Avances de la
Comisión de la Verdad
Su organización, planes y el camino recorrido hasta
hoy.
De acuerdo
con la interpretación que la propia Comisión de la Verdad y Reconciliación
(CVR) ha hecho de su mandato legal, su primer objetivo consiste en analizar los
procesos y las condiciones políticas, sociales y culturales que determinaron la
forma en que la sociedad y las instituciones actuaron frente a la violencia
política que se vivió a partir de 1980.
También quiere contribuir a que
los órganos jurisdiccionales esclarezcan los crímenes y las violaciones de
derechos humanos perpetrados por organizaciones terroristas y agentes del
Estado.
Identificar y analizar las
secuelas individuales y colectivas de la violencia política, tanto en el espacio
regional cuanto en el local, es otro de sus propósitos. En este punto, la CVR
no dejará de poner particular énfasis en el impacto de la violencia sobre las
mujeres.
La Comisión busca, asimismo,
plantear propuestas de reparación y dignificación de las víctimas y de sus
familiares, así como otras formas de reparación colectiva.
Finalmente, se propone elaborar recomendaciones que sirvan
para diseñar reformas institucionales, educativas y de otra índole para evitar
que estos hechos vuelvan a producirse.
Cómo está
organizada
La CVR cuenta con los siguientes órganos de gobierno y
gestión:
• El Pleno.
• La Presidencia.
• El Comité Coordinador, que está integrado por el
presidente, los comisionados responsables de las áreas de trabajo, la Unidad de
Audiencias Públicas y el secretario ejecutivo.
• Áreas de trabajo, integradas por comisionados.
• El secretario ejecutivo.
A partir de los objetivos descritos, los integrantes de la
CVR se han organizado en cinco
áreas de trabajo:
Proceso Nacional de la Violencia Política
Coordinado por Rolando Ames, este grupo investigará las
causas –históricas, culturales, económicas, políticas, institucionales,
psicosociales, etcétera– que permitieron la situación de violencia vivida en
nuestro país en el periodo 1980-2000. Estudiará la actuación del Estado, los
grupos subversivos, los paramilitares, los partidos políticos y la sociedad
civil.
El trabajo de este grupo tiene una utilidad política y un
impacto muy concretos, pues de lo que se trata es de esclarecer las
responsabilidades de las instituciones durante este proceso.
Esclarecimiento de Hechos
Bajo la responsabilidad de Carlos Iván Degregori, este grupo
tiene como tarea reconstruir los contextos en los que se produjeron los
crímenes y las violaciones de los derechos humanos. Con tal fin, sus
integrantes recogerán los testimonios de las víctimas, reconstruirán sus
historias y levantarán un riguroso registro de los acontecimientos.
Lo relativo a fosas y exhumaciones también concierne a este
grupo, y su responsabilidad recae en Beatriz Alva.
Audiencias Públicas
A cargo de Sofía Macher, tiene la misión de organizar y conducir la
realización de audiencias públicas en las que los comisionados recibirán
testimonios de las víctimas de la violencia. Así, no solo se recogerá el punto
de vista de estas sino que se reconocerá su dignidad y se pondrán a su
disposición oportunidades para que clausuren simbólicamente su sufrimiento.
Además, la información que se recoja servirá como instrumento pedagógico para
alimentar un diálogo nacional sobre la reconciliación en el que se incluya la
voz de los sectores cuyos derechos fueron atropellados.
Las audiencias públicas podrán tratar casos individuales
(alrededor de 16), ejes temáticos como mujeres, niños, etcétera
(aproximadamente 9), lo que ocurrió en determinadas regiones del país y, por
último, la responsabilidad de diversas instituciones durante el periodo de
violencia.
Secuelas, Reparación y Reconciliación
Este grupo, coordinado por Gastón Garatea, señalará las
consecuencias de 20 años de violencia; planteará formas de reparación para las
víctimas y, sobre todo, propondrá fórmulas que permitan llegar a una verdadera
reconciliación nacional.
Comunicación y Educación
Con la conducción de Enrique
Bernales, el grupo diseñará y llevará a cabo programas de participación
ciudadana y de educación orientados a alcanzar la paz y la reconciliación
nacional.
El trabajo de la Secretaría Ejecutiva
La Secretaría Ejecutiva, a cargo de Javier Ciurlizza, es el
órgano de apoyo a las labores de la CVR. Se encarga además de la gestión
administrativa y de la ejecución de los programas aprobados por el pleno de los
comisionados. Las labores que realiza están organizadas en cinco áreas u
oficinas:
Equipo Central de Investigaciones
Se encarga de recoger testimonios, elaborar relatos, seguir
los casos y realizar toda la parte operativa relacionada con el trabajo de
investigación que permitirá reconstruir los contextos en los que se produjeron
los crímenes y las violaciones de los derechos humanos.
Sistemas de Información y Equipo de Apoyo
Metodológico
Proporcionará soporte técnico y metodológico a las labores
de registro, sistematización, procesamiento y análisis de la información que
maneje la CVR.
Área de Comunicación y Educación
Divulgará las acciones de la CVR. Se encargará de diseñar y
conducir las relaciones entre la Comisión y los medios de prensa, y establecerá
mecanismos de información interna. Además, promoverá la participación ciudadana
en apoyo a las tareas de la CVR y coordinará la red de voluntariado en la que
se concretará este apoyo. Asimismo, colaborará con el trabajo de la Unidad de
Audiencias.
Coordinación Territorial
Para organizar mejor su labor, la CVR ha establecido cuatro
sedes regionales en el interior del país: Huamanga, Huancayo, Huánuco y
Sicuani. Estas sedes, creadas justamente en las zonas más afectadas por la
violencia política, contarán a corto plazo con oficinas zonales que permitirán
una presencia cercana y constante de la Comisión. De esta manera, las sedes
regionales funcionarán como centros de coordinación para toda una región
territorial. La sede central se encontrará en Lima. Las sedes, sobre todo las
zonales, pueden ser trasladadas; así, por ejemplo, una vez terminado el trabajo
en una zona se procede a movilizar la sede a otro lugar donde sea necesaria su
presencia. Todas las oficinas zonales y regionales estarán integradas por
personal del mismo lugar que maneje el idioma y esté compenetrado con la
cultura de la zona.
Gerencia
Brindará apoyo gerencial a la CVR. (Mari Fernández)
Presencia nacional de la Comisión
La CVR pretende llevar a cabo una
labor descentralizada por medio de sus sedes regionales y zonales. Sede Regional Sur Central, ubicada en
Huamanga; próximamente funcionará una sede zonal en Andahuaylas. Sede Regional Nor Oriental, en
Huánuco y con una zonal en Tingo María. Sede
Regional Sur Andino, en Sicuani, con una zonal en Ayaviri y próximamente
otra en Abancay. Sede Regional Centro,
ubicada en Huancayo.
Entre el 12 de noviembre del 2001 y principios de
enero del 2002 la CVR ha recogido aproximadamente 600 testimonios.
Chuschi: La primera exhumación
Sillcaqasa es un paraje situado en el distrito ayacuchano de
Chuschi. El 14 de mayo de 1983 cayeron asesinados en este lugar ocho
campesinos. Los restos de siete de ellos fueron enterrados en una fosa
clandestina, mientras que los de la octava víctima quedaron abandonados en una
quebrada cercana.
Existen indicios que permiten presumir que los autores del
crimen fueron los integrantes de una patrulla del Ejército peruano
perteneciente a una de las bases contrasubversivas afincadas en el corredor de
Totos y Morochuco y que actuaba bajo las órdenes de un oficial conocido como "Chacal".
Al parecer, ellos detuvieron a los campesinos en Chuschi acusándolos de ser
terroristas y luego, tras hacerlos caminar hasta Sillcaqasa, los ultimaron al
borde de la carretera.
Después de 18 años durante los cuales los familiares de las
víctimas nunca cesaron de clamar por una investigación, el 27 de enero del 2002
peritos del Ministerio Público y del Equipo Peruano de Antropología Forense
concluyeron, luego de ocho días de arduo trabajo, el proceso de excavación,
exhumación, análisis e identificación de los restos. Esto les permitió
corroborar la información que fuera proporcionada anteriormente por la
Defensoría del Pueblo. Los restos fueron enterrados al día siguiente durante
una misa en la que participaron los familiares, los comuneros de la zona y miembros
de la CVR que viajaron especialmente al lugar para acompañar el proceso.
El Ministerio Público y la CVR están investigando los hechos
para reconstruir las circunstancias exactas en las que estos se produjeron. Con
tal fin, se ha solicitado al Ministerio de Defensa la relación del personal que
operaba en la mencionada base militar en ese entonces. Las conclusiones de esta
investigación serán incluidas en el informe final de la Comisión.
La exhumación de la fosa de Chuschi –localidad en la que se
inició en 1980 la violencia terrorista en el Perú– sienta un importante
precedente y da inicio a un proceso que al parecer será largo, pues se calcula
que existen en todo el territorio nacional cientos de fosas clandestinas que
guardan restos de personas asesinadas por los grupos terroristas o por agentes
estatales.
Esta labor, que se realiza en estrecha coordinación
entre la CVR, el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo, el Grupo Peruano
de Antropología Forense y organismos de derechos humanos, forma parte del
esfuerzo por impulsar una reconciliación nacional sustentada en la verdad.
"Mi historia por fin será escuchada":
La Comisión de la Verdad realizará audiencias
públicas
La Comisión de la Verdad y Reconciliación ha tomado
la acertada decisión –con la que estamos absolutamente de acuerdo– de celebrar
audiencias públicas en las cuales las víctimas de la violencia tendrán la
oportunidad de dar sus testimonios. ideele conversó
con Lisa Magarell, integrante del Centro Internacional de Justicia Transicional,
con sede en Nueva York, acerca de la
experiencia de países donde se han realizado este tipo de audiencias.
Presentamos un resumen de sus ideas centrales.
Si bien en
algunos países las comisiones de la verdad se abstuvieron de hacer pública la
información que iban recibiendo de los testigos, por temor a las represalias
que estos pudieran sufrir especialmente en los casos en que el conflicto había
sido muy reciente, la experiencia de otros fue distinta. Así, las audiencias
públicas realizadas en Sudáfrica, Sri Lanka, Uganda y Nigeria fueron un
instrumento muy útil para reconstruir lo que pasó. El Perú será el primer país
latinoamericano en aplicar este mecanismo.
Cuando apenas empezaron a surgir
las comisiones de la verdad, se ponía el énfasis en los resultados. Sin
embargo, hoy se sabe que el proceso mismo puede ser tanto o más importante que
el informe final. El lento camino de reconstruir lo ocurrido sobre la base de
entrevistas y audiencias públicas es la mejor forma de garantizar que la sociedad
asimile experiencias que por su crudeza se tiende a negar.
Las audiencias públicas tienen un
impacto sobre el conjunto de la sociedad que ha atravesado una etapa de
violencia. Son capaces de generar debates que de otra manera tal vez nunca se
producirían, y que ayudan a esclarecer y procesar hechos sobre los cuales
existen versiones muy diferentes.
En Sri Lanka se tuvieron que
suspender algunas audiencias públicas debido a las amenazas. Pero otros casos
exitosos, como el de Sudáfrica, demuestran que estas pueden sentar las bases
para un debate sano: cuando las víctimas empezaron a hablar, sus testimonios se
convirtieron en un tema de interés para el futuro.
No
se trata de un proceso fácil
Narrar frente a un auditorio las
situaciones traumáticas por las que tuvieron que pasar es siempre para las
víctimas un trance doloroso. El caso de Sudáfrica demuestra que revivir frente
a los demás hechos tan duros es una decisión que requiere mucho valor, y
obviamente no todas las personas querrán o estarán en condiciones de hacerlo.
Sin embargo, saber que su historia por fin será escuchada, que podrán contar la
verdad a un público que se interesa por lo que les pasó y las acompaña en su
sufrimiento, puede significar un importante alivio para las víctimas que
voluntaria y conscientemente opten por esta alternativa.
La reconciliación es un tema
complejo que debe ser abordado con delicadeza y que obviamente tiene un
significado muy distinto para una víctima que para un responsable de
violaciones de los derechos humanos. Hay que aceptar la posibilidad de que
algunas personas nunca superen el dolor por el daño que se les ha causado. Su
actitud es completamente entendible, y nadie puede obligarlas a perdonar a
quienes las agredieron.
Además, las audiencias públicas
tienen otros aspectos difíciles de manejar. Por ejemplo, un tema complejo es
definir si se permitirá que las víctimas señalen a presuntos responsables.
Empero, hay formas de abordar este delicado problema; una de ellas es contar
con un testimonio escrito en el que se consigne la información completa
mientras que en la audiencia pública se mantenga reserva sobre determinados
datos.
Diferentes
tipos de audiencias
Está generalizada la idea de que
las audiencias públicas consisten en que una serie de personas hablen sobre sus
experiencias individuales, pero existen también otras formas de esclarecer los
atropellos contra los derechos humanos.
En Sudáfrica, país en el que las
audiencias públicas fueron muy importantes, se realizaron audiencias sobre ejes
temáticos
–por ejemplo, la experiencia de la mujer ante la violencia, la tortura, el
reclutamiento forzado de jóvenes– que proporcionaron una visión más clara e
impactante de los hechos.
De igual manera, hubo audiencias
que giraron sobre el desempeño de determinadas instituciones. Cuando un país
reflexiona sobre cómo ha logrado emerger de una etapa violenta –lo cual resulta
inexplicable para muchos–, es muy útil diferenciar a los actores sociales y
examinar cuál fue el papel de cada uno: ¿cómo experimentaron la situación los
miembros de determinada institución?, ¿cómo reaccionaron frente a los hechos?,
¿qué razones explican su comportamiento? En Sudáfrica hubo audiencias públicas
sobre el papel de distintos gremios: los funcionarios del Estado, los jueces,
los periodistas, los médicos, entre otros.
Allá se realizaron, además,
audiencias dedicadas al análisis exhaustivo de acontecimientos que tuvieron un
gran impacto nacional o local. Observando un mismo hecho desde diferentes
ángulos y experiencias –y no solo desde el punto de vista de las víctimas–, se
logró reconstruir una visión más completa y objetiva.
Un tipo de audiencia pública que
vale la pena destacar es el que tuvo como eje la actuación de los partidos
políticos. En este caso, y en referencia siempre a la experiencia sudafricana,
el primer paso consistió en enviar a los partidos una encuesta en la que se les
preguntaba cuál había sido su papel durante el periodo de violencia, cuánto
conocimiento tenían sobre la situación, qué posición tomaron frente a esta,
etcétera. Los representantes del partido debían presentar sus respuestas por
escrito y luego se realizaba una sesión en la que ellos exponían el contenido
del documento; posteriormente, en la segunda sesión, los comisionados estaban
en condiciones de realizar preguntas más específicas. Estas audiencias
brindaron a la población sudafricana la oportunidad de conocer qué podía
esperar de sus líderes políticos en el futuro.
Es pertinente recordar que una
comisión de la verdad forma parte de un proceso, está enmarcada en la historia
de una sociedad. Por eso, lo importante no es solo la labor que la comisión
realiza sino la forma en que interactúa con instituciones que van a permanecer
vigentes por mucho más tiempo que ella, que, por su propia naturaleza, es
temporal. La labor de una comisión de la verdad puede ayudar, por ejemplo, a
que se realicen reformas orientadas a que determinadas instituciones estén en
mejor capacidad de defender los derechos de los ciudadanos.