Entrevista
con Óscar Ugarteche:
Delitos económicos made
in Perú
Reconocido
economista, Óscar Ugarteche integra el equipo de investigación sobre delitos
económicos y financieros durante los diez años del gobierno de Fujimori. En
diez meses la Comisión investigó
privatizaciones, operaciones bancarias y licitaciones que comprometían
7418,2 millones de dólares de fondos públicos.
ideele
conversó con Óscar sobre las posibilidades de sancionar a los que más se han
beneficiado de estos delitos económicos.
¿Quiénes se han beneficiado
más de los delitos económicos y financieros que ustedes investigaron?
Óscar
Ugarteche: Los grandes beneficiados que nosotros encontramos son los
siguientes: un gran grupo de poder que es el Banco de Crédito; una empresa de
ingeniería, la del ex ministro Jorge Camet; cuatro estudios de abogados que han
hecho el 80 por ciento de la facturación. También se beneficiaron un grupo de
profesionales vinculados al Ministerio de Economía y Finanzas y los consultores
que hicieron los contratos.
Y, por supuesto,
todas las empresas que compraron en la privatización. Todas menos dos:
Telefónica y Shougang Hierro Perú parecen haber pagado un precio más justo. En
cambio a las otras se las ha vendido a precio de ganga. Las peor malbarateadas
son las eléctricas. Las empresas de electricidad relacionadas a ENDESA y Duke
Energy se beneficiaron de una revaluación de activos para no pagar impuestos a
la renta durante una década. Además, se quedaron con dinero del Fondo Nacional
de la Vivienda. O la empresa chilena que compró Solgás por 7 millones de
dólares y dos años más tarde vendió el 60 por ciento de la empresa en 39
millones.
El costo de todo
eso para el Estado fue de aproximadamente 2000 millones de dólares.
Y los damnificados, ¿quiénes han
sido?
Óscar Ugarteche:
Los peruanos hemos sido los damnificados, porque aquí ha habido una
transformación del patrimonio nacional en gasto corriente. A espaldas de
cualquier sistema de control público. Y eso adrede, porque se redujo el
personal de la Contraloría de la República en 7 octavos y quedó una institución
sin personal, con un mandato cambiado que no permitía revisar las
privatizaciones y con un equipo técnico que incluía como auditor interno al
contador de la banda de narcotraficantes Los Camellos.
Pero algo del dinero de la
privatización se usó en gasto social y en obras...
Óscar Ugarteche:
Sí, 1800 millones; una parte pequeña que se fue en el Pronaa y en
infraestructura. Ha habido obra, pero como no ha sido fiscalizada, uno no sabe.
El dinero inyectó
un crecimiento económico o, mejor dicho, dio la sensación de un crecimiento
económico. Un crecimiento que solo fue posible gracias a los fondos obtenidos
por la venta de empresas del Estado. Me pregunto si esa será la verdad no solo
para el Perú sino para el resto de América Latina. Entonces el cuento del
crecimiento económico sería el bluff más grande del mundo.
¿Ves alguna posibilidad de que los
que se han beneficiado tengan que someterse a juicio o pagar algún tipo de
reparación?
Óscar
Ugarteche: Lamentablemente, en materia de delitos económicos el Código Penal es
una tomadura de pelo. No puedes acusar al abogado que negoció la deuda externa
y a la vez fue abogado de los acreedores, porque ya pasaron dos años. El plazo
para la Comisión de Ética del Colegio de Abogados es de dos años. De la misma
manera, tampoco se puede abrir juicio a Jorge Camet, porque ya prescribió el
cargo de colusión. Nuestro sistema de castigo es absolutamente insuficiente.
Además,
no existe un sistema de reparación civil. Me parecería conveniente que el
procurador que reciba esos paquetes abra un juicio civil a los principales
beneficiarios o tomadores de decisión que afectaron el uso de esos fondos.
¿Hay también empresas internacionales que se beneficiaron
del régimen de Fujimori?
Óscar Ugarteche:
Las empresas extranjeras que compraron empresas del Estado. El problema con el
Perú es que el gobierno de la dictadura tenía apoyo internacional. La campaña
electoral fue financiada con plata del Banco Mundial y del BID. Fue
desembolsada en setiembre del 94 y marzo del 95 para construir carreteras. No
es un asunto penal, pero es bien feo. La otra cosa extraña es el papel de
Naciones Unidas durante la dictadura.
¿Cómo se
puede prevenir que no vuelvan a ocurrir delitos económicos a gran escala?
Óscar
Ugarteche: La gran lección de este año es que necesitas un equipo de gente que
mire las grandes transacciones del país. La Contraloría solo investiga una
parte: el cumplimiento de los funcionarios. Pero aquí hay que investigar las
relaciones entre funcionarios y empresas.
Lo otro es hacer
una reforma del Código Penal y poner castigos severos. Cuando empezamos la
investigación, me sorprendí al saber que, en términos penales, una transacción
fraudulenta solo es un delito para la persona mientras es funcionario. Pero el
que se beneficia no comete ningún delito.
Un tercer punto: los procesos de privatización requieren de
transparencia. La población debe estar informada y ser consultada. Una vez
ocurrida la privatización, un comité tiene que vigilar el uso de los fondos
obtenidos. No puede ser que una ley dicte un uso tal y el acuerdo con el FMI
diga otra cosa.