Presidente pidió perdón a inocentes indultados
Por fin, la máxima autoridad del país pidió perdón a los miles de inocentes acusados injustamente de terrorismo durante los años de Fujimori y Montesinos. Ahora toca lo que falta.
Cuando en el
marco de la legislación antiterrorista producto del golpe del 5 de abril de
1992 algunas solitarias organizaciones de derechos humanos salieron contra
viento y marea a alertar que muchos inocentes estaban siendo detenidos,
presentados con trajes a rayas, torturados, procesados y condenados, ¿alguien
podía imaginar que llegaría el día en que el Presidente de la República les
pediría perdón?
Pues ese día llegó: el lunes 14 de
enero del 2002 el presidente Toledo invitó a Palacio a un grupo de inocentes
indultados y les ofreció una ceremonia de desagravio.
Gesto y mérito que no cabe sino
reconocer al primer mandatario. Decisión moral, humana y hasta cierto punto
gratuita, porque nada lo obligaba ni lo presionaba, tan solo convicción. Y tal
vez los consejos de –por qué no reconocerlo– Anel Townsend, quien se
sensibilizó con el tema cuando en 1999 ganó una acción de cumplimiento a favor
de los inocentes indultados.
Esto es lo principal: la máxima
autoridad del país pidiendo el perdón que corresponde a los miles de inocentes
que fueron encarcelados por el régimen pasado como parte de un gran operativo
psicosocial orientado a mantenernos agradecidos por la derrota del terrorismo;
pidiendo perdón por actos que, aunque él no cometió, sí son de responsabilidad
del Estado peruano.
Reconocemos y celebramos el gesto,
pero vienen algunas observaciones sobre las circunstancias del acto mismo y con
críticas a lo que finalmente se les ofreció.
Sobre la ceremonia: ¿por qué no se
organizó con la antelación debida para que pudiera asistir el mayor número
posible de indultados? ¿Por qué no hubo coordinación con las diversas
instituciones y sectores que durante años han estado vinculados a la campaña
"En nombre de los inocentes"? ¿Por qué no permitir que algunos
indultados hablaran, como señal de que ahora sí se les reconoce y respeta?
Detalles todos que debieron ser
tomados en cuenta por lo que estaba implícito (miles de personas presas
injustamente durante años), por lo inusual de la ceremonia y si se quería hacer
el acto de desagravio por todo lo alto, como correspondía. Valen la ceremonia y
el perdón, pero todo pudo ser mucho mejor.
Sobre la resolución (N°
002-2002-JUS) leída en la ceremonia anunciando la creación de una
"Comisión Especial de Asistencia a los Indultados Inocentes" para el
diseño de un "Programa Integral de Reparaciones No Dinerarias" a
favor de los inocentes indultados:
1) ¿Por qué solo para los
indultados?; ¿y los inocentes absueltos? ¿Por qué solo beneficios no
dinerarios? De acuerdo con el ordenamiento jurídico nacional y los tratados
internacionales, quien es víctima de una violación de derechos humanos cometida
por el Estado tiene derecho a una indemnización económica. Hay que considerar
que somos un país con recursos económicos limitados y en una situación dificilísima,
y por eso es necesario buscar fórmulas viables, creativas, que se ejecuten poco
a poco. Pero la solución no es de ninguna manera conculcar el derecho.
2) La inclusión en la Comisión de
la Asociación de inocentes liberados puede llevar a creer que dicha asociación
representa ya al conjunto de indultados, cuando en realidad no es así. Prueba
de ello es que la propia Asociación ha sacado un pronunciamiento público
aclarando acertadamente el punto. En cualquier caso, esta o cualquier otra
asociación no podría exigir a los indultados que se asociaran a ella como
requisito para acceder a los beneficios. Todos los indultados tienen los mismos
derechos, al margen de cualquier tipo de consideración y aun si no hubiese
habido la referida acción de cumplimiento. Hay que evitar además que gente que
ha sufrido y luchado tanto termine a estas alturas peleándose por lo que a
todos les toca.
Por último: ¿y la agenda
pendiente? Siguen habiendo inocentes en prisión, personas condenadas a penas
escandalosamente desproporcionadas, arrepentidos que esperaban beneficios,
inocentes requisitoriados, no se han restituido beneficios penitenciarios,
etcétera. Paradójicamente, la comisión que tendría que ver este tipo de
situaciones (la Comisión de Indultos del Ministerio de Justicia) casi ha sido
desactivada, pues no cuenta con el mínimo personal requerido. Entonces, muy
bien pedir perdón, pero ese pedido tiene que venir con algo más.