LOS INOCENTES QUE QUEDAN, ¿O LOS QUE SE QUEDAN?

Luego de muchos arduos esfuerzos se logró la creación de la Comisión Ad-Hoc encargada de proponer indultos al Presidente de la República, con base en la lógica, extraña, de perdonar inocentes, con la idea de que era un instrumento eficaz para resolver el problema su libertad.

La Comisión se abocó al estudio caso por caso, documentando las razones por las cuales se creía en la inocencia de los beneficiarios y en la imperiosa necesidad de liberarlos de su injusta condena. La causa fue apoyada desde diferentes sectores: las iglesias católica y protestante, la prensa, la televisión, profesionales independientes y ONG concurrieron en un sola consigna: los inocentes tenían que ser liberados.

Ello no obstante, nuestra convicción es que todavía queda un buen número de inocentes en las cárceles, y si esto no quiere ser reconocido es por razones que van más allá de la justicia y la ley.

Hemos seleccionado una muestra representativa de veinte casos, la mayoría presentados por el Instituto de Defensa Legal ante la Comisión Ad-Hoc, que se encuentran esperando una solución favorable. Son veinte ejemplos de otras muchas decenas de casos que siguen aguardando justicia.