Subjetividad e Intersubjetividad:

Una mirada desde el público

Una muy buena crónica de nuestras amigas del CEDAPP sobre el último Congreso del Centro de Psicoterapia Psicoanalítica de Lima.

María Emilia Filomeno / María Julia Oyague

 

Los comentarios expuestos a continuación no tienen la intención de ser un resumen riguroso de este consistente Congreso. Se trata de una mirada desde el lugar del público de parte de una institución que diseña y aplica propuestas psicosociales para niñas, niños y adolescentes en riesgo, amiga del Centro de Psicoterapia Psicoanalítica de Lima.

En el contexto actual de violencia mundial y de peligro de una guerra que involucra a todo el orbe, nos volvemos a preguntar sobre el presente y futuro de la humanidad: ¿qué determina la calidad de nuestros vínculos?; ¿cómo así la subjetividad de las personas se construye en ese contexto de intersubjetividad violenta y excluyente?; ¿cuál es el impacto real de los otros modelos de vínculo que estamos construyendo, desde el afecto, el respeto, la empatía?; ¿cómo revertir los procesos violentos?; ¿avanzamos de verdad hacia una situación mejor, más humana?

¿Qué se proponía el Congreso Subjetividad e Intersubjetividad?

"Pareciera que en los últimos años la reflexión, la interrogación y la vuelta sobre uno mismo hubiesen caído en desgracia en ciertos sectores intelectuales; como si la certeza, las soluciones mágicas, el ofrecimiento de una seguridad hipotecada fuesen los paradigmas que una supuesta ciencia moderna debería proponer. La cosa y no el hombre; lo efímero, lo inmediato y no lo constante; lo estadístico y no lo particular; el producto y no el proceso; en suma, negar al ser humano, negarlo como historia, negarlo como sujeto... como si al negarlo se pudiese evitar el conflicto, el dolor, el sufrimiento psíquico del que todos queremos alejarnos."

"Nuestra intención es que el Congreso sirva como un espacio de intercambio y no de escucha pasiva. Les proponemos un espacio para pensar, un lugar para habitarnos de nosotros mismos, y también para volver –luego de muchos años– a re-visitar nuestras esperanzas de construir una sociedad más igualitaria y menos excluyente, que reconozca y tolere las diferencias, que no se perturbe por lo distinto, sino que en ello pueda vislumbrar una oportunidad de conocer, de transformarse, de crecer y de encontrar un sentido. Necesitamos encontrar un sentido que nos haga uno y muchos al mismo tiempo, porque lo uno no puede subsistir sin lo otro.

No se puede entender al sujeto si no es entre sujetos."1

Primer día

Desde la primera mesa del Congreso –que merece mención especial por el logro cabal de la interdisciplinariedad y el alto nivel académico y reflexivo– se plantearon varios aspectos centrales sobre el tema:

  La comprensión de la subjetividad y la intersubjetividad como dos aspectos impensables el uno sin el otro, considerando que la subjetividad sólo se construye en el contexto de las relaciones intersubjetivas. De ahí que lo ético sólo es posible desde la intersubjetividad. El término intersubjetividad se usa hoy como criterio de verdad en reemplazo del criterio de objetividad, entendiendo por intersubjetividad las subjetividades compartidas (Rosemary Rizo Patrón, filósofa).

  La no neutralidad cuando se habla de lo "objetivo" y, por tanto, un cuestionamiento de los postulados positivistas en los que nació la sociología. Esta disciplina, con su obsesión por la "objetividad", negó y postergó la subjetividad durante mucho tiempo. Pero, "¿qué más objetivo que la subjetividad cotidiana de la gente?" (Rafael Roncagliolo, sociólogo y periodista).

  En esta misma línea se establecieron interesantes relaciones respecto de la "ciencia", la política, la democracia y la intersubjetividad: generalmente se ha opuesto ciencia (objetiva) y política (subjetiva), dando al término subjetivo una connotación peyorativa, sin considerar suficientemente que el espacio político es intersubjetivo por excelencia e implica un conjunto de vínculos y tejidos sociales fundamentales para el desarrollo y la democracia que involucran el conjunto de la sociedad civil. Se aclaró también que la intersubjetividad no es la búsqueda fácil del consenso (Roncagliolo).

  La democracia sólo será posible en la medida en que se construya una intersubjetividad saludable; por eso, como se recordó en otro momento del evento: "la política es demasiado importante para dejarla exclusivamente en manos de los políticos" (Álvaro Rey de Castro, psicoanalista).

  En la línea de los párrafos anteriores, podría plantearse que una sociedad "civilizada" es aquella que no responde violencia con violencia, sino que tiene la capacidad de reconocer al otro, de empatar y concertar, sobre la base de intereses comunes que surgen del reconocimiento de ser "sujetos" iguales en derechos y responsables de construir un mundo intersubjetivo.

Segundo día

En el contexto de lo intersubjetivo se desarrollaron diversos temas específicos como:

  La importancia del padre (Matilde Ureta de Caplansky, psicoanalista): su rol en el desarrollo y estructuración psíquica de las mujeres. Cómo la paternidad es mucho más que un vínculo fisiológico, pues configura todo un orden simbólico. Así, por ejemplo, es fundamental como figura de identificación para favorecer el proceso de separación-individuación de la madre, tanto en los niños como en las niñas. El padre como símbolo de independencia y que juega un papel clave en el amor y el deseo de la mujer, así como principal móvil para reconocer la subjetividad de otra persona, en tanto relación objetal nueva.

  El papel del inconsciente (Eugenio Calmet, psicólogo y psicoanalista en formación): lo "otro" como parte de uno mismo, nuestros aspectos inconscientes muchas veces sentidos como ajenos. Cuando en los síntomas se repiten aspectos inconscientes, se impone esa "otredad" desde dentro, sentida no sólo como ajena sino muchas veces como siniestra.

Una de las invitadas más destacadas fue la doctora Ada Rosmaryn, argentina, quien aportó aspectos interesantes acerca de las patologías narcisistas contemporáneas y el papel del psicoanálisis en su comprensión y tratamiento:

Planteó que existe un fuerte peso social en los cuadros de patología narcisista, cada vez más frecuentes, como una patología de estos tiempos. Describió el impacto social de las situaciones de indefensión, terrorismo, valores individualistas, abandono social... todo lo cual calificó como una "devastación narcisista". En este sentido, destacó el rol de "lo social como estructurante de la subjetividad". Añadimos: lo social como interjuego de vínculos intersubjetivos. Al respecto, Rosmaryn recordó las palabras del psicoanalista francés André Green, quien ha mencionado que el drama actual no es Edipo sino Hamlet: la pregunta por el ser.

En este contexto, ¿cuál es la función del psicoanalista? La cura estaría vinculada con aportar a ser creadores de subjetividad y de sentido en la relación terapéutica. Parafraseando nuevamente a Green: como el hilo que enhebre las partes escindidas del sí mismo... creando vínculos, nexos de sentido entre esos núcleos desarticulados que, como archipiélagos, permanecen desarticulados. Desde esta reflexión propuso lo que a nuestro entender es un gran aporte a la técnica: en los trastornos fronterizos sugiere, en contrapartida a una atención libre flotante, una "rêverie parejamente atenta". Esta última sería la capacidad del analista o la analista de devolver a su pacientes de manera integrada lo que éste o ésta transmite de manera escindida.

El doctor Montagne (psicoanalista), discutidor de la ponencia, estuvo de acuerdo con la doctora Rosmaryn y advirtió cómo la patología del analista puede "engancharse" con estos vacíos de distintas maneras; por ejemplo, buscando su propia satisfacción narcisista, promoviendo la idealización de su persona en el paciente y perpetuando de esta manera la dependencia y no la cura.

La preocupaciones actuales de las diversas ciencias sociales y humanas estuvieron presentes en la Conferencia Magistral del doctor Hugo Neira, sociólogo peruano.

Trabajó la discusión actual respecto de los paradigmas científicos en los diversos "dominios del pensamiento". Igualmente, presentó las diversas producciones teóricas en las que es difícil –si no imposible– discernir especialidades específicas, para llegar a la importancia de dos conceptos: el de subjetivismo "que toma un lugar cada vez mayor como reacción al cientismo pasado y se traduce... como una confesión del papel de las emociones y sentimientos del propio observador"; y el concepto de complejidad "en el sentido que lo propone Edgar Morin, como un cambio en nuestras maneras de pensar".

Tercer día

Otro de los invitados destacados, también argentino, fue el doctor Luis Hornstein.

Planteó la importancia de repensar el psicoanálisis en el contexto de la subjetividad e intersubjetividad, pues afirmó que "un autor es clásico cuando resiste lecturas nuevas, re-lecturas...".

En esta línea de repensar la subjetividad se refirió a la necesidad de preguntarse por una teoría del sujeto en el psicoanálisis y, retomando a Freud, destacó la importancia de entender que así como "toda pérdida transforma al sujeto", también podría decirse que "todo encuentro transforma al sujeto", y que este encuentro puede referirse tanto al que se da entre paciente y analista como al que tiene
lugar en otros encuentros intersubjetivos. Esta con­­cepción dinámica del sujeto es fundamental, pues la no capacidad de transformación es propia de la patología. En ésta, al repetir permanentemente aspectos inconscientes vinculados con los conflictos o experiencias no resueltas, las personas no están en condiciones adecuadas para "abrirse a la alteridad como novedad transformadora". Invocó a que la agenda teórica de los analistas coincida con la agenda clínica.

Un aspecto muy importante mencionado por Hornstein fue el de la finalización de los tratamientos: "no hay un análisis completo de un sujeto... se analiza lo que está actualizado" en ese momento de la vida. Es muy importante esta forma de ver los procesos, porque ello implica que no existe tampoco la cura total; existen diferentes circunstancias de la vida que movilizan –y actualizan– aspectos que hasta entonces no se tocaron; en ese momento cobran importancia, y por eso son "analizables", funcionando como núcleos potenciales de transformación intrapsíquica... en el contexto de la intersubjetividad que se transforma...

La presencia de lo social, lo político y la subjetividad e intersubjetividad tuvo un lugar especial en una de las mesas paralelas: "Subjetividad, intersubjetividad y sociedad", donde se abordaron diferentes aspectos vinculados con el proceso de violencia política vivido en el país. Un aspecto importante fue la confrontación de cómo los/las peruanos/as "nos ingeniamos para no procesar lo que vivimos en el país" en toda la época de violencia política, creándonos una serie de explicaciones triunfalistas que funcionan como espejismos para no ver la realidad (Ernesto de la Jara, abogado); por ejemplo: "la violencia se acabó, ya estamos en democracia"... ¿Y qué pasa con los efectos subjetivos (emocionales, personales) e intersubjetivos (los vínculos afectados, las redes sociales vulneradas)? Al respecto, se planteó la necesidad de procesar aspectos como los errores sociales y políticos que permitieron que el terrorismo avance y aproveche cada "fisura" para meterse. También, la falta de una autocrítica real y sincera acerca de las violaciones de derechos humanos: evaluar responsabilidades diferenciadas en vez de encubrir bajo explicaciones generales la magnitud de los hechos.

Otro aspecto importante, en la misma línea de la necesidad de procesar, fue la reflexión acerca de los efectos de la violencia en los niños y jóvenes; por ejemplo, el incremento de suicidios de adolescentes en Ayacucho (Viviana Valz Gen, psicóloga y psicoanalista en formación). Cómo los terapeutas y las terapeutas tienen el rol de devolver una imagen al otro y mostrarle su espejismo, facilitando el proceso de "elaboración" (procesar, digerir) esas situaciones traumáticas. Se planteó cómo ninguna propuesta de desarrollo humano, social, puede funcionar adecuadamente "en un terreno minado", es decir, inseguro y poco propicio para sentar bases sólidas y construir un proyecto de vida tanto personal como social.

Reflexiones finales

Respecto de la interdisciplinariedad, debemos decir que sin tomar en cuenta aquellas y aquellos ponentes cuyas exposiciones se han centrado en aspectos psicoterapéuticos o psicoanalíticos, teniendo profesiones de origen ajenas a la psicología, se ha contado con un significativo número de ponencias desde especialidades ajenas a ésas.

Verificamos algunas constantes. Quizá la más importante sea la preocupación por las patologías fronterizas o borderline, como las representantes de la patología de nuestra época: "El yo fragmentado, des-concertado" (Eduardo Montagne, psicoanalista). Preocupación también planteada en el Congreso "Los Hijos de Hoy" (ECPPL, junio del 2001).

Esperamos que este evento haya promovido y fortalecido procesos hacia la equidad y la justicia social, objetivo que compartimos con los organizadores y las organizadoras.

Por último, queremos felicitar la propuesta que viene sosteniendo desde su fundación la Escuela del Centro de Psicoterapia Psicoanalítica de Lima, que consiste en promover que cada promoción que egresa organice un Congreso o una Jornada Interna. Suponemos que no es sencillo para personas que no son especialistas en organización de eventos llevar adelante tan monumentales tareas garantizando su calidad. Desde aquí nuestro homenaje a docentes, directivos, alumnas, alumnos y equipo administrativo.

1          Carta de difusión del Congreso, de fecha 14 de marzo del 2001, firmada por Matilde Ureta de Caplansky, Leopoldo Caravedo y Patricia Reina. El orden de los párrafos es nuestro.