Editorial

¿De la negación al reconocimiento?

 

I

“¡Estoy condenado a tener que pagar facturas ajenas!”, repitió una vez más el presidente Toledo durante la clausura del seminario internacional “De la negación al reconocimiento”,  organizado no por la Sociedad de Psicoanálisis sino por la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Como ejemplos de tan dramático destino, mencionó desde tener que pedir perdón por violaciones de derechos humanos que él no cometió, hasta responder a conflictos sociales que él no generó.

Y suele poner –mientras lo dice– tal cara de compadézcanme-por-lo-injusta-que-es-la-vida-con-un-presidente-pura-responsabilidad, que da la impresión de que en esto Toledo no miente: se la cree.

No hay ni la mínima conciencia del mal gobierno, ni del deterioro y hartazgo que esto está produciendo. Solo así se explica que en lugar de reacción y cambio, hasta por instinto de supervivencia, sigan los autogoles, indecisiones, errores, mentiras y gestos de frivolidad. Provocación tras provocación frente a un país que ha comenzado a dar señales de impaciencia. Peligrosísimo desencuentro con la realidad, que puede conducirnos a una situación límite e irreversible.

 

II

En el mismo seminario, un aplaudidísimo Gustavo Gutiérrez vaticinó lúcidamente: la CVR está terminando su trabajo, pero comienzan sus problemas. Santa palabra.

La comisionada Sofía Macher por poco ha sido llevada a la hoguera por osar referirse a Sendero Luminoso como una organización política. ¿Puede alguien a estas alturas creer realmente que no lo es? ¿Tan pronto hemos olvidado que si un grupo ultra y alucinado como Sendero Luminoso casi nos gana la guerra fue por nuestros errores en la manera de combatirlo, al no entender, precisamente, que siendo terrorista en sus métodos tenía estrategias y objetivos políticos?

De acuerdo con las últimas audiencias de la CVR, parece que ningún partido político está dispuesto, finalmente, a asumir ni la mínima responsabilidad. Si no hay nada de qué autocriticarse, ¿por qué el presidente Paniagua se habrá animado a crear una Comisión de la Verdad, y el presidente Toledo a hacerla suya?; y ¿por qué más del 90 por ciento del país estuvo de acuerdo con la decisión y la ha venido respaldando, contra los Rafael Rey de siempre?

Gustavo Gutiérrez terminó su intervención invocando que quienes habían estado vinculados a la CVR durante todo este tiempo, sea trabajando en ella o respaldándola, tenían ahora el deber de defenderla. Que así sea.

 

III

¿El presidente Toledo promulgará contra las ONG y la cooperación internacional el Proyecto de Ley-Celina Palomino (nos sigue haciendo extrañar a Martha Chávez), hoy convertido en ley del Congreso? Una ley que no se dio ni en los peores años de Fujimori y Montesinos y que sería una señal más del deterioro político, con consecuencias nacionales e internacionales. Y nosotros que esperamos que en democracia se pasaría frente a las ONG “de la negación al reconocimiento”, sobre todo en reciprocidad por el papel que –en minoría y a contracorriente– cumplieron en la lucha democrática, desde el comienzo y hasta el final.