La búsqueda de cinco pies al gato, como deporte nacional

 

Así como en distintos momentos de un pasado no tan lejano discutíamos sobre qué hacía avanzar a Sendero Luminoso o qué provocó su derrota, o por qué la democracia se devaluó mientras que el autoritarismo se puso de moda, o qué hacer para deshacernos de Fujimori y Montesinos, hoy nuestra preocupación existencial es qué pasando con el presidente Toledo: durante la campaña estuvo en amores tórridos con la población, pero hoy el vínculo parece el de un matrimonio en vísperas de ruptura.

Y como ocurrió con los otros temas, las hipótesis se disparan. Hay quienes creen que es la "choledad" del Presidente lo que está haciendo que la mayoría del país lo vea como su igual y por ello no lo respete. Otros, que lo que hay que hacer es buscar un mejor papel de regalo o desarrollar los efectos especiales a los que Montesinos y Spielberg nos han acostumbrado. Y no faltan quienes creen que la falla no está en el lado del Presidente sino en nosotros, los peruanos que a punto de tanto desencanto ya no creemos ni en la madre Teresa de Calcuta.

Nosotros en esto hemos aprendido a ser conservadores y clásicos: primero miramos lo elemental, y si no funciona bien, es por ahí que debe de estar el problema y para qué, entonces, buscarle cinco pies al gato. Si el estilo presidencial y de gobierno funcionaran cual reloj suizo, ahí sí deberíamos hurgar hasta sobre un posible maleficio de Túpac Amaru I contra el Presidente por llevar el nombre del virrey que lo mandó matar.

En todo caso, ideele pone su cuota de reflexión con algunos bien escogidos miniensayos de la realidad, al año del gobierno de Toledo.

Ahora, parecería que del lado del gobierno se está sintiendo el golpe y que se estaría comenzando a reaccionar. La actitud proactiva de Solari y de Silva Ruete, la decisión de desactivar algunas bombas de tiempo al interior del país con miras a las elecciones regionales, los rumores de –por fin- la solución del tema Zaraí, más la noticia del ATPA, son buenas señales. Y como decimos en interiores, así como ser responsable es cantarle las verdades al gobierno, también hay que estar dispuestos a hacerle barra cuando vemos voluntad de rectificación y de cambio. Es lo que corresponde por el bien del país y de la transición democrática, y es lo mínimo que le debemos a quien condujo la recuperación de la democracia y a quien –tómelo con calma- tiene en sus manos nuestro destino.

ideele aprovechó el último de los feriados largos y el ánimo de Fiestas Patrias para hacer reflexionar a un conjunto de valores nacionales sobre los símbolos con los que hoy podríamos dibujar un nuevo escudo nacional. Es cierto que el ejercicio y las respuestas resultan irreverentes, pero eso sí, con el cariño de siempre y echando mano a algo que definitivamente es símbolo patrio para orgullo nacional: el humor.