simpatizaría con la causa de los arrepentidos.

Bienvenidas las críticas, y estamos de acuerdo –y propiciamos– que quien crea que está injustamente preso, luche día y noche por su libertad. Pero nos parece que los arrepentidos equivocaron el foco, pues la Comisión que critican ha hecho bastante por ellos: en seis meses, 71 arrepentidos se han beneficiado con conmutaciones de penas por recomendación de la Comisión, y 24 casos más están pendientes para la firma presidencial. El hecho de que las resoluciones sobre conmutaciones sean reservadas, puede ser la razón de este tipo de desinformación.