¿104 millones de dólares devueltos a la corrupción?
La impunidad puede costar caro,
por lo menos 104 millones de dólares, a los que se suman los dineros bloqueados
en Suiza. La Mesa de Repatriación advierte que la lucha contra la corrupción corre
el riesgo de estancarse.
Hace un año, la fiscal suiza
Cornelia Cova anunció que en setiembre del 2001 los primeros dineros podrían
volver al Perú. Ahora estamos a junio del 2002 y, a pesar de una intensa
diplomacia viajera de jueces, fiscales y procuradores a la ciudad de Zurich, el
Perú aún no ha visto ni un dólar de los 104 millones bloqueados en Suiza.
¿Dónde están las fallas? Todo
indica que están en el Perú y su administración de justicia, como nos lo
confirma Inés Arias, secretaria ejecutiva de la Mesa de Repatriación, una
instancia que agrupa a distintas organizaciones de la sociedad civil peruana y
suiza para vigilar el proceso de repatriación.
En un reciente viaje a Suiza Inés pudo compartir sus
preocupaciones con representantes de la sociedad civil suiza y con la misma
fiscal Cornelia Cova. "Hasta final de abril la fiscal Cova tuvo que
devolver todas las cartas rogatorias porque no cumplían con los requisitos
formales." No es que una carta rogatoria pidiendo la continuación del bloqueo
de las cuentas sea una cosa del otro mundo: basta con enviar evidencias de que
se están investigando los casos y dar una razón del porqué las cuentas suizas
son sospechosas.
¿Por qué entonces los retrasos? Por un lado, por el
desconocimiento de trámites; por otro, la falta de coordinación entre las distintas instancias de la
administración de justicia, la precariedad de sus medios de trabajo y largos
trámites burocráticos estorban un procedimiento más efectivo. Lamentablemente, los únicos beneficiarios de
estos impasses son los
implicados en la red de corrupción. Es de esperar que los jueces y fiscales
logren agilizar los trámites de repatriación; si no, los dineros, en especial
los diez millones de Víctor Joy Way, corren el peligro de ser desbloqueados.
El
gustito amargo de la Ley de Colaboración Eficaz
Hay dos posibilidades para repatriar el dinero de Suiza: la
primera es con una sentencia ejecutable en contra de los titulares de las
cuentas; la segunda, que las personas titulares pidan que el dinero venga al país.
No lo suelen hacer gratuitamente, sino a cambio de beneficios que les otorga la
Ley de Colaboración Eficaz. Así, por traer 22 millones a su nombre desde Suiza,
los tres traficantes de armas israelíes no solo recibieron la absolución de
toda pena, sino que se pueden quedar con 700 000 dólares. "Objetivamente,
negociar acuerdos con los inculpados es la única vía razonable para obtener
algo. Porque lamentablemente el Código Penal peruano prevé penas tan bajas para
los delitos de corrupción que hasta sin acogerse a la colaboración eficaz ellos
habrían obtenido una pena muy reducida", informa Inés Arias. "Sin
embargo", añade, "te queda un gustito amargo porque esa gente hasta
sale recompensada por la ley."
Señala el caso del dictador
difunto Sani Abacha, de Nigeria, que tenía más de 600 millones de dólares
escondidos en cuentas suizas. Un arreglo entre el gobierno nigeriano y los
herederos de Abacha acabó por dejar a estos la "modesta" suma de 100
millones. Los herederos del difunto Fernando Marcos, otro ex titular famoso de
cuentas suizas, no solo se siguen peleando con el gobierno filipino por la
pertenencia de los millones, sino además volvieron a ocupar cargos públicos en
las Filipinas (véase recuadros). ¿Qué lecciones nos pueden dar estos casos para
el Perú?
"La impunidad se ha impuesto
tanto en Nigeria como en las Filipinas. Eso no debe suceder en el Perú."
Para Inés Arias y la Mesa de Repatriación, el "sencillo" caso de
repatriación se ha vuelto un tema mucho más espinoso de lo que pensaban.
"Vemos que la lucha contra la corrupción ha desaparecido del primer plano
de la atención pública." Además, la Mesa de Repatriación está preocupada
porque muchos fondos mal habidos están sin detectar en cuentas del extranjero.
Por eso la sociedad civil se ha propuesto vigilar los pasos legales necesarios
en el Perú para que los dineros mal habidos vuelvan al país. Al contrario, los
lejanos escenarios filipinos y nigerianos podrían pronto convertirse en amarga
realidad nacional.
Nigeria:
¿100 millones para los ladrones y el resto para el FMI?
Después de la muerte del dictador de Nigeria Sani Abacha en
1998, en Suiza se bloquean sus cuentas por un valor de más de 500 millones de
dólares en distintos bancos suizos. Estos últimos no eran nada inocentes del
caso, porque aceptaron el dinero a sabiendas de que era mal habido.
Entonces se desata una fuerte batalla judicial entre los
herederos de Abacha y el Estado nigeriano sobre la pertenencia de los fondos.
El 17 de abril de este año llegaron a un acuerdo en Ginebra que parece
satisfacer a todos: la familia Abacha devuelve mil millones de dólares (en
cuentas en Suiza, Luxemburgo, Liechtenstein y Gran Bretaña) a Nigeria, los
bancos suizos se deshacen de estos dineros vergonzosos, y la familia Abacha
está absuelta de toda inculpación, además de quedarse con la suma de 100
millones.
Luchar por la repatriación de la suma completa y
además sentenciar a los Abacha le habría costado al Estado nigeriano años de
batalla en los tribunales, sin pronóstico seguro. Sin embargo, como lo comenta
una periodista de Le Temps de
Ginebra, es otro caso de corrupción en el que no se ha llegado a hacer
justicia. "A pesar de todas las evoluciones recientes, el sistema legal
internacional parece aún tener mucha clemencia con los corruptos." Si los
500 millones para Nigeria algún día llegarán al país africano, es más que
inseguro. El acuerdo prevé que el dinero se deposite en la cuenta de Nigeria en
el Banco de Reglamentos Internacionales que tiene su sede en Basilea. Las
instituciones internacionales deben vigilar por su uso. (Según un rumor que nos
ha llegado, el FMI ya sacó sus tentáculos para reclamar ese dinero y cobrar la
deuda externa de Nigeria.)
Filipinas:
Dieciséis años de disputa sobre pertenencia de los dineros
A 540 millones de dólares ascendieron las cuentas suizas del
ex dictador de Filipinas Ferdinand Marcos, muerto en 1989 en el exilio en
Hawaii. Después de una larga batalla judicial, Suiza devolvió ese dinero en
1998 a una cuenta cerrada en Filipinas, aunque no existía ningún fallo ejecutable
en contra de los Marcos.
Desde entonces la pelea por los fondos se trasladó a las
Filipinas: la familia Marcos –la viuda Imelda y tres hijos–, reinstalados tanto
en la política como en el jet set
de las Filipinas, afirman que les pertenece legalmente por salir de negocios
privados y no de las arcas del Estado. El Estado filipino, en contra, reclama
ese dinero como propiedad del Estado y anuncia que lo quiere usar para una
reforma agraria.
El último fallo de la corte anticorrupción
"Sandiganbayan", del 1 de febrero del 2002, rechazó la reclamación
del Estado por esos fondos y dio la razón a la familia Marcos. La batalla
judicial continuará.
Pero hay una tercera parte en el asunto: en 1992 unas 10 000
víctimas de violaciones de derechos humanos bajo el régimen de Marcos,
representadas por el abogado estadounidense Robert Swift, ganaron un pleito
contra el Estado filipino. Un tribunal de Hawaii les concedió una reparación de
dos mil millones, pagables de las cuentas suizas. Por miedo de quedarse con
nada debido a la pelea sobre la pertenencia de los fondos, las víctimas
acordaron con la familia Marcos una reparación de 150 000 dólares de los fondos
suizos en disputa.
El hecho de que las víctimas, representadas por Robert
Swift, negociaran con los antiguos torturadores, causó una ruptura entre las
organizaciones de derechos humanos en Filipinas.
Hasta ahora ninguna parte ha visto
ni un dólar de los famosos fondos. Única noticia buena: en dieciséis años de acumulación
de intereses, el monto en disputa ha ascendido a 660 millones. (HW)