DISCURSO Y REALIDAD PENITENCIARIA

Con relativa frecuencia, nuestro sistema penitenciario es objeto de críticas. En algunas de ellas se incide, de manera aislada o conjunta, sobre los niveles de corrupción en los penales, la sobrepoblación penitenciaria, los presos sin condena, la inseguridad de sus instalaciones o los problemas de alimentación “entre muros”.

Sin embargo, también existen aspectos de la realidad penitenciaria que merecen igual o mayor atención. Entre ellos, por ejemplo, la instauración de regímenes penitenciarios especiales. Este tema es importante porque, más o menos frecuentemente, en la ejecución de dichos modelos se afectan los derechos de los internos que no han sido expresamente restringidos por un mandato judicial.

Creemos que, como toda institución del sistema penal, merece ser analizada no solo por la especialidad de su estructura normativa, sino también por sus consecuencias reales; en esencia, porque se trata de los “derechos” de quienes se encuentran internos en un establecimiento penitenciario.

Por ello, iniciamos este trabajo con una aproximación al discurso penitenciario de este régimen especial, haciendo un contraste entre el diseño político-criminal en el que se generó y sus implicaciones sobre las condiciones carcelarias y los derechos humanos en las que se ejecuta.

La segunda parte está referida a la realidad penitenciaria y los derechos del interno. En ella analizamos algunos de los derechos subsistentes del interno durante su vida “intercarcelaria”. Esta parte se desarrolla a partir de testimonios y comentarios a la luz de las normas nacionales e internacionales sobre materia carcelaria.

Los dos últimos temas de este trabajo están referidos al efecto desocializador y estigmatizante, en el caso de los inocentes injustamente recluidos, del DS 005-97-JUS. Al final se presentan algunas conclusiones.